La ruta de la Seda despierta hoy en día la fascinación de turistas de ambos hemisferios. Mientras los románticos occidentales se embarcan a seguir las huellas de Marco Polo, los japoneses, por ejemplo, visitan los asentamientos que fueron testigos del paso de los primeros bikkhus budistas en su camino a Japón. Un camino lleno de aventuras y misticismo, miles de personas lo recorren desde que China reconoció su potencial y abrió sus puertas al turismo mundial a fines de la década del setenta. Curiosidades y  monumentos fueron restaurados y excavaciones arqueológicas desenterraron partes de un pasado muy transitado. Tal es, en la actualidad, la Ruta de la Seda. ¿Pero qué significó este camino en la antigüedad, durante su época de auge? El presente artículo vuelve sobre los pasos del tiempo para explicarnos cómo nacieron las grandes rutas comerciales entre Oriente y Occidente, y cuál fue su participación en el encuentro y la difusión de culturas tan distintas.

LA HISTORIA

El término Ruta de la Seda fue utilizado por primera vez en 1877 por el Barón Ferdinand Von Richthofen[1], un viajero, geógrafo y científico alemán que vivió entre los años 1833 y 1905. El nombre de la Ruta fue acuñado en honor a la seda, uno de los productos más exportados desde China, que la comienza a producir hacia el 3000 a.C.

Es importante aclarar que la Ruta de la Seda no se refiere a una sola vía, sino a varias conexiones de rutas que se dirigían tanto al Este como al Oeste (uniendo el Mar Mediterráneo con Extremo Oriente), que presentaban desviaciones hacia el sur de Irán, el norte de la estepa euroasiática, y llegaban hasta el subcontinente indio.

Entre los años 500 a.C. y 1500 d.C. este conjunto de rutas fue el camino obligado para transportar productos y conocimiento entre Europa, Medio Oriente, India y el extremo Este de Asia.

Una de las causas que propiciaron la apertura de rutas comerciales desde China hacia el oeste fue la gran expansión que sufrió el reino Han durante el reinado del emperador Wu-ti (141-87 a.C.), que prácticamente se duplicó. El emperador reaccionó a las amenazas a las fronteras con la conquista de las regiones enemigas. Sus ejércitos marcharon hacia el norte, el sur y el oeste, y anexaron gran cantidad de estados. La victoria sobre los Hsiung-nu[2] le dio al Imperio Chino el control sobre Asia Central. Las tropas de Wu-ti tomaron el Pamir y Ferghana (actual Uzbekistán).

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Pero mientras el este, gracias a las anexiones chinas de territorio, se encontraba en una situación de relativa seguridad, el oeste aún era un campo de batalla a pacificar. Las largas disputas entre Roma y los Partos pudieron ser apaciguadas mediante la embajada enviada por Augusto, y se consiguió cerrar una paz precaria.

Por primera vez, la pax permitió que las rutas comerciales entre oriente y occidente fueran seguras para los viajeros y comerciantes. Si bien algunas fuentes señalan el inicio del comercio entre China y el Oeste desde tiempos remotos, es recién en este período que el comercio se desarrolló de forma tal que inundó la capital de los Han con productos suntuarios de occidente.

Este comercio intensivo que afloró en la zona obligó a domesticar los camellos de Bactria y Arabia, indispensables para atravesar los desiertos. En cuestión de pocos años, los mercaderes chinos se embarcaron en el dificultoso viaje hacia el oeste a través de lo que se llamaría el corredor de Gansu, también conocido como el corredor Hexi.

El corredor de Gansu, emplazado entre las montañas Qilian, es el pasaje más importante que conecta a China con Asia Central y permitía en aquellas épocas el acceso a Persia. El mismo es muy estrecho y de una extensión aproximada de 1000 km. Como bien se puede observar en el mapa adjunto, la Ruta de la Seda se bifurcaba en ciertas partes de su recorrido, sin embargo el corredor de Gansu no ofrecía estas alternativas, siendo paso obligado para el comerciante.

La manera más prudente para sobrevivir a un viaje tan largo era unirse a una caravana. En la antigüedad, viajar era muy costoso, y sobre todo, peligroso. Los asentamientos de paso se encontraban alejados unos de otros, y en el camino el viajero era blanco fácil de asaltos y hostilidades. Por esta razón las caravanas seguían las rutas establecidas y, en ocasiones, hasta eran escoltadas por militares en las zonas donde se encontraban especialmente expuestas.

Varias veces a lo largo del tiempo se sucedieron batallas internas en distintas regiones por el control de su respectivo tramo de Ruta, ya que los gobiernos locales podían libre y legalmente imponer impuestos al viajero, convirtiéndose este sistema en una gran fuente de ingresos.

Sin embargo, no todos los viajeros de la Ruta eran comerciantes. Mucha gente se unía a caravanas por motivos diversos, desde la mera curiosidad por conocer el mundo hasta misiones diplomáticas. Un número importante de personas viajaban en peregrinajes religiosos. Más tarde, misioneros de distintas religiones utilizarían la Ruta para llevar sus respectivos evangelios a toda Asia.

Los primeros fueron los budistas, luego los cristianos y maniqueos, y finalmente los musulmanes sufíes. De esta manera fue apareciendo un fenómeno de conversión por asociación voluntaria. Sucedía en las áreas más remotas, que los comerciantes eran vistos como la conexión hacia el mundo exterior, un mundo considerado más civilizado y moderno. Por esa razón, cualquier persona que adoptara la cultura que trajera consigo el comerciante gozaba de un mayor prestigio al estar conectado con el mundo exterior.

En este sentido, la Ruta de la Seda fue clave para la difusión de cultura. Esta difusión ya había comenzado a través de los comerciantes, que no eran sólo hombres de negocios ocupados por comprar y vender. Socializaban e interactuaban en forma constante, tomando sus impresiones de aquello que la Ruta les brindaba, y llevándolas consigo de vuelta a su hogar.

A lo largo de la Ruta podemos rastrear las zonas de influencia de las distintas religiones que, ayudadas por los viajeros y misioneros, lograron diseminarse con éxito. Es así como el Judaísmo, el Zoroastrismo, el Budismo, el Cristianismo, el Maniqueísmo, el Nestorianismo, el Islam y los cultos locales antiguos, fueron también actores principales en las intensas travesías llevadas a cabo en la Ruta.

