Con profundidad y simpleza, Amigos y Un sueño hecho realidad abordan la complejidad de los vínculos a partir de la relación entre un niño y su mascota.

El humorista estadounidense Corey Ford aseguró que “debidamente entrenado, el ser humano puede llegar a ser el mejor amigo del perro”. Caeré en el lugar común de decir que solo quien ha tenido un perro puede comprender la veracidad de esta frase, dándole a la experiencia un valor tal vez excesivo. Lo que sí es cierto es que la humanidad no merece el cariño incondicional de miles y miles de perros. De animal salvaje a la más doméstica de las mascotas, los perros siempre esperan, siempre protegen pero además, o perdonan u olvidan muy rápido; en cualquier caso, es una de mis pocas certezas espirituales el saber que sienten misericordia por nosotros.

El arte ha usado en más de una oportunidad a los animales para hablar de las virtudes más escasas y valoradas en los seres humanos. En un juego complejo, la metáfora de la abnegación canina es, en realidad, la ponderación de la bondad del hombre, el espejo en el que se ve reflejado su mejor perfil.

Claro muestra de esto es el libro silente Amigos, guionizado por Andrea Hensgen y dibujado con simpleza y emoción por Beátrice Rodriguez. De trazo sencillo, la depurada línea de Rodriguez logra transmitir tristeza, miedo y alegría con mínimos elementos. Su manejo del espacio le permite saber cuándo aplicarse en un fondo detallado y cuándo prescindir de él. El sentido del tiempo, movimiento y acción son materia imprescindible para este libro que se empeña en contar sin emitir palabra. La elección de una paleta cálida, con contrastes sutiles y bien utilizados, nos va sumergiendo en la emotividad de la historia desde la delicadeza, con la tibieza de un edredón invernal.

La historia es sencillísima, como amerita un libro silente: un niño enfrenta sus temores cotidianos de camino a la escuela; un túnel oscuro, un perro malvado, el acoso de un vagabundo. A la hora del retorno, ¿cómo desafiar de nuevo esos miedos? La respuesta es sencilla: con la ayuda de un amigo. Así, el gran perro que lo acompañará en el regreso al hogar, también lo ayudará a sortear el valle de sombra. Hasta aquí, nada del otro mundo, pero Hensgen sabe darle vuelta a la tuerca: la amistad, parece decir, es mucho más amplia y rica cuando existen más de dos vértices en su trazado.

En Amigos, historia e ilustraciones logran una calidez que invita a volver a recorrer el libro. Para los niños, la aventura es leer sin palabras, pero también la propuesta de superar temores muy palpables y reales; para los adultos, este álbum representa la posibilidad de recuperar la visión de la infancia, tan bien delineada en ese dibujo engañosamente clásico de Rodriguez, para poder enfrentar ese otro miedo, tan poderoso y devastador: el de la soledad.

En Un sueño hecho realidad de Olivier Tallec, la apuesta no está en una narrativa despojada, sino en el sencillo truco de dar vuelta el guante: el sueño es tener un compañero, solo que no pertenece al niño, sino a su mascota; aquí la voz narrativa pertenece al perro. Tallec nos invita a mirar la relación de amistad entre estos dos seres a través de los ojos del animal, haciéndonos notar que la necesidad del vínculo es recíproca y llena de significado. Asistimos a los rituales no de un perro, sino de una relación: salir de paseo, compartir pasatiempos, comer uno cerca del otro, esperarse, extrañarse.

Las ilustraciones de Tallec combinan con belleza el estilo humorístico en el trazado de los personajes con fondos más elaborados. La definición de los protagonistas es un claro homenaje a Peanuts de Charlir Brown, pero con una resolución más cercana a lo pictórico que a lo gráfico. El desenlace de la historia es puramente visual, en una secuencia que lleva con solvencia de la risa a la emoción. Algunas de las viñetas son sencillas y otras, complejas y pobladas de detalles, lo que es un acierto: no cansa, pero tampoco se agota en una sola mirada.

Amigos y Un sueño hecho realidad son libros sobre el modo en el que generamos los vínculos. Tal vez, pienso, vivimos demasiado temerosos de reconocer que necesitamos del otro, pero lo cierto es que toda relación se construye en función a esa necesidad de congregarnos, de sentir el apoyo y el estímulo que nos impulsa a seguir. Estos dos libros álbum tiene un sentido transparente y claro: no se trata de cuánto necesita el otro de mí; se trata de cuánto necesitamos nosotros del otro.

Amigos. Escrito por Andrea Hensgen e ilustrado por Béatrice Rodriguez. Editorial Libros del Zorro Rojo.

Un sueño hecho realidad. Escrito e ilustrado por Olivier Tallec. Editorial Algar.

Muñiz, enero de 2021.

Sobre El Autor

Escritor y docente, ha desarrollado una gran actividad enfocada en la promoción de la lectura y el estudio de géneros literarios. Ha publicado policiales para adultos, ensayos para adolescentes y relatos infatojuveniles. Obtuvo los premios Norma a Literatura Juvenil, Alija a Novela Infantil, Córdoba Mata a Novela Negra y el sello White Ravens. Sus novelas infantojuveniles han cosechado el cariño de miles de lectores en toda Latinoamérica. Se lo puede encontrar en Instagram como @edellutri.

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