Se inicia con una cita de Miguel Abuelo, aclara que se puede hacer uso de cualquier material del libro, que para eso está, se dice un niño al que le gusta el afecto de las personas y nos hace sentir que entramos a su mundo con permiso, como cuando somos chiquitos y entramos a la habitación de alguien más grande que nos permite tocar y revisar lo que queramos. Así se nos presenta Andrés Lewin en Sinfonía de los pájaros, un libro de poesía con ilustraciones de Adro Tenembaum que sostienen la atmósfera de un artista felizmente infantil que trae consigo una sensibilidad tierna, propia de un niño enamorado.

En el libro se respira un aire patagónico, un relax del aislamiento, la paz necesaria para escuchar el sentir y dejarlo fluir. Un espíritu que se sincera sin prejuicios. Se deja ver el contorno de alguien humilde que desea aprender y está dispuesto a abrirse ante lo que tiene en frente; una montaña, un amor, una pregunta, el viento.

Trae citas, reflexiones, personajes y vuela como pájaros que cantan, porque están vivos y dan cuenta de la naturaleza que merece tributo también en la reflexión.

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¿Cómo nace Sinfonía de los pájaros?

Soy más bien de creer, como Ricardo Zelarayan, que “no existen los poetas, existen los hablados por la poesía”. Me gustaría creer que no soy yo quien tiene las claves del nacimiento de este libro, sino que el libro ha nacido porque así tenía que ser. Pero como tampoco es cuestión de andar negando la paternidad, intentaré responder con una anécdota familiar. Es que pronto voy a ser tío, y la pregunta me recuerda cuando mi hermana contó en una cena familiar que estaba embarazada, y un primo querido le preguntó: “¿y cómo fue?”… mi hermana no le contestó, sólo atinó a reírse. Sospecho que si hubiese tenido que responder con palabras, probablemente le hubiese dicho que su hijo fue concebido en un acto de amor.

Me gusta creer que este libro, Sinfonía de los pájaros, también nace en un acto de amor. Porque publicar un libro puede ser casualidad, pero el tercero ya es convicción o terquedad -lo que prefiera el lector-.

Este libro fue escrito casi “en continuado” con mis primeros dos libros, en un proceso que podría decirse “natural”. Pero la decisión de publicarlo es mi acto de amor hacia la poesía, hacía mí mismo, un compromiso personal con el camino elegido, el de la terca insistencia en buscar ser hablado por la poesía.

¿Cómo fue la incorporación de dibujos en el material?

El libro lo fui puliendo durante varios meses con el querido maestro Osvaldo Bossi. En el proceso, mientras el libro iba encontrando su forma, empecé a notar que los textos se estaban volviendo cada vez más condensados, y que una ilustración bien podría acompañarlos. Un par de meses después de terminar el proceso de pulido de los textos, lo contacté a mi amigo y admirado Adro Tenembaum y le conté la idea. Nos pusimos de acuerdo en unos pocos criterios de formato, y luego por suerte Adro hizo lo que quiso con las ilustraciones, le dio su propia lectura al libro, y creo que lo potencia, abre sentidos.

Por lo demás, me siento absolutamente inhábil para el dibujo, me resulta un misterio que una persona sea capaz de dibujar, y que encima logre transmitir una emoción a partir de ilustraciones. Por eso agradezco a diosito o como sea que se llame eso que empuja las cosas pa´lante, por cruzar en mi camino a hermosas personas, que además de ser bellas, son gente que admiro por su arte.

¿Cómo te iniciaste en la escritura de poesía?

Yo no siento que haya un inicio, porque sino sería un acto consciente, y justamente la poesía no es un acto consciente, es algo que nos sucede o no nos sucede, y a lo sumo lo que podemos hacer los humanos es estar con los sentidos alertas, ver, tocar, oír.

En lo que respecta al oficio de la escritura, sólo puedo decir que a mis veintipico empecé a acumular textos que no sabía lo que eran, y mi hermana Diana me dijo que eran poesía. Averigüe por un curso en el Rojas, de un tal Walter Cassara. Después continúe en el taller particular de Walter, que lo daba en su casa junto con Osvaldo Bossi. Si tuviera que elegir un inicio, ese taller bien podría ser el punto de largada en el aprendizaje del oficio.

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¿Cuál es tu formación?

No tengo una formación académica vinculada con la escritura, de hecho estudié Ingeniería. Mi formación es autodidacta, y escuchando a los maestros en los talleres, Osvaldo Bossi, Walter Cassara, Iris Rivera…

¿Cómo es tu proceso de escritura?

Voy a contar como fue escrito este libro… yo suelo andar por la vida siempre con una libretita a mano, donde voy anotando frases, reflexiones, a veces pequeños poemas también. Los textos que forman este libro se fueron acumulando por alrededor de un año, y un fin de semana los agarré a todos los textos juntos y me senté en la computadora. Algunos textos no se dejaron agarrar, pero los que sí se dejaron, fueron reescritos en la computadora en un fin de semana. Luego empezó el trabajo de pulido, de imprimir, releer, volver a la computadora, reimprimir, volver a leer, y así por varios meses. Mientras tanto fueron apareciendo nuevos textos, algunos con ganas de meterse en el libro, y otros algo más tímidos, sin ganas de mostrarse frente al mundo. Esos otros textos están ahí, a la espera de que los agarre de la mano y los ayude a caminar, o quizás no, quizás su destino es ser por siempre semilla.

