Paula Bruno presenta un trabajo que encuentra su eje en cierto tiempo de profundas definiciones.

Un clima de época que la autora recupera mediante el rescate de una impronta que se presenta, con nombre y apellido, en la más elevada dimensión cultural: Martín García Mérou supo destacarse en el uso de la palabra como poeta, como ensayista, historiador, periodista, crítico literario y novelista; un hombre que también se desempeñó en la arena política y en el ejercicio del arte de la diplomacia.

Seguir su trayectoria implica hacer contacto, por interpósita persona, con aquella generación del 80. Y es así toda vez que, García Mérou, estrenando su juventud, debutó como colaborador de Miguel Cané en la embajada Argentina en Colombia. Luego hizo pie en Venezuela, España. Francia…

Fue embajador en Paraguay, Perú, Brasil, Estados Unidos. Finalmente, murió en 1905 en Alemania ejerciendo la diplomacia; el mismo año en que también moría Miguel Cané, con quien pudo dar los primeros pasos en su fecunda carrera; el mismo Cané que al morir recibía, inerte, aquella conocida expresión de parte de otro intelectual que, a su tiempo, dejó huellas del país en el Exterior, el joven  Alberto Gerchunoff, siempre enfrentado al autor de Juvenilia por la sanción de la Ley de Residencia que expulsaría a inmigrantes con vocación de repensar el poder. Recordemos que Gerchunoff, al morir Miguel Cané publicó, con beneplácito, aquella nota de alivio que rezaba: “Al fin solos”.

 García Mérou, con su experiencia en el servicio exterior del gobierno argentino y como  intelectual de fuste, dejó un legado que lo muestra interesado en orientar una formación que pretende, se ajuste a la “mayor comprensión del pasado”. Narró la historia de la diplomacia americana; estudió, analizó y logró entrever y conocer determinados contextos políticos y sociales que lo llevaron a difundir su mirada acerca de todo aquello que advierte como un aporte al esquema de modernización; lo que se inscribiría, desde su punto de vista, en páginas históricas que, a nivel cultural, se corresponden con aquel cambio de siglo que, aunque más no sea, en el discurso, intentaría dejar atrás – enterradas bajo el pasado – figuras como la del perseguido político, la del exiliado, la del prófugo, la el proscripto.

Martín García Mérou se ocupó, desde sus ensayos, de Juan Bautista Alberdi, de Esteban Echeverría. De Domingo Faustino Sarmiento reaccionando, primero, contra Juan Manuel de Rosas y, después, contra Justo José de Urquiza. El portador de la palabra da cuenta del sentir del sanjuanino,y de su advertencia, apelando a la memoria política de ese mismo militar, periodista y escritor que no dudó en  publicar su libro bajo el título: Campaña en el Ejército Grande -Aliado de Sud América.

Queda claro que este excelente trabajo, de Paula Bruno, nos permite reflexionar a la luz de un relato articulado y sostenido a lo largo de un tiempo de ideas, de aspiraciones, de luchas y conculcaciones; de cavilaciones políticas.

Son todas afirmaciones que podemos aceptar por ciertas, sin beneficio de inventario, o percibirlas como pliegos de apreciaciones que, tanto antes como ahora, se confirman entre sí, mediante una serie de buenos oficios prestados por operadores simbólicos, convencidos o no.

Dicho esto, no quiero pasar por alto uno de los textos incluidos en el libro:La cuestión de Cuba…” Una cuestión geopolítica. En lo personal, celebro y recomiendo esta lectura. Permite leer mejor una  disputa en la que rastros del colonialismo se cruzan con nuevos proyectos de invasión y ocupación militar; con expectativas anexionistas, de incorporación. Negociaciones entre potencias extranjeras, sorteando la suerte de la Isla, de su tierra firme y de sus aguas territoriales. Se barajan alternativas.

Un tema pendiente sería el de la Bahía de Guantánamo, ocupada militarmente por Estados Unidos a consecuencia de la guerra con España. Un mal tratado que habilita un arrendamiento a perpetuidad.

Vale detenerse en las páginas que destacan la calidad del “gran orador” que fue Nicolás Avellaneda, como así también en el texto destinado a reconocer el talento de Paul Groussac, otro intelectual perteneciente a la generación del 80; escritor, historiador y crítico literario, designado Director de la Biblioteca Nacional; quien en su momento puso en tela de juicio la autoría de un documento que, años atrás, se le había adjudicado a Mariano Moreno.

Hablamos del Plan (secreto)  Revolucionario de Operaciones que, el bibliotecario francés habría cuestionado en su autenticidad y lo habría hecho en duros términos, conforme a su estilo.

Título:  Martín García Mérou – Vida Intelectual y diplomática en las Américas

Autora: Paula Bruno

Editorial Universidad Nacional de Quimes

216 págs.

Sobre El Autor

Ex funcionario de carrera en la Biblioteca del Congreso de la Nación. Desempeñó el cargo de Jefe de Difusión entre 1988 y 1995. Se retiró computando veinticinco años de antigüedad, en octubre de 2000, habiendo ejercido desde 1995 la función de Jefe del Departamento de Técnica Legislativa y Jurisprudencia Parlamentaria. Fue delegado de Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) - Responsable del Área Profesionales- en el Poder Legislativo Nacional. Abogado egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la U.B.A. Asesor de promotores culturales. Ensayista. Expositor en Jornadas y Encuentros de interés cultural. Integró el Programa de Literatura de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Se desempeña en el Centro de Narrativa Policial H. Bustos Domecq. Es secretario de Redacción de Evaristo Cultural, revista de arte y cultura que cuenta con auspicio institucional de la Biblioteca Nacional (M.M.)

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