Hoy los fanáticos de la saga Millennium están de fiesta, se presenta en sociedad el cuarto libro de la serie que revolucionó la novela policial, pero tristemente, esta vez, no llevará la firma de Stieg Larsson. Los herederos (Erland y Joakin Larsson) eligieron a David Lagercrantz para que escribiera la continuación de la saga que ya lleva vendidos 80 millones de ejemplares. El título en sueco de la obra se podría traducir por “Lo que no nos mata”, parte de la cita del filósofo alemán Friedrich Nietzsche que se remata con “nos hace más fuerte”.

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Stieg Larsson

Antes de continuar con la novela que se avecina, sería oportuno recordar al sueco, el verdadero artífice de este suceso. Larsson vivió una niñez difícil al lado de sus abuelos porque sus padres lo dejaron a su cuidado. Todo transcurrió en una casa de madera en Umeo que a su abuelo le habían otorgado como veterano de guerra. Una casa al borde del bosque, con una cocina en ambiente único, sin agua ni electricidad. Las paredes mal aisladas con tablones, el sistema de calefacción se limitaba al fuego de leña en el que la temperatura exterior podía bajar hasta los 37 grados bajo cero y a lo sumo había media hora de luz al día. Stieg iba a la escuela del pueblo en esquís a la luz de la luna. Su abuelo Severín era un comunista antinazi que durante la segunda guerra mundial fue detenido e internado en un campo de concentración. Después de ese oprobio trabajó de obrero y luego se fue a vivir al campo donde reparaba bicicletas, motores y algunas máquinas. A Stieg le encantaba acompañarlo en esas tareas y cuando salían de caza y pesca. A los 9 años Stieg se reencontró con sus padres y allí conoció a su hermano Joakim.

Un dato poco conocido es que al principio el nombre de Stieg se escribía sin e. En Umeo había dos Stig Larsson pero parece que el otro era un ladrón de libros de la biblioteca municipal y las cartas de reclamo le llegaban a él. Por eso Larsson decidió agregarle la e a su nombre y así dejar de tener problemas.  Esta rigurosidad venía de su crianza donde a la persona no se la medía por el dinero y el éxito, sino por el respeto y la honestidad.

Stieg comenzó a militar a los 16 años en el Frente Nacional de Liberación, un ala maoísta que apoyaba a los vietnamitas y que recaudaba fondos para la causa. Para mantenerse trabajaba como aprendiz de cerrajero, lavaplatos de un restorán y repartidor de diarios, pero al poco tiempo se mezcló con una célula trotskista en la fábrica de  automotores Volvo. Nada conforme, a los 22 años, Stieg cumplió uno de sus sueños: marcharse a África y ponerse en contacto con varios grupos implicados en la guerra civil de Etiopía. De esa experiencia sobrevive a una malaria que lo dejó ciego temporáneamente.

Tiempo después Larsson ingresó al Correo, un trabajo seguro que le permitía hacer otras cosas fuera del horario, pero cansado de la monotonía consiguió incorporarse a la agencia de prensa TT. Gran parte de sus colegas no lo consideraban por ser un autodidacta. Stieg jamás consiguió un  puesto fijo. La razón que alegaba la agencia era que “no sabía escribir”. Después de pelearla finalmente aceptó la indemnización por despido, se dedicó a su revista Expo y a escribir por las noches la saga Millennium.

Aparte de la política a Larsson le gustaba la ciencia ficción, las historias de cómics, las novelas policiales escritas por mujeres, el juego de ajedrez y los teoremas matemáticos.

Larsson estaba amenazado por la extrema derecha, vivía pendiente de todo lo que pasaba a su alrededor. Larsson nunca invitaba a nadie a su departamento, siempre se reunía en un café y llegaba un rato más tarde porque antes había observado todo. Stieg recibía casquillos de balas por correo y en más de una ocasión lo esperaron en la puerta de Expo para matarlo. No usaba celular y sus teléfonos estaban monitoreados por las amenazas. Todo había comenzado cuando Larsson empezó a colaborar con la revista mensual británica Searchlight de ideas antifascistas. Sin embargo, no son pocos los que sostienen que Larsson conocía en profundidad la historia del asesinato del ministro sueco Olor Palme. El autor de la trilogía Millennium había entregado a la policía 15 cajas con supuestas pruebas de la autoría del asesinato. Larsson señaló a un exoficial del Ejército que trabajó de mercenario para Sudáfrica como autor de los hechos. Palme, exprimer ministro sueco, fue un gran crítico con el colonialismo europeo y el apartheid de Sudáfrica.

