Tiempo y espacio. Un niño, un adolescente; su presente y su futuro, entre ataduras del pasado. El período de transición.

Un paso progresivo, en su formación, partiendo de principios básicos que hereda y le permiten allanar obstáculos.

Su padre, su madre, su familia.

Hermanos que, en esta historia ceden su papel.

Driss, a la edad calculada de diez años, se presenta en sociedad iniciando su formación en la escuela primaria.

Él debe adaptarse al mundo complejo que lo rodea, debe avenirse a circunstancias y condiciones, siempre al amparo de las palabras de su padre, la guía que lo acompaña a la distancia enseñándole, a su manera, cómo iniciar el camino.

Aforismos y máximas.

Es una historia de vida que ubica al protagonista entre el nuevo mundo y el natal -el árabe-. La política internacional definiéndolo todo, al tiempo de la guerra por estallar, mientras él estudiaba en el colegio secundario el francés, las matemáticas, la historia y la geografía, las ciencias naturales, el latín, el inglés, el griego, el alemán.  Y un camino de palabras y deseos.

Los amigos del colegio convertidos en recuerdos.

La civilización occidental.

El avance de la industria al servicio del confort. Las comunicaciones.

El rock, y la cultura del pasado; su música.

La madre de la primavera. Un sueño cultural.

Un texto del Ovideo – la traducción.

El pasado alcanzando al presente.

El diccionario de latín publicado por el Vaticano; los neologismos.

Los ejercicios de álgebra y su padre.

La ciencia de los números y el callejón sin salida de las palabras.

Las preguntas lapidarias.

Reflexiones contradictorias, y otra vez, las enseñanzas del padre, la sabiduría árabe.

Los profesores. El instituto Lyautey.

La civilización sin fronteras.

Platón, Rosseau, Montaigne.

Hitler, Chamberlain,y  Daladier.

 

El patriotismo y, finalmente, la guerra. Los comentarios en la calle.

Francia, Alemania y la cuestión árabe.

Los ejércitos franco-ingleses.

La historia no tiene una sola dirección.

El ejército español de Franco.

Sabemos que, en La riqueza de las naciones, Adam Smith expresa que ante los estados civilizados accionan los embajadores, y frente a los no civilizados actúa el ejército.

La administración del Protectorado. Y las cartillas de racionamiento.

El desabastecimiento y los jefes de clan o de barrio.

La población rural y los mendigos.

Los cadáveres en las calles.

 

Por otro lado, los terrenos baldíos que compró su padre. Tierra fértil que se suma al crecimiento económico que alcanzó aquel hombre con ingenio y fuerza de voluntad al organizar, años antes, su emprendimiento comercial. Un éxito que le permitió al joven protagonista de esta historia real, crecer en todos los sentidos.

Aquellos terrenos se transformaron en una granja de gran rendimiento.

La luz no está en la superficie de la civilización, sino en el fondo…

Con el paso del tiempo, no obstante, los buenos recuerdos, la antigua granja se convertiría en una cancha de golf y, en la entrada de esa cancha podrá contemplarse el mausoleo donde descansará para siempre la madre del protagonista de esta historia que, entre varias dimensiones, revela la mentalidad profunda de los árabes, su espíritu.

La sensibilidad.

Religión y educación. La paciencia, la resistencia. La imaginación.

El sueño y la realidad.

La identidad. El arte y las fronteras. La búsqueda de una verdad.

Los misterios de la fe religiosa.

Cristianismo y colonialismo. Y la existencia del doble lenguaje.

Soñaba con escribir una novela policial con un detective sin fe ni ley.

Moscú, París y los alemanes.

Los refugiados recién llegados de Francia, y sus mujeres.

Los oficiales coloniales; los “fusileros” argelinos. El controlador civil, los agentes, la policía. Y los patriotas.

El traidor ajusticiado; el imán y “La plegaria del ausente”.

 

Entre tantas descripciones que abundan en estas páginas, que capturan mi atención, me detengo en la medina de arriba abajo, según la vista y el olfato: el blanco de las fachadas; el ocre de las veredas de tierra; el rojo de los pelajes de los asnos; las madejas de lana tendidas en los puestos como cortinajes; el oro, el azafrán, el carmín, el naranja intenso; los tonos y los reflejos de los rayos del sol danzando sobre las especias a granel en las cestas; las fragancias del almizcle, de los pétalos de rosa, del benjuí; el aroma tan embriagador de las brochetas crepitando encima de un fuego de carbón de leña sobre braseros, al aire libre…

 

La figura materna. Sus carcajadas frescas cristalinas, como manantial de montaña.

