La mujer de la Turballe, es de Saint-Nazaire. Una argentina misteriosa. Y una muerte dudosa.

Tiempo atrás, en los años de plomo, un secuestro, una desaparición forzada. Una joven arrojada dentro del baúl de un auto que, en este caso, representa el punto de partida de un interminable cautiverio. En aquel operativo, un niño pequeño que, asustado, quebrándose a los gritos, rompe en llanto. Un hijo en zona de riesgo. Y un … “haceme adiós con la manito”.

Una historia de dolor, de rabia y culpa, de incomprensión; de lucha y de resignación, de búsquedas, de esclavitud, de deseos y de miedos, de ambiciones, de amor y de ternura; también de rencor y de arrepentimiento.

Es una historia marcada por ausencias y presunciones.

La novela avanza guiada por la no ficción. Las FAR, Montoneros. Una juventud que, entrampada en pecados de inexperiencia, creía que era posible ganarle la batalla a cierta realidad blindada, por el establishment, y apoyada en una tolerancia que, por vía de consentimientos tácitos, evidenciaba una gran parte de la sociedad, la que a su vez se respaldaba en el discurso único ensayado por ciertos operadores simbólicos. La autora recorre esos caminos, por momentos tétricos, y lo hace de la mano de los personajes que supo crear con intención de emocionarnos, de indignarnos y, quizás, de comprometernos a recordar las múltiples facetas de aquella dictadura, por demás, mafiosa.

Una militante prisionera; es esta madre que, para lograr la libertad de su hijo de tres años, debe pagar un precio que supera, con creces, el hecho de haber soportado, estoicamente, esa primera etapa de aquel martirio. La camilla del camarote 13, en el sótano de la ESMA. La avenida de la Felicidad, la Capucha, la pecera, el staff. Tortura; tormentos y resistencia.

Esta misma mujer, se va convirtiendo en otra persona. Lo que queda de ella se va desdibujando, se va transformando en algo más y, ese algo más, conecta con la fuerza interior que necesita para sobrevivir, día tras día, envuelta en un constante aprendizaje. Fue ahí, al filo de la desesperanza, cuando toma las decisiones más difíciles, despertando algunas suspicacias. Pero, ella no es una traidora, aunque las apariencias tiendan a reflejar esa silueta, esa falsa imagen, esas muecas superficiales que, en cierto modo, pesan más que la verdad. Y, por eso, sería reconocida como la protegida, como la elegida – en ese “proceso de recuperación”-. Es la que debe infiltrarse en el Comité para el Boicot a la Organización del Mundial de Fútbol en Argentina; una misión que le asigna la Marina y, para cumplirla, viaja a París donde, entre idas y vueltas, escribe una larga carta a su hijo en la que recorre su vida, ecos de una dictadura que, como trágico pasaje histórico, se inscribe con letras de molde, por ser el capítulo más odioso de la trágica biografía de un pueblo, … el argentino.

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Quisiera iniciar esta entrevista, preguntándote por una suerte de coincidencia. El mismo día que terminé de leer Doble Fondo, el Tribunal Oral Federal, que entiende en la causa, condena a prisión perpetua a los represores Alfredo Astiz y Jorge “Tigre” Acosta por delitos de lesa humanidad cometidos en la ESMA durante la dictadura. También condena a un ex piloto acusado de estar involucrado en los “vuelos de la muerte”. ¿Qué sentiste al enterarte?

Un gran alivio, un aire fresco. Un importante paso en el camino de verdad y justicia, que comenzó hace tantos años, cuando la primera madre reclamó por su hijo desaparecido, y que llega hoy a condenar a los responsables de crímenes aberrantes. Ellos tuvieron la oportunidad que no dieron a sus víctimas: un juicio.

Si bien mi personaje Raúl Radías es ficción, es una composición de varios marinos del grupo de tareas 3.3.2 . A los personajes que interactúan con él , decidí ponerle el nombre real : Astiz, Radice, el Tigre Acosta, Cavallo, Massera. Y que tengan la perpetua es tranquilizador. Espero que no se les otorgue la domiciliaria.

Tanto Astiz como Scilingo, entran por la tangente en tu novela, uno de ellos expresó su arrepentimiento, el otro no. Astiz, como casi todos los genocidas, insiste en no tener por qué pedir perdón a nadie. ¿Qué podés decirnos de este empecinamiento?

