Unión Personal Civil de la Nación inauguró la muestra Arte y trabajo en Argentina, cuyo catálogo incluye, entre otras, obras de Carlos Alonso, Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino, Leónidas Gambartes, Juan Grela y Ricardo Carpani. Según los directivos de la organización gremial, esta iniciativa constituye, un hecho inédito en la historia gremial argentina, que pretende fortalecer y dignificar desde la expresión artística la cultura del trabajo.

“La misión de un cuadro es la de actuar en el plano de la cultura:

cuando más se lo muestre y se lo difunda mejor…

La satisfacción plena llega a uno cuando ese cuadro funciona socialmente.”

Antonio Berni

 

Desde el viernes 9 hasta el domingo 25 de septiembre, pudo verse la muestra “Arte y Trabajo en la Argentina” organizada por la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) en el recientemente inaugurado Museo del Bicentenario de la Casa Rosada -avenida Paseo Colón e Hipólito Irigoyen-.

El colectivo exhibido es parte integral de la “Colección Temática de Arte de la Unión del Personal Civil de la Nación”, la cual es fruto de una investigación iniciada hace siete años por dicha organización gremial sobre la vinculación de la plástica nacional con el mundo del trabajo, junto a una paciente búsqueda y cuidada selección de aquellas obras representativas de ese diálogo, dignas de incorporarse al patrimonio de los trabajadores afiliados a UPCN. La muestra fue declarada por Presidencia de la Nación como de interés nacional, motivo por el cuál se tornó en itinerante y recorrerá el país para que los ciudadanos de cada distrito puedan hacerla suya: “Queremos democratizar los bienes culturales. Es un hecho que la música llega a todos los sectores pero la pintura y la escultura sólo son consumidas por los de mayor poder adquisitivo, por esto la muestra es, además, itinerante”, expresó Juan Tangari, subsecretario de cultura de UPCN y curador de la muestra, quien organizó una visita guiada en compañía del titular de ese sindicato, Andrés Rodríguez y de Oscar Parrilli, secretario General de la presidencia.

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Juan José Tangari explicó de qué manera surgió en esa institución la idea de mostrar a través del arte plástico las relaciones entre el país y el trabajo. “Hace 23 años –dijo– nuestra Organización Gremial presentó Signos de los Nuestros, una carpeta con trabajos en técnica serigráfica de un calificado conjunto de artistas argentinos caracterizados por elaborar obras de una fuerte impronta nacional sin renunciar a los mensajes estéticos del ‘afuera’. Teníamos entonces la modesta pretensión de tener un mensaje integrador. Esta carpeta significaba un encuentro entre argentinos que trabajan por la justicia social y argentinos que producen arte.”

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Pero fue hace menos de una década que ese proyecto tomó cuerpo y  llegó a concretarse. “Fue en el marco de estas ideas –explica Tangari– que nos propusimos hace siete años recuperar esa historia de prolongado y fecundo diálogo entre el arte nacional y el mundo del trabajo. Respetuosos de la actividad plástica como oficio y conscientes de la utilidad social de toda obra de arte, iniciamos con esfuerzo la búsqueda de aquellos que pudieran sumarse a este colectivo de arte y que nos permitieran cumplir con el objetivo central de toda política de gestión cultural sindical: democratizar el acceso a bienes y saberes para sacarlos del circuito privilegiado de las élites e integrarlos al circuito popular.”

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Una vez concluida la visita guiada pudimos conversar con sus organizadores:

¿Cuál es la importancia del Estado y de organizaciones como UPCN en la interjección que se da entre las industrias culturales y una verdadera democratización de las artes?

Andrés Rodríguez: Nosotros no renegamos del espacio comercializable de las obras de arte, pero sí rescatamos para nosotros lo más importante, que es la posibilidad de democratizar la visión hacia toda la comunidad y hacia el sector del trabajo en particular. Porque contemplar arte sensibiliza, permite dimensionar la realidad desde otras características y realmente es un bien del pueblo argentino, y por lo tanto ésta es nuestra función como gremio, ser un vehículo de expresión. Dar la posibilidad de que una muestra de esta naturaleza, por ejemplo, pueda ser masificada, llevada a una visión generalizada. Comenzamos acá, en el Museo del Bicentenario, pero vamos a hacer la muestra itinerante por todo el interior del país, para que cada una de nuestras seccionales, en los lugares apropiados, la exponga para las diferentes comunidades de las distintas provincias.

