La argentina radicada en España es posiblemente una de las escritoras profesionales más jóvenes del panorama hispanoamericano. Su trilogía de novelas Culpables, que narra una historia de pasión entre hermanastros se convirtió primero en un suceso en las redes entre lectores adolescentes, para pasar luego a ser un éxito editorial. En estos días Mercedes vuelve a la Argentina a presentar su nueva saga: Enfrentados.

Desgrabación: Nicolás Ferraro

Contame un poco cómo fue tu inicio en las letras

Empecé a leer bastante tarde, a eso de los catorce o quince años, con la saga Crepúsculo y las que la siguieron en ese género. Las devoraba. De repente me pregunté por qué no escribir exactamente lo que tengo ganas de leer, y así empecé.

¿Ya estabas instalada en España?

Sí, me fui del país a los nueve años.

Comenzaste a publicar de manera virtual

Si, a los 21/22 años ya tenía tres libros escritos. Los dos primeros de Fantasía y el tercero Culpa mía. Para ese momento ya llevaba un tiempo tratando de editar y buscando en internet cómo hacer para que te leyeran, y todo eran malas noticias: Si sos nobel nadie te edita, tenés que tener un contacto, un agente, etc… Entonces me hablaron de WattPad, que es una plataforma de lectura en internet y me lancé. Aunque me leyeran dos o tres personas, en ese momento buscaba opiniones sobre lo que estaba haciendo, si mi novela gustaba. Como ya tenía el material comencé a subir un capítulo por día, lo que hizo que la gente se enganchara muy rápido y así empezó todo.

¿Y cuándo llegás al papel?

Yo comencé con Wattpad a los 21, 22 años y a los 23 ya salió la primera edición en papel. Para entonces ya tenía la segunda parte terminada, también en Wattpad y estaba comenzando la tercera parte. Entonces me contactan de la editorial para ofrecerme publicar la trilogía. Ese fue el día más feliz de mi vida.

¿Cómo surge la trilogía Culpables?

Surge luego de un viaje a Los Ángeles, que hice con una amiga. Ahí se me vino a la cabeza el personaje de Noah, que quería que fuese una chica muy complicada, que se mete en un mundo completamente ajeno al suyo, el de Nick, que es un chico que tiene todo… Como si fuera una historia de amor imposible, que es lo que te gusta leer cuando sos adolescente. Al comienzo iba a ser sólo una novela, pero a pedido de los lectores terminé diseñando una trilogía: “Noah, la protagonista, tiene 17 años cuando su mamá vuelve a casarse, por lo que deben mudarse de Canadá a Los Ángeles. El nuevo marido de la madre tiene un hijo, Nick, de 22 años. Al comienzo se odian a muerte, pero se terminan enamorando”.

¿Qué sentís que cambió entre esa trilogía y Enfrentados?

Creo que estas novelas son más adultas, no sé si las catalogaría en juveniles… Tuve que investigar mucho para escribir, Culpables me salió sólo y la disfruté muchísimo, estuve cinco años escribiendo esa trilogía. Enfrentados fue como un reto a mí misma. “Quiero tocar otros temas y profundizar en otras cosas”— me dije. Y creo haberlo conseguido, me costó, pero quedé conforme.

Una diferencia muy marcada, tanto en Marfil como en Ébano, a diferencia de la trilogía Culpables, es la proliferación de elementos del Thriller y de la novela negra. ¿Cómo los manejaste?

Me costó, yo no soy lectora de esos géneros. Pero son elementos necesarios para esta nueva ficción y los manejé de manera muy visual, casi cinematográficamente. Quería que esos elementos fuesen reales, mi miedo era que los lectores no se metieran en la trama de acción, no se la creyeran, por suerte tuve buenas respuestas. Tuve que investigar mucho sobre armas, sobre defensa personal, etc. Para colmo no tenía mucho tiempo para escribir la novela, las escribí las dos en un año, así que fue duro.

¿Cuál es tu público?

