“En primer lugar, es preciso señalar que, culturalmente, existen dos budismos: el indio y el chino. Es cierto que el budismo tibetano tiene características propias, y que se desarrollaron en su seno escuelas budistas específicamente tibetanas; sin embargo, el budismo tibetano ha permanecido fundamentalmente dependiente del budismo indio. Lo mismo ocurre con el budismo japonés respecto al chino [1]”. La emigración del budismo del territorio indio produjo una inculturación de su doctrina, que fue necesaria para su supervivencia y adaptación a pueblos tan disímiles. En ese proceso de inculturación hubo elementos que se perdieron y otros nuevos que debieron ganarse, transformando así la faz de este pensamiento. Hoy en día se está hablando de un “budismo occidental”, con varios títulos en las librerías sobre el tema. Pero, ¿qué queda del budismo original? El presente artículo no pretende más que presentar ante el lector una concepción india muy arraigada, que fue, a nuestro parecer, la piedra fundamental sobre la que se erigió la construcción del budismo.

Introducción.

Hace unos 2600 años, Siddharta Gautama caminó por las montañas del noroeste indio enseñando el dharma [2]. Años más, años menos, hoy tenemos plena certeza de la historicidad del budismo y de su fundador [3]. Sin adentrarnos en su biografía, pues consideramos que el trabajo de separar los hechos realmente históricos de los legendarios es tarea que nos excede, podemos afirmar que vivió aproximadamente entre los años 540 y 480 a.C. y que recorrió varias veces la cuenca del Ganges. Sabemos de él que fundó una comunidad de discípulos a los que instruyó en el Camino del Medio [4], o tal vez, que estos bhikkhus [5] se organizaron espontáneamente a su alrededor en la sangha [6] . El Buda no dejó testimonios escritos de sus enseñanzas, pero sus seguidores las pusieron por escrito algún tiempo después de su muerte. Desde luego, no podemos menos que dudar de la fidelidad de los cánones compuestos cerca de medio siglo después de que se acallara el eco de la voz del Tathagata [7]. Sin embargo, conservados durante todo ese tiempo por la tradición oral, estos textos son la fuente más confiable para investigar los lineamientos del budismo original.

El Sermón de Benarés.

Presentamos, entonces, el primer alegato que el Buda realizó sobre la iluminación recibida. Hemos elegido reproducir el texto traducido del Sermón de Benarés con el objetivo de no forzar en el lector las interpretaciones propias ni incurrir en tomar prestadas las ajenas sin cuestionarlas. De esta forma esperamos enriquecer el esquema con que se presentan tradicionalmente las Cuatro Nobles Verdades, a saber:

-1) La vida es sufrimiento

-2) La causa del sufrimiento es el deseo

-3) El sufrimiento se aniquila al aniquilar el deseo

-4) La forma de aniquilar el deseo es seguir el Noble Óctuple Sendero.

En este esquema notamos que el argumento [8] se ordena de una forma familiar al pensamiento lógico moderno. Si bien es un resumen bastante acertado, preferimos dar a conocer las Cuatro Nobles Verdades en su propio lenguaje.

Los textos budistas se apoyan en la presencia de un interlocutor al cual el Buda se dirige. Generalmente se trata de su primo Ananda, o de algún otro discípulo predilecto. En este caso, Shakyamuni [9] les habla a cinco ascetas que lo habían seguido como maestro en sus días de privaciones extremas, y que lo abandonaron cuando el Buda comprendió que la vía media evitaba el extremo de la autoflagelación.

“Y he aquí, oh bhikkhus, la Noble Verdad acerca de dukkha. El nacimiento es dukkha, la vejez es dukkha, la enfermedad es dukkha, la muerte es dukkha, la unión con lo que uno no ama es dukkha, la separación de lo que uno ama es dukkha, no lograr lo que uno desea es dukkha; en suma, los cinco agregados del apego son dukkha.

Y he aquí, oh bhikkhus, la Noble Verdad acerca de la causa de dukkha. Es esa “sed” (deseo, tanha) que conduce a la existencia y al devenir reiterados, que está ligada a la codicia pasional, y que halla deleite ora aquí, ora allá, es decir, la sed de los placeres de los sentidos, la sed de existencia y devenir, y la sed de no-existencia (autoaniquilación).

Y he aquí, oh bhikkhus, la Noble Verdad acerca de la cesación de dukkha. Es la completa cesación de esta mismísima “sed”; es desistir, renunciar, emanciparse y despegarse de ella.

