Leonor Silvestri es escritora, filósofa, traductora, activista. En sus trabajos combina estas áreas, traduce diversas voces filosóficas, vive y se sustenta de modo autogestivo y sobre todos estos asuntos escribe. El 7 de abril cierra la preventa para la publicación de su libro Games of Crohn, diario de una internación, editado por Milena Caserola, donde registró su tránsito físico e intelectual a partir del descubrimiento del mal de Cronh como nueva condición -no enfermedad, por su carácter de crónico e incurable- en su vida. Entre corticoides,internaciones, operaciones y afirmaciones médicas fueron cortándole el intestino, cambiando sus costumbres de vida y alimentando esta obra pronta a publicarse.

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¿Cómo nace Games of Crohn, en qué momento empezaste a escribirlo?

Empecé en la internación. La segunda, la más larga. Me lo recomendó mi psiquiatra Daniela Telias, porque me estaba volviendo literalmente loca y no quería recurrir a la medicación psiquiátrica, tipo Trapax; y mi compañero de escuela, el único que sigo de algún modo frecuentando, Ricky Estévez de Debates Actuales que me hizo ver que acá tenía yo mi nuevo campo de acción política.

¿Por qué este libro?

Por el empoderamiento producto del concepto nietzscheano del amor fati: el deseo por el destino. Hacer de mi acontecimiento una potencia vital y no un mar de lágrimas. Salir de la autocompasión, autoconmiseración, negarme a ser paciente, en todo el sentido de la palabra y encontrar en mi condición otro sentido para existir, otro motivo de lucha. No resignarme a esto es ni tampoco alimentar la esperanza de habrá cura. Hacerme una con la condición. Devenir. De todas formas nunca hay un por qué sin primero un cómo. Creo que la pregunta es cómo este libro, y la respuesta es cómo no escribirlo cuando nuestro nuevo proyecto de ley feminista por el derecho al aborto legal contempla que una causal para que el Estado nacional garantice un aborto seguro y gratuito en un hospital público es la “malformación” del feto. Primero, desde cuándo eran necesarias razones para abortar más que el deseo de no ser madre. Y segundo, hay vidas mas vivibles que otras, evidentemente. Ese mismo feminismo aviolicionista punitivista y prohibicionista que niega una ley de salud y sexualidad para las personas con diagnóstico de discapacidad, que por la facticidad del cuerpo que sea que posean, no pueden disfrutar de su parte de placeres en el banquete de la vida sin asistencia sexual y trabajadorxs sexuales, es el mismo feminismo que cree que la diversidad funcional se llama “malformación”. Siempre hubo feminismo liberal, lo que nunca pensé es que iba a estar delante de uno tan eugenésicamente dispuesto a exterminar cualquier diversidad física y funcional en pos de la buena conciencia de la autonomía de un artefacto político del capitalismo heterosexual. Ya lo dijo Mystique en X-men, mutante y orgullosa. Y si tengo que estar de un lado, claramente es con Magneto. Toda esa gente que cree que una persona down u otra diagnosticada de autismo, o aquella multi-impedida o ciega, posee una vida menos vivible que aquellas supuestamente productivas y normales sin diagnóstico y cuya condición responde a los parámetros establecidos por ese exabrupto de la aritmética llamado estadística que se vaya enterando que no son eternas, que en el paso del nacimiento hacia la muerte el deterioro, la decrepitud y la vejez son ineluctables y que sus criterios acerca de que es legítimo, válido, y merece vivir son contingentes; por eso, quienes no se dieron cuenta que quien no esté luchando contra la subjetividad de la eugenesia que considera que las personas con diagnóstico de discapacidad tenemos menos valor que quienes no portan significado algún día estarán en nuestro lugar sin darse cuenta. Estoy irrestrictamente a favor del aborto sin motivo, ese donde una abortaba porque se le daba la gana, para no ser madre por considerar que la libertad comienza por el vientre como decía Simone de Beauvoir; no porque deseamos ser las madres perfectas sin hijes mutantes. ¿Pueden pensar una ley donde se estipule que de poder comprobar aprioristicamente qué tipo de sexualidad ejercerá mi feto podría decidir abortarlo de acuerdo a ese estudio? ¿Quién estaría a favor de eso? Ya en el terreno de la ciencia ficción creo que solo deberíamos habilitar técnicamente la proliferación de aquellas que estamos genéticamente modificadas con respecto a los parámetros, regularidades y estadísticas de normalidad heterosexual, aunque lo más recomendable es cerrar la fábrica que produce la reserva de esclavos.

