LA LITERATURA ARMENIA EN SU RELACIÓN CON LA HISTORIA DEL PAÍS.

Armenia. Isla cristiana en medio del océano musulmán. Enclave cultural que supo resistir los embates del tiempo y de los hombres. Porfiada insistencia que se despliega durante más de dos milenios.  El presente trabajo ofrece un pequeño correlato entre su historia (desde sus inicios hasta la caída de las Cruzadas a mano de Saladino) y su literatura (desde la oralidad al llamado Siglo de Plata). Se trata pues del desarrollo de la literatura armenia, encontrando su qué y porqué en la historia de su pueblo.

Propuesta

Los libros dedicados a la historia de Armenia, suelen dedicar algunos capítulos a señalar ciertos aspectos de la literatura de ese país. Realizan un breve repaso de la vida de los autores más ilustres y una síntesis de sus obras de mayor renombre, sobre todo aquellos correspondientes a los llamados Siglo de Oro y Siglo de Plata. Resulta difícil con ello comprender globalmente los diferentes procesos por los que ha pasado dicha literatura a lo largo de la milenaria tradición del país, las razones históricas de sus épocas de apogeo y decadencia, la influencia del entorno en el desarrollo de cierta temática.

Este trabajo apunta humildemente a brindar una base histórica, una estructura de los diferentes períodos literarios en donde deberíamos enmarcar a los principales autores y sus obras. A pesar de la brevedad del trabajo, y de la amplitud de la temática elegida, no nos limitaremos a dar una simple ubicación temporal, sino que, siempre que sea posible, explicaremos en qué medida esa historicidad generó o actuó sobre la literatura. La búsqueda de un cierto proceso inverso: la influencia de la literatura armenia en su historia, aunque digno tema de profundización, no podrá ser aquí objeto de investigación, pero tal vez pueda esbozarse de manera somera.

Los límites históricos en los que nos hemos de mover estarán enmarcados por el inicio de la historia armenia y el siglo XII. Incluiremos entonces las etapas anteriores al Siglo de Oro, las inmediatas posteriores hasta el Siglo de Plata, y finalmente éste último.

El trabajo tendrá como libro histórico literario la “Historia de la Literatura Armenia” de H. Thorossian (tr. Jorge Serafian). La clasificación según períodos que tal autor propone en su obra nos servirá como estructura del escrito. Las razones y consecuencias históricas de la literatura que el autor describa serán extraídas además de las siguientes fuentes:

Para el capítulo 1

–          R.D. Wilkinson, Introducción a la historia de la Armenia precristiana.

Para el capítulo 2

–          Historia de la Persia Antigua,  de Guillermo Oncken

–          Urbi et orbi de F.Chiovaro y G.Bessiere

–          Las cruzadas de Georges Tate

–          Atlas de los Imperios de Gérard Chailand y Jean Pierre Rageau

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1. Literatura Oral ( ¿? a.C. – 305 d.C.)

