El libro Luis Alberto Spinetta: El lector kamikaze, de Juan Bautista Duizeide, funciona como un arcón en el que se entrecruzan los análisis de las letras de las canciones (el rescate de la poesía en las letras es central), las influencias literarias, la escucha atenta y analítica de la música camaleónica, la posición de Spinetta frente a las modas (pop en los ochenta, rock chabón en los noventa) y el contexto cultural en el que se produjo la “excepción” Spinetta. Duizeide conecta las lecturas de Spinetta de Borges, Basho, Artaud, la relación del rock con la ciencia ficción, etc., con sus posicionamientos desde el rock como cultura vanguardista y rebelde frente a la política y al sistema capitalista. El libro apela a visionados de películas como La hora de los hornos (de Octavio Gettino y Pino Solanas) y a los libros de Sergio Alejandro Pujol, Eduardo Berti, Juan Carlos Díez, Julián Delgado, entre otros, para leer el contexto tumultuoso de la historia musical argentina y, sobre todo, para defender una hipótesis: Spinetta fue un gran músico, revolucionario y contrasistema (su disco-libro Artaud es solo una pequeña muestra) porque fue, también, un gran lector. El libro como objeto cultural y simbólico fue para el “flaco” no solo el epítome de una etapa de la cultura burguesa sino que fue, en su caso, la catapulta que le permitió mirar la realidad de una manera original. Duizeide se permite, a propósito de la mirada desfasada del músico, comparar a Spinetta con Borges a partir de un ensayo de Borges sobre la relación entre el margen y el centro. Así como Borges escribió “El escritor argentino y la tradición”, Spinetta podría haber escrito “El rockero argentino y la tradición”. En ese ensayo hipotético –que de alguna forma es el conjunto de sus canciones– Spinetta hubiera dicho que desde los márgenes del rock se puede leer y escribir mejor la cultura occidental. Libro erudito y claro el de Duizeide, nos permite leer con otros oídos y escuchar con otros ojos el orbe Spinetta, ese frágil y lírico universo que va desde “Muchacha ojos de papel” hasta “Las bandas eternas” que tocaron por horas en un estadio y que propició que Horacio González (citado por Duizeide) dijera que “a Luis Alberto lo perseguía, como a todo gran cultor del rock, el enigma de la eternidad”. Sin Spinetta el rock no sería lo que es. Y sin Spinetta no podríamos saber que el rock es literatura en contra de la presión del sistema. Una línea que recorre el libro es la tensión entre la música y la política. En contra del cliché, Duizeide defiende, quizás siguiendo a Horacio González, que la rebeldía de Spinetta leída como ingenua en el contexto de las masacres de los 70, fue tan vanguardista como los famosos grupos guerrilleros cuyos jefes después se convirtieron en empleados del menemismo. ¿Cuál es el origen de la coherencia artística y “parapolítica” de Spinetta?: la lectura como artefacto cultural. El libro no fue para Spinetta un cómodo atributo burgués sino la puerta de entrada a una visión única y revolucionaria como puede ser revolucionario el arte: antisistema e innovador.

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Título: Luis Alberto Spinetta. El lector kamikaze

Autor: Juan Bautista Duizeide

Editorial: Patria grande editora

196 páginas

Sobre El Autor

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FABIÁN SOBERÓN es escritor, profesor universitario y crítico. Nació en J. B. Alberdi, Tucumán, Argentina, el 18 de junio de 1973. Ha publicado la novela La conferencia de Einstein (1era. edición UNT, 2006; 2da ed. UNT, 2013), los libros de relatos Vidas breves (Simurg, 2007) y El instante (Ed. Raíz de dos, 2011), las crónicas Mamá. Vida breve de Soledad H. Rodríguez (Ed. Culiquitaca, 2013), Ciudades escritas (Eduvim, 2015), Cosmópolis (Modesto Rimba, 2017) y el libro 30 entrevistas (UNT, 2017), además de ensayos sobre literatura, arte, música, filosofía y cine en revistas nacionales e internacionales. El Fondo Nacional de las Artes publicó textos suyos en la Antología de la Poesía Joven del Noroeste (Fondo Nacional de las Artes, 2008). Es Licenciado en Artes plásticas y Técnico en Sonorización. Fue docente de Historia de la Música en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán. Actualmente se desempeña como profesor en Teoría y Estética del Cine (Escuela Universitaria de Cine), Comunicación Audiovisual y Comunicación Visual Gráfica (Facultad de Filosofía y Letras). Fue finalista del Premio Clarín de Cuento 2008. Con su novela Atalaya obtuvo una mención en el Premio de Novela Breve de Córdoba, con el Jurado integrado por Angélica Gorodischer, Tununa Mercado y Perla Suez. Ganó el 2do Premio del Salón del Bicentenario. Actualmente colabora con ViceVersa (Nueva York), Sédition (París), Perfil (Buenos Aires), Boca de sapo (Buenos Aires), Otra parte semanal (Buenos Aires), La Gaceta Literaria (Tucumán). Es miembro del consejo editor de la revista Imagofagia (Buenos Aires). Ha dictado talleres de escritura en Santiago del Estero, Tucumán y Buenos Aires. Ficciones de su autoría han aparecido en ViceVersa (New York), Suburbano (Miami), La voce d`Italia (Venezuela), Ñ (Buenos Aires), La Gaceta Literaria (Tucumán), entre otras publicaciones. En el 2014 participó en el Encuentro Federal de la Palabra (Tecnópolis) y en el ciclo “Diálogo de provincias”, de la 40º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. En 2014 ganó la Beca Nacional de Creación otorgada por el Fondo Nacional de las Artes (Argentina). Textos suyos han sido traducidos al inglés, al francés y al portugués. Fue invitado al Brooklyn Book Festival 2015 (Nueva York) y presentó su libro Ciudades escritas en el Consulado Argentino de Nueva York en septiembre de 2015. En el mismo año fue invitado por la Universidad del Turabo al Festival de la Palabra, de Puerto Rico. En 2016 presentó Ciudades escritas en Madrid, Colonia y París.

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