Vidas y Milagros de Ciertas Provincias nos presenta un mosaico de personajes marginales –o aislados, quizás–, de pequeños instantes en donde los destinos se definen o se vuelven más claros, mientras el lenguaje construye desde un ritmo propio, con el sonido de la poesía haciendo eco acá y allá. Relatos en los que la ironía no es ajena, así como tampoco el espacio para la ternura y el desencanto. De esas pequeñas epifanías, de deseos que se concretan y se destruyen, pero de que todas maneras uno se libra de ellos, y de que a veces esos milagros que se esperan, suceden.

 

Me gustaría arrancar hablando del origen de este libro, ¿en qué momento sentiste que “Vidas y Milagros de Ciertas Provincianas” tomaba entidad?

Vidas y milagros de ciertas provincianas fue tomando una entidad me sobrepasa sin que yo no me diera mucha cuenta.

Hay algo en la brevedad de la mayoría de los relatos que me hace pensar en tu herencia como poeta. ¿Es una búsqueda o algo que sucede?

Son cuentos y no relatos. No sé cómo se gestaron y tampoco si son herencias.

El deseo, el proyecto, la esperanza, chocan contra elementos disruptivos una y otra vez. Ligado a esto, se evidencia una fuerte presencia en los cuentos de la idea de frustración en los personajes. Me gustaría que hablemos de ello, ¿puede ser?

Sí y no. Estos cuentos muestran también frustraciones de lo personajes. Igual pasa en la vida real, no olvidemos.

La trama y el lenguaje, ¿cómo juegan en simultáneo? ¿Cómo lográs el equilibro entre ambos para el desarrollo del cuento?

Responder a esta pregunta me obliga a reconocer que se trata de procesos que no me fueron consultados.

Es notable la atmósfera enrarecida acompañada de imágenes poéticas. ¿Qué podés decirnos al respecto?

No quisiera ser desatenta, pero debo admitir que cuando escribía éste o aquel cuento no hacía más que obedecer.

¿Qué podrías decirnos acerca de los vasos comunicantes entre prosa y poesía, que permiten una mayor empatía con tus lectores?

La existencia o la ausencia de vitalidad entre prosa y poesía son entidades de que disfruta el lector, quizá sin indagar mucho.

¿Quiénes fueron tus influencias?

Baudelaire, Rimbaud, Cortázar, algunos novelistas norteamericanos como Faulkner…

En un momento se habla de los libros como algo que despierta recuerdos, ¿qué es para vos un libro?

Un libro es para mí un océano manso a mis pies y dispuesto a todo.

Sobre El Autor

(Buenos Aires, 1986) Trabaja en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Participa en RASTROS: Observatorio Hispanoamericano de Novela Negra y Criminal. Dogo (2016, Del Nuevo Extremo), su primera novela, fue finalista del concurso Extremo Negro. En 2017, Editorial Revólver publicó Cruz, finalista del premio Dashiell Hammett a mejor novela negra que otorga la Semana Negra de Gijón. Es hincha de George V. Higgins, Donald Ray Pollock, Edward Bunker, James Sallis, David Goodis, Raymond Chandler, Jeff Nichols, Kike Ferrari, Leonardo Oyola, James Crumley, Ben Affleck, Daniel Woodrell, Taylor Sheridan, Vern Smith, Newton Thornburg, Jason Aaron, RM Guera, entre otros.

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