Personaje inclasificable de la escena local, Sebastián Kirzner (1985) tiene escritos y publicados los libros: Axiomas Nocturnos (2008), Trozos del bloque inicial (2009), La Salidera (2009). Lleva adelante los proyectos B.o.C (Bitácora oral C), un archivo oral de escritores. Mirador Literario, una videoteca literaria independiente. Y tanto en Poesía Stereo (performance poética en base a textos propios), como con Trompa de elefante (orquesta de improvisación experimental). A continuación reproducimos uno de los relatos de La Salidera.

La salidera

Hay, sobre el viejo barco Cathay, dos niños jugando. Uno juega a que es el capitán del barco y repite el encallamiento una y otra vez, ensayando distintas posiciones de naufragio. En un momento el niño ensaya también su propia muerte como capitán. Él, de algún modo, infiere que alguien de tal posición no podría nunca tener una muerte común, poco heroica.

El otro niño lo observa y presta atención, especialmente en la teatralización de la muerte de su amigo, quien ahora fallece bajo el rango superior recién adquirido. Dado que capitán sólo puede haber uno, el niño que observa pasa un tiempo pensando qué otro rol importante en relación a su amigo podría tomar. El niño finalmente decide jugar el rol de la mujer del capitán. Un papel femenino, nivelador, que si bien no lleva títulos balancea la importancia del capitán como hombre. Rápidamente cae sobre él y lame llorando las heridas de su amigo, su esposo, su amante.

La mujer del capitán, nota en su marido un último estertor de vida, resignificado por una media erección. Entre sollozos y en soledad, la casi viuda, el niño, la mujer, lame lentamente el glande de su esposo, como quien intenta revivir a un muerto mediante la respiración boca a boca. Luego de un rato, el capitán agita por última vez su cuerpo y muere. Muere goteando en la boca de su mujer su última fracción de libido. Es el pene del capitán quien encalla por último en la boca de su mujer, proporcionando entonces dos naufragios casi simultáneos. En la boca de la viuda, los líquidos del capitán saben superficialmente a muerte. Más en el fondo ella sabe que entre su lengua y el paladar, queda aún un último resquicio de vida. Es por eso, que mantiene un tiempo largo el fluido en su boca. El sabor es amargo, es un amargo sabor a vida piensa él. Ella, el niño viuda, ahora se sabe doblemente vivo.

Finalmente traga el contenido y esa nueva vida lo colma por completo. Ahora será el turno de él, de ser el nuevo capitán del Cathay.

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