a Leandro Rojas Soto
La amnesia es, mitad sueño, mitad nostalgia. Deva Loka refiere en sánscrito, el útero divino. Allí dónde residen los dioses. Ese lugar de creación es el estudio de Amano. Sus participaciones internacionales incluyen Sandman de Gaiman y la novela gráfica Elektra and Wolverine, pero quién sabe si su estilo realmente se adaptó al sci-fi americano, o si fue apreciado. En tierras niponas, su nombre se vuelve eterno con la salida del video juego Final Fantasy. Eran épocas donde la estructura videojuegil RPG comenzaba a desarrollarse y clásicos como Y`s causaban estragos. 8-bits no bastaban para desarrollar las aventuras fantásticas, pero contar con un ilustrador como Amano aseguraba a los fans que todo estaría bien, con Dios en su cielo (si cabe la mínima nota técnica, juegos como Ryu ga gotoku, aprovecharían la faceta insignia del Final Fantasy, la de poseer dentro del juego, mini juegos produciendo múltiples narraciones enmarcadas). Allí donde, desde lo más pretérito una calidad-desarrollo 8-bit, bien pobre, contratastaba con un diseño ampliamente destacado, los fans mantendrían su esperanza: no era extraño, la música del genio Nobuo Uematsu (quién visitó la Argentina) prometería también, o demasiado. Luego llegaría Zelda y el genero RPG pasaría a desarrollarse a pleno, pero las millones de horas dedicadas por los japoneses a estos juegos provocaría la mas profunda herida, la que con la forma de recuerdo depositaría en el inconsciente colectivo japonés: las mas fantásticas y nostálgicas ilustraciones de Amano.
Durante los meses de Agosto y Septiembre se llevó a cabo en Tokio, Ikebukuro, una exposición publicitada por los noticieros vespertinos. Se trataba de Yoshitaka Amano (1956) ilustrador protagonista de lleno de la médula histórica del sci-fi japonés. La primera noción de su estilo realista proviene de Speed Racer (conocida por algunos como Meteoro). Sin embargo en Japón se lo recuerda mas por Gatchaman, Hutch (La Abeja que busca a su madre), o Casshan. Existe algo en sus personajes anónimos que coincide con el personaje de Heathcliff de Cumbres Borrascosas: su etnia es misteriosa. Sus contribuciones a Mospeda lo hicieron parte del engendro conocido como Robotech. Una de vampiros: Vampire Hunter D, es el siguiente nombre que llamará la atención de algunos. Sin olvidar el film “El huevo del Angel” (el mejor film surrealista japonés animado, allí dónde puede verse a Amano a cargo del guión, y por tanto devela la genialidad y una de las joyas imposibles del anime) o el film-anime de Genji Monogatari (delicado homenaje, a una obra inadaptable). Amon Saga (Un OVA medieval que muchos recuerden del VHS comprado en Camelot) o Un viento llamado Amnesia (algunos recordarán este alucinante film de animación, basado en una novela cuyas ilustraciones Amano aportó). Quizá sólo la música de Arai Akino se aproxime a la plástica de su arte. Sus retratos de David Bowie y Hyde lo acercan a un marco estético-musical. En 2007 participa de un segmento de Ten nights of dream, film que decide ampliar la fecundidad de la historia original de Soseki Natsume, abriendo a cada sueño un artista diferente. Obra en paralelo conceptual con el film Sueños, de Akira Kurosawa.
Sin mas, capturas tomadas en la exposición que celebró sus nostálgicos comienzos con Final Fantasy, aquí en Tokio:

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