Hijo de la tierra y el cielo estrellado, Yannis Yfantís es de Grecia. “De la Grecia Moderna, de Bizancio, de la Grecia Antigua”, arrebate. Heredero de milicianos montañeses de la época del régimen turco –santos, cantores, bailarines, viajeros-, fiel a su apellido –que dice “Tejedor”-, Yfantís se reúne en el lenguaje con la eterna Naturaleza, ese Cosmos sin comienzo ni fin en el que todas las cosas son una. Creyente de ese templo, trae la mitología a la mesa de todos los días: “La injusticia que atraviesa La Ilíada está sucediendo hoy; aquí, ahora. El cíclope que ve todo con un ojo puede ser un vecino nuestro”, dispara. Y así su poesía avanza firme; teje un mapa sin comienzo ni fin, pues “la luz mira a la luz y le da varios nombres”.

templodelmundo

En tu poema “Vengo”, el yo poético se transfigura atravesando espacios y tiempos, es espejo y laberinto: “Me preguntan de dónde vengo/ ¿Qué decirles?/ No me entenderían/ Y luego/ Me llevarían atado al psiquiatra”. ¿Cómo es posible dar cuenta de ese tándem infinito que todo lo une? Insisto, ¿de dónde venís? ¿Qué podés decirnos de tus orígenes?

Se puede dar cuenta de este tándem, si comprendemos que no son muchos los poetas, sino uno (ninguno), que tiene sin embargo muchos rostros y muchos nombres diseminados en el espacio y el tiempo. Cada poeta es una ola de ese OCEÁNO, cuyo nombre es ESPÍRITU.

Insistís, ¿de dónde vengo, cuáles son mis raíces? Ah sí: mejor vayamos a una de las biografías que uso: “No sé ni cuándo ni dónde nací; buscando la belleza que sana y la verdad que libera, me encontré en los senderos de la poesía”. Aquí estoy donde el Cero se muerde la cola / con deseo / y dolor / aquí estoy / en mitad de la eternidad / en su principio y su fin.

¿Más detalles? Ver el poema “Siempre aquí” en el libro publicado recientemente por Audisea. O más aún, el poema “Happy Song” (“Canto feliz”) en mi página web www.yfantis.gr

¿Aún más detalles? Nací en una casa de campo, en Raina, en el valle de Etolia (en el centro-oeste de Grecia, próximo al Mar Iónico). Mis padres son gente de montaña, ya que mis bisabuelos (isleños y peninsulares) huyeron a los cañadones para salvar sus vidas cuando los turcos invadieron Bizancio (la Grecia Medieval). Ocupación de mis padres: labradores y pastores, cazadores esporádicos, también pescaban en el Aqueloo y sus afluentes. (Por supuesto, entre mis raíces ancestrales –de las partes paterna y materna- uno encuentra predicadores, “kleftes” –bandoleros, o más bien, milicianos montañeses de la época del régimen turco– santos, cantores, bailarines, viajeros. Desde hace ya siglos, y puesto que mis antepasados practicaron el arte del tejido, mi apellido materno ha sido Yfantís (Tejedor). “Webster” en inglés, “Weber” en alemán, “Glosbe” o “Tejedor” en español. Sí, mi apellido es homérico.

Sin lugar a dudas, yo soy de Grecia. De la Grecia Moderna, de Bizancio, de la Grecia Antigua. Pero, antes, “SOY EL HIJO DE LA TIERRA Y DEL CIELO ESTRELLADO”, como nos cuentan los Órficos.

Me explico ante ustedes con el lenguaje convencional que tiene la gente para comunicarse. Sin embargo, en el fondo y dicho de modo más responsable, no sé ni quién ni qué soy, ni soy consciente del cosmos que me rodea.

El sol y la luna aparecen con fuerza en tus poemas, “también se abre encima el cielo con todos sus animales y sus estrellas”, ¿qué lazos secretos nos emparentan con ese mapa sideral?

Pienso que la palabra hebrea “alleluia” se entiende plenamente solo si aceptamos que procede de la palabra griega “αλληλουχία” (allilouhia), a saber; “secuencia”.  “Aλληλουχία” quiere decir que cada cosa contiene todas las cosas y es contenida por todas las cosas. “Aλληλουχία” quiere decir que cada cosa está en relación con el todo y el todo en relación con cada cosa. Y, al fin y al cabo, todos los humanos, todos los seres, todas las cosas, son UNO.

