EL BRILLO DE LA OSCURIDAD

—Mirá, mamá, se cae el sol. Vení. —Ahora no puedo, después voy. —Dale, vení, te lo vas a perder. —Escuchame, Kiku, andá a jugar solito. Estamos hablando con papá. —Pero mamá... —Andá a jugar afue...