El presente texto de Miquel Barceló figura como presentación a la novela STEELHEART, recientemente editada en nuestro país en la colección NOVA de Ediciones B. Agradecemos a María Estomba el permitirnos reproducirlo en Evaristo Cultural.

Creo que hay que empezar a aceptar que, de nuevo (y nunca se sabe hasta cuándo…), la ciencia ficción está en retirada y la fantasía domina incluso con cierta facilidad. En la ciencia ficción parece existir miedo a la especulación más libre, y esa tendencia a tratar casiexclusivamente del futuro más inmediato (near future) la ha convertido, en demasiados casos, en una especie de thriller tecnológico «avanzado» en torno al futuro de la bio o la infotecnología. Es cierto que el desarrollo de la ciencia y la tecnología en los últimos años complica ese aspecto especulativo, el «¿Qué sucedería si…?» tan típico de la ciencia ficción. La tecnociencia actual ya está respondiendo a la pregunta y no todos los autores saben enmendar la plana a la realidad e imaginar nuevas posibilidades y nuevos mundos. Como siempre, hay honrosas excepciones, pero no es de ellas de lo que voy a hablarles aquí.

Por fortuna, la fantasía, la buena fantasía, nos sale al paso y nos permite disfrutar de lecturas (y, con el tiempo, incluso de versiones cinematográficas) ampliamente satisfactorias.

Atrás hemos dejado ya el mundo de los simples epígonos de Tolkien y, tal vez pronto, dejaremos de reconstruir la historia de Gran Bretaña con seis o siete grandes casas en sustitución de las dos clásicas: York y Lancaster. Y está naciendo o, mejor, consolidándose ya, una nueva fantasía de calidad y «distinta», de la que me atrevo a destacar a un escritor como Brandon Sanderson. Es, sin duda, el más prolífico de todos ellos, manteniendo siempre un elevado nivel de novedad e inventiva, aportando un nuevo enfoque en la manera de tratar los temas fantásticos y, lo más importante, con una importantísima calidad media, como lo demuestran sus obras más conocidas hasta hoy: ELANTRIS, la (primera) trilogía de los MISTBORN (Nacidos de la Bruma) o esa otra maravilla que es EL ALIENTO DE LOS DIOSES (Warbreaker), o la potente y personalísima serie iniciada con EL CAMINO DE LOS REYES.

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Debo reconocer que una de las más genuinas satisfacciones de un editor es, simplemente, «encontrar» a un autor nuevo y prometedor. En los largos años dirigiendo esta colección he «encontrado» autores nuevos de todo tipo y condición que han sido conocidos en España gracias a NOVA.

Mi más reciente descubrimiento fue este sorprendente Brandon Sanderson, un autor joven al que le han bastado sus primeras obras para renovar la fantasía, durante tanto tiempo encerrada en el clásico «cliché a la Tolkien» ya un tanto agotado. Hoy puedo constatar que la sorpresa que me proporcionó Brandon con su primera novela, ELANTRIS (2005), se ha confirmado, y ello constituye solo una muestra de las muchas satisfacciones que nos va a deparar a todos.

No he sido el único maravillado por la habilidad narrativa y el universo fabulador de Brandon Sanderson. Cuando Robert Jordan falleció en septiembre de 2007, no resultó extraño que se decidiera que sería precisamente Brandon Sanderson quien se encargara de terminar la inacabada novela de aquel (A Memory of Light), que constituiría el volumen final de la famosa serie La rueda del tiempo. En manos del laborioso y prolífico Sanderson, esa novela postrera que Jordan dejó algo encarrilada al menos en sus notas, se ha convertido en tres
volúmenes que Sanderson ya ha escrito y publicado: THE GATHERING STORM (2009), TOWERS OF MIDNIGHT (2010) y la esperada A MEMORY OF LIGHT (2013) que finaliza el encargo. Y eso sin olvidar sus propias obras (¿hasta qué punto esta trilogía final de La rueda del tiempo, consu dilatada extensión, no es una obra más de Brandon Sanderson?).