¿Pero qué es el sol? ¿Un disco brillante con rayos al que las flores, que son hijas suyas, se suelen parecer? ¿Una esfera brillante a la que todas las frutas, que son hijas suyas, se suelen parecer? ¿El líder del sistema planetario? Nosotros y los planetas somos sus miembros. Su sangre corre por nuestras venas, en partes amarilla, en partes roja, en partes verde. Él es nuestro corazón y nuestra mente, y nosotros, sus miembros. Lo vemos afuera de nosotros, pero, en realidad, él es el núcleo del cuerpo que abarca todo el sistema planetario y todo lo que existe en este sistema (planetario). La Tierra y todo lo que en ella existe es parte del cuerpo que llamamos el Sol.

¿Y la luna? El satélite de la tierra. Pero tiene un rostro. Si estuviera más lejos, no podríamos verle el rostro. Si estuviera más cerca, no podríamos verle el rostro. Está a la distancia exacta para que podamos ver en ella un rostro. ¿No es mágico nuestro mundo? No podemos mirar nuestro rostro-sol, pero podemos mirar nuestro rostro-luna.

¿Y las estrellas? Son los rostros nuestros, las moléculas de nuestros propios cuerpos cuando nos miramos en el espejo del vacío; cuando nos miramos a nosotros mismos, que somos una ilusión tan completa, que nos percibimos como una realidad absoluta. Tal como nunca conocemos el yo verdadero que somos en realidad, así tampoco conocemos verdaderamente a las estrellas. La mayoría de las estrellas que vemos ya han desaparecido, de modo que vemos como estrellas la luz que desde ellas alguna vez comenzó a viajar hacia nosotros. Y hay estrellas que están vivas en este preciso momento, pero no podemos verlas porque su luz aún no nos ha alcanzado. Tenemos que arreglarnos con un yo que no existe y que vemos sin embargo como un yo existente. Y hay un yo que existe, que sin embargo no vemos como un yo existente. El mundo es mágico y yo, un Insensato que existe y no existe, que recorre los infinitos yoes que me rodean, caí bajo su encanto. Y si tuviera que hablar en términos puramente científicos, diría que la luz mira a la luz y le da varios nombres. “Ya no sé cómo hablar, ni cómo pensar”.

Yannis

Yannis Yfantís

Cierto misticismo vibra en tu poética, ¿sos un ser religioso?

Una vez, un crítico escribió que “la poesía de Yfantís está permeada de un cierto misticismo fisiócrata”. Agregaría, además, que mi poesía está atravesada por el primer dístico de Manthraspenta, mi primer libro: “Todas las cosas son transformaciones del Cero; maya / Ponte el cero al dedo como un anillo y exorcizarás al Maya”. Hay un cierto misticismo en mi poesía, pero no es religioso. Esto quiere decir que la única deidad que acepto en tanto deidad es la Naturaleza. Me aproximo con veneración a todo lo que está en ella. Todo ella es un templo. Por lo tanto soy religioso, pero no como un adepto a la religión, sino como un creyente en el templo del Cosmos.

Sí, algunos consideran que soy un pagano o un dodecateísta. Pero yo creo que las deidades de la Grecia Antigua no son más que los formatos dominantes de los aspectos/semblantes de la eterna Naturaleza.

Sí, en la época de la Junta, cuando tuve que declarar mi fe religiosa (y a pesar de que mis padres me habían bautizado en el cristianismo ortodoxo) me declaré panteísta. Desde hace ya muchos años me parece más sabio considerarme agnóstico; quiere decir que me declaro ignorante de todo lo que no puedo conocer. Me paro a distancia de todas las religiones, pero, al mismo tiempo, tengo la felicidad de tomar de ellas lo que yo quiera, sin vacilación alguna. Entonces, por un lado, soy el religioso par excellence, y por el otro, soy el totalmente no religioso.

“Que vivimos míticamente se nos escapa” sentencia uno de los grandes poemas de Tempo del mundo. ¿Cómo puede pensarse la idea de “mito” en nuestros tiempos?

Las vestimentas y los nombres de los héroes míticos pueden cambiar de una época a otra, pero el núcleo del mito siempre permanece igual. Leo los mitos en los libros de los humanos, pero encuentro su interpretación en el Libro del Cosmos y en la vida. En los árboles dragón, por ejemplo, las hojas tienen forma de serpiente y la flor es una lila fálica. Entonces, en una solo planta, en una sola página del Libro del Cosmos, veo escrita toda la historia de la caída del hombre, que comienza con una serpiente, y la resurrección del hombre, que comienza con la ofrenda de una lila a una virgen. Y análogamente, allí están los ladrones que conoció Teseo, los veo, los oigo, aprendo algo acerca de ellos todos los días. La injusticia que atraviesa La Ilíada está sucediendo hoy; aquí, ahora. El cíclope que ve todo con un ojo puede ser un vecino nuestro. “El polítropo”, es decir, el astuto Odiseo, que lucha contra todos los signos y todas las maravillas, está aquí. Los pretendientes que reclaman como suyo todo lo que Odiseo ha construido, están aquí. Los mitos interpretan nuestras vidas, y nuestras vidas interpretan los mitos a diario.

