Aprendizaje o el libro de los placeres abre sus páginas con una nota de la autora: “Este libro requirió una libertad tan grande que tuve miedo de darla. Está por encima de mí. Intenté escribirlo humildemente. Yo soy más fuerte que yo.”

Clarice Lispector, sin duda una de las escritoras brasileñas más importantes del siglo XX -comparada con figuras de la talla de Virginia Woolf- es autora de más de una veintena de libros, entre los que podrían destacarse su libro de cuentos Lazos de familia y sus novelas Cerca del corazón salvaje, La manzana en la oscuridad, La hora de la estrella y La pasión según G. H., entre tantos otros.

A través de este relato, la autora nos invita una vez más a acompañarla en un viaje -el del fluir de una conciencia-. Esta vez, Clarice nos instala en el escenario más íntimo del comienzo de una historia de dos: un aprendizaje suave e intenso que habrá de conducir a sus protagonistas hacia una sabiduría del amor, “¿Amor será dar de regalo uno al otro la propia soledad?”.

De la mano del sabio Ulises, Lori –como una discípula que todavía no se ha acostumbrado a vivir y camina como si cargara una jarra en el hombro y mantuviera el equilibrio de las manos levantadas- inicia su búsqueda del mundo para desembocar en lo que nunca había imaginado: “… que alguna vez el mundo y ella llegarían a ese punto de trigo maduro”. Así, a través de un profundo despojamiento hacia la propia identidad, ambos personajes logran asir sus vidas y alcanzar “la gran libertad de no tener maneras ni formas”. Tal vez sea esa misma libertad aquella a la que la autora refiere en su nota inicial.

La pieza avanza como por detrás del texto, imperceptible, y uno se siente detenido en esa construcción, en ese amalgamado de palabras e ideas, en esos personajes delineados con brutal delicadeza, mientras la historia se desarrolla, late, y cala en los huesos. Todo resulta dulce, inocente y, al mismo tiempo, de un conocimiento profundo de la vida.

Intentar definir el estilo de Lispector sería reducirlo. La autora se instala en una búsqueda formal que va más allá de los límites de las forma y nos enfrenta a una prosa plagada de imágenes que dejan al lector en lugares desconocidos, necesarios para poder emprender el propio camino de aprendizaje: el del amor, o el de la simple existencia. Pues: “Existir es tan completamente fuera de lo común que si la conciencia de existir se retrasase más de unos segundos, enloqueceríamos. La solución para ese absurdo que se llama ‘yo existo’, la solución es amar a otro ser diferente que nosotros comprendemos que existe”.

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Título: Aprendizaje o el libro de los placeres

Autor: Clarice Lispector

Traductores: Cristina Sáenz de Tejada y Juan García Gallo

Ediciones Siruela

142 páginas

Sobre El Autor

Licenciada y Profesora en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Escribe poesía, literatura infanto juvenil, y se dedica también a la dramaturgia. Se formó como actriz con Carlos Gandolfo, Augusto Fernándes y Pompeyo Audivert, entre otros maestros. Da clases de literatura, talleres de escritura y de teatro, y dirige una Compañía de teatro adolescente. Co-fundadora y Jefa de Redacción del portal Evaristo cultural, es editora del sello Evaristo Editorial. Como periodista cultural, colaboró a su vez en diversas publicaciones (Revista Crítica de la Universidad Autónoma de Puebla -México-; Agulha Revista de Cultura -Brasil-; Hablar de Poesía -Argentina-, entre otras). Se dedica también al trabajo social. En 2019 recibió la Beca Creación del Fondo Nacional de las Artes para su proyecto Poéticas de la percepción / Entrevistas sobre poesía, actualmente en desarrollo.

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