Y he aquí, oh bhikkhus, la Noble Verdad acerca del Sendero que conduce a la cesación de dukkha. Es el Noble Óctuple Sendero, a saber: recta comprensión, recto pensamiento, rectas palabras, recta acción, rectos medios de vida, recto esfuerzo, recta atención y recta concentración [10] ”.

Parque de las Gacelas, Benarés, donde el Buda pronunció su primer sermón.

Parque de las Gacelas, Benarés, donde el Buda pronunció su primer sermón.

Las Cuatro Nobles Verdades.

De acuerdo a Mircea Eliade, en esta formulación de las Cuatro Nobles Verdades el Buda utiliza un método lógico que toma prestado de la antigua medicina india [11]. El método consistía en definir la enfermedad, descubrir a continuación la causa de la enfermedad, estudiar si la enfermedad puede ser erradicada o no, y por último, presentar los remedios que restablecerían la salud del enfermo.

Vemos en el texto reproducido, a diferencia del esquema que presentamos antes, que durante todo el razonamiento el acento recae sobre dukkha. La primera verdad habla sobre la inherencia de dukkha a la vida, que queda definida como tal en la enumeración taxativa de una serie de actos generales. La segunda verdad identifica al deseo, o más correctamente, la “sed” (tanha) como la causa de dukkha. La tercera noble verdad establece que la liberación de dukkha sucede con la extinción de la “sed”. Y la cuarta revela el camino que conduce a la cesación de dukkha.

Esta palabra, dukkha, habitualmente traducida como “dolor” o “sufrimiento”, tiene en realidad un significado más amplio. También comprende ciertos estados de felicidad e incluso algunos estados espirituales obtenidos mediante la meditación. La justificación de lo doloroso en la felicidad o en la espiritualidad se asienta en la impermanencia de estos estados, o anicca.

A partir de esto podemos redondear la idea expresada en la Segunda Noble Verdad. La causa de dukkha es la sed, la avidez, pero la sed o el deseo por atarse a lo que es impermanente (anicca). Y salvo el Nirvana, todo es impermanente.

Tilakkhana.

A este esquema interrelacionado de dukkha (dolor) y anicca (impermanencia) podemos añadir ahora la insustancialidad de todo lo que existe, anattan. Estas tres características constituyen el tilakkhana, es decir, la triple caracterización de todos los seres y las cosas.

Estos tres elementos interactúan y se interrelacionan en la misma constitución de las cosas (o no-constitución). Todo es sufrimiento, porque es impermanente. Todo es impermanente, porque es insustancial. Así queda evidenciado en el Dhammapada:

“277. Cuando, llegando al conocimiento (pañña), [el bhikkhu] ve que todas las cosas condicionadas (sankhara) son impermanentes (anicca), entonces se harta del sufrimiento (dukkha): es el camino de la purificación.

278. Cuando, llegando al conocimiento (pañña), [el bhikkhu] ve que todas las cosas condicionadas (sankhara) producen sufrimiento (dukkha), entonces se harta del sufrimiento (dukkha): es el camino de la purificación.

279. Cuando, llegando al conocimiento (pañña), [el bhikkhu] ve que todas las cosas (dhamma) carecen de existencia propia (anattan), entonces se harta del sufrimiento (dukkha): es el camino de la purificación” [12] .

Sermón de Benarés.

Sermón de Benarés.

Sankhara.

El tilakkhana, la triple caracterización de todo como doloroso, impermanente e insustancial tiene su origen en un concepto central del pensamiento filosófico indio llamado sankhara. De acuerdo a Dragonetti, sankhara es la cosa condicionada, compuesta.

“Para el Budismo todas las cosas son condicionadas, en cuanto que son el efecto de una multiplicidad de causas, y asimismo son compuestas, en cuanto que cada una es un conglomerado de elementos constitutivos. […] Y justamente por ser condicionadas y compuestas, todas las cosas son impermanentes y transitorias, sometidas a la disgregación y al decaimiento, y por eso mismo dolorosas e insustanciales” [13] .

Todo es dolor.

Comprendemos ahora tal vez por qué para el budismo la vida es sufrimiento. Sankhara no es una noción aprendida para los budistas. Es más bien, una idea general que subyace a todo el pensamiento indio, se encuentra en la infraestructura misma del pensamiento. Sankhara es la intuición innata que todo indio tiene de que todo es dolor, por ser condicionado y compuesto.