¿En qué sentido te parece que vivimos “en el no construido templo del mundo”?

En el sentido que nos ofrece Heráclito, así como la casi totalidad de los filósofos fisiócratas de la Grecia Antigua (presocráticos). Y más aún, en el sentido que nos ofrecen los filósofos fisiócratas de China, los taoístas. Entonces, Heráclito dice: “Este mundo, uno mismo para todos los seres, no lo hizo ninguno de los dioses ni de los hombres, sino que siempre ha sido, es y será fuego eternamente viviente, que se enciende según medida y se apaga según medida”. La Naturaleza es el Cosmos sin comienzo ni fin, y para el poeta, es el “templo no construido”, el templo que nadie construyó. Porque, ¿cómo puedo decir que fue “construido” o “creado” algo cuyo comienzo y fin desconozco, algo que percibo tan solo del modo más parcial? Es un acto de hibris definir aquello que no estoy capacitado para definir.

Tenés un poema genial en el que una niña logra combatir a un monstruo a través de un elemento clave: el espejo. ¿Cuál es tu concepción acerca de “lo monstruoso”?

Lo monstruoso es el mal formateado e invencible. Invencible para el hombre común. Porque el héroe (el poder de la verdad), y la niña (el poder de la inocencia) sí tienen los medios para vencer al monstruo. Sin embargo, el monstruo, de hecho, se mata a sí mismo. El monstruo adquiere tales dimensiones que acaba sobrepasando los límites de la autoconciencia del ser, y comienza a extrañarse de sus propios miembros y los destruye. “La hipérbole trae la hipérbole”. Y la hipérbole solo se vence con la hipérbole. Aun en el espejo de la niña, lo que mata al monstruo es ese ser hiperbólico que el monstruo ve en el espejo por primera vez.

Respecto de la literatura, ¿cuáles han sido tus influencias más destacables?

Si algunos autores me influyeron en algo, es en esto: conservar entre mis obras, tan solo aquellas obras que me han dado una satisfacción absoluta, una satisfacción igual a la satisfacción que me dieron sus obras.

Por supuesto, Pound ha sido una influencia en lo que respecta a la conexión entre el ritmo y la forma del poema.

Pero además, todos deben haber influido en mí sin darme plena cuenta, especialmente Kaváfis, Eliot, Seferis, Borges, y los Místicos de Oriente, de la misma manera que, sin pretenderlo, nos parecemos a algunos de nuestros parientes. Sin embargo, ¿quién me influyó cuando escribí mis poemas eróticos más osados, que ellos nunca escribieron? ¿Quién me influyó a escribir mis poemas satíricos más osados, que ellos nunca escribieron? No se deviene poeta, se nace poeta. Si uno deviniera poeta, entonces todos mis hermanos serían poetas. Vivimos en torno al mismo hogar, comimos la misma comida, oímos los mismos relatos, y sin embargo, solo yo soy poeta, y es porque nací poeta.

Pero puedo decir qué autores he amado especialmente, y cuales siento la necesidad de leer y releer. Tengo un gran amor por todos los ciclos de la mitología griega. Sobre todo: Homero, Hesíodo, Safo, los filósofos presocráticos, Heródoto, los autores trágicos, líricos y cínicos de la Grecia Antigua, los poemas anónimos de la Grecia Medieval, sus cuentos maravillosos, y todos los grandes poetas de la Grecia Moderna, desde Vitsentzos Kornaros y Solomos, hasta Kaváfis, Kazantzakis, Ritsos, Varnalis, Kavvadias, Elytis, Gatsos, Karyotakis, Seferis.

De las literaturas extranjeras, amo la lírica erótica del Antiguo Egipto. Amo La Biblia (especialmente El Génesis, El Éxodo, algunos salmos de David, la sabiduría insuperable de Salomón en El Eclesiastés y El Cantar de los Cantares, también atribuido a Salomón, los Evangelios, El Apocalipsis, y algunos pasajes de Pablo). También amo profundamente al Mahabhárata, sobre todo la parte titulada Bhagavad Gita. Muchos episodios de Las mil y una noches. Los taoístas chinos. El Zen japonés.

