Si uno contempla la producción de historietas, hay dos guionistas de las nuevas camadas que destacan por sobre los demás: Jeff Lemire y Jonathan Hickman. El primero es prodigioso a la hora de abordar sentimientos, el segundo por ser siempre ambicioso. Uno no anula al otro, sino que conviven, y deberían convivir en las lecturas del aficionado.

Hickman es, además de escritor, diseñador gráfico. Y Hickman es, salta a la vista si se lo lee, un notable obsesivo compulsivo. Hickman, además de imaginar, diseña, se constituye como arquitecto. Al leer sus obras, lo que se percibe (a diferencia de Lemire, que apunta a la intimidad) es el intento de abordaje de la totalidad. Eso podía percibirse en su maravillosa etapa con los Cuatro Fantásticos, y resultaba aún más evidente en la forma en que encaró a los Avengers/Vengadores. Hickman se instituía como arquitecto, como alguien que toma en cuenta cada uno de los detalles de la construcción, y siempre agregaba, a las páginas hechas por los dibujantes que lo acompañaban, otras donde simplemente se planteaba como diseñador gráfico. Diseños que dejaban en claro cómo constituía el grupo de personajes, cómo debía observarse a través de eso el universo o, si se quiere, la vida (porque en definitiva eso fue el brillante enganche en el final de la etapa de Avengers con lo que había dejado en el tintero con los Cuatro Fantásticos).

 

 

Este año se supo, luego de infinidad de rumores que daban cuenta de cómo DC buscaba seducirlo para incorporarlo a sus filas (se habló de que iban a llevar adelante Legión de Superhéroes, tarea que finalmente quedó en manos de Brian Michael Bendis, quien sí se atrevió a traicionar a Marvel), desde la Casa de las Ideas anunciaron que Hickman se iba a hacer cargo de los X-Men. Lo que en principio parecían dos miniseries entrelazadas, casi de inmediato se confirmó que sería una serie regular. Pero no solo eso: siguiendo sabiamente la ambición del autor, lo constituían como showrunner (lógica importada de las series de televisión). Iba a escribir la serie principal de los mutantes, pero al mismo tiempo sería el curador de todas las que salgan en simultáneo con los personajes más interesantes de Marvel.

Hasta ahora se han publicado completas las dos miniseries. Hickman, hay que admitirlo, está aún por encima de lo que se podía esperar de él. Tanto en House of X como en Powers of X está la obsesión de diseñar la totalidad, pero ahora le agregó otro elemento: la resignificación. Sin lanzar spoilers, lo que hace el escritor es similar a lo que hizo Alan Moore cuando se hizo cargo de La Cosa del Pantano: ve un hueco que estuvo siempre a la vista pero nadie le había prestado atención, y lo rellena a su gusto, dándole otro sentido a todo lo que habíamos leído hasta entonces. Y cabe aclarar que la comparación no es caprichosa: con estas dos miniseries, y con el inicio de las series mutantes que escribe y/o coordina, Hickman deja en claro lo que muchos hubieran supuesto un sacrilegio: sí, hay alguien que podría estar a la altura de Alan Moore.

 

En las dos miniseries (que no nos engañemos, son una sola, por más que algunos números hagan hincapié en lo político y otro en el grupo mutante) Hickman expone sus obsesiones. Como cuando los artistas logran arribar a ese estadío superior y transforman la forma en que encaran lo que siempre encararon, superándose a sí mismos, ahora Hickman toma a los X-Men para hablar del poder político y económico, del destino y de los intentos por subvertirlo, de la imposibilidad de convivencia entre los diferentes en el mundo tal como lo conocemos, y un largo y bellísimo etcétera.

Hickman observa a sus criaturas como si se tratara de un Dios que intenta comprender y al mismo tiempo manipularlas, para dejar en claro su mensaje. Porque, siempre, Hickman tiene algo para decir. Y ésa es una ventaja que posee en relación a cualquier deidad que hayamos conocido hasta ahora.

 

 

Powers of X

House of X

Guión: Jonathan Hickman

Dibujo: Pepe Larraz y R. B. Silva

Editorial: Marvel

Números: 6 cada uno

Año: 2019

País: Estados Unidos

Sobre El Autor

Escritor, periodista y licenciado en sociología, Diego Grillo Trubba ha ganado diversos premios de relato y novela, destacando entre su obra títulos como Los discípulos o Crímenes coloniales.

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