LA RELIGIÓN

Las Religiones Antiguas en la Zona Irania

Las diversas tribus iranias dominaban la parte occidental de la estepa euroasiática, así como los pueblos altaicos lo hacían el Este. Estas culturas eran nómades y semi-nómades, las cuales, al desarrollarse la urbanización, entablaron tratos con las comunidades pastoriles. Mucha de la historia de Asia Central está definida por las relaciones entre pueblos nómadas y sedentarios, relaciones que muchas veces alcanzaron un rango hostil.

La forma religiosa más antigua entre estas comunidades se manifestaba a través de rituales diarios, como la preparación para la caza o los ritos funerarios. Esto se conoce por los restos arqueológicos encontrados. Los enterratorios también dan evidencia de sacrificios de animales, en especial del caballo, pero también perros y bueyes. Las tumbas tenían cubiertas de madera sostenidas por postes, algo descrito en el Rig Veda[3]. Esto ya demuestra un paralelo con la cultura hindú. La luna solía equipararse también con la imagen de un toro celestial. Se realizaba además un festival de año nuevo que se llamaba Naw ruz (“nuevo día”), en el equinoccio de primavera. Entre las divinidades populares de Asia Central estaba Baga, un dios asociado con el vino y el matrimonio, y Nanai, equivalente a Anahita o Venus.

Los Sakas o Escitas, antiguo pueblo indoeuropeo, creían además que los implementos que utilizaban para la agricultura (como por ejemplo el arado o la lanza) eran regalos divinos. Tenían el culto al caballo, ya que creían que este animal era el nexo entre los distintos planos. Por eso también se lo encuentra representado en el arte Saka. También rendían culto al fuego. La diosa Saka suprema se llamaba Tabiti, quien era identificada con el Sol.

Otro dato de importancia es que la actividad religiosa en el mundo iranio básicamente se centraba en el culto a un héroe mítico conocido por leyendas entre los pueblos. Este héroe no es un personaje histórico ni determinado, sino simplemente un arquetipo.

Se menciona que los Hsiung-Nu hacían sacrificios en honor a sus ancestros y para los dioses del cielo y de la tierra. Consultaban el oráculo a las estrellas y a la luna.

Hay referencias sobre los funerales de tribus turcas donde las personas de luto se laceraban el rostro, sacrificando además caballos y sirvientes.

Las tribus altaicas identificaban a Tengri, dios del Cielo, como su dios supremo. Es interesante saber que hoy en día su nombre sobrevive como un sinónimo de Allah para los turcos islámicos.

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Tengri

Zoroastrismo

Alrededor del año 1200 a.C. hizo su aparición entre los pastores iranios de Asia Central Zaratustra o Zoroastro. Este reformador se oponía a ciertas tendencias de la época como el sacrificio del toro y el ritual de la bebida haoma o soma, bebida embriagante que provocaba alteraciones en los estados de conciencia.

Zoroastro también aseguraba que existía un sólo dios al que se le debía rendir culto: Ahura Mazda (“Señor de la Sabiduría”). Clasificaba al resto de los dioses iranios como demonios a los que no se debía adorar. El líder de estos demonios era identificado con el nombre de Ahriman.

Por esta diferenciación radical entre el bien y el mal, la religión fue calificada como “dualista”. Algunas de las composiciones zoroastrianas se preservan en su libro sagrado, el Avesta, dentro del cual se hallan los Gathas, textos que según cuenta la tradición fueron escritos por el mismo Zoroastro. Son himnos en un dialecto iranio muy antiguo.

Según algunos eruditos, muchas comunidades iranias consideraron al sol como la forma visible de Ahura Mazda.

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Ahura Mazda

El Encuentro entre la Religión Irania y Judía

En el año 587 a.C. los babilonios invadieron Jerusalén y destruyeron su Templo (epicentro físico de la religión judía), y deportaron al pueblo israelí a la zona de Mesopotamia para que trabajaran como esclavos.

En el 559 a.C. la armada persa liderada por Ciro el Grande, conquistó Babilonia y liberó a varios pueblos dominados, permitiéndoles volver a su tierra. Pero algunos judíos decidieron permanecer en Babilonia. De éstos, varios se localizaron en la región ubicada al este de la zona irania y fundaron comunidades judías que sobreviven hasta el día de hoy. Aún así, no parece haber evidencia concreta de presencia judía en Asia Central antes de los aqueménidas.

Los judíos, separados por lo sucedido anteriormente, tendían a comercializar con sus compatriotas y parientes dispersos en la zona. Probablemente también formaron parte del comercio de seda con China, según fuentes romanas. Participaron también del comercio entre los partos y romanos, ayudados seguramente por la necesidad de comunicarse con las comunidades judías que se encontraban emplazadas en aquellas regiones.

Según las fuentes consultadas, ideas escatológicas tales como los últimos días, el día del Juicio Final, la creencia en un Mesías, etc, son conceptos que el Judaísmo podría haber tomado de los persas. La visión de un paraíso celestial (que en persa se conoce como piara daeza) y un infierno de castigos para los pecadores, también se encuentran en la religión irania. Las fuentes sugieren que la religión judía no adscribía a este tipo de concepciones antes del período babilónico.

Los iranios creían que los tiempos terminarían en un evento apocalíptico, y las escrituras apocalípticas de la tradición judía aparecen en el contexto de la cautividad en Babilonia y después del mismo. Existe la posibilidad de que el mundo Mediterráneo tome sus concepciones escatológicas del contacto que tuvo con comunidades judías del Irán.

Entonces, al parecer, Ahriman, polarización de lo malvado en el zoroastrismo, habría sentado las bases para la creación de la figura del Satanás cristiano y el Iblis musulmán. La figura de los mensajeros o ángeles, y la de los demonios también parecerían provenir de creencias iranias.

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Ahriman

Judaísmo

Los comerciantes judíos eran conocidos como Radanitas, palabra de posible origen persa (rah-dan) que significaría “el que conoce el camino”. Poseían un cierto estatus privilegiado que les permitió moverse libremente entre el mundo cristiano y el musulmán. El lugar de origen de estos Radanitas se emplazó en la Galia Romana, con centro en Arles y Marsella.

