El antropomorfismo y la zoocefalia son fenómenos que pueden encontrarse en muchas culturas sin generar mayor sorpresa. Estamos acostumbrados a todo tipo de seres fabulosos como los centauros y minotauros, y aunque tal vez nunca nos lo hayamos planteado, también a los cinocéfalos, como Anubis, por ejemplo. Sin embargo, estas desviaciones de la imaginación se vuelven extrañas en el contexto del Cristianismo. El siguiente artículo pretende presentar ante el lector una figura muy venerada dentro del Cristianismo armenio.

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Introducción

Hace unos 300 mil años, el antepasado inmediato del perro, el lobo (canis lupus), evolucionó y se diferenció de su anterior ancestro, el tomarctus, mamífero parecido a la mangosta que habría surgido sobre la faz de la tierra hace aproximadamente 24 millones de años, durante el Mioceno. Desde entonces, el lobo se desarrolló y llegó a conformar jaurías regidas por una compleja organización social. Así, hace unos 40 mil años, durante el último período glacial, los lobos, al igual que los humanos, vivían unidos por lazos de sangre en clanes de cazadores. Existen distintas hipótesis con respecto a la domesticación del lobo por el hombre, algunas de las cuales llegan a proponer que el hombre habría aprendido su rudimentaria organización social del lobo. Probablemente, la más plausible de dichas teorías es la que explica la domesticación a partir de esta época glacial, cuando la falta de alimento propició que los lobos comenzaran a acercarse a los asentamientos humanos para alimentarse de los desperdicios que éstos dejaban. De cualquier forma que haya comenzado, hoy se acepta que la domesticación del lobo fue un proceso tal vez doble, en el que el hombre domesticó al animal a la vez que el animal se auto domesticaba espontáneamente para aprovechar el cuidado del hombre.

De esta domesticación evolucionó aproximadamente hace unos 12 mil años el perro doméstico (canis lupus familiares), el animal doméstico más antiguo, rastreable incluso hasta el paleolítico. Todas las razas de perros que encontramos en la actualidad descienden del lobo. La mano del hombre habría introducido ya desde temprano la cría selectiva, de la que se diferenciarían rápidamente las primeras razas caninas. La creación de una nueva raza puede llevar unas treinta generaciones perrunas de cría selectiva, esto es, reconocer en ciertos perros aptitudes particulares y fomentarlas mediante la procreación, eliminando a la descendencia que no ostentara dichas características. Esto se logra fácilmente en sólo un par de generaciones humanas. Así, los pueblos del antiguo Egipto y de Asia Central fueron los primeros en criar distintas razas de perros, por ejemplo, mastines y galgos. Para el tiempo del Imperio Romano ya se conocían la mayoría de las razas conocidas actualmente.

La diferenciación de razas acentuó la diversificación de tareas que se les confiaban a los perros. Desde el principio de la relación entre lobos y humanos, los hombres se habían valido de los animales domesticados para cuidar sus hogares de otros lobos y animales salvajes, y como rastreadores en sus incursiones de caza, es decir, como guardianes y como guías.

Es notable el hecho de que la relación tan estrecha entre lobos (y más tarde perros) y hombres se diera durante la infancia de la humanidad, es decir, durante la época de los primeros desarrollos y manifestaciones culturales del hombre. De esta forma, la figura del perro se vio inmortalizada en los mitos de la mayoría de las civilizaciones del mundo, de cuyas culturas ya es inseparable. Por supuesto, la función espiritual que adoptó la figura canina es la de guardián y guía.

