Sobre la traducción de poesía se han propuesto ambas tesis: que la poesía es, justamente, lo que no está en la traducción, y la diametralmente opuesta, que sostiene que la poesía es lo que sobrevive, lo que queda del poema en su traducción. Esas dos definiciones aparentemente paradojales, que puestas una al lado de la otra consiguen resonancias a un kōan zen, desafiando el pensamiento racional, hablan un poco de lo inasible de lo poético, que como un animal escurridizo se resiste a ser capturado en definiciones. Sin embargo, también hablan de un problema particular de la traducción poética: habitualmente, en la traducción, se sacrifica o cambia la música del poema para retener su sentido, o viceversa. La traducción poética puede pensarse, en cierto modo, como una caminata sobre la cuerda floja.

 

En la primera edición de la antología poética “Contéstame, baila mi danza” (inhallable ya, publicada por la desaparecida editorial Último Reino), Diana Bellesi presentó seis de las voces femeninas más notables de la poesía norteamericana del Siglo XX a toda una generación de poetas locales. Fue en 1984, en plena primavera democrática, y aquellas seis poetas (cada cual, a su modo, revolucionaria) resonaron bien con el espíritu de época y, simultáneamente, se anticipaban en décadas a otras formas y luchas de la emancipación. Fue reeditado, en versión ampliada, en los noventa, por la editorial Angria, bajo el nombre de “Diez poetas norteamericanas”. Hoy, la editorial Salta el Pez la reedita, ampliada nuevamente, ahora a trece poetas, entre las que encontramos a Adrienne Rich, Muriel Rukeyser, Denise Levertov, June Jordan, Ursula Le Guin, Judy Grahn y Olga Broumas.

El prólogo de este volumen, a cargo de la propia Bellessi, es en sí mismo un ensayo sobre el problema de la traducción. Allí, la poeta habla de los tres trabajos que se desprenden de su tarea central como escritora de poesía: la enseñanza (además de sus talleres particulares, durante años coordinó otros en las cárceles de Buenos Aires, experiencia que refleja el libro “Paloma de contrabando”), el ensayo y la traducción. De esos tres oficios, Bellessi señala que el último es, quizás, el más parecido a la escritura de un poema: “se lleva a cabo en un lento proceso de ensimismamiento y de silencio, pesando a su vez la masa sonora de un canto, de un habla, originada en otra lengua que no es la materna. Exige también dar cause (…) a pensamientos y emociones de una voz ajena”.

Nacida en Zavalla, provincia de Santa Fe, en 1946, Bellessi estudió filosofía en la Universidad Nacional del Litoral, y entre l969 y 1975 recorrió a pie el continente. En su paso por Estados Unidos, escuchó, in situ, a algunas de las poetas reunidas en aquella primera antología del 84: en un café de Broadway oyó, una tarde, un recital de Rukeyser, quien, “como una granada en el aire de otoño” entonó los versos que dan nombre al libro

En el prólogo, como si fuera un manifiesto, Bellessi habla de la tardía inscripción de la mujer en el mundo público de la literatura y de la influencia -la militancia en acto político y acto poético- de las voces antologadas para acercar, al menos acercar, a las voces femeninas al centro del mundo literario: “No más terror y cuarto oscuro. No más suicidios en tardes de primavera. La voz de estas mujeres, apasionada y profunda, nos impulsa a vivir, en una nueva forma, nuestras vidas”.

Quién mejor que la propia Bellessi, con su infalible sentido musical, con su historia de militancia personal que tantas veces puso el cuerpo en esos espacios, duros y fértiles, de los márgenes, para traer a nuestra lengua a algunas de las más importantes poetas norteamericanas contemporáneas.

 

 

Título: Contéstame, baila mi danza. 13 poetas norteamericanas

Compilación y traducción: Diana Bellessi

Autoras: Adrienne Rich, Muriel Rukeyser, Denise Levertov, June Jordan, Ursula Le Guin, Judy Grahn, Irena Klepfisz, Lucille Clifton, Mary Olive, Diane Di Prima, May Sarton, Barbara Deming y Olga Broumas.

Editorial: Salta el pez

 

Sobre El Autor

Nació en Buenos Aires en 1980. Obtuvo el primer y tercer premios del Concurso Itaú de Cuento Digital (2016, 2017), el primer premio del Círculo de Estudiantes de Artes de la Escritura (UNA) (2017) y el 2do Premio del Concurso Luis José de Tejeda (2019). Publicó en diversas revistas y portales literarios y en las antologías "La Plata, Ciudad inventada" (Primer párrafo, 2011) y "Los bordes de la biología" (Evaristo, 2018). En 2019 Malisia Editorial editó su primer libro de cuentos ("Pero ninguna palabra sobrevive"). Fue incluido en la antología Audiocuento y es uno de los fundadores de la editorial Salta el Pez. Es Investigador Independiente del CONICET y estudia la Licenciatura en Artes de la Escritura de la UNA.

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