Hunters, la serie que acaba de estrenar el streaming de Amazon, es una obra difícil de criticar de acuerdo a los tiempos que corren, donde prima la corrección política. Esto, claro, equivale a decir que Hunters es una serie de una incorrección política como no se veía hace demasiado. O, incluso, Hunters es una serie que toma un elemento central de la corrección política para llevarlo a otros terrenos. Entonces, antes de que alguien continúe en este texto, va la recomendación de que si cree que el nazismo y el Holocausto son temas tan serios que no pueden ser abordados sin un tono de seriedad, lo mejor es que abandone acá.

Hunters es la serie con la que el servicio de streaming de Amazon decide comenzar a pisar con fuerza en otros mercados por fuera de los Estados Unidos. Ya lo habían intentado con Homecoming, la serie paranoide protagonizada por Julia Roberts, pero con un nivel de producción mucho menor. Y, también, con una irreverencia mucho menor. Hunters es una superproducción como ya no suelen verse fuera de HBO, con la ventaja de que al no ser de la señal de cable premium no necesita poseer una fotografía superpoblada de grisis ni abusar de los silencios. Hunters es cara de realizar, y es además atrevido que Amazon se haya animado a llevarla adelante. Aunque, claro, hoy por hoy la polémica es un elemento más que permite conseguir espacio gratis en los medios de comunicación y de esa forma reducir los costos de publicidad.

Porque Hunters es polémica. Un grupo de personas se dedica en Estados Unidos a cazar nazis emigrados de Alemania, y para ello apelan a dosis desaforadas de violencia. Y, encima, Hunters no intenta retratar con exactitud el Holocausto, sino dar cuenta de sus efectos, de sus posibles ramificaciones. Se trata de un tema y de una aproximación que no pueden sino generar polémica. El problema es que, dados ese tema y esa aproximación, los debates que se abrirán serán acerca de si es correcto o no realizar una serie como Hunters -un debate demasiado cercano, peligrosamente próximo a si es correcto o no pensar lo que piensan quienes pensaron Hunters-, pero dejarán de lado si, más allá de las polémicas, Hunters es o no una buena serie.

Entonces, para decirlo sin rodeos, y dejando de lado las polémicas: Hunters es una muy buena serie, que si se hubiera estrenado en un mundo relativamente normal ya hubiera picado en punta, con muy poco transcurrido del 2020, para ocupar un espacio en el top ten del año.

¿Por qué Hunters es una muy buena serie?

Para empezar, porque se permite aprender a medida que se desarrolla la trama. Se inicia con dos capítulos que en estética parecieran un plagio descarado de Tarantino, pero enseguida comprenden que Tarantino hay solo dos (Quentin en Estados Unidos y Guy Ritchie en Inglaterra), y abandonan la primacía de lo efectista como recurso dramático para explorar otros tonos. Hunters se permite saltar de estilos de un capítulo a otro, e incluso logra pese a ese tono grandilocuente del inicio desarrollar un episodio maravilloso como el octavo, para el cual es recomendable tener carilinas a mano. Hunters se plantea como salvaje desde lo estético, pero no teme abandonar ese salvajismo para explorar la ternura, las contradicciones de estas supuestas máquinas de matar. Es posmoderna en el mejor sentido del término: no adhiere en particular a una escuela estética, salta de una a otra de acuerdo a lo que precise la escena. Algo puede sonar a Tarantino, luego parece Spielberg en La lista de Schindler, y luego un drama sobrecargado, y después una sátira a la Monty Python, para terminar en un episodio de revelación de secretos y confesiones a la Agatha Christie. Todo ello, como si se deseara dar cuenta de que no hay una única manera de abordar el tema del nazismo en los Estados Unidos.

Porque he aquí el problema que va a enfrentar el debate que despertará Hunters. Se discutirá si el tono (los tonos) es adecuado para hablar del Holocausto, cuando la serie de Amazon no habla de eso sino de otra cosa: el nazismo en Estados Unidos.

Ése es otro elemento que la hace una muy buena serie. Mientras el resto de las ficciones producidas bajo el paraguas de Hollywood no dedican tiempo a dar cuenta de las condiciones del país donde se generan, Hunters transforma eso en el motor narrativo. Los nazis exiliados desde Alemania sirven para contar lo que verdaderamente les interesa a los creadores de la serie: por qué se exiliaron, cómo lo hicieron, cómo los recibieron y, sobre todo, cómo encajan en el sistema de valores norteamericano. Esas preguntas corrosivas para el sistema de valores se responden, y lo hacen desde el ángulo de los marginados por el sistema. Y, entonces, es demasiado poco probable que a un norteamericano tienen para decirle, por ejemplo que la conquista de la luna se debe a haber reclutado nazis y no a haber sido superiores a los soviéticos, y la lista podría continuar.

Y hay más. A diferencia de otros gigantes que se quieren hacer unos mangos en el mundo televisivo, Al Pacino no entrega solo su prestigio a la marca Hunters, sino que realiza un trabajo monumental, que sabe ser dulce, que sabe ser enigmático y que sabe cuándo ser despiadado. Hay personajes secundarios maravillosos -el matrimonio de viejos judíos que componen Saul Rubinek y Carol Kane, el nazi de ese eterno actor secundario que interpreta Dylan Baker, que no teme hacerlo tan despreciable que en algún punto, avanzada la trama, ya empieza a caer querible en su maldad irredenta, sin guiños-.

Y se puede seguir. Hunters no solo plantea la caza de nazis, sino que va más allá y se permite interrogar si ejercer la metodología de los monstruos no termina cosificando a los nuevos perseguidores. Pero enrula más el rulo, y plantea si es posible ser ético en un mundo que no lo es. Y se pregunta, fundamentalmente de la mano de su joven protagonista, si la mejor acción es encarnar lo que desearon nuestros ancestros o, en cambio, hacer justicia con lo que les hicieron a los ancestros.

Las preguntas se presentan en un ritmo atolondrado, que por momentos genera incoherencias -pequeñas, nada grave-, y que se perdonan porque se trata de diez episodios que avanzan como un tren bala, entretenidos e inteligentes, con un destino que va más allá de la corrección política a la que muchos desean aferrarse como si eso fuera un continente o una isla, cuando en verdad es tan solo un salvavidas iluso para atravesar un océano plagado de tiburones.

 

 

Hunters

Creador: David Weil

Dirección: Nelson McCormick, Michael Uppenhall y otros

Guión: Zakiyyah Alexander, Stacy Osei-Kuffour, David Weil y otros

Elenco: Al Pacino, Logan Lerman, Dylan Baker, Saul Rubinek, Carol Kane y otros

Temporada: 1

Episodios: 10

Disponible en Amazon

Sobre El Autor

Escritor, periodista y licenciado en sociología, Diego Grillo Trubba ha ganado diversos premios de relato y novela, destacando entre su obra títulos como Los discípulos o Crímenes coloniales.

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