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Las funciones espirituales del perro

La figura del perro como guardián y como guía de caza en el otro mundo (infernal o divino) tiene su origen en las funciones que cumplían estos animales en las comunidades humanas durante una fase temprana de desarrollo cultural. Estas funciones se atestiguan en antiguos mitos de todas las culturas. Así, por ejemplo, en la mitología griega encontramos al tricéfalo Cerbero[1], que guarda el Hades; los perros de caza de Artemisa[2]; o Canis Major, el perro de caza de Orión[3]. También en el shamanismo se observan estas funciones. Los shamanes de la zona del Altai se encuentran con un perro que cuida el reino infraterreno de Erlik Khan[4]. Los Yukaghir[5] siguen el camino hasta el Reino de las Sombras, donde se encuentran con un perro ladrando. En el shamanismo Koryak[6] la entrada a la tierra de los muertos es custodiada por perros. Un perro de dientes afilados guarda la entrada a la tierra del mar inferior de Takakapsaluk, madre de las bestias del océano[7], para el shamanismo Innuit[8].

Estas funciones básicas se vieron prontamente complementadas por otras, tal vez como consecuencia lógica de la creación de nuevas razas y la consecuente diversificación de tareas que se confiaron a los mejores amigos del hombre. Así, el perro guardián ya no sólo cuidaba las pertenencias de los dioses o los lugares sagrados, sino que también guardaba, por ejemplo, al ganado (como el bicéfalo Orthrus[9], que cuidaba el ganado de Geryon). Pero fue, en particular, la función de sabueso, de guía en el ámbito de la caza, la que se vio elevada a un estrato superior. El perro como sabueso fue entendido entonces como conocedor del camino correcto, lo que derivó en la nueva función del can: la de psychopompos, es decir, guía y escolta de las almas en el camino hacia el otro mundo.

En el antiguo Egipto el dios Anubis, con cabeza de perro o de chacal, era el psicopompo y el divino embalsamador. Su culto se remonta a épocas anteriores al de Osiris, y se lo puede relacionar con la diosa sumeria Bau[10], también con cabeza de perro. El nombre de esta diosa, onomatopéyico, remite al ladrido de un perro. Cuando el mito de Anubis fue llevado a la Grecia Clásica, donde no había chacales, se cambió su figura por la del lobo. Pero este zoomorfismo ya estaba fuertemente asimilado a la diosa Hécate[11], cuya mascota era el ya mencionado Cerbero. Los griegos dóricos relacionaron a Anubis con Cerbero, que también asumió el rol de psicopompo.

En la India, en la épica del Mahabharata, el rey de los Pandavas[12], Yudhishthira, y sus cinco hermanos son acompañados al Otro Mundo por un perro. En el camino, los acompañantes murieron uno por uno, y sólo sobrevivieron Yudhishthira y el perro. Cuando el rey Pandava se dispuso a entrar al Otro Mundo con su cuerpo mortal, sin haber degustado la muerte, el perro se reveló como el Dharma[13].

En Irán sobrevive un relato similar, siendo la única diferencia significante el hecho de que el perro es revelado como el ángel Surush[14]. Evidentemente, ambos relatos tienen una fuente en común que debe ser muy antigua, e incluso encontrarse en las mismas raíces indoeuropeas.

En las culturas azteca y tolteca, el psicopompo Xolotl, Señor del Inframundo, acompañaba a las almas al Mictlan[15]. Se lo representaba de tres formas distintas: como un esqueleto, como un animal monstruoso con los pies hacia atrás, o como un cinocéfalo. Xolotl significa perro en Nahuatl, la lengua azteca.

Este zoomorfismo recurrente del perro como guía en el camino al más allá se atestigua en muchas otras culturas, en las que se encuentra también la figura del cinocéfalo.

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El cinocéfalo en la antigüedad

En la antigüedad clásica griega el concepto del cinocéfalo, tomado obviamente de la figura del psychopompos, se popularizó en el folklore, y llegó hasta el imaginario del común de la gente durante la época del Imperio Romano. Entonces eran muy normales las menciones a seres fantásticos, menciones no sólo hechas por el hoi polloi, sino también por algunos de los grandes ilustrados del momento.