Traficaban particularmente esclavos, siendo ésta actividad la que produjo el contacto entre los Radanitas y los Turcos Khazares, al norte de la región del Caspio, un lugar de tránsito. Percibiendo los beneficios comerciales que la posición de los Radanitas ofrecía, la elite Khazar adoptaron finalmente el Judaísmo, aunque el kaghan (autoridad máxima) retuvo la religión chamánica propia de los turcos.

También es cierto que como los judíos eran realmente activos en la zona de la Ruta de la Seda, existían comunidades judaicas viviendo en varias regiones a lo largo de los caminos, las cuales estaban en contacto.

En el Este de China, por otro lado, parecería haberse creado una comunidad judía hacia el final del siglo III a.C., fundada por comerciantes que llegaron al Este de Asia por la Ruta de la Seda.

Budismo

En el siglo IV a.C. vivió en el norte de la India un príncipe de nombre Siddharta Gautama. Fue un reformista espiritual que buscó el Camino del Medio entre una vida materialista y el ascetismo. Al alcanzar la iluminación o nirvana, se lo llamó Buda.

Buda predicó un mensaje basado en las Cuatro Nobles Verdades:

  1. El sufrimiento es inherente a la vida.
  2. El origen del sufrimiento es el deseo.
  3. El sufrimiento puede ser eliminado.
  4. Para eliminar el sufrimiento, hay que seguir los Ocho Caminos.

Transitar los Ocho Caminos permitiría alcanzar sabiduría, desarrollar la disciplina mental y la conducta ética. Brevemente, éstos son:

  • Correcta Comprensión
  • Correcto Pensamiento
  • Correcta Palabra
  • Correcta Acción
  • Correcto Medio de Vida
  • Correcto Esfuerzo
  • Correcta Atención
  • Correcta Meditación

 

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Buddha Shakyamuni

Buda formó así una comunidad de seguidores llamada sangha, compuesta por bikkhus y bikkhunis[4]. Muchos miembros de la sangha, atentos al precepto budista de prestar ayuda a todos los seres y de dar a conocer la verdad, devinieron en misioneros y comenzaron a viajar a través de India para difundir el mensaje de Buda. Éste fue el primer esfuerzo evangelizador a gran escala en la historia de las religiones alrededor del mundo. Dicha actividad se vio intensificada bajo el gobierno del Emperador Ashoka de la dinastía Maurya (cca. 273-232 a.C.), quien se convirtió al budismo arrepentido de las sangrientas campañas militares que había llevado a cabo.

Sin embargo, disensiones intestinas quebraron la unidad del budismo, que se dividió en distintas escuelas. Se realizaron varios concilios para tratar de solucionar los problemas, aunque sólo lograron acentuar las diferencias. Algunas de estas ramas incluyeron la adoración de reliquias de Buda, algo con lo que el mismo Siddharta no habría estado de acuerdo. Éstos adoradores fueron conocidos como Mahasanghikas[5], mientras que los conservadores se llamaron Sthaviras[6]. Los Mahasangikas creían que prajña[7]sucedía instantáneamente. Se resistían a innovaciones y a disminuir la importancia del Arhant[8]. Estas escuelas serían conocidas más tarde como las dos grandes divisiones del budismo actual: la escuela Mahayana y la escuela Theravada.

Los Mahayana eran un movimiento pequeño en un principio, que probablemente comenzó en el noroeste de India o Asia Central durante el siglo I. Los textos de esta escuela fueron seguramente compuestos en Asia Central a través de la Ruta de la Seda. Los partidarios de la escuela Mahayana creían en la elevación del Buda al “supramundo”, y que su muerte fue sólo una mera apariencia. También ponían énfasis en la compasión por el menos afortunado, y que todo está contenido en la naturaleza de Buda. El que llegara a la iluminación se transformaría en Bodhisattva[9], un estado mayor que el de Arhant. Un Bodhisattva hace votos para salvar a los demás. Aquellos que tuvieran mayor mérito podían transmitirlo a aquellos que deseaban salvar. En esto último diferían especialmente con los practicantes de la escuela Theravada, quienes no hacían votos de salvación.

El primer contacto registrado del budismo con la Ruta de la Seda sucedió cuando Buda aún vivía. Una leyenda cuenta que dos hermanos comerciantes de Bactria (al norte de Afganistán) lo visitaron en la octava semana luego de su iluminación, y se convirtieron en sus discípulos inmediatamente. Los hermanos luego retornaron a Bactria y construyeron templos dedicados a Buda. Sin bien esto es sólo una leyenda, Bactria sí se convirtió en una región mayoritariamente budista, y así lo fue hasta las conquistas musulmanas.

Existe un cuento budista llamado Sussandi-jataka, de un Bodhisattva que se enamora de una mujer casada, por lo que toma la forma de un pájaro Garuda[10] para poder estar cerca de ella. Esta imagen aparece en pinturas budistas y esculturas a través del subcontinente indio, y por toda la Ruta de la Seda a través de China.

Más adelante, las diferencias continuaron acentuándose y se formaron otras escuelas a partir de estas dos primeras, nucleadas en lo que se denominaría nikaya. Las más grandes escuelas nikaya conectadas con las regiones atravesadas por la Ruta de la Seda eran los Dharmaguptakas y los Sarvastivadin. Los seguidores Mahayana no tuvieron un canon. Los monjes se apoyaban en la escuela nikaya de su preferencia.

Los Dharmaguptakas probablemente fueron una de las escuelas más influyentes en la Ruta de la Seda hasta los tiempos del imperio Kushan, a principios de la era cristiana. Escribieron sus textos en prácrito[11], y éstos fueron transmitidos a China por los misioneros de Asia Central. Una de las creencias de esta escuela era que sólo los obsequios hechos a Buda podrían traer mérito, no los obsequios a la comunidad.

Por otro lado, también se encontraban los Sarvastivadin, cuyo nombre deriva de la frase “sarvam asti” (“todo existe”). Esta escuela señalaba que el pasado, presente y futuro existían simultáneamente, pero, según diversas fuentes, los Sarvastivadin fueron rechazados en el concilio llamado por Ashoka. Los textos de esta escuela fueron escritos en sánscrito.

Toda esta zona bactriana de influencia budista fue dominada por los griegos hasta el año 130 a.C. Desde ya, los dominadores habían traído con ellos a la región los dioses de su panteón. Pero muchos griegos adoptaron las religiones locales, y así de alguna manera se produjo una inculturación de las creencias.