Scillingo (a quien vi varias veces en Madrid, asistí varias veces a su juicio) es un caso patético, un represor no famoso como los otros y que tuvo su triste momentos de gloria después de su confesión a Verbitsky. Se creía una estrella de rock a quien todos querían entrevistar hasta que cayó en manos del juez Garzon, y en lugar de un estudio de filmación lo llevaron a la cárcel. Después él dijo que todo era mentira, que le habían pagado un dinero para que dijera eso. Mi opinión es que sí se arrepintió, no debe ser fácil vivir después de haber tirado 32 personas vivas desde un avión. El caso de Astiz es diferente, él no se arrepintió ni se arrepiente, y lo que hizo es descalificar a quienes lo juzgaron. Uno de los más siniestros, por algo lo llamaron el Ángel de la muerte.

Contanos ¿cómo nació la idea de escribir Doble Fondo?

En principio me interesé en averiguar sobre el Centro Piloto París, pasé años buscando testimonios y documentos en Francia. No era fácil, pero soy obstinada y seguí. Hubo crímenes como el de Elena Holmberg- y otros ligados al Centro Piloto- por el cual aun no se ha establecido al asesino. Luego mi interés se concentró más en la protagonista, una mujer que vive circunstancias extremas, y aunque seguí investigando el Centro Piloto, el COBA, la época del mundial del 78 en Argentina, comprendí que el Centro Piloto París era un síntoma más de la represión mafiosa.

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¿Cómo encaraste el proceso de escritura?

Primero escribí el asesinato de la médica francesa, el relato del presente, cuando me metí en 1978 era más fluido, más fácil para mí, aunque duro por lo que pasaba, luego volví a lo que pasa en el 2004 y tejiendo uno y otro fui diseñando la trama. La carta que inicia la novela me sirvió para hilar los dos tiempos.

Decinos algo acerca de la galería de personajes, masculinos y femeninos, que armaste para contar esta historia, tejiendo vínculos. ¿Por qué Muriel?, ¿por qué también es mujer quien se obsesiona en querer llegar a la verdad?. Lo mismo que Geneviève. Por otro lado, Marcel acompaña la investigación pero, finalmente, lo hace desde un lugar distinto; también Fouquet. ¿Qué podrías adelantarle a los lectores acerca de este “equipo”?, por llamarlo de alguna manera.

Quise que los personajes del presente, los franceses que investigan el asesinato, pudieran ver estos hechos desde otra óptica- Viven en circunstancias muy diferentes, no tocados en lo personal por la historia, y me permiten equilibrar el relato, aligerar la atmósfera de esos años salvajes. Es un equipo de investigadores muy particular, Muriel, la periodista joven, idealista y algo histérica, Marcel, un joven historiador que va ganando mi afecto en la novela, que crece y acompaña el camino de mis propias investigaciones, la vecina de la mujer ahogada, y el comisario Fouquet. Yo tenía problemas en tener alguien en uniforme, aunque sea francés, y me arreglé con este equipo para resolverlo.

Uno de los temas, tal vez el más importante, sería el de la relación materno-filial en el contexto que elegiste para desarrollar la trama. Pero no resulta menos importante, desde mi punto de vista, la relación paterno-filial. Aquí, Manuel le miente a Matías -un joven inteligente- y pudo sostener esa mentira, tal como lo hacían los medios de comunicación, en general. Te pido una reflexión desde lo sociológico, obviamente, teniendo en cuenta aquel espacio temporal.

Matías es un hijo a quien se le ha ocultado la verdad, se le ha inculcado un rencor , y que juzga duramente a su madre porque “le importó más la política que él” y luego lo dejó.

Hay algunos casos de hijos como Matías, criados por el “otro”, y con una versión distorsionada de lo que pasó, movida por los intereses personales -y económicos- del padre . No se ha hablado de estos hijos, que no están orgullosos de sus padres militantes, sino resentidos. Pero mirá que interesante ahora la asociación que ha surgido de los hijos de los represores . Las historias humanas tienen muchos matices .

Me gusta que los personajes puedan cambiar en la misma novela, tal vez porque soy optimista.

Me interesa ese padre, que más allá de lo psicológico, representa sociológicamente los ecos de la dictadura en el menemismo, en el poder económico. Cuando Marcel llega a estas conclusiones, tuve ganas de seguir, pero no venía al caso en esta novela. Tal vez en otra.

La relación de la madre con su hijo es el hilo donde se encadena toda la novela, en esa carta.

Fue difícil sostener en el transcurso de la escritura que duró más de cuatro años ese asesinato del primer capítulo, me hubiera gustado salir, salvarla, resucitarla, pero no podía hacerlo, era ese asesinato diferido el que daba lugar a su historia. Era femicidio, violencia de género, pero esto, curiosamente, me di cuenta después de que fue publicada en Italia, hace unos días. Cuando escribo no sé, esas quizás verdades se revelan después, sin buscarlas. Por eso me gusta la ficción como camino transversal a la historia.