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Tangari: Con el tema de las industrias culturales hay que tener mucho cuidado, porque fortalecer una política que favorezca solamente las industrias culturales plantea el problema de lo que dice Andrés: la democratización y el acceso a bienes y saberes, no a la “cultura”. Es muy complejo lo de las industrias culturales, porque de lo que se trata es de generar ganancias. Nosotros salimos al cruce de esto en términos de que la gente no solamente tenga acceso a ideas, sino que entienda, además. Porque hay un escamoteo de este tema, un escamoteo simbólico.

Andrés Rodríguez: Incluso en la temática. Si te fijás, muchas veces se organizan muestras desde lo internacional, hasta en este país con temáticas como:  el perro y la pintura, el deporte y la pintura, la religión; pero nadie reivindica el trabajo, algo tan esencial para el ser humano.

Tangari: Fijate que acá en Argentina hay una bienal de arte sacro y no hay nada sobre el mundo del trabajo. En este sentido es importante que esta muestra la haya declarado la Presidenta de interés nacional.

Andrés Rodríguez: Esperamos sea éste el puntapié inicial.

La muestra está compuesta por obras de los siguientes artistas plásticos:

CARLOS ALONSO Dibujante y pintor argentino nacido en Mendoza en 1929. Fue alumno del maestro santiagueño Ramón Gómez Cornet, y de Lino Enea Spilimbergo, quien lo influenció en su dibujo y en su estructuración de la forma. Es destacable en su obra un fuerte contenido ideológico, manifestado en temáticas alusivas a la violencia de las clases dominantes, a las gestas revolucionarias latinoamericanas y a la crítica a toda la censura. Realizó también una reinterpretación apologética de maestros de la pintura como Van Gogh, Rembrandt, Renoir o Courbet. Y fue ilustrador de obras literarias de la magnitud del Don Quijote, La Divina Comedia y el Martín Fierro. En la obra que integra la Colección Arte y Trabajo Alonso nos ofrece un verdadero homenaje a la pintura como desafío de trabajo que presupone como oficio, y al sostén de ese oficio como algo, lo único, que sabe sólido.

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Carlos Alonso

 

ANTONIO BERNI Nació en Rosario, Santa Fe, en 1905 y falleció en Buenos Aires en 1982. Pintó desde muy joven, en su ciudad natal, óleos de neta filiación impresionista para luego exponer a los 18 años en el Salón Nacional y viajar a Europa en 1925 becado por su provincia para capacitarse en Italia, España y Francia. Fue un artista representativo de la época que vivió: lo caracterizó el fuerte contenido social de su obra. Abierto a las innovaciones estéticas externas y enmarcado en el contexto nacional dentro de un nuevo realismo, mostró una temática de denuncia de toda explotación social y una militancia política de izquierda. Las series de collages y grabados de Juanito Laguna y Ramona Montiel, así como el Gran Premio Internacional de Grabado de la Bienal de Venecia de 1962, son puntos a destacar en su amplio recorrido. “El verdadero artista y el verdadero arte de un pueblo es aquel que abre nuevos caminos impulsados por las cambiantes condiciones objetivas. Dejan de serlo los que pasan y obran según el clisé establecido, aferrándose a formas pasadas y caducas, que no obedecen a ninguna realidad artística y social”.

