Según el artículo ART 32 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, esta impulsa la formación artística y artesanal. Asimismo, promueve la capacitación profesional de los agentes culturales.

Aquí un sentido homenaje a un MAESTRO ARTESANO que representó a la Ciudad en Encuentros Nacionales e Internacionales de Artesanías.

Carlos Alberto Bovo, más conocido como Señor Sombrero.

Chary junto a Dora Esteves

 

«En la vida he cometido algunos errores terribles. Pero al menos no pretendo que la culpa sea de nadie que no sea yo mismo. La gente se forma por la experiencia, las penas, los errores, la culpa, las emociones. Si uno no viviera, por cierto se ahorraría todo esto. Estoy contento de haber dado rienda suelta a todo lo que sentí. Creo sinceramente que no hay nada más penoso que ser indiferente»

Charlie

12/10/77

 

«Charly, solo Charly, así como te gustaba que te llamaran.

Abanderado de la sonrisa, siempre feliz, aun en tus momentos de debilidad.

Te fuiste y hoy nos toca despedirte, recordarte con todo el cariño que supiste sembrar. Igualmente, no deja de embargarnos la tristeza.

Pero recordando tantos encuentros compartidos —feria en Córdoba, Cosquín, Berazategui y más— nos invade una dulce melancolía.

Charly Bovo, «sombrero loco» con tu stand armado impecable, innovando y reinventándote. Artesano de la vida, te llevaremos siempre en el corazón con el recuerdo de los más lindos momentos que pasamos en tu compañía».

Dora Esteves.

Ex directora de la Escuela Municipal de Artesanías de Berazategui.

 

«Sos un monumento a la amistad. La sonrisa amable aun en momentos de pena. Tu optimismo ante la adversidad rompió todas las barreras.

Fuiste un creador de escenarios mágicos.

El mejor cocinero, con dos mangos hacías manjares.

Esa elegancia que viene de la cuna más allá de los atuendos.

Sabías ver la parte buena detrás de la fealdad de las cosas, de todos y de todas.

Frecuentaste y te codeaste con lo más granado de la sociedad y disfrutabas al compartir la mesa con los más humildes. Sin necesidad de ir a misa los domingos, fuiste un fiel ejemplo del ser humano que se acerca a lo divino, sin hipocresías.

Fuiste un seductor serial sin proponértelo, un caballero de los de antes. Un amante del sol y de la luna. Fuiste una estrella y, para tu mejor amigo, un faro.

Amabas a los gatos y hasta el perro más bravo caía rendido a tus pies al oír tu voz amorosa y firme al mismo tiempo.

Fuiste especial, y, todo el que te conoció lo sabe, y todas las que se acercaron a vos lo reconocen. Siempre fuiste el amigable componedor. El sabio consejero en las cosas simples, en lo cotidiano. El de la mano tendida para dar, mucho más que para recibir. El vecino perfecto. Aun en tus días del mal humor se te escapaba, de punta a punta de la boca, el brillo de otra sonrisa.

Fuiste un vendedor de ilusiones, o mejor dicho, las regalabas.

Recorriste gran parte del país; lo amabas. Te enamorabas de todos los paisajes y de su gente. También amabas a España a la distancia. Era algo que estaba en tu sangre, la juerga, la jarana, el jaleo andaluz. La gracia del baile era, en vos, una marca de identidad y, en los demás, una fiesta para los ojos. Fuiste un creativo de la puta madre. Un espíritu exquisito. Un bálsamo que, ahora, ante tanta tristeza por la partida, aun nos dejás el aroma que fluye de los primeros recuerdos, y por venir, nos quedará el consuelo, el alivio y, finalmente, la alegría de haber sido una parte de tu vida rodeada de belleza, de significado y majestad.

Querido Charly, te agradezco a vos y a Dios la última imagen que ayer me acarició el alma. Cuando abandonaba el crematorio, caminando a paso lento, llevando conmigo la urna que te ampara, para cumplir con tu deseo de dejarte ya en tu última morada, en tu Vicente López del principio de todo, pude sentir, después ver cómo salían de las copas de los árboles que escoltan el camino principal, unos cuantos colibríes, diez o más y, detrás de ellos, otras tantas palomas que iban apareciendo sobre mí y adelantándose a medida que yo avanzaba. Fue algo poético y hermoso que nunca olvidaré. Fue el mejor regalo esa señal que no busqué ni esperaba. Y fue así, como te cuento que pude verlo. Vos lo sabés mejor que nadie. Quedó bien claro:

“Genio y figura hasta la sepultura”

Y brindo por ello, por los 40 años de amistad genuina. Y por saber cumplido aquella promesa de juventud: “para toda la vida”. Por el reecuentro»

Luis

Sobre El Autor

Ex funcionario de carrera en la Biblioteca del Congreso de la Nación. Desempeñó el cargo de Jefe de Difusión entre 1988 y 1995. Se retiró computando veinticinco años de antigüedad, en octubre de 2000, habiendo ejercido desde 1995 la función de Jefe del Departamento de Técnica Legislativa y Jurisprudencia Parlamentaria. Fue delegado de Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) - Responsable del Área Profesionales- en el Poder Legislativo Nacional. Abogado egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la U.B.A. Asesor de promotores culturales. Ensayista. Expositor en Jornadas y Encuentros de interés cultural. Integró el Programa de Literatura de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Se desempeña en el Centro de Narrativa Policial H. Bustos Domecq. Es secretario de Redacción de Evaristo Cultural, revista de arte y cultura que cuenta con auspicio institucional de la Biblioteca Nacional (M.M.)

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