Sin embargo, “el descubrimiento del ‘dolor’ como ley de la existencia puede considerarse como la condición sine qua non de la liberación, y de ahí que este dolor universal tenga intrínsecamente un valor positivo y de estímulo” [14] . Así vemos que la noción de que todo es dolor no genera un pesimismo insalvable, muy por el contrario, es la piedra fundamental sobre la cual la India se ha convertido en la cuna de tantas y tan grandes religiones, filosofías y sistemas de corte salvífico. Así como esta intuición de que todo es dolor es básica al pensamiento indio, también lo es la certeza de que existe un medio para liberarse del dolor. En este sentido, el budismo no hace una ruptura con filosofías anteriores. El Buda proclama el Camino del Medio como una vía de salvación para el hombre.

BIBLIOGRAFÍA

DRAGONETTI, Carmen; Dhammapada, La esencia de la sabiduría budista; Asociación budista china en Argentina; Buenos Aires; s/f.

GARRIDO, Manuel; Lógica simbólica; Tecnos; Madrid; 1995.

CALVERA, Leonor; Doctrina y práctica del Buddhismo; Dédalo; Buenos Aires; 1979.

ELIADE, Mircea; Historia de las creencias y las ideas religiosas II, de Gautama Buda al triunfo del cristianismo; Paidós; Barcelona; s/f.

RAHULA, Walpola; Lo que el Buda enseñó; RBA Coleccionables; Barcelona; 2002.

MASSEIN, Pierre; El Budismo. La condición humana según la visión del Buda y las posiciones históricas del Budismo ayer y hoy; en Tratado de antropología de lo sagrado 4, Crisis, rupturas y cambios; Trotta; Madrid; 2001.

[1] El Budismo. La condición humana según la visión del Buda y las posiciones históricas del Budismo ayer y hoy; en Tratado de antropología de lo sagrado 4, Crisis, rupturas y cambios, Trotta, Madrid, 2001

[2] En este contexto: Doctrina.

[3] Pierre Massein; El Budismo. La condición humana según la visión del Buda y las posiciones históricas del Budismo ayer y hoy; en Tratado de antropología de lo sagrado 4, Crisis, rupturas y cambios, Trotta, Madrid, 2001.

[4] Como también se conoce a la doctrina budista por evitar, por un lado, los excesos del ascetismo extremo, y por el otro, la sumisión al mundo sensual.

[5] Mendigo errante que pertenece a la comunidad budista. Mal llamado monje, un bhikkhu es una persona que abandona el mundo para consagrar su vida a la comunidad budista.

[6] Comunidad de seguidores del Buda.

[7] “Aquel que ha hallado la Verdad ”, término usado por el Buda para referirse a sí mismo.

[8] Conjunto de enunciados en el que uno de ellos, llamado conclusión, se sigue de los otros, llamados premisas.

[9] El sabio silencioso de la tribu Shakya.

[10] Citado del Samyutta-nikaya, Sacca-samyutta, II, 1, en Lo que el Buda enseñó de Walpola Rahula, pág. 111.

[11] Historia de las creencias y las ideas religiosas II, de Gautama Buda al triunfo del Cristianismo, Paidós, Barcelona, s/f, pág 120.

[12] Dhammapada, La esencia de la sabiduría Budista, Tr. de Carmen Dragonetti, Cap. XX, El camino, pág. 168.

[13] Dhammapada, La esencia de la sabiduría Budista, Tr. de Carmen Dragonetti, pág. 89.

[14] Historia de las creencias y las ideas religiosas II, de Gautama Buda al triunfo del Cristianismo, Paidós, Barcelona, s/f, pág 65.

Sobre El Autor

Darío Seb Durban nació en Vicente López, provincia de Buenos Aires, un año maldito de la era de plomo. Cursó varios estudios, ninguno digno de mención, y se empeñó en no terminar ninguno. Entre los años 1995 y 2006 estudió música informalmente y compuso canciones y poesía jamás oídas. Entre los años 2001 y 2007 se desempeñó como dramaturgo en la compañía teatral Crisol Teatro, estrenando cinco obras entre las que se contaban Las noctámbulas, Factoría y Zozobra. A partir del año 2012 participó talleres literarios, donde se avocó a explorar la voz de distintos narradores, nunca encontrando la suya propia. Hoy trabaja de forma inconsecuente en industrias no literarias, y ocasionalmente escribe textos que reproducimos en Evaristo Cultural.

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