En el 130 a.C. los sakas incursionaron en Bactria, absorbiendo algunas influencias budistas y dejando inscripciones al respecto. Un siglo más tarde, los kushanes tomaron el lugar de los sakas y pasaron a controlar las rutas comerciales que conectaban el subcontinente Indio con la Ruta de la Seda hacia el oeste. Los kushanes acuñaron monedas de varias deidades iranias, indias y budistas, sugiriendo que éstos eran tolerantes con las diversas religiones.

Se construyeron viharas (monasterios) y estupas (monumentos relicarios budistas), y esto ayudó a la difusión del budismo.

Durante este período Buda es representado por primera vez con forma humana, algo que se le atribuye a la influencia griega. Las estatuas y bustos muestran características hindúes y griegas que formaron probablemente la base del arte budista chino desarrollado más tarde.

La representación más popular es la del Buda Maitreya (“el Buda futuro”), quien se ve conectado a otras religiones por ser asociado a la idea de salvador. Hay un personaje con elementos similares en el Zoroastrismo. En el Maniqueísmo, Maitreya se relaciona con Jesús, mientras que también se lo puede equiparar con Mitra, dios persa. Algunas historias sobre la vida de Buda parecen contener además elementos cristianos y judíos, en un intento de los misioneros budistas por presentar su mensaje a través de figuras reconocibles para los fieles de estas religiones.

Las traducciones kushanas de textos budistas no han sobrevivido. Los kushanes cayeron finalmente frente a los Partos, y muchos monasterios perdieron sus tierras a manos de grupos nómades.

Los Partos fueron los nuevos interventores de la Ruta de la Seda. La ciudad de Marv atravesada por la Ruta de la Seda (en el este del Imperio Parto) se convirtió en un gran centro budista a mediados del siglo II a.C.

En el siglo I a.C. la dinastía Han de China tuvo éxito extendiendo su poder hacia el Asia Central. El motivo se decía que era especialmente la obtención de los “caballos celestiales” (los caballos que se encontraban en aquella zona) por ser los mejores. Una vez que los chinos tuvieron controlada el área Este de la Ruta de la Seda, los comerciantes occidentales y otros viajeros tuvieron un mayor acceso a China.

Según las fuentes, el gobernador de la provincia de Ch’u era un observador de los rituales budistas y taoístas. Las primeras menciones sobre un misionero budista que llega a China se refieren a un monje parto que arribó a la ciudad de Loyang en el 148 a.C. Probablemente él fue el primero en organizar la traducción sistemática de los textos budistas al chino. Seguramente también fue el primero en enseñar técnicas de meditación budista a los chinos. Hay evidencias de que la primera conversión masiva al Budismo por la Ruta de la Seda ocurrió en China.

El pueblo oasis de Kucha en el brazo norte de la Ruta de la Seda era otro centro budista desde donde los misioneros viajaban a China. Un monje proveniente de allí se convirtió en el mayor traductor de textos de la escuela Mahayana al chino.

Factores políticos también ayudaban a la expansión de la religión. Algunos emperadores de la dinastía Tang (618-917) tenían un gusto por lo exótico, y el budismo era considerado como tal.

Una vez que la presencia del Budismo en China estaba establecida, la Ruta de la Seda ofreció un conducto natural por el que el budismo chino, más tarde, pudo retroalimentar su influencia al volver al Asia Central.

Otra escuela budista que logró gran difusión gracias a la Ruta de la Seda fue el Budismo de la Tierra Pura, que llegó a China y se propagó a Japón, donde se volvió muy popular, especialmente entre las clases bajas a causa de su mensaje de salvación. El Budismo de Tierra Pura reflejaba un paraíso donde las enseñanzas de Buda prevalecen. Esta tierra paradisíaca recibía el nombre de Sukhavati, la “tierra de las bendiciones”, y era presidida por el Buda de la Luz, Amithaba, quien lidera a sus seguidores hacia la salvación a través de su exceso de mérito adquirido.

También el Tantrismo[12], comenzó en algún momento alrededor del siglo V o VI como un movimiento en India del este. Combinaba prácticas ascéticas como el yoga, con ofrendas rituales y cánticos y encantaciones mágicas, llamados mantras. Era una escuela teñida por el esoterismo, transmitida secretamente, y en un principio en forma oral, de maestro a discípulo.

Durante el siglo VIII monjes hindúes introdujeron el Tantra en China, pero no pudo competir con sectas como la Tierra Pura, y por ello el Tantrismo no sobrevivió al imperio Tang, aunque el Tibet lo recibió con los brazos abiertos.

Una nueva enseñanza, el Ch’an, indicó que los rituales usuales, los textos y las prácticas budistas eran inútiles. Ofrecía en cambio una iluminación espontánea, que podía conseguirse mediante meditación en base a paradojas. Esta nueva forma de pensamiento se dice que fue instaurada por un monje budista de nombre Bodhidharma en el siglo VI, y es lo que se conoce como Budismo Zen en Japón.

Los monjes budistas instalados en China comenzaron a sentirse incómodos con la idea de aprender su religión a través de intermediarios extranjeros y traducciones de textos hechas por la gente del Asia Central. Por este motivo, monjes chinos comenzaron a viajar a la India para descubrir los orígenes de su fe. También deseaban visitar personalmente los lugares asociados a la vida histórica de Buda, y aspiraban a encontrar maestros budistas con autoridad para enseñar la verdadera doctrina.

Hsüan-tsang se cree que fue el más famoso budista chino de todos los tiempos, ya que luego de pasar tiempo estudiando en el templo desde niño, se vio frustrado ante los errores aparentes en los textos traducidos al chino no directamente del original. Por esa razón viajó a la India para traer consigo copias en sánscrito, siguiendo naturalmente la Ruta de la Seda. Durante los años siguientes, Hsüan-tsang viajó a través del subcontinente visitando sitios budistas, debatiendo con eruditos y recolectando manuscritos. Retornó a China luego de varios años. Además, durante su viaje sirvió de maestro para los budistas de Asia Central

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Hsüan-tsang

En el siglo VIII los ejércitos musulmanes comenzaron a ganar control sobre la Ruta de la Seda en Asia Central. Aunque la ley islámica ofrecía protección a la “Gente del Libro” (cristianos, judíos, y, en un principio también, los seguidores de Zoroastro), los antiguos musulmanes eran generalmente hostiles hacia los budistas. Se referían a ellos como “adoradores de ídolos”. Como resultado de la gran presencia musulmana en la Ruta de la Seda se hizo más dificultoso para los monjes y peregrinos budistas viajar entre India y China. Ya en la segunda mitad del siglo XI este contacto cesa por completo.

