Los preceptos confucianos atraviesan la sociedad china de forma incuestionable. Su ideología se cuela hasta la médula misma del pueblo chino, irradiando desde allí al resto de los países del Asia Pacífico. En el siguiente artículo presentamos una obra que enseñó a leer a los niños durante más de siete siglos, el Sanzijing, a la vez que los adiestraba en el pensamiento confuciano. Este clásico fue el primer manual de aprendizaje escolar para todas las generaciones desde el siglo XIII hasta la Revolución Cultural. Hoy en día, se discute su reinclusión en la educación curricular.

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INTRODUCCIÓN

Durante siglos se pensó en las distancias geográficas como barreras definitorias de las alianzas entre culturas. Y hablar de China en este contexto estaba reservado para elites cultas que presentaban su filosofía como inalcanzable para el vulgo. Sin embargo, hoy en día se vislumbra lo contrario cuando observamos en góndolas libros con recetas de autoayuda supuestamente extraídas de “ancestrales fórmulas chinas”.

En este terreno sinuoso no resulta claro el panorama: ¿es realmente inalcanzable o está al alcance de todos? Al pensar en tierras lejanas, el concepto de cultura parece distinguirse como algo ajeno a nosotros. Pero hoy en día no existe expertise que desarrolle tareas en áreas de recursos humanos [1] que desconozca las bondades del equipo en trabajo propuesto por el “País del Centro”.

El clásico, también conocido como Sun Tzu, que tiene en su haber más de 2.200 años de recorrido aplicado, no sólo plantea la preparación necesaria del terreno en una guerra, sino que además instaura reglas de convivencia societarias e indaga sobre las nimiedades del ser humano que pierde entidad al no ser tomado como parte de un conjunto. Este último punto es generalmente el más utilizado en la ejemplificación actual de las comunidades empresariales donde las áreas que se dedican al mejoramiento de recursos plantean la necesidad de un trabajo en equipo permanente.

“Sun Tzu, autor del texto clásico que lleva su nombre”.

“Sun Tzu, autor del texto clásico que lleva su nombre”.

Dicho de otro modo, interactuar con el otro implica no sólo el respeto por mí mismo, sino además la valoración de mi par que desarrolla tareas, aunque distintas jerárquicamente, igual de importantes y necesarias en la “cadena de responsabilidades”.

EN LA GUERRA, NO HAY GANADORES

El caos y la confusión sólo conllevan trastornos donde nadie puede considerarse afortunado. Al finalizar el Sun Tzu queda establecido que el concepto occidental “vencedores y vencidos” no resulta un parámetro para medir las consecuencias de una guerra. En ese contexto (y no otro), la guerra sólo debe librarse cuando no queda otra opción y la resultante es transitoria[2].  Pero el arte del managment suele pensarse como una batalla: “al igual que en la guerra, los negocios son una contienda de voluntades, dinámica y acelerada, basadas en el ánimo y las máquinas, que tiene que hacer uso eficaz y eficiente de los recursos escasos y al mismo tiempo, es eterna y siempre cambiante.”[3]

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Si alguien osara advertirnos las diferencias, quizás, y sólo quizás, entenderíamos que “negociar”[4], en el sentido etimológico del verbo, se refiere a la acción y efecto del trato de asuntos o convenios de los cuales se procura su mejor logro. Termino, por lo pronto, distante del concepto de “guerra”.

Sin embargo, ambos términos se refieren al hecho humano y por tanto hablar de “recursos” tanto como de “derechos” humanos implica tener en cuenta la finitud del ser. En este sentido, la cultura China esta más cerca de lo pensado y la lectura de El Arte de la Guerra nos presenta una oportunidad de identificar al otro como parte de mí mismo. Pero sacado de contexto el estudio “del terreno” puede prestarse a confusiones. La pregunta en este caso seria ¿Por qué asociamos el management a una guerra? ¿Cuáles son las razones que nos llevan a pensar que un conjunto de personas que trabajan en una empresa (pyme, multi o plurinacional) deben estar regidas bajo la normativa de un batallón?