RICARDO CARPANI Nació en Tigre, Provincia de Buenos Aires en 1930. En su formación transitó, entre otros, por el taller de Emilio Pettoruti, y su obra se orientó hacia una temática de composiciones referidas al trabajo fabril o conexo. La monumentalidad de sus figuras tiene antecedentes en la experiencia muralista mejicana, y se nutre de un profundo convencimiento de su utilidad como herramienta de concientización ideológica. En 1959, junto a otros artistas, fundó el grupo Espartaco. Este colectivo realizará una activa producción artística vinculada a la acción político-gremial reivindicativa de la combativa C.G.T. de los Argentinos, que incluye murales, volantes y afiches. Carpani y sus compañeros indagarán entonces una expresión artística nacional y latinoamericana, de profunda vocación antiimperialista y en pro de la justicia social. En 1974 debió exiliarse y se radicó en España hasta 1984, año en el que regresó a nuestro país luego de la recuperación de la democracia en 1983. “Es imprescindible dejar de lado todo dogmatismo en materia estética, cada cual debe crear utilizando los elementos plásticos de la forma más acorde con su temperamento, aprovechando los últimos descubrimientos y los nuevos caminos que se van abriendo en el panorama plástico mundial”. R. Carpani. Murió en Buenos Aires en 1997.

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Ricardo Carpani

 

HÉCTOR JULIO PÁRIDE BERNABÓ “CARYBÉ” Nació en Lanús, Provincia de Buenos Aires en 1911. Es conocido como Carybé, sobrenombre que recibió en su paso por el movimiento scout en Río de Janeiro, y que alude a un tipo de piraña amazónica. A lo largo de su vida fue dibujante, pintor, grabador, escultor, ceramista y periodista. En una primera etapa trabajó sobre las comunidades originarias de América. Viajó incesantemente por el noroeste argentino, Bolivia, Perú y Ecuador; luego convivió con las comunidades afro-brasileñas descendientes de esclavos africanos. A través de su obra en Brasil, donde se instaló definitivamente en 1950, registró escenas y ambientes de la vida cotidiana: pescadores, bailarines, capoeiristas; así como el trabajo en los ingenios y la vida nocturna en la Bahía antigua. Ilustró obras literarias de Gabriel García Márquez y Jorge Amado, quien cuenta en su obra O Capeta Carybé historias de la vida del artista en su Buenos Aires natal y en Salvador de Bahía. En esta colección su preeminencia como dibujante se presenta en la obra que muestra, sin concesiones y con fuerte dramatismo, la explotación social y la defensa del ethos cultural de los más postergados de América. Se lo denominó el antropólogo del pincel. Murió en Salvador, Brasil, en 1997.

JUAN CARLOS CASTAGNINO Nació en Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires en 1908. Sus primeros trabajos tienen como protagonista al campo, y sus obras se pueblan de paisajes y trabajadores rurales. Otras problemáticas vinculadas con la gente y lo social se incorporarán también a la elaboración plástica de Castagnino, en el curso de su extensa producción artística. En 1933, junto con Spilimbergo, Sibellino y otros artistas, fundan el Sindicato Argentino de Artistas Plásticos. Integra luego el Equipo Poligráfico -por idea del mexicano David Siqueiros- junto a Spilimbergo, Berni, Castagnino y el uruguayo Lázaro, quienes, en conjunto, ejecutan “Ejercicio Plástico”, restaurado por iniciativa de Cristina Fernández de Kirchner e instalado en el Museo del Bicentenario. También participó, junto a Urruchúa, Berni, Colmeiro y Spilimbergo, en la realización de los murales de las Galerías Pacífico en el año 1945. Para EUDEBA ilustró la edición del Martín Fierro realizada en el año 1962. Numerosos premios en Salones Nacionales y en el exterior recibieron sus trabajos, pero ninguno supera el reconocimiento que su obra alcanzó entre sus connacionales, fronteras adentro de la Patria. Murió en Buenos Aires en 1972.

GERTRUDIS CHALE Nació en Viena, Austria, en 1898. En 1930 llegó a América, y se radicó en la ciudad de Quilmes, Provincia de Buenos Aires. Siendo por nacimiento ajena del paisaje sudamericano, no fue esto impedimento para poder abordarlo plásticamente con intensidad, dramatismo y riqueza técnica. En sus pinturas, muestra reiteradamente escenas de trabajo comunitario de nuestros pueblos originarios en plena producción de cerámicos, tejidos y alimentos; y también rituales, fiestas, curas chamánicas y diálogos con lo sagrado. A través de sus cuadros busca incorporarse, casi diluir toda distancia con la cotidianeidad de sus personajes. Sus obras funcionan así como verdaderos ritos de aproximación. Su trabajo Indios, parte de esta colección, es un claro ejemplo de integración en nuestro contexto: “Quisiera pintar inconfundiblemente imágenes de la tierra argentina en las que se vea algo de su tremenda realidad y su misterio. Algo que sea distinto de todos los demás. Ese algo inmenso y hondo que, aunque no se ve, está detrás de todas las cosas y llevarlo por su calidad, a un nivel universal”. Murió en 1954, en un accidente aéreo en la provincia de La Rioja.