De 16 años para arriba y creo que cada vez me leen más adultos, cosa que me hace muy feliz. En las últimas presentaciones acá en Argentina vinieron muchas mamás de lectoras, también copadas con las novelas…

Tus novelas tienen un componente erótico muy marcado, ¿Cómo creés que éste es percibido por esas lectoras y sus madres de las que hablabas recién?

Yo creo que ahora mismo la literatura juvenil no es lo que era antes. Cuando yo empecé leí Crepúsculo, Harry Potter y otros títulos en los que en toda la saga se contaban cuatro besos, mientras que hoy día las chicas tienen acceso a tantas cosas que, a lo mejor lo que yo leía y me sorprendía a los 23 a una chica de 15 ya no le genera nada. No sé si eso está bien o no, no me meto. Pero yo considero bastante más adultas, 18 para arriba, pero como el público está cambiando tanto, ya está en los padres o en quien decida qué leen. Si veo una chica de 13 años me choca. Como, está chica no debería estar leyendo esto.

Si tuvieras que definir tu universo simbólico a la hora de sentarte a escribir, ¿es más literario o cinematográfico.

Ay. No sé. Es verdad que mucha gente me dice que lo ve muy cinematográfico porque se lo imaginan muy bien, y como que se meten en mucho en la historia. Es mi manera de escribir, no lo hice a propósito. Pero sí que es verdad que me gusta dar pincelas rápidas y que con eso te puedas imaginar, y se me da bien, no tengo que enrollarme tanto para decirte cómo es una sala o cómo es un personaje, y creas o no, eso da más lugar a la imaginación de la persona que lo está leyendo, porque a veces cuando ya te empiezan a contar que el vaso tiene no sé qué, te marean un poco, tanta descripción te bloquea la imaginación. Pero sí que es bastante cinematográfico. Y de hecho me encantaría que algún día saliera la película.

¿Cómo se intercalan tus estudios con la literatura?

El año pasado terminé la carrera, pero ya estuve editando y publicando la trilogía estando en tercero de carrera. Fue interesante. Por suerte no tuve clases presenciales en ese cuatrimestre y pude meterme en casa y fue un poco locura, pero la saqué adelante. Tampoco es una carrera que sea muy complicada. Se saca bien. No tuve problemas.

Otro elemento que tiene esta saga es una histeria entre los dos personajes que se sostiene durante mucho tiempo, que bordea el fenómeno soap opera, pero que al mismo tiempo mantiene al lector envilo. ¿Cómo manejás esa verosimilitud?

Es difícil. Cuando empecé a escribir lo más difícil era dosificar las cosas para que el lector se enganchara y no se aburriera. Es difícil decidir dar más o menos, o “esto está pasando muy rápido”, pero como que ya le agarré el truco de ir soltando migajas, por así decirlo, para que el lector se vaya enganchando y quiera más y más.

¿Por qué creés que tus lectores se enganchan tanto con ese universo histérico?

No lo sé. Yo creo que el amor es histérico, por así decirlo, y pasional y loco, y nos encanta un drama. Pasa hasta en la vida real y poder leerlo y sentirlo y vivir con los personajes es lo que más gusta. Me encantan las peleas, soy muy drama total. Con Ébano me decían que era como muy fuerte el libro, muy duro, y la gente quería drama. No sé si leíste a Marfil que Marcus como que le dobla los dedos debajo de la mesa y claro, yo cuando saqué Marfil esperaba que vinieran a decirme: ay, la escena de amor del granero, y el beso tal, y no, la gente venía y me decía la escena de los dedos debajo de la mesa, qué fuerte. Era con lo que la gente se quedaba. Yo sabía que con Ébano iba a ser fuerte por cómo termina Marfil, y no quería cortarle ni un pelo. Era un personaje malo, el villano más villano que escribí, y quería que fuera lo más realista posible por la personalidad que le di. Querían sacarle algunas cosas, pero la peleé y quedaron así.

