Kamikaze taxi (神風タクシー) fue un apelativo que se popularizó en el Japón de los años 50s para referirse a aquellos conductores que no prestaban atención a las leyes de tránsito o que manejaban de forma descuidada. Una excelente elección para el título de este peliculón, repleto de personajes que viven al margen de una o de varias leyes. Voy a resumir la trama en una oración (porque se me da la gana y porque siempre hay que ejercitar nuestra capacidad de síntesis): Tatsuo, un newbie de la yakuza que quiere vengarse de sus jefes y del político corrupto que los maneja por el asesinato de su novia, decide embarcarse en una misión kamikaze que lo lleva a cruzarse con Kantake, un taxista peruano-japonés que regresó de Latinoamérica y a quien todos consideran un ciudadano de segunda. El personaje de Tatsuo, lleno de inocencia y de ilusiones y de pasión y de obligación por asesinar, es atrapante ya desde las primeras escenas. El del nikkei Kantake es también una obra de arte; un personaje que se convierte, además, en una gran adición a una breve pero interesantísima lista de los conductores de taxi recontra pirados que nos trajo el cine: Travis Bickle en Taxi Drive, Korben Dallas en El quinto elemento o Max en Colateral.

 

La película pone en escena una serie de problemáticas sociales que ocurrían en el Japón de los 90s y que continúan hasta el día de hoy. En primer lugar, uno de muy larga data: la situación de los inmigrantes japoneses a Latinoamérica, en este caso a Perú, empresa que comenzó cuando el gobierno Meiji fomentó estas políticas en el año 1899. Y en particular dentro de esto, la discriminación que sufren aquellos que regresan a Japón (“regresar” está mal dicho, pero es otra discusión), como por ejemplo lo hizo el personaje de Kantake. En segundo lugar, otra problemática que se plantea en la película es cómo funciona la ‘democracia’ japonesa; en particular, cómo funciona la mafia o yakuza dentro de las estructuras políticas japonesas en tanto guardianes y protectores de los corruptos, siendo paradigmático el personaje de Domon, moldeado a partir de políticos reales del hegemónico PLD (Partido Liberal Democrático).

Además de un trasfondo social magistralmente representado y criticado, también sucede hacia el final de la película un fenómeno natural que bien podría tener una dosis de sobre-natural. [SPOILER]. La trama se resuelve por una fuerte tormenta que impide el despegue de un avión, de igual modo en que aquel mítico viento desvió y hundió los barcos de Gengis Kan cuando se acercaban a Tsushima, hecho que luego dio el nombre a los kamikaze (神風, viento sagrado o de los Dioses). Pero en este caso, no sopla a favor de ‘los japoneses’, en el sentido hegemónico y cristalizado de este término, sino a favor del japonés-nikkei marginado, que es quien verdaderamente funciona termina siendo el personaje heroico y positivo en el desenlace. Una clara pregunta, entonces, sobre qué es ser japonés, cómo funciona la sociedad japonesa y por qué su compleja relación con el mundo. Y todo esto con disparos y muertos y persecuciones en ciudades, rutas y bosques. Un gol.

 

La película se puede ver entera en Youtube, aunque no en muy buena calidad.

Título: KAMIKAZE TAXI

Año: 1995

Directores: Masato Harada

Guionistas: Masato Harada

Actores: Koji Yakusho, Kazuya Takahashi, Mickey Curtis

Duración: 1h 20min

Sobre El Autor

Matías Chiappe Ippolito tiene 33 años, es traductor e investigador, licenciado y profesor en letras por la UBA, máster en Estudios de Asia y África por El Colegio de México y candidato a doctorado por la Universidad de Waseda. Actualmente vive en Tokio y lleva adelante el blog: https://lalineadechape.wordpress.com/

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