La historia de la mafia es la historia del fracaso de las estructuras estatales. Ante esa inoperancia, surgieron y surgen organizaciones que establecen lazos de protección ante los desposeídos o marginalizados, y que a partir de ello edifican una estructura propia donde lo delictivo convive con lo violento (es decir, al igual que los Estados, con la diferencia que el Estado posee la ventaja de definir qué es delito, aunque por lo general ni se toman el trabajo de modificar las leyes para legitimar su accionar). Las historias de mafia poseen, casi siempre, un poder hipnótico en el espectador: es donde se muestra el poder sin velos, la importancia del carisma y del cálculo, donde se representa en forma descarnada los distintos segmentos en lucha, donde (a diferencia de en los Estados, donde es un poquito más complejo, aunque no demasiado más complejo) con una ejecución o serie de ejecuciones se resuelve el problema, hasta que aparece la mafia siguiente.

 

Godfather of Harlem, como su título lo indica, habla de la mafia en la zona más negra (por color de piel) de New York. Se centra en la figura de Bumpy Johnson (un Forest Whitaker que, como siempre, está maravilloso), quien existió en la realidad y edificó un poder mafioso en la zona norte de Manhattan. Pero uno de los grandes aciertos de la serie (de la que ya se confirmó segunda temporada, por más que en nuestro país aún no haya ni amagues de que se pueda ver la primera en los servicios tradicionales) es que aprovecha el “basado en casos reales” para profundizar en la historia donde se desarrolla la historia. Sin ponerse en la soberbia del didactismo, dan cuenta de que el poder mafioso en el barrio negro y latino lo detentaban los italianos, y cómo el surgimiento de una mafia propia, monopólica y negra se produce en paralelo con otros procesos de dignificación de la población negra. Aparecen, así, Malcolm X y los integrantes de su Nación Islámica, o la figura de Cassius Clay (por ahora, antes de ser Muhamed Ali), o se menciona a Kennedy, a Martin Luther King.

En ese sentido, Godfather of Harlem posee la misma virtud de The Irishman, de Martin Scorsese: contar la misma historia de siempre, pero dando cuenta del contexto, y con ese recurso maximizándola, transformándola en algo nuevo.

Por si fuera poco, la serie cuenta en el equipo con actores casi legendarios del género, como Paul Sorvino y Chazz Palmintieri. Y le agrega para completar el dream team actoral a gigantes como el mencionado Whitaker y Giancarlo Espósito (que acá actúa incluso mejor que en Breaking Bad, donde ya estaba maravilloso).

El único inconveniente para el espectador es conseguir ver esta serie excelente, una de las sorpresas agradables de la temporada. En Estados Unidos, donde se produjo, la emitió el flamante servicio de streaming Epix, con el que la Metro busca sacarle ganancia a sus productos. El problema es que la difusión por fuera del territorio, al ser un servicio nuevo, se transforma en una especie de quimera. Vaya uno a saber si de repente aparece en Netflix (seguro agregándole algún cartelito falso de “original de Netflix”), o en Amazon, o incluso en algún servicio de cable. Lo cierto es que la serie es muy buena, y que por cosas así vale la pena aprender a utilizar los servicios de torrent.

 

Creadores: Chris Brancato, Paul Eckstein

Dirección: Joe Chapelle y otros

Guión: Chris Brancato, Paul Eckstein y otros

Elenco: Forest Whitaker, Giancarlo Esposito, Vincent D’Onofrio, Paul Sorvino, Chazz Palmintieri y otros

Año: 2019

Origen: Estados Unidos

Temporada: 1

Capítulos: 10

Sin fecha de estreno en Argentina

Ya disponible en torrent

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