¿Cómo sigue tu carrera?

Ahora mismo estoy tanteando un poco porque los libros acaban de salir hace poco, pero ya estoy planificando una trilogía nueva para el año que viene, si hay suerte y si me interno a escribir, así que por ahora va bien encaminada.

¿Abandonaste el fantástico?

Un poquito. Me da pena. El otro día estaba pensando, porque tengo ahí la fantasía que escribí las dos primeras partes y me queda escribir la tercera y sé que en algún momento la voy a publicar. Tengo ganas de volver a releerla, reescribirla, obviamente la escribí con quince, tengo que darle todo un cambio, pero me gusta mucho la fantasía. De hecho, no leo tanta fantasía porque me da ganas de escribir fantasía y como tengo que escribir ahora mismo algo que es romántico, como que me centro en lecturas de ese tipo. Antes leía de todo: Harry Potter, Cazadores de Sombras, las leí todas.

¿Y ahora qué lees?

Ahora estoy en un bloqueo lector tremendo. Creo que estoy como en una transición, lo que venía leyendo ya no me gusta tanto y tengo que encontrar qué es lo que me gusta ahora. Estoy probando, pero ahora mismo no estoy leyendo nada. Ayer empecé un libro que me dieron de Nora Roberts, que es Año I,  es como pos apocalíptico y a mí ese tema siempre me encantó. De hecho, me da ganas de escribir algo así. En un momento a lo mejor lo hago. Leí un capítulo y me enganché, así que cuando vuelva en el avión a España lo leo.

¿Y qué onda ser un escritor internacional de golpe?

Raro. Lo noto mucho en la diferencia con mis amigas, la gente que me rodea, gente que acaba de terminar la carrera y está buscando trabajo y haciendo un currículum y yo como que ya de tercero de carrera estaba con la editorial, nunca hice un currículum en mi vida, es muy diferente a lo normal. Ahora, por ejemplo, me da para vivir. Me da un poco de miedo, porque se puede acabar. Está la inseguridad. A lo mejor saco una novela y es un desastre. Depende de cómo va el país, acá en la Argentina la cosa está mal y a lo mejor la gente no compra tanto libro. Entonces da un poco de miedo.

¿Tenés pensando viajar entre géneros?

Ciencia ficción, me gustaría. Thriller no, porque me costó y leer thrillers no me gusta tanto, pero Ciencia ficción me gusta mucho, y siempre va a haber algo romántico. Eso lo tengo clarísimo. Me encanta la romántica, me considero una autora de novela romántica y lo voy a ser siempre. Pero probando estos géneros.

¿Por qué el elemento thriller si no te resulta seductor? ¿Cómo nace esta nueva saga?

En Culpables también hay partes como de acción. También por lo que me preguntaste antes de que yo lo veo muy visual, muy cinematográfico, puede ser por ahí, porque me costó, cuando me tocan esas escenas me cuesta más, pero es divertido, me gusta el resultado, me gusta meterle miedo y peligro, esa sensación de que tengan que ayudarte y protegerte o la chica tenga que superar obstáculos. Es más divertido que una novela romántica plana donde conozco, voy a la facultad, vuelvo…Me interesa más.

¿Y cómo te documentaste para la parte de la seguridad personal?

Mucho internet, sobre todo. Videos de YouTube. La parte de las armas pregunté a gente que sabía, que había cazado. Pero sobre todo internet. Por ejemplo, yo quería saber lo que se sentía al disparar un arma, obviamente no iba a ser tiro al blanco, o como se diga, porque no sabía dónde ir, pero lo leí en un blog de una chica que lo había hecho y me vino súper bien. Y más o menos modificándolo lo apliqué a la novela. Mucha gente me pregunta cómo hiciste la parte de las armas, que está muy bien, y yo: “menos mal que está bien”. Me daba miedo que no fuera real, porque tenía que parecer súper profesional porque hablaba Sebastian, y él era un guardaespaldas y creo que quedó bien.

