Colección de cuentos buriatos [1]

Los siguientes cuentos son parte de la tradición oral de los pueblos Buriatos. Fueron recopilados in situ y traducidos al inglés por primera vez en BuryatMongol.com: Shamanism, Folklore, and Poetry.

Introducción

Los pueblos de lengua buriata adoptaron un alfabeto recién en épocas tardías de su historia[2]. Hasta ese momento, la sabiduría de la tribu se transmitía exclusivamente de forma oral a través de cuentos. Estos relatos, los uliger (cuentos) tenían el propósito de explicar por qué el mundo es como es, como vemos en El origen de los árboles de hojas perennes. Otros, ayudaban a comunicar valores sociales y los comportamientos apropiados en ciertas ocasiones, como en La leyenda del tabaco y en La fábula del alcohol.

De cualquier forma, ya sean breves relatos como los que traducimos a continuación o larguísimas épicas, los uliger ofrecen atisbos interesantes al estilo de vida y pensamiento de los Buriatos. Los uliger son tradicionalmente contados por el uligershin (bardo), quien toca el moriin huur, una especie de violín con cabeza de caballo, mientras cuenta las historias. El moriin huur puede producir una rica variedad de tonos, como un cello, o puede ser tañido de tal forma que suene como un caballo galopando.

nota_08_foto1

Uligershin (bardo) tocando el moriin huur

Los relatos sucedían durante el invierno, cuando el pueblo se reunía alrededor del fuego. En circunstancias normales, los uliger sólo pueden ser contados durante el invierno, pues se cree que si son contados durante el verano pueden causar que el tiempo frío vuelva.

La leyenda del tabaco

Hace mucho tiempo, un príncipe tenía un hijo en edad de matrimonio, pero para desilusión de su padre, no tenía ningún interés en encontrar una esposa. El problema era que ninguna mujer tenía la belleza ni el carisma para ganar su corazón. Sin embargo, un día, el joven se fue a cazar al bosque y encontró una mujer vagando por la espesura. Ella era tan adorable que él se enamoró instantáneamente, sin pensar en lo raro que era que una mujer así estuviera viviendo tan lejos en el centro de la taiga. Deslumbrado, decidió casarse con ella enseguida y llevarla a su campamento.

El hijo nunca le contó a su padre de su repentino matrimonio con la mujer misteriosa. Hombre y mujer vivieron felices por un largo tiempo. Sin embargo, otra gente notó que la mujer era muy extraña, que parecía no tener un pasado y que comía la carne de tejones que apaleaba a muerte en el bosque.

Cuando los rumores del hijo y de su excéntrica esposa llegaron a los oídos del noble padre, éste viajó al campo de su hijo para averiguar qué había pasado, sospechando que la mujer era un bong, un ser no-muerto que es creado cuando un shutger (espíritu maligno) entra en el cuerpo de alguien que acaba de morir, trayéndolo de vuelta a la vida. Estas criaturas viven en la profundidad del bosque comiendo pequeños animales y evitando a los lobos, que los cazan.

Cuando el príncipe llegó a la casa de su hijo, encontró a la hermosa y misteriosa mujer que se había convertido en su nuera. Mandó aprisionarla y cuando sus hombres la jalaron del cabello, encontraron un ojo de más en su cabeza, signo seguro de que era un bong. El padre ordenó que fuera decapitada.

Antes de su muerte, la esposa hizo una última promesa a su esposo: “En un año, vuelve a este lugar donde mi sangre será derramada sobre la tierra y encontrarás una hermosa planta. Toma sus hojas, sécalas y fúmalas. Te harán sentir la felicidad que sentiste junto a mí”.

El próximo verano, el joven volvió al lugar exacto de la ejecución de su esposa. En el claro había una planta alta muy hermosa, como nunca antes había visto. Tomó sus hojas, las secó, y las fumó como le había dicho su mujer. Al fumarlas, sintió felicidad y consuelo por el último obsequio de su amada.

Hasta este día, muchos hombres disfrutan de este último regalo de la mujer a los humanos. Pero, como el amor de una mujer hermosa, este obsequio tiene sus peligros, ya que esclaviza al hombre con su poder adictivo.

