Nos encontramos una vez más en la difícil tarea de comentar la lectura de un libro. En este caso, la tarea se nos complica aún más, no porque la novela de referencia sea cuestionable en forma alguna, sino más bien porque se trata de un relato evidente y acabado, un ejemplar que se presenta redondo por donde se lo mire, y del que por lo tanto se vuelve difícil desovillar un comentario.

En cuanto a la historia, Despojos es la narración de lo pequeño dentro de lo grande, de lo cotidiano de una situación que nos define de forma más precisa el contexto en que se inscribe. El autor aborda en esta novela histórica las atrocidades de la guerra civil coreana a principios de la década del 50. Un batallón de artillería chino es enviado a territorio coreano a apoyar al ejército comunista de ese país. El protagonista, un soldado raso que se destaca del resto por saber un poco de inglés, es capturado por el enemigo y enviado a un campo de concentración norteamericano. En este escenario en particular seremos testigos de la verdadera esencia humana, la miseria. Entre descripciones de torturas, humillaciones y matanzas, el autor despliega una trama intensa de intrigas políticas. Los prisioneros chinos, ahora divididos en facciones comunistas y nacionalistas, luchan por ganar prosélitos a cualquier costo mientras organizan, respectivamente, la repatriación a la China continental o a la isla de Formosa. El personaje principal, debido a sus conocimientos del idioma inglés, es pretendido por ambos bandos como enlace con los carceleros estadounidenses. Desprendido de su madre viuda y de su amor de juventud, deberá vencer su sentido apolítico y tomar un partido moderado por alguno de ellos. Los comunistas le prometen la vuelta a casa y a sus afectos consagrado como un héroe. Los nacionalistas, con métodos igual de persuasivos, le prometen la libertad y el ascenso social en Taiwán. Nuestro protagonista se verá en la obligación de elegir sabiendo que esa elección le puede provocar la muerte.

Más allá de la trama, Ha Jin, al igual que el protagonista, no toma partido por ninguna de las dos facciones. Se limita a describir los móviles y las atrocidades cometidas por ambos bandos, por los norteamericanos y por los coreanos. En esta novela, como en la historia en general, nadie queda bien parado. Ningún personaje es políticamente correcto por completo. Son todos humanos, demasiado humanos. Y al final, lo único que queda de todos ellos al volver a casa no es más que despojos. Las víctimas vivientes de este relato son los despojos que deja la guerra económica e ideológica. Las personas comunes son siempre desechos.

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Título: Despojos de guerra

Autor: Ha Jin

Traductor: Noemí Sobregués

Editorial: Tusquets

Páginas: 382

Sobre El Autor

Imagen de perfil de Dario Seb Durban

Darío Seb Durban nació en Vicente López, provincia de Buenos Aires, un año maldito de la era de plomo. Cursó varios estudios, ninguno digno de mención, y se empeñó en no terminar ninguno. Entre los años 1995 y 2006 estudió música informalmente y compuso canciones y poesía jamás oídas. Entre los años 2001 y 2007 se desempeñó como dramaturgo en la compañía teatral Crisol Teatro, estrenando cinco obras entre las que se contaban Las noctámbulas, Factoría y Zozobra. A partir del año 2012 participó talleres literarios, donde se avocó a explorar la voz de distintos narradores, nunca encontrando la suya propia. Hoy trabaja de forma inconsecuente en industrias no literarias, y ocasionalmente escribe textos que reproducimos en Evaristo Cultural.

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