Porque en esos mismos cuatro años, Sanderson ha iniciado tres trilogías más: la segunda de Mistborn (ya iniciada en NOVA con ALEACIÓN DE LEY, en 2012), la de los Rithmatistas (recientemente publicada en España, como siempre en NOVA) y la de los Reckoners que hoy presentamos. Y eso sin olvidar algunas novelas cortas como esa fabulosa THE EMPEROR SOUL (2012) ambientada en el mundo de ELANTRIS, que le valió el Premio Hugo de novela corta en 2013. Y nos ha ofrecido también los dos primeros volúmenes de la que parece llamada a ser su obra magna (con permiso de ELANTRIS, MISTBORN o EL ALIENTO DE LOS DIOSES…): El Archivo de las tormentas, que Sanderson inició hace más de una década y que constará de unos diez volúmenes (en NOVA ya hemos publicado el primero, EL CAMINO DE LOS REYES, en 2012, y PALABRAS RA DIANTES, en 2015). Ahí es nada.

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Calidad y cantidad se aúnan de manera casi inevitable en la obra de Brandon Sanderson, que en mi opinión todavía escribe con frescura, inventiva y, también, la imprescindible calidad para ser un autor de referencia en el mundo de la fantasía. Sanderson parece no saber todavía que está llamado a ser importante, y por eso mantiene su empuje y maneja su habilidad y su descaro narrativo como el joven que se quiere comer el mundo. Que no decaiga.

Para destacar el enfoque «distinto» que Brandon Sanderson imprime a la fantasía, me voy a permitir incluir de nuevo un texto del estudiante Sanderson en un trabajo académico sobre la fantasía que ya les extracté en la presentación de ELANTRIS. Un texto en el que el entonces joven autor desarrolla su tesis en favor del cambio en la narrativa fantástica:

Muchos escritores contemporáneos, algunos de ellos muy buenos, se han restringido al estándar asumido de la fantasía. Escriben relatos sobre jóvenes héroes que son llamados a una búsqueda misteriosa, ambicionan el poder, y llegan a la madurez al superar sus tribulaciones. Siguen el Síndrome de Campbell paso a paso, e intentan estar seguros
de que no dejan nada al margen.

El movimiento ha ganado tal impulso (en parte por Tolkien, cuya obra exhibe el Mito del Héroe pero no lo sigue) que se ha convertido en sinónimo de fantasía. Y, a causa de ello, el género está amenazado de estancamiento.

Esto, por supuesto, plantea un interrogante. La fantasía es todavía un género en su adolescencia —el movimiento contemporáneo no empezó hasta los años setenta—. Las historias que utilizan el mito del héroe siguen vendiéndose bien, en realidad se venden mejor ahora que antes. Y por lo tanto, ¿por qué cambiar?

Respondo que debemos cambiar porque la adolescencia pasa y los lectores de fantasía se hacen mayores. Los lectores de fantasía empiezan a estar cansados. Muchos de mis amigos, antes lectores ávidos de fantasía, han dejado de leer novelas del género a causa de su redundancia. Lo que antes sugería maravillas, ahora se ve como obsoleto y excesivamente trillado. Preveo serios problemas en el futuro si no reconocemos el Síndrome de Campbell y lo
afrontamos.

Coincido al cien por cien con esa idea de Sanderson, y debo decir que bastantes novelas de fantasía actuales (esos epígonos de Tolkien tan abundantes) también me aburren. Hay pocos títulos (demasiado pocos…) en mi lista de novelas imprescindibles de fantasía y, con toda seguridad, es por agotamiento de un cliché que, como a Sanderson y a sus amigos, hace tiempo que ya me cansa.

Es posible que la apuesta de Sanderson sea arriesgada. Existe un lector acomodaticio que se conforma con «más de lo mismo» (ese lector al que Julio Cortázar tuvo el desacierto de
llamar «lector hembra» en un desliz machista imperdonable). Pero, y esa ha sido siempre mi apuesta como editor, hay lectores inteligentes y amantes de la novedad. Y son (somos) muchos. Muchos más de lo que suele pensar una gran mayoría de editores.

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En mi presentación a ELANTRIS, la primera novela de Brandon Sanderson, les contaba la sorpresa que la irrupción de este joven autor ha causado en todo el mundo. Ahora puedo también dar testimonio de cómo el éxito obtenido por ELANTRIS en todo el mundo se ha repetido en España.