La fábula del alcohol

Había una vez un lama budista que viajaba a través de la estepa como un badarch, un hombre santo que lleva bendiciones a las familias nómades a cambio de comida y hospedaje. Era cerca del anochecer cuando el lama divisó un ger[3] solitario en la estepa, con algún ganado alrededor. Al acercarse, una joven salió a saludarlo. Ella era la única persona viviendo allí.

Ger de madera buriato

Ger de madera buriato

Cuando él le solicitó su hospitalidad, ella dijo que podía pasar la noche bajo una condición. Debía elegir hacer una entre tres cosas. Podía beber alcohol, dormir con ella o sacrificar una cabra. Esto último era tabú para los lamas, ya que sólo un chamán puede sacrificar una cabra. Como las tres opciones eran, hasta cierto punto, una falta, fue una decisión difícil. Decidió que tomar alcohol sería la menos dañina.

Bebió el alcohol y, mientras estaba borracho, mató a la cabra. Cuando despertó a la mañana siguiente, compartía la cama de la joven. Entonces aprendió que beber puede ser un falta menor, pero que puede, fácilmente, conducir a un hombre a hacer cosas terribles.

El origen de los árboles de hojas perennes.

En los tempranos días de la Tierra, todos los árboles perdían sus hojas en otoño. Como Erleg Khan[4] había traído la enfermedad al mundo, al envejecer, los humanos se enfermaban y morían. El Cuervo, sin embargo, sintió pena por la humanidad y quiso restaurar la inmortalidad original de los seres humanos.

En los tiempos antiguos, una montaña gigante, Humber Ula, creció en el centro del mundo. Su cima tocaba la entrada al mundo superior. En la punta de este pico crecía un álamo con hojas de plata y oro junto al manantial del agua de la vida. Quienquiera que bebiese de esa agua, recobraría su salud y viviría por siempre libre de todo padecimiento.

El Cuervo voló a la fuente del agua de la vida y tomó en su pico tanta agua como pudo. Planeaba llevar el agua a los seres humanos para que se volvieran inmortales con unas pocas gotas. Al volar de vuelta a tierra, se acercó demasiado a un bosquecillo de pinos que estaba junto al campamento humano. De repente, un búho ululó desde los árboles. El Cuervo, asustado por el sonido, abrió el pico y el agua se derramó sobre los pinos. Por este motivo, los pinos permanecen verdes todo el año, mientras que las hojas de otros árboles, como los humanos, envejecen, se caen, y mueren.

Traducido del inglés por Alice Keiller y Darío Seb Durban.

Textos publicados en BuryatMongol.com: Shamanism, Folklore, and Poetry, en http://www.buryatmongol.com/mythology [02/12/06]

——————————————————————————–

[1] El buriato es una lengua de la familia altaica, del grupo mongol, hablada por los miembros del grupo étnico de la República de los Buriatos, emparentados con los mongoles, que habitan en Siberia. Se trata de un grupo de unos 350.000 individuos.

[2] Siglo XVII. http://www.peoples.org.ru/eng_burjat.html [02/12/2006]

[3] Hogar. http://www.buryatmongol.com/ger.html [02/12/2006]

[4] El Padre Cielo tuvo dos hijos: Ulgen Tenger, Señor del Mundo Superior, y Erleg Khan, Señor del Mundo Inferior. Ulgen Tenger creó a los animales y a los humanos del barro y los puso a secar. Erleg Khan, envidioso de su hermano, se acercó a los humanos y los escupió para que padecieran enfermedades y no fueran inmortales. http://www.crystalinks.com/mongoliacreation.html [02/12/2006]

Sobre El Autor

Darío Seb Durban nació en Vicente López, provincia de Buenos Aires, un año maldito de la era de plomo. Cursó varios estudios, ninguno digno de mención, y se empeñó en no terminar ninguno. Entre los años 1995 y 2006 estudió música informalmente y compuso canciones y poesía jamás oídas. Entre los años 2001 y 2007 se desempeñó como dramaturgo en la compañía teatral Crisol Teatro, estrenando cinco obras entre las que se contaban Las noctámbulas, Factoría y Zozobra. A partir del año 2012 participó talleres literarios, donde se avocó a explorar la voz de distintos narradores, nunca encontrando la suya propia. Hoy trabaja de forma inconsecuente en industrias no literarias, y ocasionalmente escribe textos que reproducimos en Evaristo Cultural.

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir a la barra de herramientas