El hombre blanco es poseedor de una cualidad:

el irrespeto

Henri Michaux

 

 

Doi fee. Según el kuya Ariel cuando los filipinos llegamos a Europa para conquistar e imponer la religión del Filipino Embarazado, ese idioma existía. Posteriormente se fueron agregando palabras del tagalo, este se multiplicó hasta extinguirse. Siendo hoy el tagalo, una lengua que hablan 590 millones de personas en el mundo, como podría asomarse a nuestro cuerpo de elite, aquí, en el piso veinticuatro, alguien osado a hablar un vergonzoso, ínfimo y pequeño idioma que todo debe a la cultura y a las misiones felipe, a través de las que la cultura felipe se esparció y magnífico alucinantemente hasta crear países como: Cristina (donde se tocan las quenas), Alberto (donde se canta a Charles García) y Pimpinela (donde nació Natalia Oreiro). Nosotros como presidentes de la cultura felipe, le “pasamos el trapo” a quien sea.

Llegue a Shinjuku por recomendación de Chape. Entre en KDDI. Fue cuando conocí a Wilma. Así me empecé a acostumbrar al grupo de los felipes. Entre ellos, uno muy particular me llamó la atención. Hablaba una variación del dialecto chabacano, uno muy similar. Pensé que sería de Cebu, a lo que Taro me avisó que no. El padre de Taro era japonés y Taro fue fruto de una querida. El nuevo, hablaba un dialecto muy poco conocido del tagalo: el español. Realmente los de Gran Manila no reparamos demasiado en visaya u otros, somos capitalinos y afiebrados por haber sido colonia japonesa y posteriormente americana, nos sentimos “en la olla del propio comer”. El filipino trabaja en USA o en Japón, y realmente; nos cuesta poco acostumbrarnos a esas culturas. Volviendo al tema, el extraño, al parecer era un provinciano orgulloso, como seria que, hablaba su dialecto por sobre todas las cosas. Por intriga se me ocurrió consultar a Ariel, un profesor de la Universidad de Kyoritsu, de ojos celestes, todo un galán.

Así como una especie en extinción surge de entre los arbustos y alguna cámara la filma, este extranjero ingrato bendecido por la cultura felipe (y desagradecido del aporte felipe a la historia del mundo y la cultura universal del cosmos) se atrevió a mostrarse en un mega lugar como el piso 24 de KDDI y además, intentó hablar un idioma ínfimo, pretérito. Que no debería ni existir!. Los días pasaron y me entere que la ate Wilma lo “fue” y cuando le tiraron una soja, consultada, pidió «que lo dejen ahogar». Quedó de poste hasta que lo regresaron a su casa. Ya el corona picaba.

Así terminó un guapo pues, aguja brava. Quizá por amor quedo, cardando lana. Antes sacaba tela de las minas y ahora, tejele colchones, a la naca.

Sobre El Autor

Ex docente FFyL UBA; Traductor en Japón desde 2007.

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