La Ruta de la Seda rodeaba las prohibidas tierras altas de la meseta tibetana, pero algunos caminos poco recorridos conectaban el Tibet con las vías de las tierras bajas. Pinturas e inscripciones en rocas cuentan el paso de mercaderes cristianos y maniqueístas. El Budismo llegó a Tibet desde India, por Nepal al sur, y desde China por la Ruta de la Seda.

Las relaciones del Tibet con China, no siempre buenas, también afectaron la influencia del Budismo chino en Tibet. El Tibet, por necesidad política, debió poner un límite a la hegemonía cultural de China, según fuentes hindúes.

Cristianismo, Nestorianismo y Maniqueísmo

En la zona Este del Imperio Romano se encontraba una región compartida por cristianos y judíos, mientras que en la zona irania comenzó a surgir el Maniqueísmo.

Cuando en estas épocas una política resultaba ser más fuerte, los rivales eran declarados heréticos. Y esto llevaba al camino de la persecución y ejecución. Los que perdieran en esta guerra debían elegir el exilio, la única forma que tenían de sobrevivir. Así, huyeron hacia el este fuera del alcance de sus perseguidores, tomando naturalmente las caravanas de la Ruta de la Seda en esa dirección.

El Cristianismo surgió como un movimiento entre la sociedad judía en la Palestina Romana. Pero en el Cristianismo había desacuerdos al interpretar lo que debía creer el fiel y cómo debería practicar su fe. Uno de los puntos más conflictivos durante varios siglos fue la discusión que se planteó con respecto a la verdadera naturaleza de Jesús. Sobre la base de esta discusión se realizaron los concilios de Nicea (325), Constantinopla (381), Éfeso (431) y Calcedonia (451), que condenaron sucesivamente a las herejías del arrianismo, el apolinarismo o monofisismo, y el nestorianismo.

El primer contacto del Cristianismo con la Ruta de la Seda fue a través de los judíos babilónicos. De allí, en la parte oeste del Imperio Parto, las comunidades cristianas crecieron entre los judíos y otras sectas, además de cultos locales.

En el 224 d.C. los Sasánidas vencieron a los Partos, y para este momento los cristianos ya eran numerosos en el mundo iranio. Los primeros tres emperadores Sasánidas mantuvieron la tolerancia. Sin embargo, un sacerdote zoroastriano de nombre Kartir, que había estado intentando colocar al Zoroastrismo como la religión oficial del nuevo imperio, se vio forzado a eliminar cualquier organización religiosa que viera como rival, entre ellos a los judíos y cristianos, pero no logró tener muchos seguidores que apoyaran esta idea. En cambio, las diversas comunidades cristianas dispersas en Irán se juntaron para organizar una iglesia común y reforzar así su posición. Se declararon independientes administrativamente del Oeste. El Cristianismo continuó expandiéndose por la Ruta de la Seda.

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Zoroastro

Los cristianos bajo el Imperio Sasánida vivieron muy precariamente, sirviendo en el ejército. Al mismo tiempo, los intentos para desterrar esta religión y asumir el Zoroastrismo no culminaron. El emperador Shapur II, por ejemplo, realizó un decreto con puntos en contra del Cristianismo y a favor del Zoroastrismo, señalando que los cristianos destruyeron sus enseñanzas sagradas, que enseñaban brujería y enterraban a sus hombres en la tierra. Por suerte para los cristianos, estos decretos no encontraron el apoyo esperado, y tanto ellos como los judíos pudieron vivir en paz.

La adopción del Cristianismo como la religión oficial del Imperio Romano tuvo dos grandes efectos en el Cristianismo Iranio. Primero, los cristianos romanos usaban pretextos de distintos tipos para perseguir a los cristianos iranios. Por otro lado, ahora que el Cristianismo estaba en lo más alto del mundo occidental por su adopción en Roma, las disputas doctrinales eran ganadas por los partidos que recibían el apoyo del gobierno, pudiendo suprimir con ese poder a sus rivales.

Nestorianismo

Durante el siglo V, Nestorio fue coronado Patriarca de Constantinopla, enseñando la visión del Cristianismo que tenía la escuela de Antioquia. Los nestorianos, en contra de la doctrina ortodoxa[13], afirmaban que la forma divina y la forma humana en Cristo actuaban como una si fueran una sola, pero que no se fundían ni mezclaban para componer la unidad de un solo individuo. Por este mismo motivo rechazaba el nombre que le daban a la Virgen María como Madre de Dios, pues “no podía imaginarse a Dios como un niño pequeño”. El sostenía que María había sido la madre del Jesús humano pero no del Hijo divino.

En el año 431 fue convocado un Concilio, en el que la posición de la escuela de Antioquia fue condenada como herética. Nestorio fue entonces depuesto y exiliado a Egipto.

En Siria y hacia el Este, el Nestorianismo se hizo dominante y formó la Iglesia del Este, situada en la capital del Imperio Sasánida. Desde ese momento, la iglesia nestoriana comenzó a ser identificada con el mundo persa en oposición al Imperio Bizantino. Poco tiempo después, el Nestorianismo se convirtió en una de las doctrinas oficiales del Asia Cristiana.

Los mercaderes sogdianos jugaban un papel principal en la Ruta de la Seda. Algunos de ellos abrazaron el mensaje cristiano de Nestorio, mientras que otros adoptaron el Budismo. Muchos textos nestorianos se encuentran en la lengua sogdiana, señal de que la mencionada rama cristiana se diseminó por la Ruta especialmente en este idioma.

Durante muchos años la lengua sogdiana fue la más recurrente a través de la Ruta de la Seda, pero la necesidad de comunicarse entre extranjeros continuamente hizo que no se dejaran de lado otros lenguajes.

En la región de Sogdiana nunca hubo ortodoxia religiosa, siempre fue un sitio de paso. Tanto griegos como sakas, turcos, partos y sasánidas dejaron influencias en la zona.