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¿Cómo llegó a tu vida el Crohn, recordás como empezó a aparecer?

Fue un piano en la cabeza. Jueves 20hs, vuelvo del gimnasio, había hecho tres entrenamientos por lo menos 4hs y trabajado al menos otras 4 hs. Pensé que tenía un desgarro abdominal porque había hecho muchas abdominales. Llamé a un amigo, que había tenido una peritonitis, me dijo que me haga una prueba a mi misma punzando con un dedo cierta región donde está usualmente el apéndice. Y ahí me sugirió de una manera muy vehemente que no se trataría de una distensión o desgarro muscular sino de mi apéndice. Cuando me abrieron, el cirujano me anticipó que estaba casi seguro que era Crohn y que había enviado material para biopsia.

¿Cómo encontraste una médica con la que pudieras construir un tratamiento?

La suerte del privilegio. Fue una de las alumnas que más le gustaron a mi madre cuando era decana de la universidad Cemic. Y además estaba internada en cirugía, y no daban pie con bola. Así la conocí a Clara Salgado, que es una médica del área clínica de internación, un poco más joven que yo, que es una gran médica clínica y ella me fue sugiriendo gente en la cual ella confía. Le pegó en varios casos, y en otros no coincidimos. Pero en el fundamental, en el gastroenterólogo, acertó. Y el cirujano me tocó al azar, y trabajando juntxs, descubrí que es un gran cirujano, no por su capacidad para operar, cosa que ya sabía porque en la primera cirugía hizo casi un paso de magia para no llegar a la ostomía, sino para respetar mi decisión de no volverme abrir a menos que estuviera en riesgo mi vida. Un cirujano no propenso a cortar que me escuchó y sostuvo la decisión autónoma de la paciente válida frente al disenso de su equipo de médicos no cirujanos. Esa no segunda intervención me valió 60 días de internación. Y finalmente, cuando ya no daba para más me volvieron a abrir, en una cirugía exploratoria, pero salvamos el órgano, o al menos otro pedazo más de él porque cuando me volvieron abrir, casi 60 días después se había auto-regenerado y lo que estaba descompensándome y no permitiéndome recomponerme no era una fístula o perforación sino líquido patógeno en mi vientre producto de la primera perforación 60 días antes. Es decir, el me respetó y yo salvé un trozo más de mi ileón, que no se verá pero no deja de ser una amputación. Además de que es largo pero no infinito.

¿Tu desconfianza o conciencia sobre el sistema médico dificultó el tratamiento de tu condición?

Por el contrario, lo mejoró. Así como me permitió tomar en todo momento mis propias decisiones creo que estableció cuestionamientos en los médicos que tuvieron que lidiar conmigo, para bien o para mal, que tal vez les hayan aportado a ellos en su labor. Para decirlo mal y pronto, sé que a más de uno le llené “el culo de preguntas”, y lo celebro. Y a los otros, los irracionales jerárquicos, por los menos les hice saber que no todas las personas que estamos internadas los veneramos cual divinidades e irrestrictamente les permitimos que “hagan la mano” con nuestros cuerpos masacrados. Algunas de nosotras resistimos. Creo que con una parte del personal hospitalario, médicxs, enfermería y maestranza, construimos conocimiento compartido; y con otres, especialmente medicxs sintieron en la piel que no se puede avasallar a todo el mundo, que algunas nos defendemos y reclamamos incluso recostadas sin podernos levantar.

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¿Hay alguna transformación en tu lectura de los cuerpos que se haya producido a través del Crohn, que no hubieras podido ver de no habitarlo?

Sin lugar a dudas. La diferencia entre hablar de los dispositivos de manera teórica y vivirlos es como hablar de estudios lésbicos sin haber tenido una relación sexo afectiva con una mujer, siendo lisa y llanamente una prototípica heterosexual. Por un lado, eso. Luego, bueno, la conciencia del cambio, de la modificación y empezar a afectarme y encontrar belleza en la supuesta abyección disca. Empezando por la mía.

Hay en tus escrituras un discurso del tránsito alegre, de las potencias alegres, sin embargo algunos lectores leen en tu trabajo una gran carga de enojo ¿Cómo se desarrollan estos dos tonos en vos?