Hemos de comenzar nuestra investigación retrotrayéndonos al siglo VI a.C. Fue entonces cuando pueblos indoeuropeos ocuparon la meseta de Armenia, habitada anteriormente por pueblos pre-armenios, los urartianos. Estos habían caído recientemente bajo los medos, los cuales destruyeron todo vestigio cultural que pudiera haber llegado hasta nosotros. «El surgimiento de los armenios coincidió y posiblemente fue ligado con el surgimiento del imperio medo, al cual Armenia fue rápidamente incorporada»[1].  Pronto Media cayó bajo Ciro, fundando el imperio Persa. «Armenia permaneció -sin duda a causa de su débil estado político y su cultura elemental- bajo el yugo del imperio persa fundado por Ciro y sus sucesores.»[2] A parecer, en estos primeros siglos de conformación del pueblo armenio el yugo impuesto por los medos y los persas fue muy fuerte. El primer jefe del país (sátrapa) del que se tenga noticias será Orontes, familiar del rey persa. Podemos arriesgar que su calidad de extranjero, a pesar de sus rebeliones contra el poder central, no generó en el pueblo armenio ningún sentimiento de lealtad o de identificación nacional. En todo caso no han llegado hasta nosotros ninguna épica referida a este gobernante, que podría avalar lo contrario.
Tras la invasión de Alejandro, la situación será distinta. Si bien Armenia caía una vez más bajo dominio extranjero, las autoridades seleúcidas fueron menos rígidas que sus anteriores. Nuevamente se dividía al país en dos satrapías (según la división que empezó con Darío, la región más grande, a la que nos referimos antes, había sido gobernada por los oróntidas), pero ahora se permitía cierta autonomía, con la instalación de dos príncipes elegidos por los seleúcidas. «La Armenia propiamente dicha, fue tomada por Artaxias (190 a.C.), mientras que los territorios del oeste (…) por Zariadras»[3]. Esta distención respecto a los períodos anteriores, puede observarse como un período intermedio hacia la independencia completa. De hecho, cuando Antíoco sea derrotado por el imperio romano, las dos satrapías se convertirá en dos estados independientes, Armenia y Sophene. Pero, a los fines de este trabajo, tendríamos que destacar que el pueblo comienza a identificarse con el gobernante del período seleúcida, cuyos seguidores gobernarán luego sobre la independizada Armenia. La literatura armenia dará en este período intermedio sus primeros pasos. Se tratará de cantos épicos dedicados al legendario Artaxia (o Artashés) y sus descendientes, sobre todo a Tigrán o Tirdat el grande. Éste, estuvo al frente del país cuando ya el imperio seleúcida había perdido sus tierras a favor de los romanos, y en cambio eran los partos la fuerza oriental que contrarrestaba a estos. Aprovechando los momentos de debilidad de los imperios en tensión, Tigrán no sólo unificó los territorios de Armenia y Sophene, sino que conquistó otras tierras ampliando considerablemente sus territorios. Su ambición imperial se vio sin embargo frustrada al final de sus días. Al caer frente a los romanos, perdió las tierras tan hábilmente conquistadas, y nuevamente Armenia limitaba su autonomía a una relación de vasallaje

Veamos un ejemplo de estos poemas:

Como el altivo Tirdat
Que en su impetuosidad
Derribó los diques de los ríos,
Y en su ardor,
Detuvo su curso hacia el mar.

Estos poemas han pasado a conocerse como “Cantos de Goghten” y a pesar de disponer solo de fragmentos, se cree que “todos los cantos de Goghten formaban conjuntamente una epopeya única abarcando, toda la historia de Armenia”[4].

Son estos los monumentos más antiguos del idioma armenio, y fueron transmitidos en forma oral a través de los trovadores de corte. Mucho se ha perdido, lo que llegó a nosotros se lo debemos a la recopilación de ellos que hizo Moisés de Joren en suHistoria de Armenia. Además de estos cantos épico-legendarios, se cree debe haber existido una gran creación mitológica, sin embargo, de esta época antigua, sólo nos llegó un poema de este tipo:

El cielo y la tierra padecían los dolores del alumbramiento,
del dolor del alumbramiento padecía el mar purpurando.
La caña roja en el mar sufría los mismos dolores.
Por el tallo de la caña salía humo,
Por el tallo de la caña salía llama,

Y por la llama corría un adolescente;
Tenía cabellera de fuego,
Tenía barbas de llama,
Y sus ojos eran soles.

 

Piedra con texto de Tigran el Grande (siglo I d.C.)

Piedra con texto de Tigran el Grande (siglo I d.C.)

2. Literatura Escrita (305-1950)

 

I.                   Época intermedia: obras escritas en idiomas extranjeros (305-403)

Armenia era debatida entre los poderes romano y parto. Estos habían llegado a un acuerdo mediante el cuál los reyes de Armenia serían de dinastía parta (arsácidas) pero aprobados por Roma. Sin embargo, la fuerza oriental pasará a manos de los sasánidas persas cuando en el año 224 d.C. estos derroquen a los partos. De esta forma Armenia parecía lograr cierta autonomía al alejarse de Persia. Restaba entonces una separación con el imperio romano y esta llegará a través del credo.

En el año 305 Armenia se convierte al cristianismo. Al mando del país se encontraba el rey Tirdat III, educado y enviado por Roma a ocupar el trono. Y quien lo convertirá será San Gregorio. La tradición verá de forma milagrosa los sucesos que desembocaron en la adopción de la fe cristiana, pero es posible sin embargo encontrar una explicación histórica: la nueva religión fortalecía a Armenia tanto interna como externamente. De manera interna lograba unión, orden e identidad, a través de la unificación de credos , la estructuración eclesiástica, y la creencia en una fe avalada en libros y diferente a las religiones del entorno. De manera externa, dejaba a Armenia en clara distinción del paganismo romano (y por supuesto, también del zoroastrismo sasánida).