LEÓNIDAS GAMBARTES nació y vivió en Rosario, Santa Fe, y toda su producción artística se realizó allí. Trabajó desde los 18 años y hasta su muerte en el Ministerio de Obras Públicas provincial, como cartógrafo y dibujante; fue miembro fundador de la Mutualidad de Estudiantes y Artistas Plásticos de Rosario e integró el Grupo del Litoral junto a artistas como Juan Grela, Carlos Uriarte, Alberto Pedrotti, y Domingo Garrone. La técnica que él implementa, el cromoyeso, es una base incluida al soporte para luego aplicar el color e integrar las formas con un esgrafiado que dejaba al descubierto la misma. Pintó la vida cotidiana de los hombres, y sobre todo de las mujeres de las orillas del Río Paraná, lavanderas, echadoras de cartas, curanderas, trabajadoras, gente de la tierra a quienes premonitoriamente instaló en el arte de los argentinos. La disminución visual que lo afectó no le impidió percibir una obra en su totalidad: “Yo creo que pinto el sentimiento de la superstición, de lo mágico de la memoria de la tierra, las formas y colores que ésta suscita, la vida cotidiana de cierto tipo de gente de nuestro país; me refiero a la gente más arraigada de nuestro medio, la que de alguna manera ya es América, y trato de expresar en el ámbito de mi ambiente del litoral lo que éste tiene de nacional y trato de hacerlo dentro del lenguaje específico de la pintura”. Murió en su ciudad, Rosario, en 1963.

JUAN GRELA Nació en Tucumán en 1914, y se radicó en Rosario en 1924 formándose como pintor y grabador en la Mutualidad de Artistas y Estudiantes de Bellas Artes de Rosario, donde fue alumno y compañero de ruta ideológica de Antonio Berni y maestro de muchos artistas rosarinos, a quienes nucleó solidariamente en 1942 en la Agrupación de Plásticos Independientes; y en 1950 en el Grupo del Litoral, el más reconocido en la plástica santafesina del siglo XX. Su producción fue en un primer momento la de un realista militante y utópico, que acentuó en lo plástico la robustez y volumen con criterio verista. Buscó luego más firmemente subvertir el ordenamiento espacial del mundo burgués, sin renunciar a cierto rigor geométrico que ordenó su obra. La xilografía que forma parte de esta Colección y que ilustra el libro El grito de Alcorta – historia de la rebelión campesina de 1912 del periodista y ensayista Plácido Grela – muestra la fuerza y contundencia de su trazo. De 1960 a 1970 su pintura de geometrías libres en lo formal introdujo pequeñas historias barriales con personajes que flotan, casi levitan, en un espacio poblado por soles, casas, peces, flores, lunas, pájaros, gatos, antenas, villas, barrios, tachos y teros. Finalmente, a partir de 1970, confirió a su obra un último giro de carácter ecléctico con profusión de automatismos y juegos verbales. Murió en 1992 en la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe.

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Juan Grela

 

SERVILIANO GOLLER Nació en Juárez, Provincia de Buenos Aires, en 1897. Durante su juventud alternó su formación artística con el trabajo agrario hasta que, luego de viajar a Europa para visitar centros artísticos de Portugal, España y Francia, regresó a la Argentina e ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde fue discípulo de Carlos Ripamonte. Fue desde 1925 un asiduo concurrente al Salón Nacional, y numerosas obras suyas se encuentran en museos y colecciones privadas de todo el país. Su producción se inscribe en la gran corriente de arte figurativo argentino de las primeras décadas del siglo XX. La obra que es parte de la Colección Arte y Trabajo, muestra su preocupación por exaltar la obra pública y la laboriosidad del trabajador como factor ordenador y modificador.

