En el principio fue Superman. Fue el personaje que marcó el puntapié inicial para un negocio multimillonario, una moda cultural que terminaría redefiniendo tanto su momento histórico como a la mitología del nuevo imperio.

Su viaje a través de espacio escapando de un planeta moribundo para acabar cayéndole del cielo a una honesta pareja de la América profunda fue contado y recontado -una y mil veces- en comics, radio, cine y animación. Así también su ascenso en la lucha contra la injusticia y sus recurrentes aventuras.

Con el paso de las décadas el mito se reiniciaría cada vez que una nueva generación lo necesitase, pero hubo un origen, el verdadero, que fue lisa y llanamente desconocido o prontamente olvidado por todos. Esta historia crepuscular es la que narra el hermoso volumen preparado por Julian Voloj y Thomas Campi.

JOE SHUSTER. Una historia a la sombra de Superman, editada recientemente por ediciones Dib buks recupera la extraordinaria historia de dos amigos que cambiaron la historia de la cultura: Jerry Siegel y Joe Shuster. La fascinación de ambos por el arte de la narración gráfica, la pasión con que encararon sus creaciones, el origen del Superman, su peregrinación a través de las editoriales hasta su aceptación. El fenómeno de ventas, el nacimiento de una franquicia y de todo un género que derivaría en una nueva mitología y el abuso de las corporaciones, la lucha por los derechos, la indignidad, la enfermedad y finalmente el reconocimiento.

Si bien esta historia es, en definitiva, la historia de una amistad, y por lo tanto en ningún momento abandona a ninguno de los dos creadores, el punto de vista está orientado desde la figura de Shuster, el dibujante. Tal vez por ser tibio de la pareja, el que llega a darse por vencido ante el sistema y el protagonista de la potente anécdota que abre el volumen…

Una mañana tranquila de 1975 un anciano desposeído es despertado por un oficial de policía por dormir en la vía pública en una plaza de Queens, New York. Conmovido por la endeble figura, el oficial lo invita a comer algo a un clásico dinner. El viejo, casi ciego, pide una sopa y como agradecimiento esboza en una servilleta el boceto del más famoso símbolo del american way of life, Superman. El viejo, por supuesto era Joe Shuster, su creador.

A partir de esta dramática situación Julian Voloj, con destacada maestría hace retroceder la narración a la infancia de Shuster, a su universo familiar, al nacimiento de su amistad con Siegel. Sus primeras cruzadas, sus primeros amores y, por supuesto el nacimiento de la leyenda y el abuso de las corporaciones y a la enfermedad, que terminan quebrando el alma del dibujante y condenándolo al ostracismo.

La diferencia entre ambos autores es que Siegel nunca abandonó la pelea y fue él quien la terminó ganando en nombre de ambos cuando, ante la inminencia del estreno de Superman, la película de 1978, escribe una sentida carta que llama a los fans a abandonar al personaje hasta que sus guardianes legales comenzaran a hacerle honor a los principios que llevaron a la creación del mismo.

Las ilustraciones de Campi transforman esta crónica gráfica documental en una verdadera obra de arte, la reconstrucción de época, su paleta de colores y la investigación que posiciona al lector dentro de la Cleveland del siglo XX.

JOE SHUSTER. Una historia a la sombra de Superman, es también la historia de una lucha conjunta, la de los creadores de la industria de los comics y está trascendida por muchos de sus personajes más emblemáticos y algunas de sus anécdotas más jugosas. Es la historia de toda una industria, de toda una subcultura y, por sobre todo, la epopeya de dos trabajadores que conquistan sus derechos y abren el camino para quienes vinieron después.

 

Sobre El Autor

Actualmente coordina el Centro de Narrativa Policial H.Bustos Domecq de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Fue hasta 2016 coordinador del Programa de Literatura de esa institución y editor de la revista literaria Abanico desde 2004. En 2006 fundó Seda, revista de estudios asiáticos y Evaristo Cultural en 2007. Dirigió durante una década el taller de Literatura japonesa de la Biblioteca Nacional, que ahora continúa de manera privada. Coordina el Encuentro Internacional de Literatura Fantástica; Rastros, Observatorio Hispanoamericano de Literatura Negra y Criminal. Ideó e impulsó el Encuentro Nacional de Escritura en Cárcel, coordinándolo en sus dos primeros años, 2014 y 2015. Fue miembro fundador del Club Argentino de Kamishibai. Incursionó en radio, dramaturgia y colaboró en publicaciones tales como Complejidad, Tokonoma, Lea y LeMonde diplomatique. En 2015 funda el sello Evaristo Editorial y es uno de sus editores.

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