Pero muchas eran las fuerzas que estarían en contra de este cambio tan profundo, tanto interna como externa. De esta forma se necesitó actuar rápida y drásticamente. “El rey y Grigor, con el mismo ardor, trabajaron encarnizadamente por la expansión de la nueva religión. Destruyeron los templos y aniquilaron los archivos y libros paganos. Erigieron iglesias y fundaron escuelas.”

Así, en lo que respecta a literatura hubo dos procesos antagónicos. Por un lado en busca de suprimir el paganismo se desbastó cualquier tipo de escritura anterior y que de otra forma hubiera a llegado a nosotros como la primera muestra de literatura armenia escrita. Por el otro el celo fanático de Gregorio (que le valdrán el seudónimo de “El Iluminador”) generó los finalmente primeros escritos literarios armenios.

Sin embargo, aún no existía una escritura propia (tal vez en tiempos paganos haya existido alguna). Si bien en Armenia se hablaba armenio, dos eran las lenguas más extendidas a Este y Oeste del país, la siríaca y la griega. Tales serán los idiomas en que se escriba esta literatura.

Temáticamente, como habría de esperarse, eran de naturaleza religiosa. San Gregorio escribió en griego y su obra más famosa será el Hachajapatum, de carácter dogmático y moralista. El segundo autor de este período será Zenob de Glak, un sacerdote de origen asirio, quien escribió una serie de relatos aunados en la obra Historia de Taron, y que precedidos por tres cartas, contienen “datos sobre la manera como se trabajaba en esa época para la propagación de la doctrina cristiana”[5].

Pero si lo que se buscaba era la unificación y clara limitación del país frente a un entorno que siempre amenazaba con la absorción, hacían falta historias del país. Serán entonces Agathangel y Fausto de Bizancio quienes nos legarán las primeras obras.Agathangel era secretario de Tirdat. Escribió en griego por ser de nacionalidad romana. Su obra Historia de Tirdat y San Gregorio, es citada por todos los autores del Siglo de Oro, y se la considera una joya de la literatura clásica. Fausto de Bizancio, de quién existen controversias acerca de su origen y lengua, escribió su Historia que carece de la precisión del libro de Agathangel, pero narrativamente la supera, siendo su característica más destacable la descripción de “los hábitos y costumbres, de las supersticiones populares, las usanzas del pueblo y de los príncipes, como así también las relaciones entre la corte y la Iglesia.”[6]

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San Gregorio “El Iluminador”

II.                 Siglo de oro (403-500)

Pero la distinción religiosa de Armenia no durará mucho tiempo. El imperio romano en decadencia cambia de estrategia respecto de la nueva religión. El emperador Constantino, se muestra a favor del cristianismo, a la vez que traslada la capital del imperio al Este, a la ciudad que pronto llevaría su nombre, Bizancio. En el año 398 el imperio romano se divide en dos partes, occidental y oriental. Ya cristianizados, el Imperio Romano de Occidente tenderá a la teoría de la supremacía papal, mientras que Bizancio evolucionará según un esquema conciliar[7]. Esto hermanaba doctrinal y geográficamente a Armenia con lo emperadores bizantinos.  De hecho, los obispos armenios asistirán a los primeros concilios cristianos.

El peligro de fusión con el imperio bizantino era nuevamente fuerte, sin embargo dos hechos distinguirán a Armenia. El primero de ellos es la creación de una escritura propia.

Esta se considera obra de Mesrop Mashtotz, evangelizador activo y enérgico, que viendo dificultado su camino de supresión de las costumbres y ritos paganos debido por falta de una escritura propia, es impulsado a crearla.[8] Los especialistas en cambio no llegan a un acuerdo acerca de si crea todas las letras, o toma un alfabeto incompleto que él finalmente adapta y completa. En todo caso es un tema menor a los fines de este trabajo.

El alfabeto propio proveyó de una más afianzada identidad al pueblo armenio, que se embarcó en una acelerada carrera de traducciones. Roma y Persia deciden llegar a un acuerdo y terminan imponiendo su poderío sobre Armenia a la cual dividen en dos territorios, instalando prefectos bizantinos en el sector occidental, y gobernadores (marzpan) persas en el oriental. Armenia pierde así la independencia, pero resiste culturalmente a través de su literatura.

“La literatura del siglo de oro ha sido la de las traducciones por excelencia. En seguida después de la Biblia, se dio la versión de las obras religiosas, teológicas, y morales de los Padres asirios y griegos.”

