MIENTRAS SE CONSUME

Acaso haya

en ese cigarrillo que se consume,

tristemente sobre el cenicero,

una metáfora obvia

que es mejor no mencionar.

O quizá no.

Quizá mientras el cigarrillo

va incinerándose

se rebela algo más

que el secreto mudo

de una compañía a la soledad.

Quizá está allí apagándose

para que yo lo mire

y se establezca ahí

una conexión

entre ese objeto

presuntamente inanimado

y yo

presuntamente vivo.

 

 

Apenas una luciérnaga,
un fósforo tímidamente encendido,
la llama de un encendedor
con su último aliento de bencina.
Pero qué importa que no encandile,
si ya aprendiste a caminar
por el sendero de las sombras.

 

 

CONFIAR EN EL TIEMPO

Habrá que confiar en el tiempo,

dicen todos los oráculos

y las voces de la calle.

Como si se pudiera confiar

en la velocidad de la cucaracha,

el instinto del escorpión

o la astucia del zorro.

Yo no puedo confiar

en quien me lleva de la mano

hacia la muerte.

 

 

Yo no tengo,
y en esa carencia,
un sendero infinito,
un laberinto de azares y voluntades,
caricias del viento,
mortajas de amor.
Entonces tengo,
y debo despojarme de todo
para ser yo.

 

Sobre El Autor

Diego Javier Ciuffo, Buenos Aires, Capital Federal, 18 de octubre de 1970. Dedicó la última década del siglo XX a desempeñarse como Periodista, publicista, corrector y actor independiente. Padre de dos hijos, fotógrafo y letrista, ha dedicado lo que va del siglo XXI a desarrollar su obra poética y a la proyección audiovisual de la misma.

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir a la barra de herramientas