Veintiocho años después de su asesinato el Parlamento de Suecia decidió derogar la prescripción de este crimen sin resolver para poder seguir investigándolo y el nombre del exprimer ministro sueco Olof Palme volvió a la palestra. Larsson con su documentación se había ganado una persecución segura por los grupos más radicalizados de la extrema derecha. El oscurantismo y la intriga han marcado las casi tres décadas que han pasado desde que una noche de 1986, el mandatario europeo más crítico con el colonialismo, con la política de Estados Unidos y con el apartheid en Sudáfrica, fuera tiroteado por un desconocido en plena calle, mientras caminaba rumbo a su casa junto a su mujer. El diario Svenska Dagbladet  fue el encargado de hacer saltar la liebre con la  información de que Larsson entregara a la policía 15 cajas llenas de documentación que supuestamente probarían que detrás de la muerte del político socialdemócrata se encontraban los servicios secretos de Sudáfrica. En concreto, el novelista y periodista sospechaba de Bertil Wedin, un exoficial del Ejército sueco que fue acusado públicamente de haber servido a la inteligencia sudafricana como mercenario desde los años setenta. Larsson investigó a fondo al personaje y estableció que éste, además de haber acabado con la vida de Palme, también estaría detrás del asesinato en 1982 de la activista antiapartheid, Ruth First, amiga íntima del político. Wedin lo ha negado y, según el diario sueco, la policía no ha abierto ninguna línea de investigación relacionada con las supuestas pruebas de Larsson. En 1989, la culpa recayó sobre el delincuente común Christer Pettersson, que después de ser reconocido como el autor de los disparos por la viuda de Palme, fue detenido y condenado por el asesinato, aunque el Supremo sueco no tuvo más remedio de liberarlo unos años más tarde por falta de pruebas, dejando un vacío en el puzzle del misterioso asesinato, imposible de rellenar hasta ahora.

Otro tema que le preocupaba a Larsson era la discriminación de la mujer. Siendo adolescente Stieg fue testigo de la violación de una chica en un camping. Pasado un tiempo encontró a la chica en el pueblo y trató de disculparse, pero la adolescente le respondió: “Vos soy igual a ellos”.

Contrariamente a lo que se pensaba, Larsson no era un especialista en informática, durante mucho tiempo escribió en la vieja máquina, recién cuando se estableció con Expo empezó a manejar la computadora. Era un enfermo, en dos años escribió más de 3000 páginas, dormía cuatro horas, fumaba 40 cigarrillos diarios, tomaba 2 jarras de café, comía pizza congelada, describía a Suecia tal y como la veía, con los escándalos, los lugares públicos, las mujeres, los mafiosos, la isla de Granada. En esa isla pasó un largo verano con su compañera. La otra historia personal que se mezcló con la literatura fue su pasión por navegar. Stieg tenía un barco de motor llamado Josephine, fabricado en 1954 el año de su nacimiento.

En el 2003 Larsson presentó por primera vez el primer tomo de Millenniun a una editorial que se lo devuelve sin leerlo. En marzo de 2004 se lo entrega a la editorial Norstedts y ésta le hace firmar un contrato de publicación engañoso que recién toma estado público cuando los abogados  de Eva Gabrielsson -su pareja durante 32 años-, descubren que los editores le habían hecho firmar a Larsson una cláusula donde se hablaba de una sociedad que nunca existió. Larsson pensaba que con los 50 mil euros que recibiría  terminaría  de pagar su departamento y con los beneficios del cuarto volumen se dedicaría a mejorar su revista.

En junio de 2004, Larsson viajó a París con una delegación sueca para hablar sobre los crímenes por odio en Internet. A fines de agosto anuncia que se casaría y que haría una gran fiesta con sus amigos.

El 9 de noviembre Larsson falleció de un infarto masivo. Eva no estaba a su lado. Se descompuso al llegar a Expo. Sus compañeros lo asistieron pero él se negó a ir al hospital. Subió los 3 pisos por escalera porque el ascensor no funcionaba y  sintió un dolor en el vientre. Llamaron al servicio médico, lo empezaron a atender, pero no le respondió el corazón. Antes de perder el conocimiento dijo “llamen a Eva”.  En la oficina quedó su saco y la mochila con la computadora donde estaba el archivo del cuarto volumen de Millennium y los nombres y señas de sus confidentes sobre la extrema derecha.