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El ensayo que Matías publicó en un foro, con otro nombre, ¿hasta qué punto está contaminado por esa tergiversación de la realidad que debió padecer en carne propia?

EL ensayo yo creo que existió, alguien, una prisionera lo escribió como parte de su trabajo esclavo. No sé si está o no, si alguien lo tiene. Que en la novela lo publique Matías en un foro y lo discutan desde dos generaciones y ópticas diferentes me sirve para poner estas cuestiones en juego, en la que uno y el otro tienen y no tienen razón al mismo tiempo. El está contaminado de esa ideología en la que se formó pero curiosamente busca, busca, y al fin la encuentra.

Los mails cruzados entre “Soledad Durand” y Matías Cortés, la punta del ovillo. ¿Cómo surge esta idea de incrustarlos en el centro de la trama?

Me gusta que haya varios narradores. Los mails era una manera de acercarlos entre sí, acercarlos a los investigadores franceses. Y a los lectores, los mails están en segunda persona, incomparable visión de narrador para generar cercanía. Los mails forman parte de nuestra vida cotidiana hoy, darles lugar en mi novela fue natural.

¿Qué nos pasa, como sociedad, frente al fenómeno de la impunidad?

A veces creo que le hemos puesto límites, por ejemplo con los juicios, con la justicia universal, otras veces, me desespera tanta impunidad aun en varios órdenes. Es- debería ser- compromiso de todos los ciudadanos poner límites a la impunidad. Hemos dados pasos importantes, pero aun nos falta mucho.

Esa noche fue al cabaret Moulin Rouge con Raúl y con los marinos franceses”.

El Comité Para el Boicot a la Organización del Mundial de Fútbol en Argentina -1978-. Y el Centro Piloto París. La Doctrina francesa. Ha trascendido que, durante más de veinte años funcionó -en el edificio del Ejército en Buenos Aires- la escuela de asesoramiento para el plan de desaparición de personas. Los franceses habrían “exportado” su experiencia en el uso sistemático de la tortura como método para obtener información. El modelo francés contemplaría, precisamente, la idea de “los vuelos de la muerte”. Francia habría aplicado esta doctrina en Argelia. ¿Qué podés decirnos acerca de esto?; te lo pregunto porque ciudadanos franceses, como Muriel y su entorno, obviamente, permanecían lejos de esta aparente verdad.

Con respecto al COBA fue una organización que tuvo una enorme difusión, publicó una revista L’Epique que llegó a 200 000 ejemplares en la que se denunciaban los crímenes de la dictadura y que intentó boicot al mundial de Fútbol en Argentina. La gente participaba en forma individual y no como organización política, y había muchos más franceses que argentinos. (Las organizaciones políticas argentinas en el exilio no apoyaron el boicot) Hubo mucha solidaridad en Francia con los exiliados argentinos , figuras destacadas el arte y la política gente se reunían los jueves frente a la embajada argentina, y varias organizaciones más. Yo tuve la oportunidad de hablar con Francois Gèze , fundador del COBA y otros organizadores, de ver documentos y me parece conmovedor cuánto se trabajaba para ayudar a la Argentina, a América Latina.

También es cierto que militares franceses adiestraron a militares argentinos en lo que llamaban la guerra antisubversiva. La escuela de las Américas se crea posteriormente.

Mi personaje recuerda los Escuadrones de la muerte. Es muy interesante el documental de Marie Monique Robin sobre este tema.

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Elena Holmberg, prima hermana de Alejandro Agustín Lanusse, resulta víctima del mismo Proceso de Reorganización Nacional en el que depositó plena confianza. ¿Cómo podía convivir una élite medianamente culta, aunque socialmente encerrada en sus prejuicios, con la brutalidad característica de un sector bien definido de las Fuerzas Armadas?

Elena Holmberg es un personaje de mi novela no sólo por su importancia en el Centro Piloto (ella estaba a cargo de la oficina cultural donde se instaló, hay quien dice que fue su idea) sino para mostrar la diferencia entre esa ideología que apoyaba la dictadura, y la represión mafiosa, que encarna el grupo de tareas de la ESMA destinado al Centro Piloto París. Para un sector de la sociedad la desaparición y asesinato de Elena Holmberg fue el primer signo de que los desaparecidos no era algo sólo de “zurditos” y de la infamia del “por algo será” . Elena Holmberg era uno de ellos, una mujer ligada a la dictadura pero que se convierte en un impedimento a los negocios de Massera y por eso la matan. A su familia le costó mucho entender que no era acción de “subversivos” .

Creo que hay gente que en verdad no se daba cuenta de lo que estaba pasando pero yo siempre pensé que cuando reaccionaban había que decirles: Bienvenidos.