Heródoto (485-425 a.C.), el gran historiador, se encontró con centauros y cinocéfalos en Libia; Esquilo (525-456 a.C.) los vio en Etiopía. También mencionan encuentros semejantes Ctesias de Cnido[16] (400 a.C.), Plinio el Viejo[17] (23-79 d.C.) y Solino[18] (s. III d.C.). Antonio el Grande tuvo un encuentro con un hipocentauro y con un sátiro cuando se encontraba en busca de Pablo de Tebas. Los monjes Teófilo y Sergio, quienes buscaban el lugar donde el cielo toca la tierra, llegaron al país de los pigmeos, de sólo un pie de altura, y a la tierra de los cinocéfalos, los que vivían con sus hembras y crías en cuevas. Incluso San Agustín, en su De civita Dei, libro XVI, capítulo 8, habla de seres fabulosos de la siguiente manera:

“También se pregunta si debemos creer que cierto género de hombres monstruosos, como refieren las historias de los gentiles, descienden de los hijos de Noé, o de aquel único hombre de quien éstos procedieron también, como son algunos que aseguran tienen un solo ojo en medio de la frente, otros que tienen los pies vueltos hacia las pantorrillas; otros que no tienen boca, y que viven sólo con aliento que reciben por las narices; otros que no son mayores que un codo, a quienes los griegos por el codo llaman pigmeos.

Asimismo afirman que hay una nación en que [los hombres] no tienen más que una pierna, y que no doblan la rodilla, y son de admirable velocidad, a los cuales llaman sciopodas, porque, en el estilo, a la hora de siesta, se echan boca arriba y se cubren con la sombra del pie; otros que careciendo de pescuezo, tienen los ojos en los hombros, y todos los demás géneros de hombres o casi hombres que se hallan en la plaza marítima de Cartago dibujados en mosaico, como copiados de los libros más curiosos de las historias.

Y aunque no es necesario creer que existen todas estas especies de hombres, que señalan, con todo, cualquier hombre nacido en cualquier paraje, esto es, que fuere animal racional mortal, por más extraordinaria que sea su forma, o color del cuerpo o movimiento, sonido o voz, cualquier virtud, cualquier parte o cualquiera calidad de naturaleza que tenga, no puede dudar todo el que fuese fiel cristiano que desciende y trae su origen de aquel primer hombre; sin embargo, se deja ver lo que la naturaleza ha producido en muchos, y lo que por ser tan raro nos causa admiración.”[19]

Así vemos que los seres fabulosos en general, y los cinocéfalos en particular, formaban parte del imaginario de la época, tanto entre el vulgo como entre los más prominentes letrados.

En general, los cinocéfalos eran descriptos como de piel oscura, y se decía que, en vez de hablar, ladraban. Algunos alababan su sentido de justicia y su longevidad. Varias descripciones hablan de hombres con cabeza de perro, cuyas mujeres, sin embargo, eran hermosas mujeres normales.

La localización geográfica que tanto griegos como romanos dan a la tierra de los cinocéfalos es por lo menos sospechosa. Algunos la hallaron en Libia o Etiopía, como ya hemos visto, otros en otras zonas del norte de África, o cerca de la India. Es muy probable que los relatos sobre cinocéfalos se refieran en realidad, con ánimo despectivo, a las poblaciones de distinto origen étnico que se encontraban en las regiones mencionadas. En este sentido la figura del cabeza de perro no sería más que una burla, una agresión gratuita de los pueblos “civilizados” para con los que ellos consideraban bestiales.

En particular, en el contexto armenio, podemos ver este desdén en las palabras del rey armenio Het´um de Cilicia[20], quien al visitar la capital mongola de Qaraqorum luego de la conquista mongola de Armenia, dijo haberse encontrado con un pueblo de cabezas de perro y hombres peludos, cuyas mujeres, sin embargo, conservaban la forma humana natural.

El cinocéfalo en la iconografía armenia de Pentecostés

Este nuevo sentido del cinocéfalo como representante de pueblos extranjeros considerados bestiales por los romanos se ve claramente en las representaciones artísticas armenias de Pentecostés.