¿Tuviste contacto con lectores en Argentina?

Sí. Con muchos. Súper bien. Yo vine el año pasado a la Feria del Libro y fue alucinante. No me esperaba que viniera tanta gente. Siempre que vine acá tuve un recibimiento muy cálido, acá la gente es muy pasional, y me traen regalos y cartitas y pulseritas y alfajores. Igual que en Perú, también fue increíble. Yo sabía a lo que iba. Obviamente me invitaron, pero no sabía si iba a haber mucha gente, y fue increíble. Cuando voy a una firma o una presentación voy con cero expectativas, pero por suerte hasta la fecha no me vi sola.

¿Tenés relación con los booktubers, etc, etc? Sos de una generación en donde la comunicación literaria cambió absolutamente.

Yo era más de blogs, no tanto booktubers, ahora un poco más lo veo, pero era mucho de blog. De hecho, tenía uno, y yo no me compraba un libro antes de leerme varias reseñas de los que yo confiaba. Y de hecho ahora está muy parado eso, pero creo que va a volver. Yo tengo muchas amigas que son blogueras y me dijeron que está la cosa como que vuelve, que la gente tiene ganas de una reseña más extensa. Ahora está mucho en Instagram, pero muy poquito. A mí me gustaba cuando me explicaban todo, personajes tal y tal, sin spoiler. Eso me da muchas ganas de salir y comprar el libro.

En cine y televisión, ¿cuáles son los productos que consumís?

De todo un poco. Veo La Casa de Papel, la última de Juego de Tronos, Walking Dead, Élite. No me gustan muchos las sitcoms, quitando Friends, que soy fan, las demás no me gustan mucho. Y tampoco me gustan las series como CSI, que son episódicas.

Amo ir al cine, el mejor plan es ir al cine con alguien, y también estudié eso. No soy especialista ni nada, me quedan muchas cosas por ver todavía.

¿Cuál es tu relación con el cine?  ¿Sos de ver películas clásicas?

No tanto. Algunas he visto, así medio obligada, que me han sorprendido para bien. Todo va igual que en la literatura, creo que va por momentos. Hay momentos donde te apetece leerte algo más tenso, y hay momentos donde querés una novelita del bloqueo. Y con el cine igual. Este verano todo el mundo estaba viendo mil cosas, y yo estaba viendo Friends. Era como mi mente no necesitaba nada más, y mirá que la vi mil veces. Va por épocas, por eso digo que me falta mucho por ver y sé que cuando vaya creciendo voy a tener curiosidad por ver tal película o ver tal serie. Ahora mismo no me apetece nada.

Recién me decías que a veces necesitás lecturas más profundas y a veces más relajadas. ¿Cuáles son tus lecturas profundas?

Bueno, profundas…Cuando ya aprendés algo más que una novela. Mis libros son más novelas que se leen en dos días. Por ejemplo, en un momento se me dio por leer algunos clásicos y leí Cumbres Borrascosas, o Orgullo y Prejuicio, y era ese momento en que mi cuerpo me lo pedía. A lo mejor ahora mismo no te lo leería ni muerta, porque leo un capítulo y te digo que no puedo. Novelas más densas, quiero decir, que si las leés en el momento te enamorás. A mí Orgullo y Prejuicio me encanta, y ahora mismo no tengo ganas de leer algo así. Estoy buscando algo que me saque del bloqueo. Muchas veces mis novelas son el tipo de libro que saca a la gente de un bloque de lector, lo he leído mucho. “Venía súper bloqueada y leí este libro y como que ahora arranqué otra vez”.

Contame un poco de la saga fantástica que quedó sin conocerse.

Está en Wattpad. Aleación, que es la primera y Ruptura que es la segunda, no está terminada y hay mucha gente que me lo pide. Es una mezcla entre Crepúsculo, Harry Potter y X-Men, es un colegio, un internado, donde los chicos tienen poderes y esta protagonista tiene un collar donde se van acumulando poderes, y se enamora de uno de los chicos de ahí. Sobre todo, es una historia de amor, pero tiene fantasía y tiene acción. Tengo ganas de retomarla y terminarla.