Entre los autores más importantes del período, además del ya mencionado Mesrop, se destacan:

Sahac el Grande, hijo del católicos, y gran animador del nuevo espíritu cristiano, que participó en la traducción de obras griegas.

Eznik de Koghb de quien no se conocen datos personales, pero es considerado “el más brillantes de los autores del siglo de oro”[9]. Su obra maestra es Contra las Sectas, donde se dedica a refutar tanto a las religiones paganas, (en especial a la doctrina dualista), como a la filosofía griega.

Koriun, también llamado el Admirable, fue consagrado obispo de Iberia, y se lo cree de origen georgiano. Es uno de los traductores mayores. Tradujo al armenio los tres libros de los Macabeos.

La actividad de estos hombre fue tan profusa, que muchos textos griegos que se han perdido en sus originales, pudieron ser rescatados para la humanidad de sus traducciones armenias.

En el 451, debido a un conflicto con los persas, la Iglesia Armenia no puede asistir al Concilio de Calcedonia, donde se combatió la doctrina monofisista de Eutiques. “Más tarde, cuando fueron puestos al corriente de las decisiones tomadas, no se consideraron obligados a aceptarlas (…) Así fue consumada la escisión entre las dos Iglesias”[10] Y con ello asistimos al segundo hecho que, dijimos, distinguirá a Armenia del poder bizantino.

Al parecer esta doble diferenciación que los armenios tenían con los persas y ahora también con Bizancio, fue negativa para la actividad de traducción de este Siglo de Oro de la literatura Armenia. De allí que Thorossian proponga en su libro una división del período en “Siglo de Oro propiamente dicho” (lo que correspondería a los años 403-450) y “Segundos traductores y sucesores” (que abarcaría el período 450-500); afirmando que la disminución de la actividad en la segunda parte de este Siglo de Oro “es atribuida a las guerras religiosas con los persas, como así también a las discusiones dogmáticas con los griegos a propósito de los decretos de Calcedonia”[11].

Pero si la actividad de traducción de libros traídos desde Bizancio comenzó a menguar luego de la escisión, los pocos autores que honraron esta segunda se volcarán entonces a una temática más interna: la historia del país.

Veamos a los tres autores más importantes del período:

Eliseo, religioso y secretario del general David Mamiconian, aquel que en el año 451 lucho contra los persas que buscaban imponer el mazdeísmo y razón por la cual el país no pudo estar representado en el Concilio de Calcedonia.[12] Su obra más importante será la Historia de Vardan y la batalla de los armenios, donde relata los acontecimientos desde la caída del último rey arsácida (430) hasta el 465.

Lázaro de Farbi, compañero del príncipe Van Mamiconian, se inclinó desde joven por la carrera eclesiástica. Escribió la Historia de Armenia que contiene los relatos de los acontecimientos del país por espacio de casi un siglo (390-485), y es conocido también por la Carta a Van Mamiconian, en cuya larga extensión explica a su amigo las calumnias de los monjes que lo celaban, y cuyo valor radica en su descripción de la vida en los conventos de su época.

Moisés de Jorén: la tradición lo hace sobrino de Mesrop Mashtotz, el creador del alfabeto armenio. Se educó en los centros intelectuales más importantes de la época (Antioquia, Bizancio, Alejandría, Atenas y Roma). Su obra mayor es la Historia de Armenia, compuesta en tres volúmenes a pedido del príncipe Sahac Bagratuní, que se inicia en los tiempos legendarios de origen de los armenios hasta la muerte de Mesrop en el año 440 d.C. De gran valor literario debido al estilo original y encantador de su prosa, ha sido sin embargo criticado en su valor histórico tildándolo de poco creíble. Si bien un estudio histórico moderno descalificaría buena parte de su obra, es de destacar la gran cantidad de obras consultadas por este autor, lo mismo que su gran esfuerzo en la deducción histórica a partir de las leyendas y canciones populares, que de otra manera se hubieran perdido.