Son malos tiempos para los cínicos, cínicos como Antístenes o Diógenes de Sinope. El encefalograma plano del Bloom promedio de la metrópolis imperial usual, al decir del Comité Invisible, está tan abulicamente embotada y habituada a la nada neutral y al ninguneo, que cualquier persona cuyas palabras se apoyen afirmativamente es leída en términos de ira. Pero yo en general me estoy riendo. Claro, una risa ofuscada, una mordedura cínica, animalescamente hiperborea. De todas maneras, una no se puede hacer cargo de lo que la gente no resuelve consigo misma y le arroja a una como si fuera -en este caso- mi responsabilidad. La manera en la que me leen habla más, en términos spinozianos- de esas personas que de mi, como la manera en la que el sol me afecta dice más acerca de mi potencia que del sol.

Eras vegana y tuviste que dejar de serlo ¿Cómo fue para vos?

Fui vegana, estaba vegetariana, tuve que dejar de serlo. Esta es la peor parte de Crohn y probablemente la única tan mala porque no solo continúo siendo anti-especista, sino que no adoro comer crueldad. También comprendí, gracias a mi médica, que mi medicación tampoco es vegetariana ni vegana y que mi cuerpo no es del todo vegetariano o frugívoro. Mi mutación genética corresponde a un remanente neanderthal, esa es una de las teorías que me gusta creer. ¿Qué come un neanderthal durante una glaciación? Lo mismo que yo. Y a las personas que osen elevar un juicio moral frente a la decisión más difícil que tomé en mi vida, les sugiero se refresquen un poco la cabeza pasándose una temporada en el invierno de Groenlandia o Alaska con los inuit. Básicamente no soy del todo sapiens sapiens y carezco de la posibilidad de ser vegetariana, mucho menos vegana, del mismo modo que un felino que no ingiere taurina no es saludable.

En tu vida te desarrollás de modo autogestivo, ¿cómo fue gestionar un certificado de discapacidad ante el estado que tanto desagrado te genera? ¿El relato de estas gestiones aparece en el libro?

Prefiero no decirtelo por acá, no lo viví tan mal. Creo que lo mejor que se puede hacer con el Estado es quitarle el dinero, no? Además ya está pago, reclame o no mi certificado, las subvenciones al transporte o a la medicación ya la hemos pagado en nuestros impuestos e IVA. Yo tengo una subvención a la medicación que es carísima, y luego las cosas básicas tipo transporte. No cuento con otro tipo de financiación y por el momento no me hace falta aunque quiero tramitar la pensión del escritor que tengo entendido, dada mi condición estoy habilitada para hacerlo.

Si tuvieras que hacer una breve línea de progresión de tu trabajo, tu ideología, ¿cómo dirías que nació tu interés por descubrir, desanudar y tirar contra el orden heterocapitalista?

Fácil, nací en una familia donde, como en todas, el varón primogénito recibía trato preferencial. A eso sumémosle una infancia atroz de nena no popular. De ahí se sale fuerte o no se sale. Yo salí. Pero es una manera muy retrospectiva, y por ende sesgada, de algo de lo cual no tengo idea, y que además creo que no es fabricarle y multiplicable cual formula para reproducir. Siempre me ha gustado pensar y leer, además de hacer deporte. Ergo, no se puede alcanzar cierta sabiduría o inteligencia dentro de los órdenes establecidos.

¿En qué proyectos trabajás en la actualidad?

Dejame pensar. Intento graduarme de cinturón negro de FullContact/Kick Boxing, empezar a rendir los niveles de Muay Thai. Estamos intentando armar algo que aun no sabemos si será colección o editorial con Matías Reck y Gabriela Mendoza de Milena Caserola y La Periférica respectivamente. Queremos publicar las clases del taller mecánico para máquinas sensibles. Estoy publicando mucha poesía, vieja, porque ya no escribo pero publicando en Francia, Chile y acá. Trabajando en un documental sobre trabajo sexual y algunas performances con el grupo de AMMAR CTA. Y espacialmente escribiendo mucho o intentándolo, varios libros de ensayo y una novela.
Se puede efectivizar la compra anticipada del libro Games of Crohn, diario de una internación en: https://www.facebook.com/ events/239332393067472/

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Fotos: Marix In Testino

Sobre El Autor

Nació en 1986, rata porteña del sur de la ciudad. Trabaja desde hace doce años en Museo Nacional de Bellas Artes, en la actualidad como educadora. Es profesora de teatro y se forma como Docente en Lengua y Literatura.

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