OSVALDO IMPERIALE Nació en la Ciudad de Buenos Aires en 1913. Si bien en su formación fue autodidacta, a lo largo de su vida realizó viajes de aprendizaje por distintas ciudades de Italia, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Colombia y Brasil. Toda su obra nos muestra escenas de la vida cotidiana del Puerto de la Boca, del Riachuelo, del Dock y de Avellaneda, en un tono que la crítica calificó como localista, tradicional o pintoresquista. También se lo definió como un pintor influenciado por Benito Quinquela Martín en su producción artística,su voluntad de forma y su recio empaste. La obra que aquí se presenta, pintada en 1942, es la de un joven artista, deudor todavía de la figura de Quinquela, pero con rasgos propios y una paleta colorida más diáfana. Luego de esa etapa inicial, su obra se torna más amanerada y pierde, quizás, originalidad. Este artista se presentaba como un revelador del país y del mundo de trabajo portuario. Participó en varios Salones Nacionales y falleció en el año 1977.

LUIS LUZZI No se tienen datos concretos sobre la vida y la obra del pintor italiano Luis Luzzi. La pintura que aquí se exhibe, llegada a la colección a partir de la donación de un anticuario local, es un típico óleo de pequeño formato característico de los pintores peninsulares de fines del siglo XIX y principios del XX, arribados a la Argentina como inmigrantes y con fuerte formación artística. La misma es una escena que llama la atención sobre el trabajo anónimo, en este caso las obras de excavación del subterráneo de Buenos Aires en la zona del Congreso Nacional. Sabemos también que Luis Luzzi fue profesor de Pío Collivadino antes de 1890, en la Cátedra de Dibujo de la Societá Nazionale Italiana.

JAVIER MAGGIOLO Nació en Buenos Aires en 1875. Fue discípulo de Ernesto de la Cárcova, quien seguramente lo influenció en esa vertiente del realismo social que practicó con firme convicción. Expuso en el Salón del Ateneo en 1895 y 1896; realizó muestras en Buenos Aires en 1900 y 1903; y residió largos años en Europa formándose en centros artísticos de España, Francia, Italia, Inglaterra, Alemania y Holanda. El Herrero, pintura que es parte de la colección que aquí se presenta, fue pintada en su juventud con una fuerte orientación academicista. Se destaca en ella la utilización de una paleta de tonos bajos, restringida y de gran calidad técnica, puesta al servicio de un mensaje que busca enaltecer y magnificar el acto del trabajo. Falleció en Bs. As. en 1956.

JUAN DE DIOS MENA Nació en Santa Fe en 1897. Trabajó como peón de estancia, mayordomo y encargado de un bar hasta que decidió, en el año 1932, desarrollar su vocación escultórica tallando la dócil madera del curupí chaqueño. Vivió varios años en la ciudad de Resistencia, Chaco, donde fundó, junto a Aldo Boglietti, el Fogón de los Arrieros. Su producción evolucionó, durante 22 años, desde obras de rasgos bien marcados y prominentes hasta otras de línea más afinada y estilizada, todas policromadas con una superficie mate de gran tersura. Sus trabajos se emparentan, a nuestro modesto entender, con la talla en madera nacida de la religiosidad popular de raíz luso-brasileña e hispano-guaraní; y se aproxima, desde lo escultórico, a la realizada por Florencio Molina Campos en lo pictórico, pero manifestando un perfil social más crítico y menos conformista en su mensaje. La obra que integra la Colección Arte y Trabajo es una de las numerosas tallas realizadas por Mena vinculadas al trabajo de los sectores populares del interior del país y, en particular, de la campaña chaco-santafesina. Murió en Rosario en el año 1954.