Brandon Sanderson creció en Lincoln (Nebraska, EE.UU.) y ahora vive en Provo (Utah, EE.UU.) con su esposa Emily. Obtuvo la licenciatura en Lengua en la Brigham Young University. Ha sido durante dos años profesor de Lengua y Literatura. Antes había estudiado bioquímica y, siendo creyente de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días (LDS: Lost Days Saints, los conocidos «mormones»), estuvo en Corea los preceptivos años como «misionero»… En 2006 se casó con Emily Bushman (antigua compañera de estudios y que ahora trabaja con Brandon como business manager), y tienen ya tres hijos. Hoy, además de escribir (y muy prolíficamente), enseña Escritura Creativa en la Brigham Young University.

Sanderson es autor de muchas novelas, pero la primera publicada fue la sexta, ELANTRIS (escrita en 2000 y publicada en mayo de 2005), recibida por público y crítica como una interesantísima renovación en el tan trillado género de la fantasía. Una sorprendente y amena novela que ofrece de todo para todos: misterio, magia, romance, enfrentamientos políticos, conflictos religiosos, luchas por la igualdad y una escritura penetrante con personajes consistentes y decididamente maravillosos.

ELANTRIS, que parece una novela de fantasía épica, no es solo eso. Faren Miller, de LOCUS, lo detectó claramente, destacando en ella un tono inconformista no excesivamente habitual en la fantasía. No en vano Sanderson dice haber empezado a leer fantasía a los catorce años, cuando cayó en sus manos una novela sumamente inteligente e irónica como es VENCER AL DRAGÓN (1985, NOVA Fantasía número 7), de Barbara Hambly. Faren Miller destaca claramente en ELANTRIS esa posible orientación al recalcar el tono del prólogo, tan clásico en la descripción de una fantástica capital de seres inmortales como había sido la ciudad de Elantris, para finalizar introduciendo ya, en el mismo prólogo, un dato sorprendente y casi subversivo: «La eternidad terminó hace diez años.»

Tuve la oportunidad de hablar con Sanderson (y con su esposa Emily) cuando en noviembre de 2006 vino a Barcelona como conferenciante invitado en la ceremonia de entrega del Premio UPC de Ciencia Ficción. Puedo asegurar que ideas no le faltan y que su capacidad de reflexión sobre la narrativa fantástica, unida a su habilidad extraordinaria como narrador y su interés por temas «adultos» (política, estrategia, religión y un interesante etcétera), nos ha de deparar muchas más sorpresas.

En ese par de días tuve la ocasión de hablar largo rato con Brandon sobre su manera de enfocar la magia en sus novelas de fantasía. Entonces, al hablar de los alománticos de MISTBORN, me detalló su idea de que podía haber seres capaces de ejecutar actos de magia, pero que no por ello dejaban de vivir en nuestro universo regido, por ejemplo, por las leyes de la física newtoniana. Si mágicamente se produce un efecto, hay que esperar un contraefecto inevitable en un universo en el que rige la tercera ley de Newton: a toda acción corresponde una reacción.

Ese punto de vista lo ha detallado y precisado más con el tiempo. En su página web habla de ello. (Esa página web, http://www.brandonsanderson.com/ resulta de gran interés y les invito a visitarla.)

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Como profesor de Escritura Creativa, Sanderson ha profundizado en su propio arte y en las reglas que lo rigen. Él mismo nos lo cuenta en esa página web cuando establece dos grandes principios presentes no solo en su obra sino, según com prueba el propio Sanderson, en la de grandes autores de fantasía como George R. R. Martin y el británico Joe Abercrombie (The First Law) entre otros.

Los dos principios de Sanderson son sencillos pero tienen un gran efecto:

Primer Principio: La magia ha de tener un coste.

Segundo Principio: El beneficio y el coste han de ser iguales.

Fácilmente se percibe que esos principios formulan esa idea de que, en nuestro universo, a toda acción corresponde una reacción de la que hablé con él a propósito de MISTBORN hace ya unos años.

