México. Un hotel en la Costa Maya.

Irina, Claudia, Miriam, Andrés y Paul; vacaciones para cinco almas envueltas, cada una de ellas,en su propio laberinto de grietas y enredaderas.

El horizonte aparente, un punto de observación. Y otra línea divisoria, el horizonte alambrado.

La excursión a las ruinas de Chichén Itzá; el comienzo y el fin de una aventura.

La hoja de ruta y la libreta de anotaciones.

Puente y torrente de palabras; papel, letras y tinta. Ilusión de vida.

Irina se encuentra perdida, abandonada en un semicírculo de roca, pisando un suelo quebrado por las grietas; intentando mantener el equilibrio entre fantasmas del agua, la sospecha de serpientes y alguna culpa. Lados oscuros en los que todo se mezcla.

La medida del tiempo y de las cosas. La memoria imborrable.

El llanto de un niño y el vacío por la pérdida de ese hijo esperado.

Escombros acumulados sobre la propia vida. El abismo; espejismo de la soledad.

El peligro de la resignación, el de la indiferencia. Optar entre morir y no seguir viviendo.

El temporal, el trueno, el relámpago y un refugio más alto, que no había.

Entonces, la muerte cara a cara. Ahí decide jugarse el todo por el todo y termina, en su desesperación, nadando en círculo, agotando sus últimas fuerzas.

Después, perfumes y colores.

            “-Duerme -dijo una voz de hombre.

              – No duermo, no.

             Al lado de su cara, sobre la almohada, vio el cuenco de jade, vacío.

             Era tan chico, tan liso, tan inocuo. Pero había contenido el mar de un universo. El suyo.

             Ahora sí, de pronto, despertó.”

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La novela cruza vidas, desnuda realidades y, entre ellas, muestra una manera, y otra, de asumir una separación definitiva. Por una lado Irina separada de Leo, por otro lado Paul; el tema es el divorcio y lo que sigue. Me gustaría conocer su opinión al respecto.

Para bien o para mal, todo divorcio implica un fin y un distinto comienzo. Entre las dos resoluciones hay siempre una suerte de espacio en blanco, un péndulo de tiempo que oscila entre la pérdida y la búsqueda de otro amor que llene ese vacío, con errores y aciertos. En la novela el tema no es el divorcio, es la disponibilidad de dos personas sin pareja. El caso de Paul, “felizmente divorciado”, es el tópico masculino de una soltería sin problemas. El de Irina es trágico, una mujer que como tantas hoy, sufrió la violencia de un hombre que había respetado y querido.

Aquí otro tema es  la infidelidad de Claudia y, obviamente la traición de Paul. ¿A dónde lleva el verdadero arrepentimiento?

Hay más Claudias en este mundo de las que guarda nuestra filosofía, por glosar una frase de Shakespeare. Su belleza es solamente física y sus infidelidades son las de todo narcisista, necesita mirarse en el espejo de otros hombres que la admiren y la confirmen. Por esa estrechez de vanagloria es casi inimputable, al menos para ella. Paul cae en la trampa de su seducción. La traición a una amistad que valora es una caída a otro cenote, el de traicionarse a sí mismo. Su arrepentimiento va más allá de lamentarse.  Es una toma de conciencia del punto oscuro que se aloja en nuestra humanidad, invisible hasta que surge en un hecho impensado. Paul no es un cínico ni un egoista. Es inteligente y sensible. La traición cometida lo deja atónito ¿cómo pudo?Ahora debe cargar con ella, y preguntarse quién es realmente. El arrepentimiento, porque es sincero y doloroso, lleva a un cambio en él que se revelan sentimientos más fuertes y más claros.

La maternidad frustrada. El trauma de Irina. ¿Cómo juega el sentimiento de culpa en ella?

Pienso que no hay dolor más desgarrador que la pérdida de un hijo. El sentimiento de culpa es natural en sus circunstancias. Toda mujer abusada, golpeada, víctima de violencias, cree inconscientemente, erróneamente, que de algún modo provocó el maltrato. La cultura y las absurdas interpretaciones psicológicas de que para conflictos de este tipo se necesitan dos, hacen que Irina sienta en su infinita pena que si no pudo impedir el ataque la culpa fue totalmente suya.

La edad de Miriam y la de sus compañeros de viaje. ¿En la actualidad, la diferencia de edades influye en las relaciones? Y, en todo caso, en qué tipo de relaciones.

Cada relación amorosa es un mundo. Generalizar no las explica, somos mamíferos demasiado complejos. La diferencia de edad, mayor o menor de un miembro de una pareja, es secundaria a la compatibilidad o la simpatía. Sin duda, hay extremos de comprensión y de experiencia entre la vejez y la primera juventud, pero amor es amor y coincidir en edad, experiencia, cultura y sexo, no garantiza a nadie la felicidad o la armonía. En mi novela, la chica de veinte es irritante porque no confronta con una persona sino con un grupo. Ahí sí chocan las diferencias. En cuanto a su relación con Paul, ni la chica ni Paul se quieren, los dos se usan como excusas para conseguir otro objetivo.

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Los deseos, las ilusiones y las ambiciones. ¿este mundo -esta sociedad- reconoce límites, más allá de los legales?,

No lo sé. Como novelista, sería un pecado de arrogancia el pretender que puedo analizar o juzgar un ámbito tan vasto. Sólo me asombra que los deseos, las ambiciones, las ilusiones humanas, en el fondo sean casi las mismas a lo largo de miles de años.