La relación materno filial y, una expectativa de esa mujer: el casamiento futuro de su hijo con Thouriya, una niña que recién cumplía los trece años de edad. Date prisa, querido mío, ella te espera.

 

Los discursos políticos de Hitler, Stalin, Churchill, Roosevelt.Y De Gaulle.

El desembarco de los estadounidenses en el país; la sirena y las plegarias.

La gente en las calles. Los cowboys de Hollywood desplazando a los protectores. Yel rabino del barrio proclamando la independencia y la democracia.

El júbilo popular. Panfletos y rumores.

Luego, franceses y estadounidenses pactaron y festejaron juntos.

 

La lengua de Shakespeare.

La pipa de Sherlock Holmes.

 

También, la sequía. Hambre y sed en el campo, un éxodo hacia las ciudades. Surgieron barrios marginales en la periferia de Casablanca.

Hubo epidemia de tifus. Lo primero que se rodeó con un cordón sanitario fue la medina. Hubo que esperar que los cadáveres se acumulen a granel y al aire libre para vacunarnos. Y cuando lo hicimos, fue por la fuerza. Con delantal y gorra blancos estampillados con la Cruz Roja y la parte inferior del rostro enmascarado, los enfermeros (todos hombres) entraban en las casas, agitando las jeringas. Las mujeres se ponían un velo a toda prisa, desnudaban sus brazos lanzando imprecaciones. Mi madre no la hizo fácil, invocó la maldición de Alá sobre los frankaouis, los estadounidenses, los griegos y otros secuaces de Satanás, que violaban la intimidad y promovían el ateísmo hasta pinchar los antebrazos femeninos tras haber matado a los campesinos de nuestra tierra… Yo recibí un certificado de vacunación, un salvo conducto que blandía junto a mi pase para llegar al instituto. De camino, yo desviaba la cabeza para no ver a los basureros recogiendo los cadáveres…

 

Los privilegios y la furia.

La ciudad europea y la diferencia con los barrios árabes “imaginación en estado bruto”.

 

Un par de veces aparece la figura de Freud en esta historia basada en la memoria, en los recuerdos, y la literatura, mediante tantas referencias.

Texto y contexto. El doble lenguaje.

Driss, se recibió de bachiller con honores. La tarea cumplida. El festejo.

Thouriya tiene entonces quince años. Él pasó casi todo aquél verano en la granja. La arboleda, los tomates, los cajones, el camión. Los empleados el día de paga, el viernes. Los campos de trigo. La fiesta de la cosecha, la canción del trigo.

 

La guerra de las ideas. Una toma de conciencia individual.

La doctrina de Ibn Tumart y la suerte del islam; una reforma.

 La contaminación del tiempo.

La Edad de Oro; una renovación.

El padre le propone a Driss continuar en París sus estudios superiores. Anda a Francia a buscar más luz. Su pasaporte: Visa válida por nueve meses. Nacionalidad –“Protegido francés”–. Profesión -estudiante-

 

Marruecos, Europa. Y una vocación de levantar las barreras culturales derribando fronteras.

 

 

 

Título: Visto, leído, escuchado

Autor: Driss Chraibi

Traducción y Notas : Marcos Calligaris

Editorial: Alción

189 páginas.

Sobre El Autor

Ex funcionario de carrera en la Biblioteca del Congreso de la Nación. Desempeñó el cargo de Jefe de Difusión entre 1988 y 1995. Se retiró computando veinticinco años de antigüedad, en octubre de 2000, habiendo ejercido desde 1995 la función de Jefe del Departamento de Técnica Legislativa y Jurisprudencia Parlamentaria. Fue delegado de Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) - Responsable del Área Profesionales- en el Poder Legislativo Nacional. Abogado egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la U.B.A. Asesor de promotores culturales. Ensayista. Expositor en Jornadas y Encuentros de interés cultural. Integró el Programa de Literatura de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Se desempeña en el Centro de Narrativa Policial H. Bustos Domecq. Es secretario de Redacción de Evaristo Cultural, revista de arte y cultura que cuenta con auspicio institucional de la Biblioteca Nacional (M.M.)

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