El presente artículo fue publicado originalmente en Revista Seda Nº3 con fecha diciembre de 2006. Lo reproducimos íntegro.

Cuando el mundo gira su cabeza hacia el Este de Asia, Japón logra exhibir con éxito el icono femenino que representa la geisha. Sin embargo, otros países del área han tenido también sus propios grupos reconocidos de “damas de compañía”, de refinados atuendos y modales, y con características propias de su lugar de origen. En este artículo, Rita Barbieri Galván se ha atrevido a descubrir a las Kisaeng, cortesanas pertenecientes a la Península Coreana.

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La denominación Kisaeng o Gisaeng se refiere a aquellas mujeres coreanas  educadas y entrenadas para entretener y acompañar a los hombres de la nobleza. Esta institución de carácter histórico y cultural nació durante el período de la dinastía Koryo (935-1394) y se extendió a la dinastía siguiente, Choson, así como hasta mediados del siglo 20.

Algunos indican que las Kisaeng nacieron mucho antes, en la época de la dinastía Silla. Sin embargo, en dicho período, existían lo que se conoce por el nombre de wonhwa, que eran mujeres designadas de entre la clase aristócrata, con origen muy diferente al de las Kisaeng.

Las Kisaeng provenían de las clases más bajas, cheonmin, pero a pesar de esto, estas mujeres llevaban un tipo de vida semejante a la de la clase alta, yangban, debido al trato exclusivo que poseían con dicha clase.

Estas mujeres se preparaban en escuelas, gyoband, donde se le proveía de conocimientos de música, danzas y literatura. Eran las haengsu, entrenadoras de las Kisaeng, quienes disciplinaban y enseñaban, incluso mediaban en caso de que se plantease algún problema entre las Kisaeng y los clientes, o bien, cuando se producía algún cargo contra la conducta de las Kisaeng.

Estas mujeres eran muy cultas. Sabían cantar, danzar, dibujar, escribir poemas, tocar instrumentos, realizar cuidados médicos, costura, incluso podían cumplir diversos roles en las bases militares.

Las Kisaeng, como se dijo al principio, acompañaban a hombres, de las cortes, a militares, funcionarios del gobierno y a diplomáticos, es aquí donde podemos ver el rol político que tenían como servidoras del Estado.

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Fotografía de una kisaeng de la Dinastía Choson en Pyongyang. Año 1890.

 

El status de la Kisaeng era hereditario, es decir, que sus hijas al nacer pertenecían también a la clase cheonmin y continuaban los pasos de sus madres; otras eran vendidas a los gijeok, conjunto de Kisaeng que trabajaban en un distrito en particular cuando sus familias no podían criarlas debido a problemas económicos. Los gijeok se mantuvieron durante las dinastías Koryeo y Choson. Durante el período de Joseon, y en algunas ocasiones, mujeres pertenecientes a la clase yangban se convertían en Kisaeng debido a conductas que fuesen más allá de lo permitido en materia sexual.

El tiempo de oficio de la mayoría de estas mujeres era muy corto, generalmente alcanzando su punto máximo a la edad de los 16 o 17 años, y terminando alrededor de los 22 años. Sólo algunas Kisaeng eran aptas para mantenerse en el negocio más allá de sus edades. Por esta razón, las mujeres entraban a la edad de 8 años en los gyoband. Aquellas kisaeng que extendían su profesión por encima de las edades establecidas eran obligadas por ley a retirarse a la edad de los 50 años.

Estas mujeres tenían compañeros que les proveían de protección, llamados gibu. La mayoría de los gibu eran soldados, sirvientes de la realeza o funcionarios. Los gibu no tenían derechos sobre las Kisaeng, ya que legalmente no eran sus maridos. Es por eso que, cuando se planteaba un problema entre éstas y sus clientes, el gibu no podía interceder. Durante el período de Choson el sistema de los gibu se hizo más o menos universal.

Durante la guerra de los siete años entre Japón y Corea, desde 1592 hasta 1598 (conocida también como la  invasión de Hideyoshi a Corea), estas mujeres se dedicaban a entretener a los generales, incluso muchas de ellas son recordadas por su valentía al matar o atentar contra la vida a los líderes del ejército japonés. También demostraron esta conducta en los movimientos de independencia coreana a principios del siglo 20, participando en el movimiento Samil en 1919.

En el período Choson, la ciudad con mayor cantidad de Kisaeng era Seúl (llamada en ese momento Hanseong), seguida por las antiguas ciudades de Gaeseong y Pyongyang. Las Kisaeng de la última ciudad mencionada, eran muy populares por sus habilidades y belleza, sus gyoband eran las más avanzadas y continuaron operando durante la ocupación japonesa.

En dicho período fue el florecimiento y desarrollo el sistema Kisaeng, a pesar de la ambivalente actitud del gobierno hacia dicha institución. En aquel momento, la dinastía Choson se apoyaba en ideales del Neo-confucianismo, que recién había llegado a Corea. Los seguidores de esta filosofía tenían una imagen oscura de estas mujeres, ya que el arte de entretener no condecía con los principios éticos de la misma, basada en el cultivo de la naturaleza humana.

En dicha época se abogaba por la abolición del sistema, es decir de la exclusión de las Kisaeng de las cortes y demás lugares de trabajo, pero esto no se logró por la probabilidad de que los hombres cometieran graves crímenes sexuales. De esta manera se decidió preservar la continuidad de las Kisaeng, imponiéndoles el status de segunda esposa.

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Danza de las espadas

 

Las kisaeng habían sido divididas en tres ramas:

1- constituida por las mejores en el arte de la danza y el canto, que tenían a su cargo entretener a los hombres pertenecientes a la clase yangban.

2- aquellas mujeres que no sólo demostraban sus habilidades artísticas sino que también ejercían la prostitución.

