La verdad nos importa porque vivimos en la mentira. No me refiero a la ilusión propuesta por Platón, sino a algo mucho más pedestre, ese engaño cotidiano del que somos pasajeros sin darnos cuenta, adormecidos por estructuras de poder que quieren mantenernos en la más pragmática de las ignorancias. Porque si los sueños de la razón producen monstruos, los del capitalismo engendran un laberinto de información, pero sin darnos ni siquiera la certeza de un minotauro.

Este es el material sobre el que trabaja Noxa, la nueva novela de María Inés Krimer publicada por editorial Revólver. Abrevando del policial con la soltura demostrada en la trilogía de Ruth Epelbaum, esta vez Krimer cuenta la historia de la periodista Marcia Meyer, comisionada para averiguar el verdadero carácter del agroquímico Noxa. La protagonista espera contar con la colaboración de una vieja amiga a la que no ve desde hace tiempo, pero como en todo policial, la cosa se complica: la amiga no aparece, la información retacea, los que saben no tienen mejor idea que caerse muertos por ahí, los que matan se esconden, la verdad es esquiva y el deseo de saber se vuelve una obsesión.

Con una historia plantada en lo más profundo de nuestra patria sojera, Krimer cuenta el revés de la fábula: las mentiras siempre se escriben con la misma sangre de quienes son engañados. Pese a la actualidad del tema, la autora no se deja ganar por el didactismo; la información es escueta y precisa: ni más ni menos que la necesaria para comprender lo que sucede. Como en toda buena novela, la narración se impone al panfleto, logrando que lo urgente se transforme en una reflexión sobre el engaño del poder que aplica a este, pero también a otros contextos.

Noxa es un libro tóxico desde el mismo título, pero sobre todo porque se desarrolla en un ambiente nocivo. El avión que fumiga no para de surcar el cielo; la protagonista no deja de tomar su medicamento contra la alergia, ni de rascarse las ronchas ni de respirar el veneno. Krimer crea una atmosfera malsana, opresiva, perturbadora, digna de las mejores historias de miedo, esas que tienen en peso de lo posible.

Y está la forma de contarlo, claro. Porque si hay algo que vuelve única la obra de Krimer es su capacidad para generar una voz femenina creíble, sin maniqueísmos ni simplificaciones. Son muchos los escritores que hacen caer a sus personajes en los clichés de los que reniegan. Noxa es un buen ejemplo de la auténtica construcción de una mirada diferente sin recalar en lo rosa o el lugar común, dándole a su narradora la profundidad de una visión que va a lo importante sin perder de vista la periferia. Marcia Meyer puede arriesgar su vida en la investigación más compleja, pero también reparar en detalles intrascendentes o preocuparse por cuestiones familiares, como si su cabeza funcionara en varios sentidos al mismo tiempo, entrecruzándose de manera permanente aun en los momentos de mayor tensión. Para Krimer, la visión femenina no es un escollo a salvar, sino la potencia de su literatura. Hay un trabajo con la palabra, con el fraseo, con la precisión en el uso del lenguaje que contrasta con cierta tosquedad de manual que suele contaminar a la novela negra. Así, la prosa hiere, pero no con la rusticidad de un matarife, sino con precisión quirúrgica.

El policial negro es un género complejo. El lector espera una trama intrincada, con recovecos y sorpresas, pero al mismo tiempo conoce los trucos y quiere experiencias nuevas que, sin embargo, remitan a lo anterior. Mantener en el aire las clavas del malabar negro no es tarea sencilla. Krimer logra que cada cosa esté en su lugar, siendo actual pero no urgente, con la pericia de una narradora que elije contar una historia a la que no le falta nada, pero además tiene todo.

Muñiz, octubre de 2016

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Titulo: Noxa

Autora: María Inés Krimer

Editorial: Revólver

160 páginas

Sobre El Autor

Escritor, conductor radial y profesor de Literatura especialista en géneros. Ha recibido distinciones en el ámbito de la literatura fantástica, género dentro del cual ha publicado las novelas Sobre la convergencia (Booklet) y Sobre los inmortales (UPV), además la miscelánea de horror Las tres brujas niñas (Saco de Huesos). Ha escrito dos libros de ensayo para adolescentes, ambos publicados por la editorial Verbo Vivo y publicado diversos artículos sobre literatura de género. Ha sido finalista en dos oportunidades del Premio Azabache de Novela Negra. Editorial Vestales publicó sus novelas Todo queda en familia, Nunca me faltes, Malaventuranzas y Alambre de Púas.

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