Los poderes mágicos, como toda clase de poder, necesitan de una especie de regulación para «humanizar» a quien los posee y utiliza. Y de ahí la gran riqueza humana de los personajes de Sanderson: disponen del favor de la magia, pero eso siempre tiene un coste. Lo encontramos ya en EL SEÑOR DE LOS ANILLOS (ese anillo que te hace invisible pero deja rastros en tu psique), y viene a ser el principio de realidad de la economía trasladado al mundo de la magia…

Sanderson se distingue también por inventar distintos sistemas de magia para cada una de sus series. En todas ellas, la magia que, sin perder su poder, está encauzada y es vista, en cierta forma, de manera «racional». Algo que ocurre con los alománticos de MISTBORN, los alientos (breath) que acumulan los personajes de EL ALIENTO DE LOS DIOSES y tantos otros.

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La trilogía que iniciamos con STEEL HEART lleva por nombre genérico The Reckoners. La serie estará formada por STEELHEART (2013), FIREFIGHT (2014) y CALAMITY (prevista en 2016 en Estados Unidos), además de un relato ya publicado, MITOSIS (2013), que se situaría entre el primer y el segundo libro de la trilogía.

Aunque hay otras acepciones, un Reckoner sería una suerte de vengador de los errores o malas acciones del pasado y, también, en el ámbito religioso, una venganza relacionada con el Juicio Final, algo así como, con un título muy cinematográfi co, «los vengadores del Juicio Final».

Viene ello a cuento pues, de manera inesperada, incomprendida y trágica, se ha producido una calamidad (Calamity) que ha creado, más bien al azar, una serie de superhéroes en todo el planeta. A esos superhéroes se los llama Épicos y, por desgracia (o, tal vez, muy humanamente), resulta que no son buenas personas.

En el esquema habitual del mundo de los superhéroes de los cómics, ya es conocida la famosa frase «un gran poder conlleva una gran responsabilidad» (que, por ejemplo, tío Ben le dice a Spiderman antes de morir). Pero, infortunadamente, no ocurre así con los Épicos. Tal vez respondiendo a su humano origen, los Épicos son egoístas y procuran por sí mismos, convirtiéndose en dictadores de la humanidad. Son los «malos» de esta serie.

Evidentemente, la humanidad no quiere aceptar esa esclavitud sobrevenida, y se resiste. Los resistentes son los Reckoners, a quienes el protagonista, David, quiere unirse. David, a los ocho años, presenció la muerte de su padre a manos del Épico que rige en lo que antes había sido Chicago, Steelheart. Y en ese lance vio sangrar a Steelheart. Sabe que el Épico no es invencible y desea encontrar a los Reckoners para enfrentarse a él y vencerlo y así vengar a su padre. En esta nueva serie, Sanderson invierte los papeles y deja a los humanos protagonistas el papel de opositores a los poderes (casi mágicos) de los Épicos.

Como siempre en Sanderson, los Épicos cuentan con poderes pero son vulnerables. La magia tiene un coste.

Se trata de algo imprescindible para la existencia de una narración. Si se fijan en un superhéroe todopoderoso como Superman, es evidente que, si lo puede todo, no hay trama posible. Aun aceptando que algunas de las tramas de los cómics de los superhéroes estadounidenses son muy infantiles, la necesidad de que el superhéroe se vea en problemas es imprescindible
para que exista narración. De ahí la kriptonita de Superman, su enfrentamiento con otros kriptonianos en la segunda de las películas de la primera serie protagonizada por Christopher Reeves, o, incluso, el enfrentamiento con su otro yo materializado en el tercer filme de la serie. Si no hay un opositor del mismo nivel, no existe aventura.

La nueva trilogía de los Reckoners está llamada a ser una serie de superhéroes o, mejor, de supervillanos, con aventuras de todo tipo que enfrentan a estos supervillanos con simples humanos que solo cuentan con la ayuda de su inteligencia y, sobre todo, su voluntad y determinación. Una aventura épica, humana como pocas, a la que Sanderson proporciona una brillante variedad de poderes sin cuento (ese es el sistema de magia de los Reckoners: los superpoderes de los Épicos). No es poca cosa.

En resumen, una nueva serie de un autor excepcional y sumamente prolífico (sin bajar el alto nivel de calidad al que nos tiene acostumbrados), una rara avis en la fantasía moderna, a la que aporta un enfoque propio y sumamente poderoso y sugerente. Y esta vez en un mundo de superhéroes con toda la imaginación, la aventura, la magia y los entrañables personajes a los que Brandon Sanderson nos tiene acostumbrados.

Que ustedes la disfruten.

MIQUEL BARCELÓ

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