Un hombre atrapado en la red de culpas propias y ajenas. La red que le hace sombras y trampas, dejándolo siempre a la deriva. Sin rumbo y sin control. Un hombre que es náufrago y a la vez botella que flota, entre las olas, amparando un mensaje y algo más.  Un cuaderno de bitácora de este viaje que nos habla de la vida y experiencias de un condenado a errar.

Es alguien cansado de habitar falsos refugios y de entrar en juegos asimétricos de suma cero.

Es un ser casi vencido, que pretende sentirse en paz con su conciencia, pero no puede.

Necesita aniquilarse en su pasado presente, para recién después intentar vivir de otra manera.

Posiblemente intente y logre realizar la primera, y tal vez única, reinvención de sí mismo, para llegar a ocupar un lugar menos hostil en este esquema de interacción social que, con frecuencia,  lo coloca ante el dilema del prisionero. Veremos qué pasa en tal sentido. Veremos si tiene éxito.

Relaciones de familia; decadencia social. Sangre sobrante de un sistema; puentes de esclavitud y de sadismo que, entre granadas, obligan a cruzar lo ilusorio con lo alucinado.

Se trata de un hombre que, al verse entre las cuerdas, desciende a los infiernos perdiéndose en el consumo de tantas drogas y alcohol. Un hombre que estafó a sus empleadores en una suerte de ida y vuelta en esa relación despareja y que, desde su lugar de trabajo, llegó a extorsionar a terceros puestos a tiro por necesidad; un hombre que robó algo en el camino que lo vio estrechar vínculos con personajes extraños; que se acostó con una menor de edad; que usurpó una identidad antes prestada; que hizo distintas changas en favor de un nazi travesti; que burló leyes y desconoció preceptos inculcados en tiempos de aparente contención familiar; que no dudó en manipular y exponer a una mujer infelizmente casada con el prójimo.

Un hombre que llegó a perder a su hija por escapar hacia el desierto, incumpliendo con la cuota alimentaria. Veremos si todo esto es tan así.

Lo cierto es que, él, se había hecho cargo de la enfermedad de su viejo acompañándolo, prácticamente en soledad, a lo largo de ese vía crucis que, muchas veces, antecede a la muerte.

Verlo a su padre llegar así, y morir así, como llegó y murió, le dejó una marca indeleble.

Su madre, una mujer frívola. Su hermano, el “perfecto ausente”.

Ahora, el hombre debe regresar. Él quiere recuperar a su hija y, además, necesita cerrar un círculo haciendo el duelo por esa familia de origen que, habiendo muerto con su padre, aún no ha sido sepultada en el olvido. Veremos si eso es posible.

9789876284462 

El punto de partida de esta entrevista podría ser la presentación en sociedad de Edgardo Caprano. ¿Cómo describir, aunque más no sea a grandes rasgos, al protagonista de esta historia?

Caprano es un disidente forzoso, es un poeta, un maldito que no encuentra lugar en un mundo como el de hoy, no encaja y entonces se convierte en una máquina de errar. Es caprichoso, tenaz en el fracaso, pretende seguir habitando en el siglo pasado, no se resigna a la “algoritmización” de la experiencia del presente y se refugia en la escritura como mecanismo de supervivencia. Pero Caprano no es un negativo del hombre de hoy, sino su otro yo, su doppelganger, “el lado nocturno del alma”, sería.

Es una historia de emoción desbordada, de situaciones engañosas y segundas intenciones, que partiendo de un caso individual, nos habla de algo más complejo: de las necesidades y conflictos que abundan en la convivencia social; ¿qué podés decirnos al respecto?

Por un lado está la alienación que plantea la vida urbana, para la que hay que tener una serie de habilidades y flexibilidades muy amplias para poder compatibilizar todas las tensiones que se manifiestan en los distintos planos de la experiencia social, a los que ahora se viene agregar la duplicación, innecesaria y amplificadora de conflictos, que se da en las redes sociales y que hacen más ardua la búsqueda de equilibrios. Tenemos también el rol que juega el mercado y el Estado en su pretensión de manipular y dirigir a los individuos, a través de medios masivos y más recientemente a través de todo un universo inmaterial de algoritmos que administra, con el pretexto de la eficacia, velocidad y economía de recursos, la circulación de las cosas y las personas, la circulación del dinero y la circulación del pensamiento, y la interacciones que se establecen entre todas las anteriores. Por otro lado, por fuera de la vida “civilizada”, está ese plano social marginal, de los que sobreviven en las grietas del sistema, que es el que más me interesa retratar, ese es el mundo en el que Caprano se va internando.

Si te parece, hablemos de aquellos divorcios en los que el varón es repentinamente apartado de su lugar en el mundo, de esos  padres obligados a emprender el destierro.