Otto Meinardus, en su artículo Der Kynokephalos in der armenischen Pfingst-Ikonographie, Zur historischen Herkunft des Kynokephalos, describe las representaciones de tres evangeliarios conservados en el Patriarcado Armenio de Jerusalén.

En el evangeliario de la Reina Keran[21] de Sis en Cilicia, que data del año 1271, se puede observar a los Doce Apóstoles sentados en un semicírculo alrededor de un Cosmos insinuado con la forma de una sigma[22], recibiendo el Espíritu Santo, que aparece en la forma de una paloma, como en Lucas 3:22, y cae sobre ellos en rayos. Bajo ellos se observa la figura del cabeza de perro vestido con una túnica suelta, y sobre ella, una capa roja liviana, cuyos dos extremos simplemente se encuentran anudados. Se encuentra con una mano levantada y la boca entre abierta en claro gesto de encontrarse hablando a otras dos personas que son visiblemente muy distintas al tipo romano.

En el evangeliario de 1334[23], cuyo calígrafo y dueño fue Mxit´ar Anec´i y que fue pintado por Awag de Sultaniya, se distinguen, debajo de los doce Apóstoles, cuatro figuras que discuten bajo un arco semicircular. A la derecha de la imagen se encuentra un cinocéfalo de cabeza blanca y vestido con una túnica corta y una capa frente a tres personas que gesticulan, quienes serían un medo, un parto y un elamita.

Por último, el evangeliario del siglo XVII[24] del Patriarcado Armenio en Jerusalem, muestra el suceso de Pentecostés y, debajo de él, separado por un arco, se distingue al cinocéfalo enfrentado a siete representantes del pueblo. Entre ellos, Meinardus describe a: “un judío de barba blanca coun un Tallit sobre la cabeza, dos infieles con sombreros puntiagudos y un musulmán, reconocible por su turbante, escuchan las palabras del cinocéfalo. […] Un guerrero romano rubio, asímismo vestido con una túnica suelta, y sobre ella una larga capa roja trae una lanza en su mano izquierda. Él escucha concentrado y dubitativo al narrador“[25]. Lidera el grupo un hombre de piel negra vestido sólo con un taparrabos.

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San Cristóbal cinocéfalo con capa romana. Icono.

 

En las tres representaciones el cinocéfalo es mostrado cubierto por vestimenta romana, es decir, civilizada, presenciando el derramamiento del Espíritu Santo. Evidentemente, en este sentido, el cinocéfalo civilizado toma aquí una nueva función: la de comunicador. Esto es, cuando ya ha sido convertido por el Espíritu Santo, comparte sus conocimientos cristianos de Dios en lengua humana con otras poblaciones extranjeras.

Esta figura del cinocéfalo la podemos asimilar dentro de la tradición cristiana armenia a San Cristóbal, el santo con cabeza de perro.

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Dentro de la misma tradición cristiana encontramos la figura de San Cristóbal, el santo con cabeza de perro. Si bien se duda sobre su existencia histórica, este santo cinocéfalo ha adquirido una veneración e importancia de la que muchos santos históricos carecen. Durante siglos se lo consideró uno de los Catorce Santos Auxiliadores[26], al que se invocaba contra la peste bubónica. Pero en abril de 1969, bajo el papado de Paulo VI, quien había ordenado revisar el calendario litúrgico para suprimir a los santos de cuya existencia no hubiese pruebas, se lo eliminó del santoral. Se permite, de todas formas, su representación iconográfica por motivos históricos.

Sin embargo, la Iglesia Apostólica Armenia, separada de la Iglesia Católica Romana tras el Concilio de Calcedonia en 451, no pone en duda la historicidad del santo, y continúa venerándolo oficialmente. En la iconografía armenia, la representación del cinocéfalo puede ser rastreada hasta el siglo XIII. Dickran Kouymjian ha mencionado una traducción armenia de una Homilía del siglo XIII que se atribuye a Miguel el Sirio, y que menciona al Apóstol Andrés, que anunció el evangelio en el Este, en “la tierra de los cabeza de perro”.