Voy a reescribir las primeras partes. El otro día estaba leyendo y hay ideales míos que ya no son iguales. Obviamente, cuando tenía quince años no pensaba igual que ahora. A lo mejor las cosas cambiaron tanto que algo que antes no te chocaba y ahora lo leo y me choca. Creo que puede quedar interesante.

¿Te contactaste con el mundo de escritores en España?

Poco a poco voy conociendo algunos. Igual yo soy muy nueva, no me siento integrada. Tengo el Whatsapp de Alice Kellen, que publica con Planeta, y podemos hablar de cosas que yo no sé, si tengo alguna duda, pero poquito.

Cuando hablábamos de los escritores me decías que es interesante compartir ciertas dudas o escenarios. ¿Tenés interacción con tus editores en España?

Sí, al principio no tanto. Se nota que cuando te empieza a ir mejor te dan más atención, el mundo es así. Pero así tengo dos editoras que las amo, que son Rosa y Ada, y me cuidan un montón, y tengo contacto directo por Whatsapp. Cosa que antes no tenía. Y mails y almuerzo con ellas.

En cuanto al proceso creativo, ¿hay coaching, alguna sugerencia?

Obvio, pero yo soy muy yo. Siempre me dicen “anda pasándome los capítulos, lo que tengas” y hasta que no tenga mi mejor versión no te la voy a mandar, y sí que es verdad, soy muy reacia a que me cambien cosas del libro. Hay gente a la que le encanta el proceso de edición, yo no disfruto tanto de eso, porque es “ya me van a tocar esto y cambiar lo otro”. Creo que mejoré a la hora de escribir porque ya no me cambian tantas cosas y antes me cambiaban muchas más. Pero siempre es un dialogo donde nunca me van a cambiar algo que yo no quiera cambiar. Por ejemplo, con Ébano me querían cambiar muchísimas cosas, bajarle un poquito el tono, era como muy duro algunas cosas que pasaban, y yo me planté y dije que no, que el libro tenía que ser así y por suerte quedó así.

¿Qué visión te llevás de este nuevo viaje a Argentina?

A veces como que valoro mucho el esfuerzo que mis papás hicieron por irse afuera, creo que las oportunidades que tengo allá, a lo mejor acá no las hubiera tenido. Y sé que mis papás dejaron salud en irse de acá, pero me da mucha pena. Yo me considero argentina, nunca voy a decir que soy española, y da tristeza venir y ver cómo están las cosas, siempre que vengo está peor que antes y me da miedo y pena, porque es un país tan lindo. Me gustaría llegar un día y que me digan que está todo mejor, pero bueno, yo sigo teniendo ganas de venir y voy a seguir viniendo porque hay cosas que son raíces.

Sobre El Autor

Actualmente coordina el Centro de Narrativa Policial H.Bustos Domecq de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Fue hasta 2016 coordinador del Programa de Literatura de esa institución y editor de la revista literaria Abanico desde 2004. En 2006 fundó Seda, revista de estudios asiáticos y Evaristo Cultural en 2007. Dirigió durante una década el taller de Literatura japonesa de la Biblioteca Nacional, que ahora continúa de manera privada. Coordina el Encuentro Internacional de Literatura Fantástica; Rastros, Observatorio Hispanoamericano de Literatura Negra y Criminal. Ideó e impulsó el Encuentro Nacional de Escritura en Cárcel, coordinándolo en sus dos primeros años, 2014 y 2015. Fue miembro fundador del Club Argentino de Kamishibai. Incursionó en radio, dramaturgia y colaboró en publicaciones tales como Complejidad, Tokonoma, Lea y LeMonde diplomatique. En 2015 funda el sello Evaristo Editorial y es uno de sus editores.

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