De eso no puedo decir mucho, no me ha tocado sufrir la experiencia de Caprano, pero, hay que decirlo, él se lo tenía merecido. Aunque más allá de los méritos, en estos casos el resentimiento de las partes suele reprimir cualquier atisbo de nobleza o justicia. La crueldad es un rasgo que en la especie humana prevalece más que la compasión, así y todo cada vez somos más en el mundo. Somos una especie muy tenaz, muy resistente. Es evidente que el destierro de los machos desplazados no nos ha afectado demasiado. El destierro, por otro lado, es un lugar paradigmático desde el que escribir: Sarmiento, desterrado por Rosas escribió el Facundo en Chile, y según Borges, Hernández empezó a componer el Martín Fierro en una posada de Santa Ana do Livramento, adonde había recalado tras ser perseguido por Sarmiento luego de la caída de Lopez Jordán.

Otro tema: el ser diferente y, por ello, muchas veces discriminado. ¿Qué podés decirnos de la impotencia del niño ante la mirada de quienes lo observan como a un bicho raro. Recientemente conocimos, por los medios, el caso de un chico separado de sus compañeros de clase por padecer el Síndrome de Asperger. Si bien esta situación no es la misma que la expuesta en Egotrip, en algún punto se relacionan, posiblemente, en el riesgo de equivocarnos. ¿Qué nos pasa, a los adultos, con estos temas?

Es pertinente la comparación, ser escritor no es un trabajo es más bien una condición con la que se vive, de  la misma manera que ser autista no es una enfermedad sino una condición con la que uno nace. La diferencia está en que en la primera es una condición adquirida y la otra es innata. Pero en ambos casos se trata de configuraciones mentales muy particulares, una a cada lado del espectro de empatía humana, son condiciones extremas que despiertan distintas clase de extrañamiento, incomprensiones que a veces terminan derivando en rechazo de parte de los otros. El tema me toca muy de cerca.

¿Qué lugar ocupa la ruta, en esta trama?

La ruta no es solo un tópico, la ruta es un género en sí misma, muy del siglo XX, hay un arco amplio que va de On the road de Kerouac a The road de Cormac McCarthy, por poner dos mojones entre muchos otros. De modo que es la trama la que se monta al género de la ruta y no a la inversa. La trama debe acompañar las convenciones del género, pienso.

Por un lado, el sentido de la vida y, por otro, el evidente abuso del consumo de alcohol y drogas que estaría sugiriendo una correlación con la idea y visión de un suicidio egoísta – producto de una deficiente integración de Edgardo a la sociedad. Podrías ampliar la idea?

Es una lectura muy interesante, muy atenta al patetismo que le infunde Caprano a sus acciones. El clown decadente, parte de ahí, de un estereotipo que Caprano hace de sí mismo, me parece. Se trata del clásico malentendido en el que se piensa que el mundo está en contra de uno, cuando la realidad es que es uno el que está en contra del mundo.

Por alguna de esas cosas raras de la vida, en esta historia aparece la figura del artesano; artesanos instalados en el sur, y asimismo hacés referencia a los mapuches. Imagino que al tomar conocimiento de la desaparición de Santiago Maldonado, algo especial te atravesó. ¿Estoy en lo cierto?, ¿cómo te llevás con esta incertidumbre?

Estoy horrorizado con lo que le pasó a Santiago Maldonado. Tuve la suerte de conocer a varios artesanos y también a gente del pueblo mapuche. Son mundos hermanados en la carestía, duele mucho vivir en un país donde siempre el hilo se corta por lo más delgado, donde hay que cosas que nunca cambian.

La crisis económica, el estallido social y la represión a mansalva, son datos ciertos que acompañaron la inauguración del siglo XXI en nuestro país. Posiblemente, todo esto quedó en la memoria colectiva. Ahora, ¿en qué medida este registro sirve para evitar repetir el drama?

Los argentinos estamos acostumbrados a las crisis cíclicas, es nuestro modo histórico, diría. En Miami tienen temporada de huracanes, acá tenemos temporadas de fuga de capitales, de bicicleta financiera, de vaciamiento del Estado, de saqueos, olas de “inseguridad”, de secuestros, etcétera. Hemos atravesado el tsunami de la última dictadura y el naufragio del 2001, y acá seguimos. Lo que todo argentino sabe es que siempre hay alguna tormenta en ciernes, lo que no puede saber es cúal será su magnitud.

Maggiori 2 ago 17

Alrededor de esta historia que escribiste, giran deseos, culpas y miedos. Hablanos de ello, ¿puede ser?

Bueno creo que es algo inevitable, siempre hay transferencia, la experiencia del autor se cuela en el texto pero no hay que confundir la verdad con los hechos. La verdad está más allá de la experiencia y la ficción es un filtro que se interpone entre ambas. En definitiva lo que llamamos realidad es la resultante de la verdad filtrada por las grandes ficción sociales en las que vivimos inmersos, de ahí la reacción de Caprano de combatir, o confrontar, esa realidad operada por las ficciones sociales con su ficción personal, en ese equilibrio que establece encuentra una forma de sobreponerse a la alienación.