La leyenda de Ofero

El culto a San Cristóbal habría surgido en Oriente, y habría llegado a Occidente recién después del siglo V. Hay distintas leyendas que dan origen a esta figura y a su culto.

Para la Iglesia Católica Romana, basándose en la Legenda Aurea de Santiago de la Vorágine[27], San Cristóbal habría sido un gigante cananeo de dos metros y medio de altura, y de singular fuerza, llamado Ofero, que habría vivido durante el siglo III. El mismo se habría considerado tan omnipotente, que sólo habría estado dispuesto a servir al rey más poderoso del mundo. Así que se puso al servicio del monarca más poderoso que encontró, del cual se decía que la mención de su nombre hacía temblar a sus súbditos y enemigos. Distintas tradiciones relacionan a este monarca con el emperador romano. Pero un día Ofero encontró a su rey temblando de miedo, y al interpelarlo, el monarca respondió que tenía su alma vendida al Demonio, y que le temía en gran manera. Ofero comprendió que el Demonio era entonces el más poderoso del mundo, y salió en su busca, representado por un brujo. En el camino, el brujo que ayudaba a Ofero a encontrar al Diablo se topó con una cruz, y se tomó gran trabajo en evadirla. Al preguntarle Ofero por qué temía a algo tan simple como una cruz, el brujo respondió que en realidad temía al que había muerto en la cruz, a Jesucristo. Ofero preguntó si acaso el Demonio también le temía a este Jesús, y ante la afirmación del brujo, decidió dedicarse a buscar al Cristo. Así comenzó a vagar preguntando a toda la gente que cruzaba dónde podría encontrarlo, hasta que un viejo ermitaño le sugirió que, aprovechando su gran fuerza y tamaño, ayudase a la gente a atravesar el río, en el cual ya habían muerto varios. De esta forma no tendría que seguir vagando, y le podría preguntar a la gente que ayudara sobre Jesús. Así fue que un día, al cabo de un tiempo en el que nadie le había podido responder, Ofero ayuda a cruzar el río a un niño pequeño, al cual ni se molestó en preguntarle. A mitad del cruce, el gigante notó que el niño se volvía pesado como un costal de plomo, y luego, que se hacía pesado como el mundo entero. Ofero, con gran esfuerzo, logró llegar a la otra orilla y, curioso por este fenómeno, le preguntó: «¿Quién eres, pequeño, que me pesabas tanto que parecía que transportaba el mundo entero?” – “Tienes razón, peso tanto como el mundo entero porque llevo sobre mi espalda el peso de todos los pecados del mundo”- contestó el niño Jesús. Entonces bautizó a Ofero en el mismo río y lo nombró Cristóbal (Cristóforo), el portador de Cristo.

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Saint Christopher (1.27 x 1.00 m.) pintado por Jusepe de Ribera (1591-1652) en 1637, actualmente en el Museo del Prado, Madrid.

 

Sin embargo, se cree que el relato de la Legenda Aurea es una versión libre y exagerada de testimonios anteriores. Existen fuentes latinas y griegas más antiguas que hablan de un mártir de nombre Cristóbal, que era originario de una tribu norafricana. En esto coincide con fuentes indias, que dicen que el santo habría sido de una tribu bereber. Ahora bien, las fuentes griegas, como ya lo hemos sugerido más arriba, solían describir a los africanos como infrahumanos, llamándolos con frecuencia kunokefaloi, es decir, cinocéfalos.

Es posible que esta descripción se haya deslizado y se haya tomado literalmente para relacionar al mártir Cristóbal con un cabeza de perro. Se cree, además, que las fuentes latinas tomaron este término y lo tradujeron como “canineus”, es decir, canino, perruno, del cual provendría el término “cananeus” o cananeo, luego de un error de copia. De ahí el origen del santo.

