AQUÍ HAY “ALGO” EXTRAÑO.

Dice el autor: “Al comenzar esta novela documental o esta novela sin ficción no sé, no puedo saber, si Israel Vallarta y Florence Cassez son inocentes o culpables del secuestro de Valeria. Y no sé, no puedo saber, si participaron en los demás secuestros que se les achacan. Con algo de suerte, espero concluir estas páginas con una idea más clara de los hechos. Por mi parte, inicio este relato, mi propia investigación literaria del caso, como debieron hacerlo la policía y las autoridades judiciales en su momento: con la presunción de que Israel Vallarta y Florence Cassez son inocentes mientras no se demuestre lo contrario”.

Vale aclarar que no resulta fácil reconocer el verdadero origen de esta historia, sin embargo, prestar atención a cada hecho, a cada situación informada por el autor, habilita la posibilidad de conjeturar sorteando tantos puntos débiles de un proceso penal de aparente indefensión anticipada.

El impacto que producen las imágenes, frutos del árbol podrido, sellarían la suerte de los elegidos.

Luz, cámara, acción… Y una puesta en escena, ahora advertida como ejercicio de manipulación.

Un espectáculo, un telón de fondo. La autoridad preparándose para representar su papel y, hasta ahí, empeñada en capturar “la toma perfecta”.

Pero, cómo enlazar el desconcierto con la certeza, desde el prejuicio que implica imaginar toda posibilidad, más o menos cierta, de estar ante una espuria asociación entre pares capaces de celebrar pactos a contrapelo de los cánones de verdad y justicia.

Una novela criminal – de Jorge Volpi – nos habla del ritmo que impone la televisión para hacer desaparecer la silueta de la realidad, apelando a un montaje fulminante que, después de todo, deja al descubierto un estado de derecho aparentemente desnaturalizado. Una articulación de facto que persigue, desde la impresión de continuidad de un hecho comunicacional calificado a destiempo como farsa,  la “fecundación in vitro” de una sentencia condenatoria.

Así, la banda del Zodiaco se inscribiría, en los anales de la historia criminal de México, como una patética recreación televisiva que, sin proponérselo, serviría para cuestionar la vulnerabilidad social y la de un sistema de justicia que parecería ser funcional a los designios de ciertas fuerzas oscuras que descansan y se mueven, con total impunidad, en escenarios armados al amparo de eventuales simulacros que proponen las magras democracias, como ámbitos propicios para el crimen perfecto.

Un expediente inmerso en ese clima marcado por el pesar de los secuestros exprés y por el malestar social, en ascenso, en razón de la imparable inseguridad que mete miedo, mientras las fuerzas del orden se desprestigian al ritmo de una dinámica de la corrupción que no les resultaría nada ajena.

Esta es la historia de un hombre y una mujer; es la vida de Israel Vallarta, un nacido y criado en México, uno más envuelto en su destino, y es la dramática experiencia de Florence Cassez, una francesa que, con sus altibajos laborales y emocionales, busca su suerte, su independencia, entre expectativas y frustraciones. Ella llega y después se va, para regresar en el peor momento.

 

Es una historia de familias, de tantas personas que se cruzan. Es una novela de mudanzas.

De parejas que van quedando atrás. De amigos y de socios complicados. De padres y de hijos.

De cuñadas. De hermanos y, entre ellos, Sébastien Cassez ocupa un lugar destacado en este drama que también es parte de la historia criminal de un país y del ejercicio de ese poder cedido a una Agencia Federal de Investigaciones que, en este caso, parecería estar al servicio de sus propios intereses y, tal vez, de algunos otros, posiblemente más pesados y, ciertamente, mejor guardados.

Pinta ser la historia del tiro por elevación, o la del tiro de gracia sumada a la de hacer caer dos pájaros con una sola bala. Sin embargo, se percibe algo más complejo y, por momentos, algo mucho más oscuro”. Lo cierto es que todo esto gira alrededor de un hecho puntual, un episodio que, en sí mismo, representaría el quid de la cuestión: Las “camas” tendidas para acostar a los elegidos, a los también desprevenidos, en medio de un montaje.

Una escenificación destinada a enriquecer la construcción forzada de un caso, justificaría poner en tela de juicio aquella versión oficial y, en consecuencia, representaría la razón de ser de este “thriller político” que pone sobre el tapete el riesgo que implica ignorar la conformación de una “triple alianza” sostenida entre el poder político, el judicial y el mediático moldeando la opinión pública.

El caso Valeria es un eslabón más en la cadena, aunque un punto de partida en esta novela atípica: Una chica secuestrada y, del otro lado, el Patrón que, junto a más captores, la retiene en su poder.

Los actos preparatorios y el rescate exigido a la familia, a Laura, la madre de la joven cautiva.

El encierro, las presiones. Y un acercamiento, de palabra, que tira pistas.