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III.              Primera época de decadencia (500-1100)

1.       Escuela helenística (500-600)


“Se trata de un período oscuro en su aspecto histórico. Los pocos datos que se tienen suelen ser pobres, complejos y repetitivos, signados por guerras entre los bizantinos y los sasánidas, con Armenia en el medio, cruzando alianzas.  En este período los persas ponen en Armenia a la familia Mamikonian. Pero se trata sobre todo de un período de fuerte presión bizantina, en su búsqueda de alinear la Iglesia Armenia a Constantinopla. Para el año 591, fruto de esta intromisión desde Occidente, los bizantinos dominarán tres cuartas partes del territorio armenio”[13]. En este contacto más estrecho armenio-bizantino, la cultura helenística fluirá hacia la meseta de Armenia como nunca antes lo había hecho, influyendo de manera notoria sobre la forma literaria y los contenidos de la literatura del país.  Los escritores del Siglo de Oro, habían escrito obras teológica o históricas en armenio, utilizando una gramática y una sintaxis propias. Los de este período sin embargo, intentarán emular las formas griegas, considerando que de esta forma enriquecían su vocabulario y estilo, pero lo cierto es que las traducciones literales siguiendo el orden del griego “palabra por palabra” hicieron los textos inteligibles[14].Sin embargo, el cambio sí tuvo su lado positivo, y este fue la extensión de la actividad literaria hacia las ciencias profanas, es decir la gramática, la retórica, la dialéctica, la aritmética, la geometría, la astronomía, la música, etc.El centro de enseñanza más importante se encontraba en Siunik, y sus doctores (vardapet) fueron los autores más conocidos del período. Entre ellos podemos nombras a Misés Siunetsí conocido como el Padre de los retóricos, y a Petros, el primero de todos los oradores de Armenia.

2.       La literatura bajo la dominación bizantina y árabe (600-895)

Los persas y los bizantinos por tantos años en continua lucha se irán debilitando sin notar que un nuevo poderío iba a ponerlos en jaque en un tiempo extremadamente corto. Los árabes, armados con su nueva fe, pronto sustituirán al imperio persa, y comenzarán a pelear la supremacía con Bizancio. La lucha será encarnizada. Armenia nuevamente en situación mediadora tendrá que optar por asimilarse a Bizancio o tomar partido por los árabes. Se inclina más por esto último, y Bizancio la considera traidora y la saquea, sin que los árabes ofrezcan resistencia. Luego los árabes harán diferentes expediciones al país. El pueblo seguirá a los nobles, pero estos serán exterminados por los árabes, que instalan a un Vostikan, encargado del cobro de impuestos y la sofocación de rebeliones. Lo agitado del período no propició el florecer literario, sino que, como cabría esperar, acentuó la decadencia. La delicada situación limitó la temática a los parámetros clásicos: historias y teologías, pero algún resabio del período helenístico quedaba y hallamos obras sobre astronomía, y hasta la aparición del primer escritor armenio laico.

Destaquemos a los autores más importantes:

Comitás, católicos en el año 615, nos dejó un poesía lírica de estilo sobrio y conciso.

Hovhan Mamiconian, era superior del convento de Glak, su obra principal fue Historia de Tarón. “A pesar de sus defectos, este libro novelesco es agradable de leer; gana en lo pintoresco lo que pierde en verdad histórica. Su autor es más un narrador, que habla a la imaginación, que un historiador”[15].

Sebeos, perteneciente a la familia de los Bagrátidas, escribió tres libros históricos. Los relatos resultan fidedignos y sirven como una buena fuente del período. Se le critica en cambio la falta de método redaccional, sobre todo en la diferencia que puede tener en un mismo texto entre una parte general y descripta someramente, y otra detallista y precisa.

Moisés Kaghankatovatsi, probablemente armenio, estaba a cargo del patriarcado de Aghobanía donde el armenio era adoptado como lengua culta. Su obra Historia de Aghovanía es la fuente principal de la historia de los alanos. Literariamente es “una curiosa mezcla de historia, de leyenda, de martirología y descripciones de costumbres”.

Anania Shiracatsi, erudito que enseñó sus conocimientos científicos obtenidos tras varios años de estudios en Karín, Constantinopla y Trebizonda. Las obras más importantes son Del Firmamento (un verdadero manual de astronomía), Pesas y Medidas, Sobre el curso del Sol, e Introducción a la astronomía.

Hovhannes “el Filósofo”, fue elegido católicos en 718, su fama traspasó las fronteras y fue llamado por el califa Omar. Entre sus obras, todas de carácter religioso, figuranDiscurso Sinodal, Contra los Paulistas, y Contra los Fanáticos.

Leoncio el Presbítero, su obra histórica, para la cual muestra tener muchos dones, nos dan muchos detalles sobre las persecuciones y masacres perpetuadas en Armenia por los árabes.

