Alfredo Remus tocó en escenarios de los Estados Unidos, Francia y Alemania. Vivió muchos años en España e Italia. Grabó con Lalo Schifrin, Vinicius De Moraes y Enrique “El Mono” Villegas. Colaboró con Gato Barbieri y Mercedes Sosa, entre muchos otros. En sus grabaciones el contrabajo vibra con un sonido que recuerda la extraña textura de la poesía. Algunos de sus conciertos no fueron grabados. Las notas de esos conciertos viajan en el cielo de la música y esas ausencias encierran tesoros históricos. En esta entrevista revela algunas pautas que definen su concepción musical.

Vos escuchabas discos extranjeros de jazz. Un amigo marino te compraba los discos en EEUU. ¿Podes contar una de esas escenas de escucha de los discos?

Entre los discos que me traía mi amigo el que más me entusiasmó en aquel momento fue el quinteto de Clifford Brown y Max Roach. Me impresionaba Clifford.

Dijiste en una entrevista que el jazz “es la única música popular en la que existe la sorpresa. Nunca sabes cómo va a sonar la próxima vez”.

Sí, en el jazz existe la sorpresa y donde la sorpresa está dada el interés se torna total.

¿Cómo es tu forma de ensayar con los otros músicos? Es decir, ¿tenés alguna rutina de trabajo?

Con mis tríos prácticamente no existe el ensayo, tocamos sobre pautas ya establecidas y transitamos con libertad por todo el abanico de temas que tenemos. Bill Evans una vez me comentó que él nunca ensayaba; Keith Jarrett tampoco. Esa es la única manera que se concrete la creatividad, por supuesto que hay que tener con qué.

Se podría decir que tu música tiene un alto lirismo, que el contrabajo “canta”, que el instrumento tiene la soltura y la libertad de una “voz”. ¿Sentís que eso define el sonido Alfredo Remus?

Sí, con respecto a cantar con el instrumento y el sonido, no depender de las escalas, paters, clichés, saber manejar los silencios y respirar es lo que me define.

¿Por qué elegiste el contrabajo?

Creo que elegí el contrabajo porque es la base rítmica y armónica de una agrupación orquestal, que además podría ser un instrumento solista más y porque me parece un instrumento muy sensual.

¿Consideras que en Argentina el jazz es música popular? ¿Qué se entiende por popular en ese caso, al lado de la cumbia o del folclore?

El jazz aquí y en el mundo es una música popular pero no masiva, no es solo patrimonio norteamericano, se transformó en universal.

¿Preferís tocar en lugares chicos (en donde se genera cierto tipo de intimidad) o en teatros, frente a multitudes?

Me da igual tocar en lugares pequeños que grandes, cada uno de ellos tienen su encanto.

¿Si tuvieras que iniciar a alguien en la escucha de jazz, qué discos le recomendarías?

Que escucharan Kind of blue, de Miles Davis, y Bill Evans trío en el Village Vanguard.

Tocaste con Vinicius y con Piazzolla en Italia. ¿Qué recordás de esos encuentros?

Los encuentros con Vinicius, Jobim y Astor son hermosos recuerdos.

 

Sobre El Autor

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FABIÁN SOBERÓN es escritor, profesor universitario y crítico. Nació en J. B. Alberdi, Tucumán, Argentina, el 18 de junio de 1973. Ha publicado la novela La conferencia de Einstein (1era. edición UNT, 2006; 2da ed. UNT, 2013), los libros de relatos Vidas breves (Simurg, 2007) y El instante (Ed. Raíz de dos, 2011), las crónicas Mamá. Vida breve de Soledad H. Rodríguez (Ed. Culiquitaca, 2013), Ciudades escritas (Eduvim, 2015), Cosmópolis (Modesto Rimba, 2017) y el libro 30 entrevistas (UNT, 2017), además de ensayos sobre literatura, arte, música, filosofía y cine en revistas nacionales e internacionales. El Fondo Nacional de las Artes publicó textos suyos en la Antología de la Poesía Joven del Noroeste (Fondo Nacional de las Artes, 2008). Es Licenciado en Artes plásticas y Técnico en Sonorización. Fue docente de Historia de la Música en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán. Actualmente se desempeña como profesor en Teoría y Estética del Cine (Escuela Universitaria de Cine), Comunicación Audiovisual y Comunicación Visual Gráfica (Facultad de Filosofía y Letras). Fue finalista del Premio Clarín de Cuento 2008. Con su novela Atalaya obtuvo una mención en el Premio de Novela Breve de Córdoba, con el Jurado integrado por Angélica Gorodischer, Tununa Mercado y Perla Suez. Ganó el 2do Premio del Salón del Bicentenario. Actualmente colabora con ViceVersa (Nueva York), Sédition (París), Perfil (Buenos Aires), Boca de sapo (Buenos Aires), Otra parte semanal (Buenos Aires), La Gaceta Literaria (Tucumán). Es miembro del consejo editor de la revista Imagofagia (Buenos Aires). Ha dictado talleres de escritura en Santiago del Estero, Tucumán y Buenos Aires. Ficciones de su autoría han aparecido en ViceVersa (New York), Suburbano (Miami), La voce d`Italia (Venezuela), Ñ (Buenos Aires), La Gaceta Literaria (Tucumán), entre otras publicaciones. En el 2014 participó en el Encuentro Federal de la Palabra (Tecnópolis) y en el ciclo “Diálogo de provincias”, de la 40º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. En 2014 ganó la Beca Nacional de Creación otorgada por el Fondo Nacional de las Artes (Argentina). Textos suyos han sido traducidos al inglés, al francés y al portugués. Fue invitado al Brooklyn Book Festival 2015 (Nueva York) y presentó su libro Ciudades escritas en el Consulado Argentino de Nueva York en septiembre de 2015. En el mismo año fue invitado por la Universidad del Turabo al Festival de la Palabra, de Puerto Rico. En 2016 presentó Ciudades escritas en Madrid, Colonia y París.

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