Este libro inquieta y atrapa. Según la autora, atrapa de manera más contundente a los lectores más jóvenes. Si quisiera definir el argumento de La intemperie en un párrafo lo más fácil sería decir que se trata de un texto en el que, en forma de diario íntimo, una narradora relata la pérdida amorosa de una pareja lesbiana de muchos años. Pero no le estaría siendo fiel al texto.

La primera novela de Gabriela Massuh, clasificación que figura fuera del texto en su contratapa, es mucho más que eso. Encontramos además de, como bien señaló Ariel Schettini, un diario de la memoria, del reconocimiento de las huellas de la pérdida amorosa de esa pareja, que en el mismo se conjugan mediante fragmentos el ensayo, la poesía, la crónica de la Argentina plena crisis 2001, una reflexión teórica sobre los medios masivos de comunicación y sobre la representación política y artística.

“Llamó Diana desde Berlin.”

Con esta frase que disparó en la vida real de la autora la escritura de la novela comienza este diario. Si bien hay un trabajo sobre lo acontecido en la vida real de la autora en esta ficción, es difícil no tomar los hechos como autobiográficos. Muchos de ellos lo son, otros no. Poco importa. Lo que importa es el trabajo sobre el lenguaje, esa prosa por momentos poética y ese trabajo que hay en y hacia la ficción desde los bordes.

La narradora es una exiliada por partida doble: exiliada de la vida de su pareja – proceso cuyas huellas va reconociendo mediante el recuerdo de indicaciones precisas de ese alejamiento – y exiliada de lo público, al encontrarse en un país que parece vivir sin Estado.

Estas experiencias se dan en el contexto de la crisis política e institucional de 2001 en la Argentina. Y la narradora, que gestiona proyectos artísticos, surca, viaja entre los despojos de la política neoliberal y la ola privatizadora de los años 90. Así, por ejemplo, toma la historia de los trazados del ferrocarril: “Con Alice y Andreas queríamos ilustrar el despojo argentino a través de un análisis comparativo de los mapas ferroviarios.” (pág. 204)

Y es en esa Argentina donde, a su vez, realiza un recorrido por su propia geografía emocional, personal: su niñez en Tucumán, las vacaciones con Diana en Yacanto, veranos compartidos en Capilla del Monte, Tucumán, San Luis, etc. También el escenario de una ciudad que cambia: cartoneros en San Telmo y Palermo Viejo como la “gentrificación bonsái de la clase media después de la crisis” (pág. 202)

Dentro de este diario íntimo encontramos, también, relatos preciados, perlas, historias como la de Isabel, la de Basilio, la de Cacho y la Porota que parecen salidas de una película de Burman o de Sorín.

Una ficción que toma y trabaja con la realidad, desmenuzándola y literaturizándola. Nombres propios que aparecen, conocidos por el mundillo intelectual argentino: Laclau, Huyssen, Griselda Gambaro, Alan Pauls y muchos más. Y el pudor que esto provoca. ¿Será verdad? Lo verosímil se pega y rebasa nuestra realidad. ¿El mundo será Tlön? No señores, con ustedes, la Argentina.

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Título: La intemperie

Autor: Gabriela Massuh

Editorial: Interzona

 241 páginas

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