ARMANDO REPETTO Nació en Buenos Aires en 1893. Convivió en su juventud con su vocación artística y su brillante carrera como ingeniero civil en la cual sobresalió como profesional y como docente de establecimientos de educación industrial. Luego de breves estudios en la Asociación Estímulo de Bellas Artes, recién en el año 1940 realizó la primera exposición individual. Cultor del pequeño formato e influenciado por el dibujo técnico en la estructuración de su obra, realizó una vasta labor que incluye la temática del paisaje rural y urbano, la naturaleza muerta, la vida gauchesca, el costumbrismo y el mundo del trabajo. La obra aquí expuesta, que integra esta Colección, nos muestra a un zapatero ensimismado en su labor artesanal, en su ambiente fuertemente impregnado de silencio y concentración: en ese clima, la cálida luz estructura el cuadro y nos remite metafóricamente al trabajo como actividad que ilumina y da sentido a nuestra existencia. Armando Repetto integró junto a Clemente Lococo, Gastón Jarry y otros artistas, el Grupo de la Realidad Poética y su obra se halla en diversos museos y pinacotecas del país y el exterior. Murió en 1968.

CARLOS PABLO RIPAMONTE Nació en Buenos Aires en 1874. Realizó desde joven estudios con Ernesto de la Cárcova; fue expositor en las muestras históricas de fin del siglo XIX en el Ateneo y viajó en el 1900 a perfeccionarse a Italia. A su regreso a Buenos Aires en 1905, se consagró a la enseñanza artística y llegó a ser Profesor y Vicedirector de la Academia Nacional de Bellas Artes. Integró en esa década el grupo Nexus junto a Collivadino, Lynch, Fader, Rossi, Yrurtia y Dresco, la mayoría educados también artísticamente en Italia y autores de obras de influencia impresionista restringida. Detenerse en la obra de Carlos Ripamonte que integra la Colección Arte y Trabajo implica encontrar un claro ejemplo de la temática preferida por este artista. Le cabe la definición de ser un auténtico pintor de la vida y el trabajo del gaucho argentino y del paisaje nacional. Ripamonte manejó el dibujo y el color y su obra se caracteriza por el movimiento, que genera una composición dinámica y de transparencias atmosféricas. Murió en 1968.

MARINO SANTA MARÍA Nació en Buenos Aires en 1949. Es egresado de las Escuelas de Arte Manuel Belgrano y Prilidiano Pueyrredón y ha realizado una intensa actividad creativa que incluye muestras individuales y colectivas: se ha hecho acreedor de premios nacionales, como el Pío Collivadino en el LXVII Salón Nacional de Bellas Artes y el Premio a las Artes Visuales 2002 por la producción de arte público en la calle Lanín, otorgado por la Asociación Argentina de Críticos de Arte. En el año 2010 realizó, en la intersección de las calles Alsina y Presidente Sáenz Peña, en la Ciudad de Buenos Aires, el mural La voz de la memoria. Marino Santa María busca conectar permanentemente arte y vida cotidiana, expande su obra fuera del marco restringido del taller, la socializa hasta en su ejecución y, por ende, logra transformar y resignificar espacios urbanos que, no obstante, mantienen en sus paredes la voz y la partitura de los sueños de sus viejos habitantes.

DANIEL SANTORO Nació en la Ciudad de Buenos Aires, hijo de padres calabreses, en 1954. Egresado de la Escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, trabajó en los talleres de escenografía del Teatro Colón en el año 1982. La mayor originalidad de su obra reside en su audacia al vincular un pensamiento distanciado de Occidente con la tercera posición justicialista. El mundo peronista aparece instalado como tiempo mítico al cual puede acudirse ritualmente para restablecer el orden perdido a manos de la oligarquía: recupera la Ciudad de los Niños, el Pulqui, la Fundación “Eva Perón”, los Sindicatos, los Campeonatos Infantiles Evita, los Hogares de Ancianos, los Hospitales Públicos, el Estado Benefactor, y la perdida felicidad del pueblo. Él mismo se interroga sobre el distanciamiento elitista de lo que llamamos el mundo del arte: “Me pregunto si no estaremos disparándonos un tiro en los pies al ignorar nuestro imaginario vernáculo, que es todo un mundo vacante de representación. Ser parte de la cultura latinoamericana no es una buena noticia para el grueso de nuestros especialistas y creadores, ellos prefieren el estándar minimalista internacional que se ve más acorde a nuestra legendaria elegancia de europeos supernumerarios”. La pintura de Daniel Santoro que forma parte de la Colección Arte y Trabajo interpela desde el afecto al pueblo trabajador, que interpreta su obra sin intermediarios ni críticos, y que puede incorporarla a la vida cotidiana desde la memoria.

