En los relatos que componen Los Lemmings y otros Casas teje sus narraciones desde la educación sentimental: el territorio, donde el barrio opera como signo de identidad y pertenencia, y la infancia, como si la piel y la memoria fueran un cemento que se fuera secando y son esas marcas primeras, definitorias y simbólicas, sobre las que se vuelve una y otra vez, un lugar al que se quiere volver o añorar.

Un adulto es alguien que comprende que la vida es un infierno y que no hay ninguna posibilidad de un buen fin”.

Vale la pena entonces preguntar qué es ser un pibe, al menos, en el universo Casas.

Los primeros relatos abarcan historias de infancia y el fin de la misma. El amor escolar en Los Lemmings. La irrupción de los libros y autores que toman entidad. La imagen mítica de un amigo que coquetea con la adultez, Las figuras paternas rotativas en el segundo. Personajes que miran a quién idolatrar, o como quién quieren ser, moldearse por otro, para no caer en la tarea de: “iba a tener que inventarme a mí mismo”.

La segunda parte está compuesta por relatos de adultez; un hombre que debe acompañar a una figura de las letras y explorar la manera que se inscribe la literatura en el mercado, y saber que siempre hay alguien a quien aborrecer; una separación y un crimen, y una relación en el medio; un anciano que usando a su hijo de prótesis lo tendrá más cerca que en mucho tiempo.

En Casas conviven la alta cultura con la cultura pop, y ese cruce, una marca generacional. Conviven Paul Valery, con hijitus, Led Zepellin, Fogwill. Estas referencias conviven y dialogan más que enfrentarse. Es en esa construcción que las imágenes o metáforas de Casas escapan del lugar común y habitan el lugar de lo cotidiano. Dónde

En estas historias hay una suerte de yo ficcional, una primera persona profundiza esta sensación de relato autobiográfico, o al menos de la utilización de ciertos alter egos, en los uno tiende a pensar que se están recuperando episodios pasados de la propia experiencia del autor, amparados por un lenguaje que tanto la distancia y la memoria permiten reconstruir desde un presente.

Quizás el último cuento, “El Relator”, sea adrede el que cierre el libro -más allá de los apéndices- y su ubicación responda a una cierta búsqueda. Un hombre grande que necesita que está vez su hijo sea el que lo cuide, y en esa mutación, él volver a ser un chico, porque como dicen por ahí, todos queremos volver a ser chicos.

Título: Los Lemmings y otros
Autor: Fabián Casas
Editorial: Emecé
136 páginas

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