A este secuestro se lo relacionaría con otros que arrojaron distintos resultados; uno de ellos, que le antecede, terminó con la víctima en el cementerio; se llamaba Ignacio Figueroa.

Y el 9 de diciembre de 2005 tiene lugar, “con bombos y platillos”, la captura de los criminales y la liberación de una mujer, Cristina Ríos y de un niño, su hijo Christian; también liberan a un hombre llamado Ezequiel Elizalde. Y, “aquí hay algo extraño”. ¿Todo es parte del show que armaron los agentes de investigación? Imágenes filmadas con “la estética de un reportaje de guerra”-dice Volpi-.

“Una exitosa operación policial”. Israel y Florence,  sus rostros en la pantalla.

Después vendrán las declaraciones, las torturas. Las ampliaciones, los reconocimientos; la Cámara Gesell. Las contradicciones y las  tergiversaciones.

Después vendrá, el Centro de Arraigos. Y la condena…también las repercusiones.

Volpi, toma un hecho real, lo sigue de cerca a la luz del expediente y, como obsesionado en querer conocer la verdad, va más allá de lo esperable. Junta todos los elementos de juicio a su alcance y no descarta la hipótesis de una conspiración del poder cuyo desenlace pondría, al condenado, en el lugar de las emblemáticas víctimas del Estado, sometidas a una injusta privación de la libertad y a una serie de apremios ilegales.

Algo no previsto: Por Florence Cassez, se quiebra el trato cordial que mantenían Francia y México.

La tensión que generó el asunto, llegó a entorpecer las relaciones diplomáticas entre dos países que hasta entonces no habían producido conflictos entre sí. Francia interponía amparos y apelaciones mientras boicoteaba los destinos turísticos en México, por lo que entendía como una negación real de justicia. También canceló las jornadas culturales previstas en ocasión de celebrarse, en aquel tiempo pasado, “El Año de México en Francia”.

Finalmente, bajo presión, se revisa el caso de la francesa y se ordena su liberación, por evidenciarse inconsistencias en los testimonios y porque se habría afectado el debido proceso, todo esto en clara violación de los derechos humanos.

Aquella mujer lograba su libertad, mientras aquel hombre veía cómo se le cerraban todas las puertas de escape y, detrás de ellas, quedaban los ecos, los misterios, las conjeturas, y algunas revelaciones. ¿Rencores, rivalidades y venganzas?, ¿cuentas pendientes y pases de facturas? Los interrogantes.

Y otras líneas de investigación, desestimadas. Y la rutina carcelaria en una prisión de alta seguridad.

Jorge Volpi aclara que, haber leído Teatro del engaño, de Emmanuelle Steels, fue el “detonador” que lo llevó a encarar “esta investigación literaria”.

Una crítica concreta y razonada que no se agota en apreciaciones subjetivas. Un análisis profundo que no queda anclado en la mera discrepancia, toda vez que marca errores, omisiones y deficiencias en la articulación de la versión oficial y, obviamente, en el proceso.

Pone en crisis el criterio de valoración de la prueba producida. Y todo esto lo hace mediante una exposición exhaustiva y metódica de los hechos. De todos modos, no cede la incertidumbre.

La lectura, de Una novela criminal, despierta interés entre sensaciones ambiguas.

¿Una exhibición de mentiras arrastradas a lo largo del tiempo?;

¿Una extensa galería de torpezas?

¿Una demostración de las fuerzas de un sistema todopoderoso?

¿Una solapada advertencia que se replica en tantas otras latitudes?

Según consta por escrito, la intención del autor habría sido contar la historia de manera tal que los lectores pudiésemos sacar nuestras propias conclusiones. Y entonces, “algo” está claro, se trata de una novela sin ficción, que merece ser tenida en cuenta pese a que otra parte, de ese mismo “algo”, permanece en tinieblas: ¿Quién es, qué hizo y qué papel juega Israel Vallarta en esta rara historia?

No sé, pero hay “algo” de la conciencia humana que me lleva a ubicarlo en el casillero VÍCTIMAS.

Título: Una Novela Criminal

Autor: Jorge Volpi

Alfaguara

504 páginas

Sobre El Autor

Ex funcionario de carrera en la Biblioteca del Congreso de la Nación. Desempeñó el cargo de Jefe de Difusión entre 1988 y 1995. Se retiró computando veinticinco años de antigüedad, en octubre de 2000, habiendo ejercido desde 1995 la función de Jefe del Departamento de Técnica Legislativa y Jurisprudencia Parlamentaria. Fue delegado de Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) - Responsable del Área Profesionales- en el Poder Legislativo Nacional. Abogado egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la U.B.A. Asesor de promotores culturales. Ensayista. Expositor en Jornadas y Encuentros de interés cultural. Integró el Programa de Literatura de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Se desempeña en el Centro de Narrativa Policial H. Bustos Domecq. Es secretario de Redacción de Evaristo Cultural, revista de arte y cultura que cuenta con auspicio institucional de la Biblioteca Nacional (M.M.)

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