Cristóbal de Licia

Si bien, como ya hemos dicho, la Iglesia Católica Romana rechaza la presunción de la historicidad de San Cristóbal, las iglesias ortodoxas no la cuestionan.

Dentro del marco de estas tradiciones se sabe de él, que luego de su bautismo por el obispo Pedro de Alejandría, quien predicó en la región entre el 306 y el 311, fue adscripto a la Tercera Cohorte Valeria de los Mármitas[28], la cual había sido reclutada bajo el mando del emperador Diocleciano, cuyo nombre completo era Cayo Aurelio Valerio.

Cristóbal comenzó a evangelizar en Samos, y parece haber sido un predicador elocuente. Tras la orden de Decio de perseguir a los cristianos y ofrecerlos en sacrificio a los dioses paganos, Dagón, prefecto de Licia, capturó a Cristóbal, y lo sometió a tormentos terribles. En este punto los relatos se vuelven legendarios, como se evidencia en la descripción de las torturas sufridas por el mártir: la flagelación con varillas de hierro, la colocación sobre la cabeza de un casco de hierro al rojo vivo, la colocación de Cristóbal sobre una parrilla al fuego, la cual se derritió, pero al santo no le pasó nada, el fusilamiento por un pelotón de arqueros cuyas flechas ni siquiera lo rozaron, y por último, la decapitación.

De cualquier forma, haya sido una figura legendaria o un personaje histórico con rasgos legendarios, nos encontramos ante un mártir de la primera iglesia cristiana muerto en tiempos de las persecuciones del Imperio Romano. En cuanto a su representación en la iconografía cristiana de Pentecostés con la figura de un cinocéfalo, creemos que dicha figura se asimiló al personaje no tanto por una función especial espiritual del perro ni por un simbolismo específico como los descriptos de guardián o psicopompo, sino más bien   porque así fue entendido por el fervor popular por provenir de una región y una etnia distintas a las que se consideraban a sí mismas civilizadas en esa época. Como ya hemos señalado más arriba, el extranjero cabeza de perro fue visto como un converso comunicador de la buena nueva a los pueblos bárbaros.

BIBLIOGRAFIA

MEINARDUS, Otto, Der Kynokephalos in der armenischen Pfingst-Ikonographie, zur historischen Herkunft des Kynokephalos, Revue des Études Arméniennes, Nouvelle Série, Tome 20°, Paris, 1986-1987, pp. 427-439.

CHEVALLIER, Jean y GHEERBRANT, Alain, Diccionario de los símbolos, tr. Manuel Silvar y Arturo Rodríguez, Herder, Barcelona, 2003.

TRUBSHAW, Bob, Black Dogs, Guardians of the corpse ways, http://www.indigogroup.co.uk/edge/bdogs.htm [22/10/06]

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Cristóbal de Licia, http://es.wikipedia.org/wiki/Crist%C3%B3bal_m%C3%A1rtir [20/10/06]

La leyenda dorada, http://es.wikipedia.org/wiki/Aurea_legenda [20/10/06]

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Iglesia apostólica armenia,

http://es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_Apost%C3%B3lica_Armenia [20/10/06]

Cayo Julio Solino, http://es.wikipedia.org/wiki/Cayo_Julio_Solino [20/10/06]

Ctesias, http://es.wikipedia.org/wiki/Ctesias_de_Cnido [20/10/06]

Plinio el Viejo, http://es.wikipedia.org/wiki/Plinio_%22El_viejo%22 [20/10/06]

SAN AGUSTIN, La ciudad de Dios, http://www.iglesiareformada.com/Agustin_Ciudad_16.html [20/10/06]

[1] Kerberos o Can Cerberos, en la mitología griega, monstruo de tres cabezas que en lugar de cola tenía una serpiente, y cuya función era guardar la puerta del Hades. http://www.alandalus-siglo21.org/mitog/griega.htm [10/11/2006]