Durante más de 100 años se estudió en Occidente el concepto guerrero impulsado por el general prusiano Karl von Clausewitz en su escrito “De la Guerra”. El trabajo compuesto por ocho libros constituye el eje de formación del ejército alemán. Por su composición, posterior en más de 2000 años al Sun Tzu, implica necesariamente un aggiornamiento de éste último. Sin embargo, cuando el boom empresarial de la vida moderna comenzó a librarse, los gurués en estrategias basaron sus comparaciones en Clausewitz. De todas formas, al correr del tiempo el concepto buscó el origen y rápidamente se tomó como ejemplo la colección de ensayos chinos.

Las menos de cien páginas se encuentran diseñadas en trece capítulos[5] que abarcan desde estrategias hasta recomendaciones organizativas sobre la guerra.

Durante el año 2004 se realizó en la Universidad de Kaohsiung el Simposio Internacional referido al “Arte de la Guerra”. Allí diversos estudiosos chinos se plantearon el porqué algo que ellos han vivenciado desde sus entrañas comienza a llamar la atención y a ser metodología de estudio en países lejanos[6].

Mientras nosotros intentamos darle al texto matices para aproximarlo a los negocios, ellos lo siguen utilizando en la ideografía del ejército más grande y poderoso del mundo que cuenta con un promedio de 500 millones de hombres, bases militares subterráneas y un potencial nuclear, a esta altura, inestimable.

Pero volvamos al concepto de negocios de este lado del mapa… De acuerdo al libro, un general (a saber en la comparación, el líder empresario) no debe cometer ninguno de estos cinco errores:

1. No ser temerario sino valiente. En todo momento se debe reflexionar para no confundir los conceptos.

2. No ser cobarde. La toma de decisiones asumiendo los riesgos constituye el rol de un líder.

3. No vacilar. Las vacilaciones muestran debilidad.

4. No enfurecerse. La firmeza deja de lado las manifestaciones obstinadas e irritables.

5. No debe preocuparse por la reputación. Llega por si misma. La persona que se preocupa sólo por su imagen llama la atención e identifica a alguien que esta más preocupado por el mundo de las apariencias. Este concepto lo podemos equiparar con el pensamiento griego: “no sólo hay que parecer, también hay que ser” (o viceversa).

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Un general debe cumplir con cinco cualidades:

1. Debe movilizar al pueblo y organizar un ejército consagrado al mandato del soberano. Esto mismo se aplica a la toma de decisiones de un CEO[7] en la actualidad. Cumple con lo solicitado.

2. Cuando ve el curso correcto actúa y no espera órdenes. El delegar implica confianza. Se entiende que quien confió en darle el cargo de “general” no está “controlando” a su subalterno para rectificarlo. Lo mismo sucede en la línea sucesoria descendente.

3. Su habilidad para controlar las situaciones le permite cambiar estrategias de acuerdo a las circunstancias[8].

4. Aplica los cambios. La vida es constante movimiento y, al igual que las estaciones del año, mengua y aumento forman parte del movimiento de la naturaleza. Por tanto, la dinámica presenta nuevas opciones de triunfo.

5. Los factores variables traen aparejadas ventajas y desventajas pero que se trasforman en oportunidades si se sabe vislumbrar los problemas a tiempo.

Sobre las alianzas es recomendable:

1. Impedir que los enemigos se unan. Juntos se tornarían peligrosos porque atacarían en conjunto.

2. Las alianzas no deben ser atacadas en si misma[9].

3. Si es preciso atacar, primero es necesario separar a los enemigos. Cada uno requiere un tratamiento en especial [10].

4. Cuando se generan alianzas con la propia tropa hay que tener en cuenta los riesgos que se asumen. En breve, si serán leales en el tiempo.

5. Conservar a los amigos forma parte de proteger las propias alianzas que no deben ser descuidadas. Toda relación requiere ser cultivada.

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EL ARTE DE LA GUERRA ES EL ARTE DE LA MENTIRA

Al finalizar los capítulos V y IX (también en la culminación del libro), Sun Tzu destaca que “el arte de la guerra es el arte de la mentira”[11]. Utiliza para ello, de acuerdo al capítulo en sí, distintos ideogramas que aluden al mismo punto y que podrían ser interpretados de múltiples formas. A saber: enmascaramiento, mentira, chanza, enemistad, antipatía, revolución, etc.