En Suecia el entierro puede esperar semanas y debe obligatoriamente consignarse la fecha  y hora del mismo en el archivo informático público. A Stieg lo sepultaron el 10 de diciembre, el día de la entrega de los premios Nobel, porque así resultaría más fácil todo el proceso y pasaría desapercibido en caso que los extremistas de derecha quisieran atentarlo.

Después de su muerte comenzó otra historia. La industria Millennium nació siete meses después del deceso de Larsson, en julio de 2005. La verdadera vida de Larsson es la otra, la del trabajo, la consecuencia, el orden. La serie de Stieg es una obra que habla de valores, de justicia, de periodismo y de ética. También derriba el mito de la suecia progresista e igualitaria en materia de derechos humanos.

Eva por no estar casada con Stieg no cobra derechos de autor. La medida de postergar el casamiento era una forma de protección contra los ataques de los grupos de extrema derecha que Larsson investigaba. Como en Suecia no se reconoce el concubinato Eva fue privada de toda herencia. Erlan y Joakin, el padre y hermano de Larsson son los únicos herederos.

La obra antes de ser publicada ya había sido vendida a Noruega y España, mientras que los editores confiaban en que la familia estuviese de acuerdo con el contrato a pesar de las diferencias. En marzo de 2005 aparece el primer libro de Millennium. En mayo Eva Gabrielsson recibe del Ministerio de Hacienda una carta donde le comunican que de acuerdo al inventario de la sucesión y reparte de bienes los únicos herederos son Erlan y Joakin Larsson. Cuando Eva trata de hablar con ellos la llaman “enferma mental”. En agosto y después de un largo silencio, los Larsson se reúnen con Eva y su abogado y expresan que el problema de no llegar a un acuerdo es que Eva podría casarse y ellos perderían la herencia. Ante esa posibilidad le proponían que se case con Erland, el padre de Stieg, así la división de la herencia dejaría de ser un problema. Joakin añadió que, por supuesto, sería un matrimonio de conveniencia.

Mientras tanto la editorial había cedido los derechos cinematográficos de la saga a la gente de Yellow Bird y la venta de libros ya superaba los 15 millones de ejemplares. En octubre Eva solicita encargarse de la gestión cultural de la obra de Larsson. La petición fue rechazada. Un mes después los Larsson le expresan que le aportarán una donación para cubrir la hipoteca que pesa sobre el departamento que habitan, a cambio de los originales del cuatro volumen de la saga. En mayo de 2009 los Larsson realizan una donación a la revista Expo por 400 mil euros y crean el premio Stieg Larsson, dotado de 21 mil euros, a efecto de ablandar a la dirección de la revista para que entregue el archivo del cuarto volumen de Millennium. En  abril de 2010 la abogada de Eva solicita a la familia le conceda el derecho a gestionar los otros textos de Larsson, es decir, todo menos Millennium. No reciben respuesta.

 

El cuarto libro de la saga Millennium estará ambientado en una trama como WikiLeaks Los herederos del escritor Stieg Larsson eligieron a David Lagercrantz para que escribiera la continuación de la serie que ya ha vendido 75 millones de ejemplares. Lagercrantz, según ha expresado, ha decidido ubicar a los protagonistas de la cuarta novela en una trama de tráfico de información confidencial.  La obra como ya dijimos aparece el 27 de agosto y de manera simultánea en 30 países. El sueco David Lagercrantz, elegido por los herederos de Stieg Larsson para escribir la continuación de Millenium, ha decidido ubicar a los protagonistas de la saga, Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist, en una trama tipo WikiLeaks, es decir, de tráfico de información confidencial.

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David Lagercrantz

La editorial Destino, que ha editado las tres novelas anteriores que escribió Larsson, ha adelantado que el jueves  27 de agosto será un día de gloria para la literatura del género policial. Lo que no te mata te hace más fuerte termina con un ciclo que será sorprendente y llevará a todos los lectores al final tan esperado.  Lagercrantz, periodista autor de obras como la biografía del futbolista Zlatan Ibrahimovic, ha debido hacer frente a numerosas críticas desde que se anunciara que el padre y hermano de Larsson, sus herederos, le habían encargado una cuarta entrega de la saga. A pesar de las críticas, editores de todo el mundo han comprado los derechos del nuevo título, que se publicará simultáneamente  en 30 países.

