Juan Gelman y su heterónimo japonés.

Los poemas de Yamanokuchi Andô

En «Cólera Buey«, volumen compilatorio de diversos libros escritos entre 1962 y 1968 y que reúne unos 150 poemas, Juan Gelman presenta tres series de «traduc­ciones» bajo los heterónimos John Wendell, Yamanokuchi Andô y Don Pero.
 
«Inventé terceros y los publiqué de esa manera, en parte porque constituyen así una provocación a las co­rrientes populistas en boga, que suponen que una poe­sía es nacional – o no – si menciona – o no – los si­tios y otras anécdotas de la nación. Esas corrientes no advierten que una poesía nacional no es cuestión de voluntad y mucho menos de exterioridad. Es una cues­tión de idioma, y el idioma es una manera de entender el mundo y aun de enfrentarlo y padecerlo. Yo creo que estos poetas «traducidos» son exactamente argentinos o quizás no, pero, en todo caso, ello nada tiene que ver con que el yanqui diga «Chicago» en vez de decir “Rosario».
 
En entrevista con Mario Benedetti, justifica tam­bién este desdoblamiento en «nombres de pluma» por su necesidad de extrañarse -en el sentido brechtiano de volverse distante- de un intimismo lírico que sentía excesivo, provocado en parte por la situación políti­ca del país, en parte por problemas personales. Y así, un día, «inventó» a un inglés, y luego a un japonés, y por último a un norteamericano. Publicados los textos bajo estos heterónimos, algunos lectores sintieron reflejos de atmósferas ajenas. Gelman dejó los nombres y no modificó nada. Como él dice, «un caso de provocación y también un problema de concepción».
 
Caso curioso en la literatura argentina de una es­critura presentada bajo identidades con ecos extran­jeros, el nombre japonés de Yamanokuchi Ando, desde un ángulo perfectamente calculado por el propio autor, plantea los temas de nacionalidad, traducción, uni­versalidad y prejuicio.
 
Amalia Sato
Traducciones II
Los poemas de Yamanokuchi Ando (1968)
Transcriptos del ejemplar que Enrique Aguirrezabala atesoraba. A su memoria.
amor que se serena ¿termina?
¿empieza? ¿qué nueva
vejez le espera por vivir?
¿qué fulgor? amor asomándose
 
de sí mismo a sí mismo siendo
también memoria de sí
comiendo
de sí ¿qué vieja
 
sombra le chupará la nuca? oh pestes
que visitaron mi país
atacaron se fueron
ajenas como el viento
 
 
 
 
 
cuando tomirô sakayagu se cansó
tomó a la bárbara tristeza
la arrinconó contra el río y allí
la hizo objeto de viles atentados
 
todas las lagartijas solteras del lugar
soñaron entonces que ni el sol
ni la luna fueron sus padres
ni los padres de tomirô sakayagu
 
el cual:
se cansó
arrinconó a la tristeza contra el río
la hizo objeto de viles atentados
 
nadie podrá separar a dos amantes
ni sol ni luna los podrá separar
ni padre ni madre los podrá separar
nadie podrá separar a tomiró sakayagu
 
 
 
 
 
de la paloma que
volaba afuera adentro de
tomiró sakayagu y también
arriba abajo alrededor
si tanta luz o intensidad de amor
no pertenece o cabe aquí o necesita
otro mundo ¿cuál es la realidad?
¿la ausencia de piedras veloces como el mar o voces
que vendrán tiernas? ¿o esta es:
amor que se cumple como
fuego que todo alumbra dudándolo?
¿y cuál será la vida que se dan
realidad y amor tristes
de si por negación vergüenza o furia?
¿o no se tocan jamás?
¿o insoportables se tocan para
envenenarse y quisieran
la una en el otro cambiar y
de nuevo empezar
a ver qué pasa ya sabios?
el amor que no es gastado
en orgasmo pleno con mujer si hombre
con hombre si mujer
come la sal de los riñones crepita
en el pulmón mata alegrías
molesta cervical y cariño
cambia lo duro en blando y
recorre sordo el cuerpo como
otra desdicha o resplandor
en este mundo demasiado repleto
de bajezas traiciones cuartos
que se ponen a gemir de noche
pelear con la palabra se puede pero
no con mujer de sueño feo donde
ella dobla la cabeza
como el cisne para dormir
ratas cureñas trofeos tornillos
muertos y perfectos abundan
en su cama cuando ella despierta
incómoda por tantos objetos caídos de
un infierno que procuró deslojar
volviendo a entrar una y otra vez
sacando cambiando monstruos muebles matrimonios
diversos terribles tibios
 

Publicados originalmente en la revista Pachamama Nº7 con la autorización del editor, Sr. José Luis Mangieri.

De Traducciones II, Los Poemas de Yamanokuchi Ando, 1968. en COLERA BUEY, Libros de Tierra Firme, Bs. As., 1984.

Sobre El Autor

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir a la barra de herramientas