Con Los muertos de la arena, Negro Absoluto recupera para el lector la figura de Lucantis, el protagonista de El doble Berni. En esta oportunidad el telón de fondo cambia de Rosario a Puerto Madryn, donde Lucantis es arrastrado medio por un congreso cultural, medio por su fascinación por las ballenas. Se verá entonces tangencialmente relacionado con una cadena de asesinatos y quedará atrapado en medio de la obsesiva relación de Trenet y Krass, los dos grandes protagonistas de esta novela. Desde Evaristo, advertidos sobre su sentido del humor, nos comunicamos vía mail con los culpables de la saga. Este es el resultado.

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Gandolfo & Sosa

¿Cómo se escribe a cuatro manos?

Elvio Gandolfo: -De a dos manos por vez. Si no, no hay teclado que aguante. Por lo demás, intercalamos los capítulos entre los dos, a veces de a dos seguidos. Cuando hacemos la corrección final, a veces no recordamos quién escribió cuál.

Gabriel Sosa: -Mediante un fluido y constante intercambio de mails. Desde que se inventó internet, escribir a cuatro manos es fácil, agradable y sólo limitado por el ancho de banda que tenga cada uno.

Entre la primera y la segunda novela se nota un cambio de registro. ¿Fue una decisión consensuada o tiene que ver con la tonalidad que da la escritura en colaboración?

EG: En las dos tratamos de escribir algo que nos entretuviera. Ya en El doble Berni había cambios de registro dentro del libro. Decidimos hacerla entre dos porque había un plazo corto para terminarla, y porque compartimos una serie de gustos y disgustos.

GS: Y las cosas se fueron dando a medida que la historia avanza. A diferencia de El doble Berni, acá había un entorno muy concreto (el encuentro cultural), más allá de la ciudad donde todo transcurre o el hecho narrado en sí, que daba para caricaturas más específicas.

¿Cómo nace el personaje de Lucantis?

EG: El apellido es el de una buena amiga. El parecido a David Byrne ayuda a no describir tanto. Todos los personajes se fueron dibujando a medida que los escribíamos.

GS: Sólo puedo agregar que vive a la vuelta de donde vive Gandolfo, y desayuna en el mismo bar donde él desayunaba (antes de que lo redecoraran catastróficamente). Algún día se especulará con que Lucantis ES Gandolfo, sólo que más narigón. No agregaré nada al respecto, que lo discuta la crítica futura.

EG: Leve corrección. El caserón de Lucantis fue demolido antes de que termináramos la primera novela: ahora no podría vivir allí, pero en una novela la “piqueta fatal del progreso” la maneja/n lo/s autor/es, y ahí todavía existe. El bar al que es adicto es el Crónico, que queda en cruz ladeada con el desaparecido El Taller, donde desayunaba yo.

 

Entrevista a Elvio Gandolfo y Gabriel Sosa

¿Por qué la relación con el arte?

EG: No le veo mucha relación con el arte a Lucantis. Se cruza con artistas porque Argentina está llena de artistas, y la clase media de cualquier pelo tarde o temprano se cruza con uno (o con una).

GS: En la primera novela era central para la trama, en la segunda aparece para darle continuidad. Los muertos de la arena es continuación directa de “El doble Berni”, era lógico que los parámetros de la primera continuaran en la segunda, aunque distorsionados y cambiantes como la vida misma.

Un hecho interesante en esta segunda entrega de la saga, Los muertos de la arena, es la no participación de Lucantis en el devenir de la trama más que como testigo ocasional. ¿Fue un giro consciente? ¿Quién lo decidió y cómo fue sostenerlo a lo largo de la novela?

EG: Ya en la primera, Lucantis era una especie de investigador por casualidad, más bien pasivo. Aquí actúa menos, pero hay varias cosas que no funcionarían sin él como desencadenante.

GS: A veces creo que Lucantis es un poco autista.

EEG: Como todos. Ser un poco autista es la base del funcionamiento fluido de la sociedad de consumo.