[2] En la mitología griega, Artemisa era hija de Zeus y Leto, y hermana gemela de Apolo. Era la diosa virgen de la caza, y de los animales y tierras salvajes. También fue adorada como diosa de la fertilidad. http://www.alandalus-siglo21.org/mitog/griega.htm [10/11/2006]

[3] Can Mayor, junto con Can Menor, son las dos figuras que acompañan al cazador Orión en la constelación que lleva su nombre. Orión, para la mitología griega, era un gigante que podía caminar por el fondo del mar y aún así mantener la cabeza sobre la superficie. Era el arquetipo del cazador por excelencia. http://www.alandalus-siglo21.org/mitog/griega.htm [10/11/2006]

[4] En la mitología turca, Erlik Khan es el dios del Mundo Inferior. http://de.wikipedia.org/wiki/Benutzer:Erdal/T%C3%BCrkische_Mythologie [11/11/2006]

[5] Los Yukaghir son un pueblo mongoloide que habitan la zona de la cuenca del río Kolyma, en Siberia. http://en.wikipedia.org/wiki/Yukaghir_languages [11/11/2006]

[6] Grupos aborígenes de la península de Kamchatka, también llamados Alutors, Nymylani, o Chukchi. http://www.koryaks.net/ [11/11/2006]

[7] Takakapsaluk, “Mother of the Sea Beasts”.

[8] Innuit es el nombre que toman los pueblos esquimales de Canadá y Groenlandia.

[9] En la mitología griega, Orthrus es un perro bicéfalo hermano del ya mencionado Cerbero. Su amo era el titán Geryon, quien le encargó la tarea de cuidar de su ganado rojo en la tierra del poniente. Orthrus fue muerto por Hércules para completar su décima tarea de robar el ganado de Geryon. http://en.wikipedia.org/wiki/Orthrus [11/11/2006]

[10] También llamada Nininsina, Gula o Ninkarrak. En la religión sumerio era la diosa de la ciudad de Urukug en la región de Lagash, y bajo el nombre de Nininsina, diosa de Isin, al sur de Nippur. Originalmente, Bau aparece representada con cabeza de perro, y una cabeza de perro era su emblema. http://www.britannica.com/eb/article-9013798/Bau [11/11/2006]

[11] Diosa originaria de Tracia o de Anatolia, incorporada al culto griego como diosa de la hechicería y Reina de los Fantasmas. http://www.alandalus-siglo21.org/mitog/griega.htm [11/11/2006]

[12] En el Mahabharata, uno de los dos mayores poemas épicos de la India, los Pandavas son los cinco hijos de Pandu (Yudhishtira, Bhima, Arjuna, Nakula y Sahadeva) que se enfrentan en guerra a sus cien primos, los Kuravas.

[13] Dharma (sáns.) ó Dhamma (pali): “el término Dhamma tiene múltiples sentidos […] En el empleo del término dhamma como ley y orden cósmico se hace presente una concepción básica, no sólo del Budismo, sino de las creencias de la India en general, de que existe un orden moral que rige todo el cosmos y que se manifiesta en la retribución de los actos, en el hecho de que toda acción tiene un efecto benéfico o perjudicial según sea moralmente buena o mala. […] Este orden cósmico actúa por sí mismo, automáticamente, sin la intervención de ningún ser supremo, de ningún dios. DRAGONETTI, Cármen, Dhammapada, La esencia de la sabiduría Budista, Asociación Budista china en Argentina, Buenos Aires, s.f.

[14] Ángel que sostiene la balanza para pesar los méritos y faltas de la humanidad.