La religión nativa de los pueblos turcos y mongoles de Asia Central suele clasificarse como chamánica. Su dios supremo, es Tangri, principio masculino que es a su vez balanceado por la tierra, el principio femenino. Los rituales que realizaban se referían a las necesidades básicas como la caza o la fertilidad, y el mundo espiritual era accesible por los chamanes.  A todo esto, los nómadas turcos aprendieron el arte de la escritura de sacerdotes persas nestorianos, alrededor del 550 DC. Aparentemente algunos de estos sacerdotes fueron percibidos como chamanes, por lo que la aceptación del nestorianismo resultó una tarea no muy complicada. Hubo conversiones masivas con el correr de los años.

Hacia la caída del Imperio Mongol, el Cristianismo era ciertamente la religión más difundida entre los pueblos esteparios. Pero lo cierto es que hay poca información sobre la manera en que el Cristianismo era practicado entre ellos. Muchos rituales tradicionales habrían sido simplemente cristianizados.

Como se había comentado anteriormente, algunos emperadores de la dinastía Tang sentían fascinación por todo aquello llegado del Oeste. Así fue como comerciantes sogdianos e iranios introdujeron el Cristianismo Nestoriano en China durante el siglo VII. En un principio, los chinos pensaron que la fuente de esta religión se encontraba en la región del Irán, por lo que la llamaron “la religión irania”. Esto fue corregido a mediados del siglo VIII.

Según fuentes Tang, en el año 638 ingresó a China un sacerdote iranio llamado A-lo-pen, trayendo consigo escrituras que fueron traducidas para el entendimiento del emperador. Éste las aprobó, dándole libertad de propagar su fe a través del imperio.

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El misionero persa nestoriano A-lo-pen llega a la corte de la dinastía Tang

Los sacerdotes trataron de adaptar las concepciones cristianas al Budismo, equiparando sus textos a los sutras o a los santos cristianos con Bodhisattvas. Sin embargo, no parece haber habido un número significativo de conversos en tierras chinas. La mayor parte de la comunidad nestoriana de China estaba compuesta de forasteros, como era también el caso del Judaísmo y el Zoroastrismo. Los cristianos y maniqueos eran apreciados especialmente por sus conocimientos en astrología y medicina.

En el año 845, el emperador chino Wu-tsung de la dinastía Tang, quien era partidario el Taoísmo, expulsó a todas las religiones extranjeras. Desde aquel momento, el Cristianismo estuvo casi desaparecido hasta que pudo retornar de mano de los mongoles 300 años después.

Maniqueísmo

El profeta Mani nació dentro de una de las sectas que alrededor del 200 d.C. proliferaban en las zonas de Mesopotamia. Fue criado en un contexto ascético, y se dice que recibió su primera revelación a los 12 años, y la siguiente a la edad de 14. Desde la segunda revelación, Mani tomó el rol de profeta (siendo antecedido por Zoroastro, Buda y Jesús) y se encaminó a predicar su mensaje.

Las primeras regiones sobre la que ejerció cierta influencia fueron las tierras kushanas del noroeste de India. El marco teórico budista fue esencial para la formación del pensamiento religioso de Mani. La trasmigración de las almas pasó a formar parte de las creencias maniqueas, y la estructura divisoria entre monjes hombres y mujeres (“los elegidos”) y sus seguidores (“los oyentes”) parece basarse en la sangha budista.

Mani intentó ubicar su fe como la religión oficial del Imperio Sasánida, convirtiendo para este propósito a dos príncipes de la casa reinante. Durante el reinado del emperador Shapur, Mani contó con patronazgo oficial y protección, pudiendo de esta manera enviar a sus seguidores a predicar por los territorios. La nueva religión ganó conversos rápidamente, pero no tendría estas ventajas por mucho tiempo.

Luego del acceso al trono de Bahram I, su fortuna cambió y fue arrestado en el 276. La acusación que pesó sobre él no se refirió a la religión que había fundado, sino al rechazo de sus obligaciones civiles. Es decir, que no fue considerado bueno para nada que se observase propicio al desarrollo del Imperio. Esto sugeriría que los líderes religiosos eran más valorados por sus habilidades como doctores que como guías espirituales. Así, el emperador sentenció a Mani a prisión, donde murió a la edad de 60 años.

La religión maniquea es usualmente vista dentro de un sistema gnóstico, donde la separación radical es vista como espíritu (lo bueno) y materia (lo malo). El universo es visto como un lugar de conflictos entre el bien y el mal. La figura más relevante de la mitología maniquea es Jesús. Mani se refiere a sí mismo como “el Apóstol de Jesucristo”, tomando este Jesús maniqueo 3 formas:

  1. Jesús el Hombre: el Jesús histórico de los cristianos, pero cuya muerte en la cruz Mani considera una ilusión.
  2. Jesús el Alma Viviente: el Jesús que sufre, la fuerza de la bondad que se encuentra en todas las cosas vivientes.
  3. Jesús el Esplendor: es el cuerpo de Luz que visitó al Primer Hombre y retornará como Salvador.

Mani enseñaba que la reproducción era incorrecta y se relacionaba con el demonio, ya que con cada generación que aparece las partículas de luz atrapadas en cada individuo se dividen entre los descendientes de uno. Los maniqueos “electos” practicaban así la abstinencia.

Mani también redactó sus propias revelaciones, produciendo por lo menos siete trabajos canónicos que son la base escrita de su religión. Como también creía en el poder de las imágenes para transmitir la verdad religiosa, ilustraba sus propios libros.

Los elegidos se distinguían llevando túnicas blancas, y adherían a una estricta dieta vegetariana. Al no poder prepararse siquiera su propia comida (ya que dañarían las partículas de luz presentes en todas las cosas vivas), eran por demás dependientes de los oyentes.

La religión de Mani comenzó a gozar de popularidad en el mundo mediterráneo, y aún antes de la conversión de Roma al Cristianismo, tanto él como sus seguidores fueron intensamente perseguidos. El Maniqueísmo sobrevivió en Europa hasta la Edad Media.

Maniqueismo

Durante la vida de Mani, la religión influenció a través de la Ruta de la Seda más allá del río Oxus, actual Amu Daria. Los sogdianos nuevamente jugaron un papel principal en esta difusión, traduciendo textos y llevando consigo la fe por los distintos caminos.

Si bien se permitió en un principio su prédica en China, en el año 705 los regentes del Imperio Tang comenzaron a mirar al Maniqueísmo en forma sospechosa, por lo que lanzaron un edicto permitiendo la conversión sólo a los no chinos.

