El equilibrio originario, en el espacio y el cuerpo, de quienes habitan La Aldea se quebrará con la llegada del extranjero. Quizás civilizado, quizás permeable a lo que los habitantes iniciales de esta Aldea tienen para mostrarle y compartir con él. Quizás juntos se convierten en algo nuevo.

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La obra La Aldea de Nicolás Yanco cuenta con la ventaja de los espectáculos que exploran el trabajo físico, la virtud del cuerpo en escena es gozo a la vista. Ventaja de la que no se puede hacer uso sin la precisión corporal, fruto del trabajo verdadero que los movimientos seguros de los tres intérpretes dejan ver. Desde el primer movimiento la espalda de Denise Osswald elogia al cuerpo y al escenario. Un solo del intérprete y director Nicolás sorprende y deja ver un cuerpo que parece sobrehumano y el cuerpo que cae y flota, de trucos alegres interpretado por Juan Manuel Maseda, constituyen una microsociedad que se vincula desde el gesto, el contact, la mímica, las onomatopeyas y los mordiscos.  Según el Director, la obra no podría definirse como teatro físico ya que recorre lo físico y lo gestual, de hecho Nicolás lo relaciona más al gesto mímico, rasgo visible ante la ausencia de palabra que hay a lo largo de la obra.

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Si bien el argumento se hace presente y es claro, hay espacios ambiguos que permiten al espectador concentrar la atención en la virtud de los cuerpos de los intérpretes. Al respecto Yanco afirma que es la intención correrse del entendimiento para poder focalizar al público en los distintos puntos de vista de las escenas. Cuenta también el director, que la propuesta surgió a partir de muchas influencias entre las que reconoce a la mitología griega, la antropofagia, las Moiras, todos estímulos que devinieron en el armado y desarmado en ensayos e improvisaciones.

Es destacable la originalidad con las Yanco  aprovecha el espacio y la luz natural que entra en escena a partir de la apertura de puertas y ventanas de la sala, que da al patio del teatro La Lunares. Con esta decisión la idea de entorno natural se fortalece. La función es a las 15hs y no es necesario utilizar los focos de la parrilla de luces. Los aldeanos se valen de velas y del sol, resolana o lo que la naturaleza de brinde para iluminar a La Aldea.

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La obra se presentará los domingos 4 y 11 de septiembre a las 15hs en el teatro La Lunares, Humahuaca 4027. Podés saber más del espectáculo en http://www.alternativateatral.com/obra41255-la-aldea

Sobre El Autor

Nació en 1986, rata porteña del sur de la ciudad. Trabaja desde hace doce años en Museo Nacional de Bellas Artes, en la actualidad como educadora. Es profesora de teatro y se forma como Docente en Lengua y Literatura.

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