 

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El mayor logro de la novela es el desarrollo de los antagonistas Trenet y Krass y la relación especular entre ambos, que estructura todo el escrito desde una bipolaridad semejante a la de Holmes y Moriarty. Por otra parte, el desenlace recuerda a los escritos del padre Brown, de Chesterton. ¿Se trata de una revalorización del policial inglés?

EG: No, no pensamos en eso.

GS: La verdad que no.

¿Los seguidores de la saga volverán a encontrarse con Trenet?

EG: No tenemos la menor idea.

GS: Todo puede pasar.

Primero Rosario y ahora Puerto Madryn, parecen decididos a mantener la acción fuera de la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires. ¿Es una decisión conciente?

EG: En mi caso influyó ser rosarino y haber estado un par de veces varios días en Puerto Madryn.

GS: Es curioso, porque como montevideano, Buenos Aires es la única parte de Argentina que conozco bastante (y limitado a Capital Federal, nunca me asomé al Gran Buenos Aires, y menos a la provincia). Pero es entretenido imaginar situaciones y personajes que se manejen en una locación real que desconozco, lo que me obliga a restricciones muy concretas pero sin una lógica que las sustente más que el mapita que me dibuja Gandolfo, que no es un cartógrafo de mucho mérito.

¿A qué atribuyen el actual reverdecer del género negro en nuestro país?

EG: Al “boom” extranjero, sobre todo nórdico, que repercute aquí.

GS: A las mejoras en las técnicas de irrigación.

¿Cuáles son sus respectivos referentes dentro del género tanto nacionales como extranjeros?

EG: En mi caso aprecio mucho las buenas novelas (hay dos malas) de Henning Mankell sobre el inspector Wallander, el Simenon de Maigret, los geniales cuentos fundadores de Poe, la saga de Holmes, Hammett, las novelas “sacadas” de Patricia Highsmith, las del “sacadísimo” Chester Himes, los novelones de Wilkie Collins y cuentos aislados de Borges, Rodolfo Walsh, y un par de novelas iniciales de Feinmann. Podría seguir páginas con la lista, pero la interrumpo aquí.

GS: Chandler por sobre todas las cosas, y mucho leído al azar sin concierto ni completo. Los únicos autores del género de los que traté y casi conseguí leer todo fueron el mencionado Chandler y Hammet, y por esas cosas del fanatismo, Walter Mosley. Y una larga serie diversa, desde Poe y Conan Doyle a Mankell y al sujeto de Millenium, de quien no toleré más que un tercio de su primera novela y ahora mismo me da pereza buscar el nombre para agregarlo a esta frase. Y sobre todo, como influencia, la novela semipolicial de Mario Levrero Dejen todo en mis manos, por eso no es sorprendente que mi acercamiento al género como autor no sea muy ortodoxo.

¿Están encarando ya alguna nueva aventura de Lucantis? ¿En qué escenario podemos encontrar al flaco a continuación?

EG. Estamos meditando profundamente en el asunto.

GS: Estamos a la espera de señales, tanto de Lucantis como de otros. En caso de que lleguen, es más que probable que lo veamos inmerso en una compleja y casi surrealista trama porteña relacionada con el significado secreto de las medialunas de manteca.

Sobre El Autor

Imagen de perfil de Damian Blas Vives

Actualmente coordina el Centro de Narrativa Policial H.Bustos Domecq de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Fue hasta 2016 coordinador del Programa de Literatura de esa institución y editor de la revista literaria Abanico desde 2004. En 2006 fundó Seda, revista de estudios asiáticos y Evaristo Cultural en 2007. Dirigió durante una década el taller de Literatura japonesa de la Biblioteca Nacional, que ahora continúa de manera privada. Coordina el Encuentro Internacional de Literatura Fantástica; Rastros, Observatorio Hispanoamericano de Literatura Negra y Criminal. Ideó e impulsó el Encuentro Nacional de Escritura en Cárcel, coordinándolo en sus dos primeros años, 2014 y 2015. Fue miembro fundador del Club Argentino de Kamishibai. Incursionó en radio, dramaturgia y colaboró en publicaciones tales como Complejidad, Tokonoma, Lea y LeMonde diplomatique. En 2015 funda el sello Evaristo Editorial y es uno de sus editores.

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