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Daniel Santoro

 

ERNESTO SCOTTI Nació en Buenos Aires en el año 1900. Es uno de los grandes artistas argentinos de la primera mitad del siglo XX injustamente olvidados. Su extensa trayectoria incluye estudios con el maestro Ernesto de la Cárcova en su juventud, una importante actividad como Profesor en la Academia Nacional de Bellas Artes, numerosos viajes de formación artística y premios diversos en el Salón Nacional que se coronan con la obtención del Gran Premio Nacional del año 1940. También fue notoria su actividad en el muralismo, tanto en el país como en el exterior. Su obra fundada en el dibujo, se vio influida en un principio por un constructivismo cezanniano, que Scotti atemperó luego con simplificaciones formales de escasa transfiguración del modelo y con sobria coloración. Esa integración de la formalidad geométrica y el color expresionista no impidió que en sus trabajos incorporara paulatinamente nuevos desarrollos de la plástica. Sus temas fueron el paisaje, el desnudo, el retrato y escenas del mundo del trabajo como la que integra esta Colección, síntesis de fuerte personalidad y recia estructuración de volúmenes. Murió en su ciudad natal en 1957.

ANTONIO SEGUÍ Nació en Córdoba en el año 1934. Se inició junto al pintor cordobés Ernesto Farina. A los 17 años realizó un viaje de estudios a Europa para perfeccionar su técnica en reconocidas instituciones de Madrid y París. De regreso al pais realizó en Córdoba su primera exposición, en 1957. Se estableció finalmente en París en 1964, donde aún permanece. Su trabajo ha sido extensamente reconocido tanto en Argentina como en el exterior. En 1983 el gobierno francés lo designó Caballero de las Artes y las Letras y en 1990 el Museo Nacional de Bellas Artes realizó una importante retrospectiva de su obra. Luego de su etapa informalista, incursionó en un ciclo neofigurativo de fuerte espíritu crítico. En la década del ‘70 -coincidiendo con el período que atravesó la Argentina desde 1976- su obra mostró un tono luctuoso y de nostalgia. Utilizó entonces la carbonilla y ensombreció su paleta. A esta etapa pertenece la obra que integra esta colección, donde prevalece el paisaje despojado de toda figura humana, que se presenta como un dato cultural. Un fuerte espíritu crítico está presente en su obra: Con tono satírico e irónico, sus hombrecitos pueblan ciudades abigarradas y anónimas, sus figuras masculinas de espaldas al observador inquietan e interrogan al mismo, y sus personajes femeninos nos agreden con un lenguaje netamente emparentado con el Expresionismo, la historieta y la crisis comunicacional urbana.

LUIS TESSANDORI Nació en Buenos Aires en 1897. Se lo reconoce como un pintor paisajista y animalista, discípulo de Fernando Fader. Se radica, como su maestro, en las sierras cordobesas, en la localidad de San Javier. Su obra se ubica entre la de los pintores pleinaristas, ecléctico en las influencias académica y de coloración impresionista. La obra de Tessandori presente en esta Colección incorpora la temática del trabajo con una fuerte carga de dramatismo, centrada en la figura de la campesina que, amenazada por la tormenta y la noche, ha recogido leña para la tarea hogareña. En su larga actividad artística, obtuvo gran reconocimiento en los Salones Nacionales, como el Primer Premio del año 1931 y el Primer Premio del Salón Sesquicentenario en 1966. Exhibió sus obras en las Galerías Müller y Witcomb y sus trabajos están representados en el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo Sívori y el Museo de Bellas Artes de la Boca. Murió en 1974.

