DEMASIADA COSTUMBRE

Una novela que se inscribe en el marco de la organización social, poniendo aquí el foco sobre la institución familiar. Es desde ese lugar que la autora desarrolla la idea de esta unidad idealizada, guiándonos por pasajes, algunos sin salida, aunque todos muestren un mismo perfil, una cierta homogenización cultural, por lo pronto, en crisis.

Marie ha creado personajes que, a su tiempo, cada uno de ellos, oscilando entre el deseo y la defensa, muestra sus instintos vitales.

El padre de familia que arrastraría una afección psicógena evidenciando, mediante malas conductas repetitivas, síntomas que  representarían la función simbólica de poner en escena un viejo conflicto con origen en su niñez; una causa subyacente.

Esta historia de familia, reconstruida desde una voz narrativa compartida, atraviesa subjetividades que se mezclan y atan la angustia de una mujer al desplazamiento, proyección, negación, represión,  subordinación y culpa. Los sentimientos, los deseos y las maneras insidiosas del poder. La sumisión obligatoria de la esposa al esposo; la sumisión como reflejo de inferioridad. Un paradigma perverso.

La locura y la tristeza.

“Me casé, tenía ilusiones. Imaginaba de qué manera iban a ser las cosas. Hace poco en la sala de espera del médico done llevamos la Meli, leí una revista de psicología donde decía que no había que esperar nada y vivir el día a día para evitar. Que eso era lo saludable. Si ser saludable es no esperar nada y solamente sentarse a esperar la muerte – tampoco provocarla – yo estoy más sana ahora que me levanto, pongo la pava, saco a mis loras de sus jaulas, saco a mis hijos para la escuela, lavo la ropa, cocino, prendo el noticioso del mediodía, reprendo a mis hijos que llegan de la escuela, prendo la novela, coso, salgo a hacer alguna compra, prendo el noticioso de la noche, cocino, dejo todo limpio y me voy a dormir. Todo eso sin esperar nada.

Antes de que llegáramos a la iglesia yo me retobaba más que ahora. No es que siempre me salió vivir como dice esa revista o como dicen en la iglesia, esperando en Dios. Me animo a decir que cuando vine acá las cosas no fueron como me había imaginado; y para ser sincera digo así pero ya ni me recuerdo qué era lo que se me cruzaba por los sueños cuando acepté irme tan lejos.”

Asimismo, Marie Gouiric hace pie sobre elementos sociales normales y marginales, ensayando un virtual cuestionamiento que apuntaría, en todo caso, hacia  las políticas de dominación que cuentan con el paraguas que ofrece la iglesia, en este caso evangélica, en comunión con el capitalismo y su estructura religiosa. Una novela que se suma a la revolución deconstructiva que sacude, con esmero, los cimientos de una estructura social, y lo hace ahora, apostando a su desmoronamiento.

El título del libro no deja lugar a dudas; se reconoce inspirado en la necesidad de intentar comprender por qué y desde cuándo las cosas son como son. Una idea fuerza que sobrevuela todos los temas que gravitan en la novela sería las relaciones de poder.

La historia, más allá de su contundencia en virtud del uso del lenguaje, y más allá también del acierto en las descripciones de lugares y paisajes, abre puertas a una serie de temas dado que, los personajes enfrentan situaciones que merecen ser tenidas en cuenta para reflexionar acerca del pasado-presente: la idea del desarraigo que aparece con Elena pero, también como antecedente familiar, inmediato, con Gerónima siendo niña, separándose de su familia, de sus hermanos y, sobre todo, de su hermana mayor (también llamada Elena). Paternidad y maternidad, antes y ahora.

La violencia familiar está presente en esta historia; hay una frase lapidaria: Un día llegó mi mamá de visita y me vio cómo tenía la espalda. Me dijo: nena, ¿te pegó tu marido o tu enemigo?

Dudas y fantasías acerca de temas tales como la idea de abortar y la posibilidad remota de enviudar. En ambos casos, parecería mezclarse un íntimo deseo con la gran culpa en consecuencia.

También aparece, ya como proyecto de vida nueva, el divorcio. Un salto a la libertad, un desahogo, un pasaporte a la independencia económica de esta mujer que antes de casarse trabajaba, y que su marido no puede ni siquiera considerar la posibilidad de aceptar que ella vuelva a tener vida social.

El acoso y el canje: Elena y un conocido de su “padre” están dentro de un auto; él le propone darle una mano para lograr su reincorporación en la misma empresa que dejó al casarse, a cambio de inmediatos favores sexuales.

Otro tema es la sexualidad en la niñez y en la adolescencia. La identidad sexual.

La novela también incursiona en temas laborales, insinuando una crítica a las relaciones de trabajo, a la precariedad laboral y a un “sálvese quien pueda” como nuevo paradigma.

Por último, parece trazar un paralelo entre Gerónima, Elena y Meli. Son tres mujeres, y son tres generaciones. Y, entonces, una pregunta podría ser: ¿qué límites pudo correr cada una de ellas, a su tiempo, si es que pudo? Y, qué se puede esperar de ahora en más?

 

Título: De donde viene la costumbre

Autora: Marie Gouiric

Editorial: Random House

219 páginas

 

Sobre El Autor

Ex funcionario de carrera en la Biblioteca del Congreso de la Nación. Desempeñó el cargo de Jefe de Difusión entre 1988 y 1995. Se retiró computando veinticinco años de antigüedad, en octubre de 2000, habiendo ejercido desde 1995 la función de Jefe del Departamento de Técnica Legislativa y Jurisprudencia Parlamentaria. Fue delegado de Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) - Responsable del Área Profesionales- en el Poder Legislativo Nacional. Abogado egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la U.B.A. Asesor de promotores culturales. Ensayista. Expositor en Jornadas y Encuentros de interés cultural. Integró el Programa de Literatura de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Se desempeña en el Centro de Narrativa Policial H. Bustos Domecq. Es secretario de Redacción de Evaristo Cultural, revista de arte y cultura que cuenta con auspicio institucional de la Biblioteca Nacional (M.M.)

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