Y si bien mi proceso de escritura no es siempre el mismo, sí puedo decir que creo en la importancia de la escritura a mano, de leer en voz alta, de escucharse, de ponerle el cuerpo a la escritura. Al fin y al cabo, se trata de poesía y la poesía es sensorial, sino se corre el riesgo de eso que dice Abelardo Castillo, “cuidado con las computadoras, todo se ve tan prolijo …

¿Cuándo escribiste tu primer poema? ¿Creés que alguno de los temas que te convocaban a escribir antes, permanece en la actualidad?

Me acuerdo que en séptimo grado nos propusieron escribir una poesía no recuerdo sobre qué asunto, y la maestra me felicitó por lo que había escrito. Ese podría ser el primer poema, pero prefiero pensar que mis primeros poemas no fueron escritos y están en el aire, dando vueltas por ahí. Los temas son siempre los mismos, la única palabra que se me ocurre para agruparlos es “ternura”.

 

¿Cuáles son tus referentes?

Más que referentes, prefiero pensar en compañeros del camino. Por supuesto que los genios maravillan, los Borges, los Cortázar, pero a veces tengo la sensación que esa clase de hombres  -como pueden ser Messi o Maradona en el fútbol- , son algo así como enviados de la divinidad para que no olvidemos nuestra escala humana, para que nos reconozcamos pequeños, humildes. Pero también para que sepamos reconocer lo perfecto, lo sobrehumano. Y además, si tenemos la suficiente sabiduría en la mirada, vamos a poder ver que Messi se la pasa jugando con la pelotita. Y Borges, el gran Jorge Luis, se ha pasado la vida entre los libros. Si bien la genialidad es asunto de los dioses y nada podemos hacer al respecto, lo que sí podemos hacer es jugarle a la pelotita, jugarle a las palabras, leer mucho, escribir mucho… y por ahí, si las musas andan con ganas de pegarse un viajecito por estos pagos, por ahí nos agarran escribiendo y quien te dice…

Pero Borges, Cortázar, más que referentes, creo que son algo así como faros que van alumbrando, que ayudan a que no choquemos con las piedras. Pero en el barco, en mi barco, prefiero andar con los compañeros del camino, con los “amigos”. Es largo el viaje y mejor tener con quien compartir una buena charla. Con Fontanarrosa, con Galeano, con Dolina, a quienes leí en la adolescencia y me hicieron creer que escribir era una cosa sencilla -aunque después me di cuenta que no, que no es tan simple el asunto, pero eso es otra historia-. En el barco también están Juan Gelman, Humberto Costantini, Jorge Leónidas Escudero, Patricio Foglia, Tom Maver, compañeros con los que me fui cruzando de tanto andar y andar por los caminos. Y por supuesto, en el barco hay un lugar reservado para el loquito amigo que siempre hay que tener. Ese amigo que nos ayuda a hacer malabares en el arduo equilibrio entre locura y cordura. Al fin y al cabo, esto es poesía, y ni la mucha cordura ni la mucha locura son buenas consejeras. Por eso le agradezco mucho a don Antonito Artaud.por haberse cruzado en mi camino.

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¿Qué te interesa leer?

Con los años he aprendido unas cuantas cosas, pero algo que no he logrado aprender es a tener algún criterio de lectura, más allá de los caminos por los que la intuición me va llevando. Suelo pasar de un libro de poesía argentina contemporánea, a otro de literatura infantil, y de ahí a un libro de cuentos, y en el medio un libro de agricultura natural, u otro de filosofía.

Ricardo Piglia decía que “podemos imaginar que el primer narrador fue un viajero. (…) Va a otro lado y cuenta lo que ha visto, narra la diferencia. (…) No hay viaje sin narración; en un sentido, se viaja para narrar”. De algún modo, creo que las personas viajamos a los libros para lo mismo, para volver y contar lo que hemos visto. Y todo buen viajero sabe que la mejor parte de los viajes es cuando nos permitimos perdernos por las calles de un lugar desconocido, cuando estamos abiertos a que nos suceda lo que tiene que suceder. Y así es como me interesa leer, perdiéndome entre los libros cual viajero sin rumbo.

¿En qué proyectos trabajás en la actualidad?

El proyecto principal es un libro de “cuentos niños”, que quizás se transformen en “cuentos para niños”, o al menos para el niño que todos llevamos dentro. Pero como mucho no me gustan esos padres que dicen que sus hijos van a ser arquitectos, doctores o futbolistas, por el momento los estoy dejando caminar a los cuentos y que vayan haciendo su propio recorrido. Y si empiezan a crecer, si andan con ganas de recorrer el mundo, pues ahí estaremos para agarrarlos del brazo a estos “cuentos niños”… si es que se dejan agarrar los señoritos.

 

Sobre El Autor

Nació en 1986, rata porteña del sur de la ciudad. Trabaja desde hace doce años en Museo Nacional de Bellas Artes, en la actualidad como educadora. Es profesora de teatro y se forma como Docente en Lengua y Literatura.

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2 Respuestas

  1. Iris

    Leer a Andrés en esta entrevista es lo mismo que escucharlo hablar. Así habla, así escribe, así es.

    Responder
    • Andrés

      Iris, si sos la Iris que creo que sos, agradezco mucho la generosidad de tus palabras. Y si no sos la Iris que creo que sos, también agradezco, que hay que ser agradecido en la vida pues 😉

      Abrazo!

      Andrés

      Responder

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