Egotrip, tiene matices; de hecho se inicia con un registro, con un clima que, a medida que se avanza en la lectura, parecería ir acomodándose en función de un objetivo central; ¿qué te parece si hablamos de ello?

La de Caprano es también una novela de aprendizaje, en definitiva lo que se cuenta es su formación como poeta. Arranca enceguecido de furia, se la pega de frente a doscientos por hora y al final encuentra su voz de sobreviviente. Es el relato del modo en que Caprano adquiere la condición de escritor que decía antes. Eso se refleja en el cambio de registro que vos notás, a Caprano se la va soltando la mano a lo largo de los cuadernos. Pero él no va en pos de un objetivo, creo, más bien se topa con un destino, una forma “inofensiva” de existir, menos tóxica con el entorno.

La rural Falcon, como cabeza de lista, y le siguen una serie de marcas registradas tales como:Targüí, Águila, Luminagro Nescafé, Uvita, Novalgina, Conogol , Baggio, Nutrilón, Eukanuba, Freddo, Levi´s, Victorinox,Yamaha, Casio, Audi, BMW, ESSO, Shell… y siguen las firmas. Supongo que la idea de ofrecerle a los lectores escenas que, más allá de la ficción, se identifican fuertemente con la realidad, mediante elementos que se inscriben como parte de lo cotidiano, apunta a facilitar el impulso del pensamiento reflexivo; ¿es correcta esta lectura?

No estoy seguro, yo lo veo menos como un procedimiento literario que como una expresión de nuestra permeabilidad actual a la penetración del mensaje publicitario que nos lleva a equiparar lo que consumimos con lo que somos, donde la fidelidad a las marcas opera en la definición de una identidad determinada.

Contanos algo acerca del proceso de escritura en este caso.

Bueno, no creo que tenga mucha gracia contar el asunto, creo haber dicho todo lo necesario en la posdata que escribí. Allí están todas las explicaciones del caso que soy capaz de dar.

 Resulta sumamente interesante ver cómo le das vida a los personajes. Hablanos, por favor, de ello: de esta galería de varones y mujeres que arrastran historias, “aparentemente diferentes”.

Sí, yo también veo una diferencia solo aparente entre los personajes. Hay que pensar en cúanto a puesto de sí mismo Caprano a la hora de retratarlos, se ve ahí un pathos común que para mí estaría evidenciando la presencia del autor atrás de cada uno de ellos. Como dice Caprano, “un hombre es la historia que tiene para contarnos” entonces lo que hace es recolectar estas historias, estos seres que son sus historias, y trabajarlos en función de su propia historia, los contamina con su oscuridad.

Por último, contanos algo acerca de tus lecturas preferidas, de nombres y apellidos que reconocés como más cercanos. De las influencias que pudieron haber ejercido sobre vos.

Generalmente tengo una lectura de fondo, libros de largo aliento a los que raciono, ahora estoy con La estructura de la teoría de la evolución de Stephen Jay Gould, también tengo autores de fondo a los que releo o a los que estoy siempre volviendo, no sé, es una lista que, para evitar los gestos de pedantería, prefiero evitar. Por encima, en lo que sería una lectura más de coyuntura, leo varias cosas al mismo tiempo, ahora estoy con  Leñador de Mike Wilson, Todas las historias de amor son historias de fantasmas una biografía de Davis Foster Wallace escrita por D T.Max, The orphan master´s son de Adam Johnson, The tell-tale Brain del neurólogo V.S. Ramachandran, Less de Andrew Sean Greer y Cerocerocero de Roberto Saviano. Sobre la influencia creo que es una cuestión de oportunidad, los chinos tienen un proverbio que expresa muy bien esto: “Pero si el hombre erróneo usa el medio correcto, el medio correcto actua erróneamente”. Un buen libro leído en un momento erróneo se malogra, por eso es que siempre hay que darles más de una oportunidad; si pretendés leer Moby Dick como un manual del oficio de ballenero, Melville no tiene la culpa, ponele la firma.

 

Sobre El Autor

Ex funcionario de carrera en la Biblioteca del Congreso de la Nación. Desempeñó el cargo de Jefe de Difusión entre 1988 y 1995. Se retiró computando veinticinco años de antigüedad, en octubre de 2000, habiendo ejercido desde 1995 la función de Jefe del Departamento de Técnica Legislativa y Jurisprudencia Parlamentaria. Fue delegado de Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) - Responsable del Área Profesionales- en el Poder Legislativo Nacional. Abogado egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la U.B.A. Asesor de promotores culturales. Ensayista. Expositor en Jornadas y Encuentros de interés cultural. Integra el Programa de Literatura de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Es secretario de Redacción de Evaristo Cultural, revista de arte y cultura que cuenta con auspicio institucional de la Biblioteca Nacional (M.M.)

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