Hablemos del proyecto político del almirante, ¿puede ser?

Ser un nuevo Perón. Algo que trato de dar cuenta en la novela es ese delirio perverso de matar miles de montoneros y querer que lo ayudaran en su proyecto político. Me apoyo en investigaciones de años, testimonios, libros, sospechas de algunos. La logia masónica Propaganda Due , a la cual Massera pertenecía , le abre muchas puertas. Encuentro algunas pistas que sigo y luego no incluyo en la novela porque no eran pertinentes, pero que me asombran. El hombre que acompaña a Massera en esta campaña política en el exterior es Sobrino Aranda, un astrólogo político, exdiputado de UDELPA, el partido de Aramburu, amigo de López Rega, y que luego que apoya el golpe. Creo que aun vive y vaticinó sobre Kirchner y sobre Macri. Es él quien consigue para Massera la entrevista con el presidente Giscard d’Estaing (esto sí lo cuento en la novela) se la gestionan compañeros de organismos de solidaridad con Argentina, cambian la entrevista por cuatro franceses detenidos en Argentina que los mandan a Francia.

Jean-Pierre y la información que alimenta la hipótesis del crimen “con certificación de origen”. Por favor, hablanos de “la oportunidad” de sumar a este personaje.

Jean Pierre es una persona que conozco, un franco-argentino, que vive en París hace muchos años. No le he pedido su autorización para dar su nombre y apellido, por eso no lo digo. A él le atribuyo lo que me contó y otras cuetiones que yo me fui informando sobre el Centro Piloto París con diversas personas. El real, como lo describo en mi novela, es como un disco duro. Y me venía bien que Muriel lo conociera porque no podría sino acceder a ciertos datos.

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Por un lado Raúl, y por otro Yves. No pregunto cuál de los dos fue el mejor hombre en la vida de la protagonista, sino ¿cuál de ellos gravitó más y por qué?

Cuando escribo me dejo llevar, incluso trato de meterme adentro de estos dos hombres, pero fuera de la novela, soy una ciudadana común que desprecia a Raúl, a los raulesradías. Creo que él la marcó con la picana, y con esa tortura sutil y no sutil que ejerció sobre ella. Hubo mujeres en esta situación, terrible, no me gusta decir síndrome de Estocolmo, porque la expresión connota un goce de la víctima, y yo creo que fueron violaciones. De hecho, mi protagonista, se resigna a esa vida que le quedó pero tiene un límite, el límite que se me ocurrió, es una ficción, es engendrar un hijo de ese monstruo.

No era muy conveniente que terminara con Yves , más práctico para su clandestinidad ponerla con cualquier otro compañero, pero Yves es un personaje luminoso que me enamoró a mí también, y mi protagonista, después de tanto horror y el dolor de no ver a su hijo, se merecía un compañero como él. Por un equilibrio.

Te propongo ir dando por concluida esta entrevista poniendo la mirada en uno de los primeros capítulos: “…Lo que más me conmovió fueron las declaraciones que hicieron ante un grupo internacional de periodistas tres mujeres, que estuvieron prisioneras en un campo clandestino, la ESMA, el mismo donde estaba Scillingo. Sus torturadores deben haber pensado que el pánico ante lo que habían vivido les impediría hablar y las liberaron. Pero ellas se animaron a denunciar las aberraciones que se cometían allí: torturas. Violaciones. Trabajo esclavo. Traslados, eufemismo que significa los vuelos de la muerte”. Y, ahora sí, cierro pidiéndote una opinión sobre la siguiente reflexión de Galeano:

…el macho no tiene la valentía de confesar “la maté por miedo” porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo”.

Genial tu asociación, no tengo nada más que agregar, creo que esa frase de Galeano define lo que pasa en mi novela.

Sobre El Autor

Imagen de perfil de Luis Adrian Vives

Ex funcionario de carrera en la Biblioteca del Congreso de la Nación. Desempeñó el cargo de Jefe de Difusión entre 1988 y 1995. Se retiró computando veinticinco años de antigüedad, en octubre de 2000, habiendo ejercido desde 1995 la función de Jefe del Departamento de Técnica Legislativa y Jurisprudencia Parlamentaria. Fue delegado de Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) - Responsable del Área Profesionales- en el Poder Legislativo Nacional. Abogado egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la U.B.A. Asesor de promotores culturales. Ensayista. Expositor en Jornadas y Encuentros de interés cultural. Integra el Programa de Literatura de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Es secretario de Redacción de Evaristo Cultural, revista de arte y cultura que cuenta con auspicio institucional de la Biblioteca Nacional (M.M.)

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