Básicamente, el Maniqueísmo intentó mostrarse como un Cristianismo esotérico para el Oeste, y como un tipo de Budismo en el Este.

Entre los turcos Uighures la religión fue aún más popular, llegando a ser establecida como religión de estado. Los maniqueos se vieron instantáneamente elevados a una clase social superior en estas tribus luego de las conversiones. Poco a poco, fueron perdiendo terreno frente a los budistas y cristianos, luego de prevalecer en la región del Turkestán por unos 500 años.

Islam

Ninguna religión en toda la historia del mundo favoreció tanto el comercio como el Islam. El mismo Profeta Muhammad era un hombre de negocios, empleado por Khadiya (una exitosa comerciante) cuando tenía 20 años. Poco después ambos contrajeron matrimonio.

Alrededor del año 610, Muhammad, a quien le gustaba pasar tiempo meditando solo en las montañas fuera de la ciudad de La Meca, comenzó a recibir la revelación del dios uno y único Allah a través de su mensajero, el arcángel Gabriel.

La Meca fue un pueblo desértico con muy poco para subsistir más allá del comercio. Muchas de las revelaciones que recibió Muhammad tenían que ver con la injusticia social, lo cual era un problema en Meca. La religión fue ganando adeptos poco a poco, pero también se ganó el disgusto de aquellas clases superiores que se veían directamente atacadas por el mensaje divino.

En el año 622, los ciudadanos de la ciudad de Yathrib se vieron envueltos en disputas entre facciones que no podían resolver. Habiendo escuchado de la reputación de Muhammad, lo invitaron para arbitrar los conflictos en la ciudad. Él aceptó, y con él fueron también la mayoría de sus seguidores. Esta migración desde La Meca hacia Yatrib es conocido en el Islam como hijra (hégira), y marca el inicio del calendario islámico.

Una vez en Yathrib, los musulmanes disfrutaron de una posición especial. En forma organizada, interceptaban caravanas provenientes de La Meca no sólo por las provisiones sino también como una forma de retribuir las persecuciones de las que habían sido víctimas años antes. Luego de varias batallas contra los mecanos, Muhammad y sus seguidores lograron negociar la posibilidad de regresar a La Meca como parte de una peregrinación a la sagrada Piedra de K’aba.

El asalto a caravanas era parte de la vida económica de Arabia. La única regla era que no se podían atacar caravanas de clanes con los que se había hecho un pacto de no agresión. De hecho, gran parte de la expansión musulmana se debió a la antigua costumbre árabe del asalto a caravanas.

Con el tiempo, muchos de estos clanes enviaron miembros para conseguir este tipo de pactos con Muhammad. Estas profesiones de lealtad fueron luego descritas por escritores musulmanes como “sumisión”, palabra que en árabe es Islam.

Evolucion-del-Islam

Luego de la muerte de Muhammad en el 632, muchas de estas tribus que mantenían un pacto con él se rebelaron. Los musulmanes inmediatamente eligieron un seguidor o califa, Abu Bakr, quien fue el primero de cuatro gobernantes principales con esta denominación.

Hacia el año 660, la familia gobernante del clan de los Omeyas (que sucedió a Abu Bakr) se estableció en Damasco, y pronto se ganaron la no aceptación de varios musulmanes por su estilo de vida poco islámico. El grupo que provocaría en parte la caída de los Omeyas estaba compuesto por no-árabes que habían decidido adoptar la religión islámica.

Inicialmente, en el período Omeya se refirió a la religión musulmana como “religión árabe”. A medida que el imperio crecía, se imponía la ley musulmana sobre los pueblos conquistados, pero no se consideraba un requerimiento esparcir y lograr la adopción de fe. Una vez que se accedía localmente a someterse a la autoridad musulmana y a pagar un pequeño impuesto, se protegía a las comunidades, que usualmente practicaban alguna de las “religiones de Libro”. Esto es justamente lo que provocaba el rechazo de los musulmanes árabes ante los no árabes que quisiesen convertirse, ya que se veían afectadas directamente tanto sus fuentes de ingreso y su sistema distributivo de las mismas a través de los musulmanes. Hacia el siglo VIII los conversos no árabes probablemente ya estaban superando a los musulmanes árabes.

El Islam intentó eliminar la distinción entre clases y etnias, pero nunca se logró por completo. Los más antiguos conversos y sus descendientes tenían un estatus y privilegio mayor que los conversos tardíos. El problema mayor era que, al estar la sociedad de Arabia compuesta por clanes a los que uno se remitía para mostrar su posición, los musulmanes conversos no contaban con este respaldo que garantizaba de alguna manera cierto estatus. La forma de solucionarlo era que alguna de estas familias tribales tomara bajo su tutela a los conversos como “clientes”, pasando así a ser una especie de miembros honorarios del clan.

Mientras todo lo anterior sucedía, el califa omeya Mu’awiya se rehusó a reconocer el nombramiento del primo y yerno del Profeta, Alí, como Cuarto Califa. Una minoría importante de musulmanes sintió que el liderazgo debía entregarse por condiciones de autoridad carismática a través de la línea familiar del Profeta. Para los partidarios de Alí, los Omeyas habían sido usurpadores.

La situación impulsó la revolución Abbásida, en la cual Abu Muslim, apelando a su ascendencia de Abbas, el tío del Profeta, tomó el poder con el apoyo de los partidarios de Alí. Los nuevos ministros y funcionarios fueron en su mayoría iranios, recientemente conversos desde el Zoroastrismo, Cristianismo e incluso Budismo. La capital se trasladó a Bagdad en el 762.

De todas formas, es importante aclarar que los iranios siempre se habían considerado orgullosamente como provenientes de una de las más grandes civilizaciones antiguas. Para muchos de ellos, ser conquistados por los árabes, a quienes consideraban bárbaros, fue un gran trauma en su historia.

En Sogdiana por ejemplo, hubo un movimiento de resistencia durante el año 777, formado alrededor de la figura de Muqanna, un hombre que se había declarado a sí mismo profeta y cuyos seguidores, como los maniqueos, usaban túnicas blancas. Este movimiento fue realmente exitoso en Asia Central. Fuentes cuentan que Muqanna era una especie de maestro de la ilusión. Cuando la gente le pedía que se revelara, sus asistentes utilizaban espejos para crear efectos con la luz del sol e impresionar así a la muchedumbre. Varios creían entonces haber visto a Dios. Luego de 9 años de conflicto con los musulmanes, éstos pudieron rodearlo. Muqanna se lanzó entonces al fuego, pero previamente a esto se dirigió a sus fieles diciendo que iría al cielo y traería con él ángeles para ayudarlos.