3- sólo eran prostitutas, con la prohibición de cantar y bailar.

Estas mujeres tenían la libertad de vestirse según las actividades que realizaran, sin necesidad de cubrir su rostro, paseándose y asistiendo a encuentros públicos, a diferencia de las mujeres de clase alta, que tenían limitaciones al respecto.

En el año 1650, todas las Kisaeng se convirtieron en esclavas del gobierno. Éstas eran conocidas como gwan-gi, las Kisaeng de la oficina. Bajo la ley su rol no incluía el servicio sexual al funcionario, quien podía ser castigado severamente si llegaba a vincularse con las Kisaeng. Sin embargo se conocen historias que conculcaban la ley establecida.

En el año 1895 se estableció la Reforma Gabo (Gabo Gyeongjang), que oficialmente abolió el sistema de clases instalado por la dinastía Choson, así también como la esclavitud. A partir de esa fecha todas las Kisaeng fueron liberadas, pero en la práctica muchas de ellas continuaron en la servidumbre. Los gyoband fueron cerrados y las Kisaeng debieron salir del ámbito palaciego e integrarse a la sociedad.

La mayoría de las Kisaeng liberadas, al no tener otra alternativa, continuaron como artistas o bien ejerciendo las prostitución, pero ya sin el status que su denominación solía proveerles. En las siguientes décadas muchas de estas mujeres emigraron hacia Japón para trabajar.

En 1910 Corea fue invadida por los japoneses, lo que se conoce como el período del colonialismo japonés, donde las que continuaban como Kisaeng fueron reducidas al mero papel de prostitutas. El sistema fue totalmente pervertido en esta época, conformándose un nuevo sistema: el comfort women, que continuó hasta la Segunda Guerra Mundial. Este nuevo sistema continuó entra los años ‘50 y ’70, durante la emergencia de la burguesía y hasta la finalización del conflicto entre las dos Coreas, con la presencia del ejército norteamericano en Corea del Sur, aún existente. También durante este período se incrementó el turismo sexual japonés. Este sistema que reducía a las Kisaeng a esclavas sexuales, fue condenado por las Naciones Unidas por violar los derechos humanos de las mujeres. Este hecho en particular sucedió después de que a fines de los ‘80 se comenzó a debatir sobre el asunto en conferencias internacionales

Los turistas y oriundos de las Coreas realizaban visitas a las casas de las Kisaeng, lugares que tenían rasgos de un club de elite, un restaurante y un burdel.
Estas casas eran muy concurridas y populares, por ejemplo, en Corea del Norte, los funcionarios del régimen comunista elegían estos lugares para realizar reuniones. Sin embargo, al comenzar el conflicto entre las dos Coreas, el comunismo se embarcó en una campaña anti-prostitución, convirtiendo en obsoleta la institución. Las casas de Kisaeng fueron cerradas hacia el principio del conflicto bélico y esta clase fue definida como “hostil”.  Esto quería decir que ni siquiera aquellas mujeres que habían sido Kisaeng anteriormente, ni sus hijos, tendrían acceso a muchos privilegios, incluyendo por lo general, la educación y el derecho a residir en Pyongyang.

Actualmente las Kisaeng son una parte importante de la cultura nacional de ambas Coreas, conformándose en íconos culturales y siendo recordadas por su patriotismo y como parte de la arcaica sexualidad femenina.

Recientemente, una importante cadena surcoreana emitió una novela sobre Hwang Jin-yi, una Kisaeng muy famosa del período de Choson, cuyos poemas sijo son muy admirados. Entre ellos se destaca el siguiente: “Recorto la mitad de la noche larga del invierno. La guardo bajo mi cobija de primavera. En la noche que venga mi amor, la desplegaré”.
Hwan nació de un padre de la clase yangban, mientras que su madre pertenecía a la clase baja. Esta joven era reconocida por su belleza y por su brillo artístico.

Esto demuestra el impacto de estas mujeres en la sociedad coreana. Actualmente se están realizando esfuerzos a fin de revalorizar sus patrimonios culturales. Sin embargo, la mayoría de la importancia esta atribuida a las Kisaeng de la época Choson, y no sobre aquellas que tal vez hoy perduran. Las Kisaeng han sido una mezcla de modernización, género, colonialismo y clase.

Bibliografía

La cultura de las gisaeng de Joseon revive con Hwang Jin-i, Korea Broadcasting System, KBS World Radio, Suplemento Cultural, 2006.

-The History of Korea, Yonsei University Press, nº 11, República de Corea, 2003.

– García Daris, Liliana, La situación de la mujer en Corea. Según las tradiciones en las distintas dinastías, Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), en http://www.cari1.org.ar/pdf/corea.pdf, 2000.

– Kim, Ki-tae, Reevaluating lives of Kisaeng, The Korea Times, en http://times.hankooki.com/lpage/culture/200506/kt2005061717141710980.htm, 2005.

-Lankov, Andrei, Kisaeng it all bood-bye, Asian Sex Gazette, News and analysis of human sexuality in Asia, en http://www.asiansexgazette.com/asg/korea/korea01news42.htm, 2004.

– Seth, Sanders, The courtesan´s arts:  a look at courtesan culture´s connection to societal shifts, News Office, The University of Chicago and Chronicle, vol. 21, nº 12, en http://chronicle.uchicago.edu/020328/courtesans.shtml, 2002.

– Tae, Jun-hwang, La poesía clásica coreana Shijo: la gran armonía entre hombre y naturaleza, El colegio de México,  Estudios de Asia y África Vol. XXXVI, nº 1 en http://revistas.colmex.mx/revistas/10/art_10_190_299.pdf, 2001.

Biografía

Rita Barbieri Galván (estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional de Rosario y ex-becaria de la República de Corea)

 

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