Shapouh Bagratuní, fue el primer autor laico, y también el primero en lengua vulgar, pero su obra no ha llegado hasta nosotros sino que sabemos de ellas a través de otros autores que la citan.

3.       La literatura bajo los Bagrátidas (895-1100)

Durante el siglo IX el califato abasí comenzará un período de decadencia que terminará a mediados del siglo X con su caída. “Los gobernadores de provincia quieren más autoridad y de este modo se van sustrayendo a la autoridad del califa. En el siglo X aparecen otros califatos en torno al de los abasidas: el de los fatimitas de Ifriquiya (que son chiítas ismaelíes) y el de los omeyas de Córdoba. Los fatimitas no tardan en conquistar Egipto (929) en fundar El Cairo, mientras que el movimiento igualitarista de los qármatas (península arábiga), de inspiración chiita ismaelí, se apodera de la Meca”[16]

La otrora desgastada Bizancio tendrá en cambio un período de cierto renacimiento de la mano de la dinastía macedonia, muy posiblemente de origen armenio (aunque no de tendencia pro-armenia).

Armenia nuevamente será disputada por dos bandos rivales. No obstante, los siglos de presión musulmana estaban generando reacciones internas que de la mano de Ashot I, descendiente de la nombre familia de los Bagrátidas, toma envergadura nacional, y el califato termina enviándole una corona real. Bizancio hace lo propio. De esta forma surge un nuevo período de independencia con capital en la ciudad de Aní.  “Se inició una era de prosperidad y de cultura para el país. Las ruina de las ciudades de esta época, y especialmente las de Aní, la capital, lo atestiguan. Sin embargo, el espíritu feudal se había arraigado tan profundamente entre los príncipes que no permitía la existencia de un reino poderoso y unido. Algunos jefes se separaron de los reyes bagrátidas.”[17]

Hacia fines del siglo X comenzarán a recibir los ataques de las tribus turcas selyúcidas, que terminará finalmente con la dinastía Bagrátida en 1045. Muchos armenios huirán a Cilicia, donde se fundaría la dinastía armenia Rubeniana en 1080.

Así este ciclo de independencia y prosperidad generará una literatura rica que anticipará una etapa de desarrollo aún mayor en Cilicia conocida como el Siglo de Plata. Nuevamente serán los historiadores los que intenten recomponer al país a través de un hilo conductor, tras tantos siglos de depresión. Sin embargo, dos autores adelantados brillarán sobre esta rama de historiadores, notables a títulos diferentes, son los que verdaderamente prepararon el terreno del renacimiento intelectual de la edad de plata:

San Gregorio Narekatsí, hizo sus estudios y pasó su vida monástica en el convento de Narek, sin conocer otro idioma que el suyo. Venerado tanto por sus obras como por sus cualidades morales fue canonizado por la Iglesia Armenia. El libro de oraciones es considerada su obra maestra. “Libro de alta inspiración (…) resume las meditaciones mística del autor durante toda su vida; es entonces la manifestación más completa de su alma. Los rasgo característicos de la forma de escribir del autor aparecen allí plenamente”[18]. Sus escritos eran a veces oscuros, pero siempre cautivantes y de gran belleza de imágenes. Los sentimientos poéticos, de gran ritmo, pueden verse aún en su prosa.

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Gregorio Magistros, perteneciente a la familia de Gregorio El Iluminador por parte materna, tuvo una educación muy cuidada desde pequeño. A pesar de su conocimiento de las Santas Escrituras, era laico. Su erudición plasmada en una amplia gama de ciencias le valió la honra del mismo emperador de Constantinopla. “Filósofo y teólogo, Magistros es también poeta, aún en sus escritos en prosa. Fue uno de los primeros quien, a imitación de los griegos y los árabes, introdujo en la poesía armenia la medida y la rima.”[19] Ha sido además un infatigable traductor de obras griegas. Entre sus obras se destacan un comentario sobre gramática, una colección de literatura epistolar, el poema monorrítmico conocido como Panegírico de la Santa Cruz, y una gran variedad de  traducciones.