Para nuestra idiosincrasia, las revoluciones que marcan un giro histórico pueden ser enumeradas con los dedos de una mano. Pero en China han delimitado el cambio dinástico en más de catorce oportunidades.

Ahora bien, el arte de la guerra ¿significa revolucionar? De ser así ¿se puede aplicar a la realidad empresarial? Tomado desde otro ángulo, ¿debe uno trabajar en una estructura que se rija de mentiras y revoluciones?

A prima facie podemos aseverar que no. Es más, creemos que muchos serían los empresarios que perderían rápidamente el interés en la aplicación de conceptos del Sun Tzu si tomarán una real dimensión del escrito. Para aquietar las aguas y entender el concepto de “revolución” en China, debemos destacar que el ideograma se compone de la imagen de un animal que debe ir cambiando su pelaje de acuerdo a los cambios estaciónales para protegerse de las inclemencias temporales. En este sentido, revolucionar se equipara a mudar y/o cambiar. Y aquí sí se encuentra el sentido que debe aplicar un líder empresarial en la toma de decisiones[12].

Para decidir, hay que tener en cuenta cinco variables:

1. La ley. Está no debe ser necesariamente escrita sino más bien vinculada con la moral[13].

2. Las condiciones dadas desde lo celestial. Es decir, la predispocisión estacional que rige a la naturaleza.

3. Las condiciones dadas por lo terrenal. Aquello vinculado a lo cultural que rige al hombre y provoca los efectos en la tierra.

4. Quién va a llevar a cabo las órdenes impartidas en la toma de decisiones (línea secuencial sucesoria)

5. El método y la disciplina.

Quizás esta última sea la variable más difícil de aplicar en el contexto de organización en la República Argentina.

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CONCLUSIONES

Desde la película Wall Street de Oliver Stone, cuyo protagonista invoca permanentemente el libro; pasando por John Fitzgerald Kennedy, quien ante la crisis de los misiles con Cuba reconoció intentar aprender de Sun Tzu; hasta el personaje principal de la serie Los Soprano quien repite «me gusta mucho la estrategia de SunTzu, al principio pensé que solo se trataba de temas anticuados pero al terminar de leerlo descubrí que a pesar de sus 2500 años de antigüedad la filosofía de Sun sigue siendo aplicable en todo el mundo»; el texto se ha convertido en un paradigma actual. Y si bien hace ya tres décadas se lanzaron una serie de ediciones en Occidente, fue recién en los últimos años que su lectura se ha masificado.

Quizás lo opuesto en la lejanía geográfica no represente más que las dos caras de una misma moneda absolutamente necesarias y vinculantes. Los recursos naturales tienden a escasear debido a la falta de cuidado y desprotección a nivel mundial y se prevé un destino común para los recursos humanos: aquello que parecía ilimitado o distante en el tiempo hoy en día es una realidad[14].

Las guerras tienden ya a no ser armamentísticas. De hecho, muchos son los países hoy en día que están capacitados para aniquilar a otros con sólo apretar un botón.

En el correr de los siglos y superado en parte el “estadio de la tecnología”, la angustia existencial sigue siendo la misma y las preguntas resultan en tal caso retóricas: ¿Quiénes somos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Cuál es nuestro destino?

Además del tan mentado y nunca aplicado totalmente “conócete a ti mismo”, vale aquí recordar que más allá de los negocios y las guerras siempre es bueno reflexionar sobre el final: “sopesa la situación antes de efectuar movimiento alguno”[15].

