Un golpe de suerte, y otros golpes. Silvina consiguió, de golpe, todo lo que quería. Aunque no esperaba ese golpe de fortuna. Y de golpe y porrazo, un golpe de su corazón. Hay flashes que se repiten con cierta insistencia mediante palabras e imágenes; unos suenan a “golpes” de distinto tipo, golpes de vista, por ejemplo. Otros dicen “luna” y, entonces, dan la idea de movimiento, de revolución sideral. Luna de miel, luna nueva, luna creciente. Pero también la idea de tabla de cristal, de puente. Y de un “se le viene la noche”. Y hay expresiones recurrentes, entre ellas: “el largo pasillo” que conduce a la puerta de la vivienda familiar que, de golpe, quedará en el pasado.

Un golpe de nostalgia. Golpe de sangre. 22 de Julio del 69. La Apolo XI, y Neil Armstrong. Una novedad tras otra; el correo llama a la pueta y entrega un sobre que marcará el destino de una familia. Lo que quedará de ella después del golpe de gracia.

El puente que reúne al barrio de Mataderos con la Recoleta. Pinceladas de un tiempo que pasó dejando huellas y huecos. Sitios, revistas, títulos y marcas.

Es también una historia de secretos. El de Silvina, la madre, es el asunto italiano que ella esconde. El de Lito, el padre, es su relación amorosa con otra mujer; el de Julieta, la hija de once años, es su colección de plumitas y botones raros. Y, por último, el secreto del pequeño Fede es mirar, cuando llega la ocasión, la bombachita blanca de Clara, la vecinita de cuatro años.

Fede el hijo menor de Lito y Silvina, sufre de asma, y sus problemas respiratorios son la mayor preocupación de la familia.

Otro problema es Bianca, la madre de Silvina, su estado de salud mental, en un principio. La decadencia y el final anunciado.

La familia alquila una propiedad de dos ambientes y viven con lo justo, modestamente, pasando privaciones. Pero eran felices antes de aquel invierno del 69.

Luego, todo irá cambiando.

El cuento de Perrault, aquí no encuentra un final feliz.

La soledad es la sentencia.

El sueño postergado y, a su tiempo, desconsiderado, tal vez injustamente genere desprecio. O, tal vez, no…

 

 

La soledad no es una sentencia necesaria y suficiente en relación al tener dinero. Lo es en esta historia, consecuencia de los caminos que va tomando Silvina, de sus elecciones. Conscientes y de las otras, que vienen de algún lugar nuestro desconocido.

¿Cómo y por qué decidiste ambientar la novela en aquel tiempo político, económico y social?

La ubicación de la historia en los años 69 y 70, al momento de empezar a escribirla, surgió casi espontáneamente. Cuando me lo pregunté, no demasiado necesitada de darme una respuesta taxativa, ubiqué que en mi vida personal hubo muchos hechos significativos en esos años. Y en lo colectivo también, obviamente. Que nos marcaron, en mi generación y en la de mis mayores. Mayo francés, Vietnam, Cordobazo, Rosariazo, luchas, golpes… Onganía y en adelante, el horror que seguiría. Había estado charlando de esa noche en particular con una amiga inolvidable, con quien habíamos visto la tele, junto a mi viejo, esa noche.

Los personajes. ¿Cómo fue llegando a tu cabeza?

Los personajes llegan misteriosamente, sin pedir permiso. Las musas son antojadizas. Sí necesito que tengan un cuerpo y una cara definidos, para apoyarme en los cuerpos y sus expresiones durante la narración. En momentos especialmente difíciles de mi vida había tenido la fantasía de escapar del dolor o la angustia viviendo anónimamente en un hotel de pasajeros, de incógnito aunque sea durante unos días. Fue naciendo Silvina Visconti. Su nombre: un homenaje a la enorme, Silvina Ocampo. Me quise apoyar en su talento para presentar personajes difíciles, o crueles, de modos tan leves. Muy diferente a la protagonista de mi primera novela.

La relación entre Silvina y Luisa y entre Lito y Rafa. ¿Cómo resumirías cada vínculo?

La relación de Silvina con Luisa tiene diferentes momentos y características que van derivando de un “color” vincular a otro. Vecindad, amistad, solidaridad, competencia, rivalidad…

Lito y Rafael de entrada son diferentes, colaboradores en cuanto al cuidado de los niños, pero con posturas políticas que no dejan pasar de largo. Ahí se juega la oposición.

En distintas oportunidades pones el acento en “el largo pasillo” que conduce a la puerta de entrada del departamento de Mataderos. ¿Podemos detenernos en esa imagen?

El largo pasillo…, soy visual en mi modo de narrar. Casa chorizo, departamento casi al fondo, juegan ahí los niños, lugar de reflexión antes de entrar al hogar… Y recuerdos míos con una maestra de pintura sabia y maga, que influyó mucho en mi vida personal. Me trajiste el recuerdo de un cuento escrito hace décadas, en el que hablo del “largo pasillo” hacia su casa. Gracias!