IV.               Siglo de plata (1100-1200)

El ataque de los selyúcidas que provocó la desaparición del último Estado armenio en tierras armenias hasta llegado el siglo XX, también fue un duro golpe para árabes y binzantinos. Al oeste de Bizancio, tras la caída del Imperio Carolingio, se conformó el Sacro Imperio Romano Germánico. Sin embargo, “dos personajes se disputaban la dirección política del Occidente medieval: el emperador del Santo Imperio y el Papa. Provisionalmente, a fines del siglo XI, el Papa llevaba una ventaja; valiéndose de estas circunstancias, Urbano II emprendió la reunificación del pueblo cristiano con una gran expedición que, en su nombre, debía establecer la soberanía de los Santos Lugares.”[20] Su llamado tuvo éxito arrollador, los elementos más violentos de la cristiandad occidental se embarcaron en tamaña aventura motivados por la promesa de remisión de los pecados y la conquista y saqueo de las avanzadas ciudades orientales. La resolución de cocerse una cruz en sus pecheras, les dio el nombre de cruzados.

Pero llegar a Tierra Santa implicaba el cruce del Imperio Bizantino y luego adentrarse en territorio musulmán. A pesar del antagonismo el primer escollo fue sorteado con excusa de haber salido a pedido de Bizancio para afirmar al cristianismo en aquella zona de conflicto (de hecho gracias a los cruzados los bizantinos recuperan Nicea en el año 1097). El segundo problema incumbirá de lleno a los armenios de Cilicia. “Después de cruzar Anatolia, sufriendo hambre y des, los cruzados llegaron a Cilicia, a las puertas de Siria, donde fueron bien acogidos por los armenios asentados allí desde mediados del siglo XI (…) que detestaban a los griegos tanto o más que a los musulmanes, porque los primeros intentaban convertirles al dogma definido por el concilio de Calcedonia (451) que ellos rechazaban, mientras que los segundos sólo les privaban del poder político.” [21]

Así, la dinastía rubiniana se verá fortalecida por la llegada de los cruzados, que políticamente los afirmaban frente a Bizancio y a los musulmanes, a la vez que un próspero comercio fortalecía su economía. Esto generó el auge literario que dio el nombre de Siglo de Plata a este período. El alejamiento de Bizancio dio a esta literatura un carácter nacional. El contacto fluido con Occidente, por otro lado, dio diversidad temática. A la vez que el hecho de no estar asentados en territorio armenio propiamente dicho influyó en la búsqueda de una vuelta hacia las fuentes.

Los principales autores de la época fueron[22]:

Hovhannes Sarcavag (Juan el diácono) nace a mediados siglo XI, muere en 1129. Llamado sophestes (filósofos -en realidad sofista-). Su reputación es por literato, filósofo y hombre de costumbres (moral). La mayoría de sus obras no llegan hasta nosotros. Es conocido un panegírico sobre San Gregorio, considerado uno de los mejores del género.

Nersés Shnorhalí  (Narciso el agraciado) es considerado una figura paradigmática dentro de la literatura armenia. Pero además cultivó la música religiosa. Su nombre (el agraciado) le viene por la pureza de costumbre, por la dulzura de carácter, por la elocuencia de su palabra, por la elegancia de su estilo. Trabajó en teología, filosofía, exégesis, didáctica, dogmática, epístolas, homilías, poesías rimadas. Abrió nuevos cauces en lo literario: hacia la laicización. Además llevó la perfección la música litúrgica. Es el primer autor de literatura infantil.

Nersés Lambronatsí, natural de Lambró, tuvo inclinación hacia la vida contemplativa y la literatura. Escribe comentarios, obras religiosas, panegíricos, himnos y poemas.

Mateos Urhaietsí, de quien no sabe fecha de nacimiento o muerte, su obra en cambio es escrita en 1136, se llama Historia y abarca 952 a 1136, una cronología en donde se ven las luchas árabes bizantinas.

Mejitar Heratsí Su libro se llama Alivio en las fiebres, una compilación de elementos de la medicina persa, árabe y griega. Toca el tema de la asepsia y algunos detalles sobre veterinaria. Se ocupó de anatomía y de los problemas ópticos.

Mejitar Gosh era un monje que al contrario de los anteriores, no pertenece a Cilicia, sino a Armenia mayor. Su obra principal es «Libro de los tribunales», una colección jurídica.

Pero el Islam tomará revancha de estos cruzados de la mano de Saladino, a fines del siglo XII. La literatura armenia hará eco de este revés y comenzará una etapa de decadencia, que terminará con la caída de Cilicia de la mano de los mamelucos en el año 1375.