Dentro del marco que envuelve la nueva pieza literaria, los editores adelantaron algunos aspectos de la misma: Lisbeth Salander “está inquieta”, porque ha participado en un ataque hacker sin razón aparente y está asumiendo riesgos que normalmente evitaría. Mientras, la revista Millennium ha cambiado de propietarios, y los críticos de Blomkvist aseguran que esta es ya “historia”.

El periodista recibe la llamada del profesor Frans Balder, un investigador especializado en inteligencia artificial, que afirma que dispone de “información vital” para el servicio de inteligencia norteamericano y que su “as en la manga” es una joven, “un bicho raro”, que se parece mucho a alguien a quien Blomkvist conoce bien.

Blomkvist cree que esa puede ser la exclusiva que él y Millennium necesitan para remontar, pero Lisbeth Salander “tiene sus propios planes” en esta trama de hackers y “tráfico ilegal de información confidencial a nivel internacional”.

Los herederos de Larsson han asegurado que donarán los royalties que genere el nuevo libro a la revista Expo, pero Eva Gabrielsson no está segura de ello. La mochila que quedó en la redacción de Expo, al momento de ser trasladado Stieg al centro asistencial, guardaba su agenda, el sumario del siguiente número del periódico y el archivo que contenía el cuatro volumen de Millennium. Según Eva “apenas consta de doscientas páginas, ya que cuando nos fuimos de vacaciones el último verano que estuvimos juntos, Stieg no había escrito más de ciento sesenta. Entre las relecturas del primer volumen, la conclusión del tercero y su trabajo en Expo, durante las semanas anteriores a su muerte, no creo que le diera tiempo a escribir más de unas cincuentena de páginas.”

“No tengo ninguna intención de revelar la trama del cuarto volumen de Millennium. Tan sólo explicaré que en esta entrega Lisbeth acaba liberándose de sus fantasmas y sus enemigos. Cada vez que logra vengarse de alguien que le ha hecho daño, sea físico o psicológico, se borra el tatuaje que representa a esa persona. Mientras que los piercing que lleva no son sino una moda bastante extendida entre la gente de su edad, Lisbeth considera sus tatuajes una pintura de guerra. En algunos aspectos, la joven se comporta como una indígena en la selva urbana. Reacciona como un animal, por instinto, por supuesto, pero también anticipándose a las situaciones y los peligros. Como Lisbeth, ante situaciones y gente nueva, yo también me fío de mi intuición, como sabía Stieg”

“Hoy sigo batallando para obtener el derecho moral de Millennium y de todos los textos políticos de Stieg. Batallo por él, por mí, por nosotros.

“No quiero que su nombre continúe siendo una industria y una marca. A este paso, no sería de extrañar que un día me lo encuentre en una botella de cerveza, un paquete de café o un coche. No quiero que sus luchas y sus ideales sean embrutecidos no explotados.”

Seguramente  Lo que no te mata te hace más fuerte será un éxito a pesar de que Larsson no este presente en el texto. El lanzamiento de esta nueva versión coincide con el décimo aniversario de la publicación en Suecia de Los hombre no amaban a las mujeres. El tiempo dirá como sigue la historia que sólo muestra la miseria humana ligada al poder y al dinero, algo que Larsson detestaba. Esperemos, ya llega la resurrección de Salander y Blomkvist en Millennium 4.

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Sobre El Autor

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José María Gatti es psicólogo social, periodista e investigador.. Se especializa en la obra de Ernest Hemingway y colabora en distintas publicaciones del extranjero analizando la vida del escritor. En 2010 su bitácora www.lapipadehemingway.blogspot.com fue seleccionada por Technorati, el principal buscador automático de blogs, entre los 10 mejores blogs temáticos sobre Ernest Miller Hemingway. En el 2012 su cuento La leyenda del vino resultó finalista en el Concurso de Relatos Cortos Tinta, sangre y vino, organizado por las Bodegas Paternina (Logroño -España), con motivo del 55 aniversario de la visita del escritor a la bodega. En mayo de 2014 participó como ponente, con su trabajo Lo policial en Hemingway, del Cuarto Festival Azabache. Negro y Blanco, en Mar del Plata (Argentina). En setiembre, representó a la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, en el V Festival Medellín Negro (Colombia) con su ponencia El sicariato colombiano en Argentina. Ha publicado Tres ensayos sobre arte latinoamericano (1980), En tren de charlas (1982), Hola Hemingway. Una mirada centenaria (1999), Ladrón de desalmados (2004), Gente de palabra (2005), La pipa de Hemingway (2008), Víctimas Inocentes (2013) y Carne en flor (2015).

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