La idea de encuentro y pérdida. ¿Cómo sintetizarla en el marco de esta narración?

Como encuentro, pérdida, encuentro, pérdida, encuentro, y sucesivamente. En todo y para todo, de mayor a menor y viceversa. Así vivimos, casi sin darnos cuenta. El viaje en la novela tiene este sentido.

La idea de responsabilidad que embarga a Zalazar. ¿Cómo nace este personaje, conocedor de los secretos de una medicina ancestral basada en hierbas sanadoras -una conexión entre mente, cuerpo y espíritu- un Ja Xiu?

Zalazar nació, literalmente, de mis lecturas de la mitología y las creencias mayas. Nació también de la necesidad de un personaje así para la narración. Curiosamente, se me apareció de golpe en mitad del camino al cenote, ya hecho y vivo. Mientras describía la escena no lo veía más que como un detalle secundario, esa clase de ilustración pasajera que requiere una novela para ganar verosimilitud. Pero a medida que avanzaba en la escritura Zalazar tomó fuerza, se impuso, y me sostuvo en la construcción de la historia. Ahora sé que en ese personaje convergía lo que había leído y que pensaba descartar porque no estaba escribiendo un ensayo. Fue como en todas mis novelas una mezcla de información e imaginación. Mi imaginación da esos saltos inesperados, no calcula ni planea, provee los recursos que necesito para narrar una historia cuando estoy en la fase de explorarla, y siempre me sorprende. Escrito y publicado el libro recuerdo a Zalazar como a alguien que realmente conocí. Ahora por momentos lo extraño como a un amigo que dejamos atrás. Locura de novelista, supongo.

Le pido pinceladas de algunos rasgos que descubran la personalidad de Guadalupe y algunos otros que delaten la de su prima y la de José -el vigilante-.

A Guadalupe la imaginé vital, enérgica, de una juventud limpia y risueña. Es un personaje que está en la interseción de dos tiempos, el de una antigua cultura y la de hoy, un pasado que perdura en memorias, un presente muy duro del que intenta salir. La prima es la traición por dinero que Guadalupe no perdonará. José, el representante de la extorsión a gentes humildes e indefensas, también rehenes de la monstruosa industria del secuestro y del narcotráfico.

Habiendo pasado revista a varios de los personajes, sería interesante poner el foco en las escenas y en la descripción de lugares; por ejemplo el cenote, esa atmósfera, ese clima.¿Estuvo usted ahí o en algún otro espacio parecido que le sirviera de referencia?

No estuve nunca en un cenote. Sí en una playa del Caribe. Lecturas, fotos, videos, historias que me contaron, selva vista de lejos, clima y mar, sirvieron para que pudiera imaginar y transcribir el ámbito en que se desarrolla la historia. De algún modo, en ficción, estuve ahí y lo viví.

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Hay elementos en esta historia que, a mi juicio, pesan más que otros; el tiempo sería uno de ellos, su medición, el tiempo circular, el tiempo recuperado y, en sintonía, la idea de retener; los recuerdos, la memoria. 

Los juegos con el tiempo son fundamentales para la historia. No son precisamente juegos, claro. La concepción de un tiempo circular que tiene su opuesto en un tiempo aceptado como una línea recta alude a la diferencia entre dos culturas, dos formas distintas de pensar el mundo.

También una imagen que se repite es la de la grieta; las grietas que aparecen siempre cerca de una idea de muerte. Por favor háblenos de ello.

La imagen de la grieta o su mención aparece ya desde mi primera novela, en “La octava maravilla” y resurge en casi todo lo que he escrito. Es una llave metafórica al descubrimiento de que este mundo, esta vida, no es tan sólido, tan firme y contundente como creemos. No implica necesariamente un derrumbe posible (como en esta novela) sino también una apertura, una entrada a otra realidad que la que nos es inculcada. Más bien una llamada de atención a lo que damos por inamovible, a ideas recibidas dócilmente, a prejuicios dañinos, a cualquier dogma, en suma. Me rebelo a los dogmas.

Irina lleva consigo una novela policial. ¿Por qué no nos cuenta algo sobre su acercamiento personal al género negro?; ¿qué autores de la narrativa policial entiende que han ejercido algún grado de influencia en su escritura?

La literatura es una madre generosa. Entre todos los géneros, el policial nunca ha perdido su atractivo, comparto con millones de lectores ese gusto, mi interés no es original. A esta altura de mi vida no puedo saber si influyó o no en mi escritura. Un escritor es ante todo un lector y las lecturas se superponen, se mezclan, se funden en un rincón oscuro de la memoria. También cualquier influencia, si la hubo, de mis autores favoritos. La novela policial inglesa en mi historia es un recurso que ayuda al suspenso, creo.

 

Sobre El Autor

Imagen de perfil de Luis Adrian Vives

Ex funcionario de carrera en la Biblioteca del Congreso de la Nación. Desempeñó el cargo de Jefe de Difusión entre 1988 y 1995. Se retiró computando veinticinco años de antigüedad, en octubre de 2000, habiendo ejercido desde 1995 la función de Jefe del Departamento de Técnica Legislativa y Jurisprudencia Parlamentaria. Fue delegado de Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) - Responsable del Área Profesionales- en el Poder Legislativo Nacional. Abogado egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la U.B.A. Asesor de promotores culturales. Ensayista. Expositor en Jornadas y Encuentros de interés cultural. Integra el Programa de Literatura de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Es secretario de Redacción de Evaristo Cultural, revista de arte y cultura que cuenta con auspicio institucional de la Biblioteca Nacional (M.M.)

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