Espero y El día que me quieras exploran el universo de los vínculos a partir de nuestras mascotas más queridas.

Si, como sostiene Platón, no somos más que una mitad separada por orden de Zeus de su otra cara, ¿podría yo arriesgarme a decir que en ese andrógino primordial también habitaba el alma de nuestros perros? Tengo el convencimiento de que existe uno afín a cada persona y tal vez, hasta más de uno.

Encontrar un perro que nos quiera es una labor mucho más sencilla que la otra, la de encontrar un ser humano que nos valore. La reciprocidad que exige esta relación es mínima: se reduce a agua, comida y un poco de cariño. La potencialidad del perro está en ese vínculo desequilibrado: siempre busca y siempre espera, aunque no sea buscado, aunque no sea esperado. De nuevo, vuelvo al concepto que he mencionado en otros artículos de esta serie: el hombre necesita del perro para hablar de sus potencialidades, porque hay en este animal una pureza que condensa sin taras las mejores características del ser humano.

En Espero, la historia de Perla Suez y las ilustraciones de Natalia Colombo llevan al extremo el mecanismo del libro álbum: las palabras se amalgaman con la imagen para cobrar significado. Dividido con habilidad en dos bloques, Suez empieza con los detalles: las simples cosas que ve un perro que espera a su amo. Luego, somos llevados al ámbito de las especulaciones: dónde está el ser anhelado, qué lo habrá demorado, cuál es la historia escondida detrás de la espera. Con sutil dulzura, se van plasmando los temores del perro, que son también los nuestros: la lejanía, el olvido, las complicaciones de la cotidianidad; las pequeñas cosas que desgastan vínculos. De final astuto, Suez da una clase de inteligencia emocional: lo que se espera, sostiene, no siempre es lo que se necesita.

Si algo define las ilustraciones de Natalia Colombo en Espero es la dulzura. Con una simpleza premeditada, esconde el verdadero trabajo de este libro. Así, partiendo de un dibujo de formas y tramas sencillas, logra conmovernos cuando aparece por primera vez al perro protagonista en una imagen de esas —que no son tantas ni tan sencillas como se cree— que valen más que mil palabras. La propuesta de Colombo es de las que rediseñan el mundo: sus árboles son un claro ejemplo de ese intento certerísimo de inventar una nueva realidad a partir de la ya conocida. La profunda ternura en el diseño del perro, construido con una simpleza infantil, es una muestra de con qué poco se puede emocionar. La calidez de los colores, la suavidad de la línea, la utilización delicada de los planos: todo en el libro es profundamente humano, pero al mismo tiempo no es inocente, sino pleno de significado.

 

El día que me quieras es, cuanto menos, un libro original. Basados en la famosa canción de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera versionada por Queyi, Alejo Schettini construye con imágenes una historia distinta a la del poema: la de una niña que se encuentra de casualidad con un cachorro abandonado. Todos los detalles de la letra están adaptados a esta nueva propuesta. Con un dibujo más cercano a la historieta que a la ilustración, entrar en la estética de este libro es un desafío, porque hay un realismo inesperado, pero que, con el pasar de las hojas, funciona a la perfección. Conmueve como Schettini logra, a partir de una letra tan conocida y remanada, extraer un significado nuevo.

Con un manejo del plano que envidiaría más de un cineasta, el ilustrador dota de movimiento a la historia, pero sobre todo, logra darle una profundísima emotividad. Los vínculos, sostiene este libro, primero tienen que consolidarse en el espacio imaginario, en el plano de la posibilidad, en la especulación de lo que, creemos, aportará el otro a nuestra vida y nosotros a la de él.

Espero y El día que me quieras dicen algo muy simple: nacimos para buscarnos y la felicidad más plena a la que podemos aspirar está en ese encuentro. Desconozco si Platón tenía perro, pero en cualquier caso, la idea que pone en boca de Aristófanes sobre la necesidad de anular la dualidad debería completarse con otra, mucho más sencilla: la única forma de hacerlo es estar dispuestos a imaginar que ese encuentro es posible, es viable, es necesario y está, quizás, a la vuelta de la esquina.

 

 

Espero. Escrito por Perla Suez e ilustrado por Natalia Colombo. La Brujita de Papel.

El día que me quieras. Ilustrado por Alejo Schettini sobre una canción de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera versionada por Queyi. Criatura Editora.

Muñiz, enero de 2021.

Sobre El Autor

Escritor y docente, ha desarrollado una gran actividad enfocada en la promoción de la lectura y el estudio de géneros literarios. Ha publicado policiales para adultos, ensayos para adolescentes y relatos infatojuveniles. Obtuvo los premios Norma a Literatura Juvenil, Alija a Novela Infantil, Córdoba Mata a Novela Negra y el sello White Ravens. Sus novelas infantojuveniles han cosechado el cariño de miles de lectores en toda Latinoamérica. Se lo puede encontrar en Instagram como @edellutri.

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