[15] En la mitología azteca y tolteca, el Mictlán, ubicado en el noveno piso del inframundo era el lugar al que se dirigían las almas de los muertos comunes, esto es, todos los que no hubieran muerto en la guerra o en el parto, o ahogados. http://archaeology.asu.edu/tm/pages/mtm23.htm [11/10/2006]

[16] Ctesias de Cnido fue un historiador y médico griego que nació alrededor del inicio de la segunda mitad del siglo V a.C. http://es.wikipedia.org/wiki/Ctesias_de_Cnido [20/10/06]

[17] Plinio el Viejo, Cayo Plinio Segundo ó Gayo Plinio Segundo (23-79) Naturalista, escritor y militar romano. http://es.wikipedia.org/wiki/Plinio_%22El_viejo%22 [20/10/06]

[18] Cayo Julius Solinus fue un gramático latino y compilador de diferentes obras, como el De mirabilibus mundi. http://es.wikipedia.org/wiki/Cayo_Julio_Solino [20/10/06]

[19] http://www.iglesiareformada.com/Agustin_Ciudad_16.html [20/10/06]

[20] Het´um de Cilicia reinó entre 1226 y 1270. Durante su largo reinado realizó un viaje a Qaraqorum, la capital mongola, entre 1253 y 1256, para formar una alianza con Mangu Khan, nieto de Genghis y soberano mongol. El objetivo de esta alianza (anterior a la conversión mongola al Islam) era la derrota del Sultan de Aleppo y Egipto. El Khan mongol prometió a Het´um la devolución de Jerusalén a los cristianos una vez que hubieran ocupado Siria y Palestina. La alianza derrotó finalmente al Sultán de Aleppo, avanzando hasta Damasco y Jerusalén. http://www.hyeetch.nareg.com.au/armenians/cilicia_p1.html [11/11/2006]

[21] Pentecostés. Evangeliario de la Reina Keran. 1272. (Jerusalén Ms 2563, fol. 349)

[22] Decimoctava letra del alfabeto griego. (N. del Tr.)

[23] Pentecostés. Evangeliario de 1334. (Jerusalén, Biblioteca de San T´oros, Ms 1941)

[24] Pentecostés. Evangeliario del siglo XVII. (Jerusalén, Patriarcado Armenio.)

[25] Tr. del A.

[26] San Acácio, Santa Bárbara, San Blas, Santa Catalina de Alejandría, San Cristóbal, San Ciríaco, San Denis, San Erasmo, San Eustaquio, San Jorge, San Egidio, Santa Margarita, San Pantaleón y San Guy.

[27] La Leyenda dorada o, en latín, Legenda aurea es una compilación de leyendas hagiográficas reunida por el padre dominico Santiago de la Vorágine, arzobispo de Génova, a mediados del siglo XIII. En su época fue una de las obras más copiadas, y aún hoy se conservan más de un millar de incunables de la misma. http://es.wikipedia.org/wiki/Aurea_legenda [20/10/06]

[28] Cohors Tertia Valeria Marmaritarum, unidad militar reclutada por el Emperador Diocleciano alrededor del año 302, mencionada por un documento romano compuesto cca. 401 llamado Notititia Dignitatum. El nombre de Valeria hace referencia al nombre del Emperador, mientras que la palabra “mármitas” hace referencia a una tribu norafricana de una región de la actual Libia que los antiguos conocían como Marmárica. Cristóbal habría sido capturado y obligado a servir en esta unidad.

Sobre El Autor

Darío Seb Durban nació en Vicente López, provincia de Buenos Aires, un año maldito de la era de plomo. Cursó varios estudios, ninguno digno de mención, y se empeñó en no terminar ninguno. Entre los años 1995 y 2006 estudió música informalmente y compuso canciones y poesía jamás oídas. Entre los años 2001 y 2007 se desempeñó como dramaturgo en la compañía teatral Crisol Teatro, estrenando cinco obras entre las que se contaban Las noctámbulas, Factoría y Zozobra. A partir del año 2012 participó talleres literarios, donde se avocó a explorar la voz de distintos narradores, nunca encontrando la suya propia. Hoy trabaja de forma inconsecuente en industrias no literarias, y ocasionalmente escribe textos que reproducimos en Evaristo Cultural.

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