 

 

Resumen

Armenia nace a la sombra de los medos, y luego, rápidamente de los persas. Es una época de conformación, y la literatura será reflejo de ello. Las obras tendrán carácter legendario, a veces mitológico (buscando la ligazón con un origen común), y en cierta medida históricas, al exaltar las figuras de los primeros jefes que lucharon por la independencia del país.  La literatura entonces era oral, extraída tardíamente del repertorio de los cantores de corte, por Moisés de Jorén.

La cristianización de Armenia, impulsada por motivos políticos verá en la literatura un robustecimiento de estos. Se inicia así la primer época de literatura escrita, ya en griego, ya en siríaco, de carácter netamente religioso.

Pero la evangelización se veía impedida por el uso de una escritura extraña al país.  Mesrop Mashtotz creará el alfabeto armenio iniciando un rápida carrera de traducciones que en su efervescencia recibirá el nombre de Siglo de Oro de la literatura armenia. Este ciclo comenzará a menguar con la escisión religiosa surgida a partir del Concilio de Calcedonia.

Desde principios del siglo VI, Bizancio presionará fuertemente a los armenios para adherirlos a su iglesia. La literatura de esta época reflejará esta cultura helenística que fluía desde occidente, intentando imponerse.

Pero el Islam aparecería de manera fulminante en el horizonte, y hasta tanto no dominó toda la zona, la fuerte disputa con Bizancio aplastó al pueblo armenio, que solo pudo sobrellevar su literatura a duras penas por los carrilles conocidos de lo histórico y lo teológico.

El poderío abasí iría menguando, y el califato se vería afrontado por fuerzas locales. Los armenios aprovecharán este momento, y lograrán independizarse de la mano de la dinastía bagratuní. La nueva conciencia nacional acentuará con creces el carácter histórico del período anterior, buscando una identidad avalada por un pasado común. Pero además ya se escucharán voces que anticiparán el apogeo literario del período siguiente, de la mano de los adelantados San Gregorio Narektasí y Gregorio Magistros.

El ataque de los turcos selyúcidas, llevará a la fundación de la dinastía rubiniana en Cilicia, quien se verá apoyada por la llegada de los cruzados. La autonomía religiosa y política que estos les brindaban, como así también el apogeo económico fruto de un fructífero comercio con occidente, generó obras de carácter nacional, a la vez que una gran amplitud temática. Pero no faltó en este Siglo de Plata de la literatura armenia la búsqueda de alineación con un pasado literario del que ahora se encontraba geográficamente separado.

 



[1] R.D.Wilkinson, Introducción a la Historia de Armenia Pre Cristiana, Capítulo I, en Society for armenian studies, Nº3.

[2] Thorossian, H., Historia de la Literatura Armenia, tr. Jorge Sarafian, Ediciones Organización Juvenil de la Iglesia Armenia, Buenos Aires, 1959, pág.19

[3] Ibídem., pág.19

[4] Thorossian, H., Historia de la Literatura Armenia, tr. Jorge Sarafian, Ediciones Organización Juvenil de la Iglesia Armenia, Buenos Aires, 1959, pág.55

[5] Ibídem., pág. 59

[6] Ibídem., págs. 62-63

[7] Ver en F.Chiovaro / G.Bessiere, Urbi et Orbi, dos mil años de papado, tr. Margarita Latorre, Ediciones BSA, Barcelona, 1997, págs.27-39

[8] La razón apostólica de su inventiva estaría apoyada por el hecho de que en su actividad de propagación creó los alfabetos íberos y alanos. Ver Thorossian, H., ob.cit,  pág.71

[9] Ibídem. pág.72

[10] Ibídem. pág.43

[11] Ibídem. pág.78

[12] Ver en detalle en Oncken, Guillermo, Historia de la Persia Antigua, Editorial Schapire, Buenos Aires, 1950, págs. 346-352

[13] Apuntes extraídos de las clases

[14] Ver en Thorossian, H., ob.cit,  pág.91

[15] Ibídem., pág.90

[16] Chaliand, Gérard y Rageau, Jean Pierre, Atlas de los Imperios, tr. Godofredo González, Ediciones Paidós Ibérica, Barcelona, 2001, pág.34

[17] Thorossian, H., ob.cit,  pág.24

[18] Ibídem., pág.113

[19] Ibídem., pág.116

[20] Tate, Georges, Las cruzadas, tr. Marga Latorre, Ediciones BSA, Barcelona, 1999, pág.31

[21] Ibídem., pág.39

[22] Extraídos de los apuntes tomados en las clases.

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