El Islam se hizo presente primero en áreas urbanas a lo largo de la Ruta de la Seda, y sólo después incursionó en el interior de las regiones. La religión establecía que los hijos nacidos de matrimonios mixtos debían ser criados como musulmanes. Esto facilitó la expansión de la religión, imponiéndose sobre aquellas tradiciones que pudiese encontrar en su camino. Sin embargo, es un hecho que en las regiones interiores este avance fue más moderado, pudiendo sus habitantes conservar sus costumbres y religiones nativas por mucho más tiempo que en las urbes. El proceso de islamización de los campesinos se llevó a cabo en mayor medida a través de los sufíes, quienes se cargaron sobre sí esta misión. Su gran carisma fue esencial para lograr las conversiones, pero también sus interpretaciones personales sobre el mensaje del Islam. Estas interpretaciones se acomodaban a las creencias y prácticas locales.

La islamización de Kashgar comenzó en la primera mitad del siglo X, cuando Satoq Bughra, un muchacho turco local del clan de los Karakánidas, se convirtió. Poco después, Satoq Bughra se posicionó como khan de Kashgar y proveyó al Islam como religión oficial. Desde ese momento se registraron unas doscientas mil conversiones.

En el caso de China, podemos hoy en día encontrar alrededor de 5 millones de chinos musulmanes, conocidos como Hui. Los comerciantes persas y árabes musulmanes viajaron desde los principios de la expansión del Islam hacia China.

Los musulmanes son mencionados entre aquellos que ayudaron a restaurar el poder Tang. En recompensa por estos servicios, tierras en China central fueron repartidas a soldados musulmanes. Muchos de ellos se asentaron y tomaron a mujeres chinas como esposas. Los Hui se presume que son descendientes de estos grupos mercenarios que colaboraban con Tang. Otro motivo para el anclaje del Islam en China era que las comunidades musulmanas también crecieron por su costumbre de adoptar a los hijos no queridos de parejas chinas.

Los musulmanes en China vivían en enclaves definidos y resistiendo a la sinización. Tenían sus propios sistemas de educación, sus propios líderes de comunidad, y su propia economía conectada a través de la Ruta de la Seda con los musulmanes residentes en el oeste. Durante la dinastía mongola Yuan en China, musulmanes persas y árabes fueron favorecidos con puestos de finanzas y recolección de impuestos en la corte. Esto provocó que los chinos vieran cada vez más a los musulmanes como estereotipos de comerciantes poco confiables.

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BIBLIOGRAFÍA

► FOLTZ, Richard C.; Religions Of The Silk Road, Overland Trade and Cultural Exchange from Antiquity to the Fifteenth Century; St. Martin’s Press; New York; 1999

► DRAGONETTI, Carmen; Dhammapada – La Esencia de la Sabiduría Budista; Asociación Budista China en Argentina; Buenos Aires; S/D

► G. SCHIRMER INC.; Silk Road en http://www.schirmer.com/silkroad/; 2001 (Entrada 2005)

►SILK ROAD STUDY GROUP; Silk Road en http://gallery.sjsu.edu/silkroad/intro.htm; 2000

(Entrada 2005)

[1] Ferdinand Freiherr von Richthofen (05/05/1833 en Carlsruhe, Alemania – 06/10/1905 en Berlin) fue el fundador de la geomorfología moderna. Acuñó el término Seidenstraße, que se traduce como Ruta de la Seda. http://de.wikipedia.org/wiki/Ferdinand_von_Richthofen [26/09/06]

[2] Pueblo nómada y ganadero de Asia Central, que se encontraban originalmente emplazados en tierras que hoy forman parte de Mongolia. La mayor parte de la información sobre este pueblo proviene de fuentes chinas (con quienes tenían conflictos permanentes), por lo que suele ser tendenciosa.

[3] El Rigveda (traduc. aprox: rig «frase, verso» y veda «conocimiento») es una colección de himnos en sánscrito dedicados a los dioses hindúes. Es tomado como el más sagrado de los 4 textos religiosos del Hinduismo, conocidos como los Vedas.

[4] Monjes y monjas.

[5] Seguidores de la escuela Mahayana, o del Gran Vehículo.

[6] Escuela de los Ancianos, o escuela Theravada, también llamada despectivamente Hinayana o del Pequeño Vehículo por los partidarios de la escuela Mahayana.

[7] El producto de la correcta meditación es prajña o pañña, traducido como “conocimiento” o “sabiduría”. Se trata de la captación de las verdades básicas del budismo.

[8] Este término se aplica a aquellos que han realizado en sí mismos las enseñanzas de Buda, es decir, que han recorrido los Ocho Caminos y han alcanzado la sabiduría y la liberación.

[9] Bodhisattva significa literalmente «iluminación (‘bodhi’) verdad (‘sattva’)» en sánscrito.  Se aplica el término a aquellos que lograron alcanzar la iluminación, pero por su gran compasión, vuelven para ayudar a los demás seres para lograr el mismo objetivo.

[10] En la mitología hindú, Garuda es el nombre de una divinidad menor, criatura con rasgos de pájaro y cuyo amo es el dios Vishnu. El Budismo no niega la existencia de dioses, a quienes denominan devas, de hecho acepta los dioses del Hinduismo. En la mitología budista, los Garuda son enormes pájaros predadores con inteligencia y organización social.

[11] Grupo de dialectos evolucionados a partir del idioma sánscrito, entre los cuales se encontraba el pali, idioma en que fueron compuestos gran cantidad de textos budistas. El prácrito fue una lengua viva hasta el siglo XII. Después de esto fue absorbida por el indio medio hoy hablado en la India, con todas sus variedades regionales.

[12] Conocido también como Budismo Vajrayana, o del Vehículo del Diamante, esta escuela surge a raíz de la unión entre el budismo Mahayana y las creencias mágicas del folclore popular del norte de la India. Pero difiere del Mahayana por el gran énfasis que se pone en la acción sacramental.

[13] La doctrina ortodoxa mantenía que Cristo tiene dos naturalezas, una divina y otra humana, las cuales, aunque distintas, están unidas en una persona y misma sustancia.

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