El Alvear Palace Hotel como símbolo. Haces una minuciosa descripción del lugar. Me gustaría que nos hables de ello, ¿puede ser? De lo que representa en esta historia. Y de las pretensiones de la protagonista mientras guarda el secreto.

El  Alvear Palace… símbolo de un nivel económico muy alto, turistas famosos, confitería que me gusta, lugar que simboliza lo pretencioso en esta novela. Un mundo en el que no faltaría nada, sólo por el precio y el lujo. Y la estética. El personaje lleva el apellido del cineasta Visconti, por esas escenas exquisitas de sus películas sobre la alta burguesía y el arte.

Luisa, primero comedida y servicial, luego, algo interesada. ¿El mensaje sería que el dinero cambia la personalidad del ser, sea quien sea el destinatario?

No quise dar el mensaje que el dinero necesariamente cambie la personalidad de las personas. Cambia su vida cotidiana, y alrededor puede despertar envidias, posesividad, como sucede con Luisa. El dinero, cuando es cuantioso y llega más allá de lo hecho para generarlo, puede subyugar y monopolizar, en este mundo consumista y alienado, en el que el capitalismo nos enseña a confundir el tener y el ser. Pero hay que saber cómo llevarlo esta tenencia para que no se desgaje la vida afectiva, amorosa, espiritual; eso pienso. Hay riesgos, diría, en este sentido. Pero hay gente que lo lleva muy bien.

El origen de la fortuna de Vittorio es una incógnita; ¿por qué lo pensaste así?

El origen misterioso de la fortuna de Vittorio surgió por varios motivos, algunos azarosos, por suerte. Los escritores robamos situaciones interesantes y las guardamos para usar en la literatura. Leí, azarosamente, el último libro escrito por Mario Puzo, Omertá, y metió su condimento. De paso, miré nuevamente todas las películas El Padrino, hasta que elegí un personaje que podría haber sido ese tío rico que provenía de una familia tan humilde y luego fue tan adinerado. Quise insinuar ese origen.

Los nombres elegidos responden a lugar y tiempo, eso está claro. Aquí me interesan lo de las hermanas de Lito, que no tienen trascendencia aparente pero sí son nombrados más de una vez. ¿Cómo bautizaste a cada una de ellas? José y Guillermo. ¡ Qué metida de pata!, sobre todo la de José.

Los nombres de los personajes…me cuestan un montón, suelo cambiarlos varias veces hasta que siento que “encajan”.

Sí, podemos hablar tanto de culpas, o responsabilidades, y de errores de cálculo. Pero eso se deduce con el transcurrir de la novela. Y de la vida!

Nicolás, la caja de música. Esta pregunta se la hago a la psicoanalista: ¿Qué implicaría esa actitud? ¿Queda solo enmarcada en un impulso?

Nicolás tiene un impulso cuando roba esa cajita de música, que ni él comprende a qué se debe, la psicoanalista tendría que conocerlo como paciente para responderte…

A mí me sonó como una especie de venganza por algunos tratos recibidos, y de querer apropiarse de algo de ese departamento, de ser un hijo ahí. No tengo una respuesta definitiva a la pregunta.

Tanto Silvina como Lito, en algún momento, por separado y en distintos sitios, se miran en un espejo. ¿Qué es lo que ven?, ¿Qué dicen sus miradas?

Las miradas en el espejo dicen lo que cada lector pueda imaginar al respecto, más allá de lo dicho o lo callado.

La música, las películas, las marcas, los sitios y el contraste entre dos mundos con sus respectivas características. Mataderos y Recoleta. ¿Pensas que algo cambió en estos últimos cincuenta años?

En los últimos 50 años hubo cosas que cambiaron, marcas, música, modas que van y vuelven. Pero Mataderos sigue siendo un barrio y Recoleta otro, con sus diferencias importantes aunque ambos hayan tenido sus devenires. No cuesta lo mismo alquilar un departamento en cada uno de esos barrios. Aunque hay gente que está bien económicamente, y elige seguir viviendo en Mataderos, porque le encanta.

Sobre El Autor

Ex funcionario de carrera en la Biblioteca del Congreso de la Nación. Desempeñó el cargo de Jefe de Difusión entre 1988 y 1995. Se retiró computando veinticinco años de antigüedad, en octubre de 2000, habiendo ejercido desde 1995 la función de Jefe del Departamento de Técnica Legislativa y Jurisprudencia Parlamentaria. Fue delegado de Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) - Responsable del Área Profesionales- en el Poder Legislativo Nacional. Abogado egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la U.B.A. Asesor de promotores culturales. Ensayista. Expositor en Jornadas y Encuentros de interés cultural. Integró el Programa de Literatura de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Se desempeña en el Centro de Narrativa Policial H. Bustos Domecq. Es secretario de Redacción de Evaristo Cultural, revista de arte y cultura que cuenta con auspicio institucional de la Biblioteca Nacional (M.M.)

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir a la barra de herramientas