LEONE TOMMASI Nació en Pietrasanta, Italia, en el año 1903. Llegó a la Argentina entre los años 1950 y 1954 convocado por el General Perón para ejecutar varios proyectos escultóricos; sobresale el del Monumento al Descamisado. Se trataba de un proyecto monumental, con la imagen de un obrero que alcanzaría decenas de metros de altura y donde alrededor se distribuirían parques temáticos del Peronismo e incluso un altar de plata para ubicar a Evita en una caja de cristal. El monumento se comenzó a emplazar en 1955 en las cercanías de las avenidas Figueroa Alcorta y Pueyrredón. Del proyecto original, se terminó un grupo de cinco esculturas de mármol de gran peso que simbolizaban la Independencia Económica, el Justicialismo, el Conductor, la Razón de mi vida y los Derechos del Trabajador. Con el golpe de 1955, se guardaron primero las obras para luego dañarlas y arrojarlas a las aguas del Riachuelo. Tres de ellas fueron recuperadas en el año 1996 y se encuentran actualmente en la Quinta de San Vicente que perteneciera a Perón y Evita. Tommasi realizó también el Monumento al Hombre de Mar que se instaló en el Puerto de Mar del Plata, el busto del General Perón y el busto de Eva Perón, bronce fundido a la cera perdida que integra la Colección Arte y Trabajo en Argentina. Murió en 1965.

OSCAR ANTONIO VAZ Nació en Buenos Aires en 1909. Pintor autodidacta, recibió algunas lecciones de dibujo de Numa Ayrinhac y concurrió al taller del marinista Lynch. Realizó su primera muestra individual en 1946 en la Galería Müller de Buenos Aires y desde 1943 concurrió a salones y exposiciones colectivas. Viajó por Europa (1959-1960) y expuso sus obras en España y Francia. Se lo considera como un pintor de la Boca, cuya temática de escenas de trabajo privilegió con una paleta de grises y difuminación de la atmósfera, logrando en sus cuadros un clima nostálgico y una escasa estructuración de las formas. El conjunto de su obra puede explicarse a partir de una visión de realismo subjetivo, con escaso o ningún acento social como mensaje artístico. Murió en 1987.

ADOLFO BELLOCQ Nació en Buenos Aires en 1899. Se destacó como grabador y xilógrafo, aunque también fue pintor de caballete. Autodidacta, viajó en su juventud a Europa, que le facilitó el análisis de diversas manifestaciones artísticas Fue jefe del taller de grabado en la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova desde 1928, y profesor de grabado en la Escuela de Artes Decorativas de la Nación. En el año 1931 organizó la Primera Exposición del Grabado Argentino. Entre los premios recibidos se encuentran: Premio Único del Salón Nacional de 1929 y la Medalla de Plata en la Exposición Internacional de París de 1937. Al igual que Facio Hebequer perteneció al grupo de los Artistas del Pueblo, constituido por escritores y pintores que procuraban que las masas populares tuvieran acceso a la cultura. En el año 1922 ilustró con 45 grabados el libro Historia de Arrabal de Manuel Gálvez. En 1930 realizó una serie de grabados sobre Martín Fierro bajo los auspicios de la Asociación Amigos del Arte. Murió en 1972.

GUILLERMO FACIO HEBEQUER Nació en Montevideo, Uruguay en 1889. A los pocos años su familia se trasladó a Buenos Aires donde, desde la niñez, se vio atraído por el arte y dio sus primeros pasos como pintor. Pero hacia 1914 se inclinó casi exclusivamente hacia el grabado y la litografía. Artista multifacético, fue dibujante, pintor, grabador, crítico de arte y hombre de teatro; pero se lo reconoce por su obra como grabador y litógrafo, técnicas en las que sobresalió dejando verdaderos testimonios de Buenos Aires. Integró el grupo de los Artistas del Pueblo, conjunto de grabadores y escultores anarquistas de las primeras décadas del siglo XX. Juntamente con ellos sostuvo posturas antiacademicistas, antivanguardistas, y críticas de la autonomía de la actividad artística, preconizando un arte social, junto a y por el pueblo. Murió en 1935, en Vicente López, Provincia de Buenos Aires.

 

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