The-Sopranos

BIBLIOGRAFÍA

Carrington Goodrich, “Historia del Pueblo Chino: desde los orígenes hasta 1967”. Fondo de Cultura Económica, México, 1978
Chuang-Tzu. “Chuang-Tzu”. Monte Avila Editores, 1991
Clayre, Alasdair, “The Herat of the Dragon”. Collins/Harvill, London, 1984
Fairbank, John, “East Asia: Tradition and Transformation”. Harvard University, 1976
Hsu, Immanuel, “The Rise of Modern China”. Oxford University Press, 1995
Kung-Tse “Analects of Confucius”. Inolingua, People’s Republic of China, 1994
Laatourette, Kenneth, “Los Chinos: su historia y su cultura”. Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1949
Mackenzie, Donald, “Myths of China and Japan”. Random House Value Publiching, New Jersey, 1994
MacNeilly, Marx, “Sun Tzu and the Art of Business: Six Strategic Principles for Managers”. Oxford University Press, 2000
Universidad de Kaohsiung. Informe sobre el IV Simposio Internacional. 2005
Sun Tzu, “El Arte de la Guerra”, Ediciones en Lenguas Extranjeras Beijing, 2000
Youlan, Feng, “Breve Historia de la Filosofía China”. Ediciones en Lenguas Extranjeras, Beijing, 1989

[1] Se le llama “recursos humanos” al conjunto de empleados o colaboradores de una organización. Pero frecuentemente, se designa también de esta manera al área se ocupa de seleccionar, contratar, desarrollar, emplear y retener a los colaboradores de la organización.

[2] Es por ello que “vencedores y vencidos” no es más que un parámetro temporal y por ello efímero.

[3] MacNeilly, Marx. Sun Tzu and the Art of Business: Six Strategic Principles for Managers. Oxford University Press. 2000, p.5

[4] Del latín negotiari.

[5] Capítulo 1: Evaluaciones estratégicas; Capítulo 2: El combate; Capítulo 3: Plan para el asedio; Capítulo 4: La formación; Capítulo 5: La fuerza; Capítulo 6: Vacuidad y plenitud; Capítulo 7: Lucha armada; Capítulo 8: Adaptaciones; Capítulo 9: En maniobras con el ejército; Capítulo 10: El terreno; Capítulo 11: Nueve terrenos; Capítulo 12: Ataque de fuego; Capítulo 13: Sobre el uso de espías.

[6] Fuente: Resumen de las Ponencias, información suministrada por la Universidad.

[7] CEO: Chief Executive Officer. Designa a la persona con más alta responsabilidad de una organización o corporación. En la mitología griega, Ceo era el Titán de la inteligencia.

[8] “Es a consecuencia de las disposiciones tomadas, que un general es capaz de hacer que sus soldados luchen con el efecto de las aguas que, súbitamente liberadas de una presa, caen sobre un abismo sin fondo”. Capítulo IV. Sun Tzu

[9] Luchar contra las “partes negativas” las fortalece. “La lucha no debe ser conducida por medio de la violencia directa. Allí donde el mal se ve descubierto y estigmatizado, lucubra las armas a que debe recurrir, y cuando uno le hace el juego de combatirlo golpe por golpe, sale perdiendo, puesto que en esta forma uno mismo queda enredado en odios y pasiones”. Hexagrama Nº 43 El Desbordamiento. I Ching.

[10] “El supremo Arte de la Guerra es someter al enemigo sin luchar”. Se destaca aquí la subordinación psicológica como superior a la lucha armada en si misma.

[11] “La guerra se basa en el engaño. Muévete cuando sea ventajoso y crea cambios en la situación dispersando y concentrando tus fuerzas. Cuando entras en campaña, sé rápido como el viento; haciendo marchas normales, majestuoso como el bosque; en las incursiones y saqueos, feroz como el fuego; cuando te detienes, firme como las montañas. Si te escondes, sé tan insondable como las cosas más allá de las nubes; en movimiento, cae como el rayo”. Capítulo IX. Sun Tzu

[12] “Los tiempos cambian y con ellos las exigencias. Así cambian las estaciones en el curso del año. Así también en el año cósmico hay primavera y otoño de pueblos y naciones, que requieren transformaciones sociales. “ Hexagrama Nº 49.

[13] Hay leyes celestiales y terrenales. Nosotros sólo tenemos ingerencia sobre estás últimas que se encuentran necesariamente supeditadas a las primeras.

[14] Para entender este concepto, sólo basta realizar un paralelo entre películas de ciencia ficción y películas de fantasía. Hoy, los viajes submarinos son posibles y hasta necesarios…

[15] Capítulo VII. Sun Tzu

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