También amo los Edda antiguos de los islandeses, Li Tai Po, Omar Hayam, Dante, los poetas místicos españoles, los poetas místicos alemanes, Shakespeare, Hugo, Hölderlin, Nietzsche, Whitman, Rimbaud, Doistoievski, Tolstói, Lorca, Herman Hesse, Thomas Mann (Tonio Kröger), Eliot, Pound, Ivan Gol, Hemingway (El viejo y el mar), Camus (El extranjero), Borges, Márquez, Pessoa, los escritores búlgaros Emilian Stanev y Anton Dontlsev.

Lo mejor que encontré del Este –Sufí, Hindú, Tao, Zen– lo reuní en un libro mío que se titula Mistícos del Oriente. Lo que pude traducir del mundo entero, lo reuní en un libro que saqué titulado El jardín de la poesía.

Pero si tuviese que llevarme siete libros al exilio en una isla (como se suele decir), me llevaría estas dos antologías que acabo de mencionar, La Ilíada, La Odisea, Kaváfis, La tierra baldía (T.S. Eliot), y El viejo y el mar (Hemingway).

“Historia neogriega” denuncia: “Si la mitad emigramos/ si ya no tenemos seguridad/ y no nos saciamos con el descanso y el sueño y la comida/ no es porque no trabajásemos/ no es porque no ahorrásemos/ no es porque no fuésemos los afortunados;/ es porque nos robaron y nos roban:…”.  ¿Cuál es para vos el valor político, social, de la poesía?

Hace que los hombres olvidemos y desechemos las cosas bajas, y, al mismo tiempo, hagamos cosas maravillosas. Hace que los hombres se enamoren de la justicia, y odien la injusticia. Hace que crezca en los hombres lo que hay de semilla en ellos, pero que duda en crecer. Lleva los hombres al ámbito aquel en el que se conocen y se aman unos a otros. Hace que el hombre redescubra la belleza que sana y la verdad que libera. Hace que los hombres hallen mucho en lo mínimo, y todo (Pan) en la Nada.

¿Cómo ves el panorama político social actual de tu país?

Durante los últimos cinco años hemos atravesado una crisis. Finalmente, hace tres meses, votamos un gobierno de izquierda. Lo que vemos, todos nosotros que queremos ver, es cómo los oficiales de una UE totalmente decadente y no democrática, junto con los ladrones nacionales, quieren llevar este gobierno a una situación límite que lo forzará a implementar políticas contrarias a las que defendió en sus declaraciones preelectorales, con el fin de humillar y apartar a este gobierno. Les importa realmente nada la gente de Grecia. Es otra versión del caso Allende, que fue aplastado por los Estados Unidos en cooperación con los fascistas chilenos.

Consideremos este simple hecho: el país líder de la UE nos debe un crédito forzoso de ocupación que excede nuestra llamada deuda. Y no nos devuelven este crédito, recurriendo al derecho del más fuerte. Durante la ocupación Nazi, este mismo país nos dejó en la ruina con una represión bárbara y la ejecución de no combatientes, además de provocar una catástrofe financiera absoluta. A todos los países que dañó les dio una indemnización. El único país que aún no ha sido indemnizado es Grecia.

Y consideremos este otro hecho simple: cada vez que nuestro pueblo tomó el camino de la democracia y el progreso, los poderes nacionales y extranjeros interfirieron para desviarnos del camino. En 1967, desviaron ese camino con la Dictadura de los Generales. En 1997, desviaron ese camino nuevamente, al apoyar gobiernos que socavaron la independencia del país, la salud, la educación, la economía, y sobre todo, la psicología del pueblo.

Es un gran peso ser un poeta en un país donde la injusticia, el hobby de malhechores extranjeros y nacionales, ha sido una constante.

Traducción: Lucas Brockenshire.

Sobre El Autor

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Licenciada y Profesora en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Se formó como actriz con maestros de la talla de Carlos Gandolfo y Augusto Fernándes. Da clases de literatura, talleres de escritura y de teatro. Se desempeña como periodista cultural. Colaboró en publicaciones como Revista Crítica de la Universidad Autónoma de Puebla (México); Agulha Revista de Cultura (Brasil); El ojo de la tormenta, Metaliteratura (Argentina), entre otras. Se dedica también al trabajo social, desarrollando diversas actividades en escuelas rurales del interior del país.

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