La fertilización asistida y la corrupción estrechan las manos en El error, la octava novela de Alfredo Abarca. La ciencia confronta con la ética, la estructura familiar muta mientras el progreso es sólo una excusa para llenar cuentas bancarias y una muerte enlaza los destinos de los protagonistas.

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Uno pensaría que El Error, por su temática, encontró  disparador en el diario de hoy, pero es una novela que lleva 6 años escrita. ¿Cómo nace la idea?

Desde los primeros años de facultad, me atrajo la trama de los arreglos para lograr captar alguna herencia de una persona rica. El tiempo pasó, la tecnología avanzó y el ADN resolvió gran parte de los temas de filiación, pero no se tenía presente el manejo de la fertilización asistida, una técnica fantástica que hace feliz a mucha gente, pero que también atrae a los inescrupulosos a hacer sus pillerías. Y la embrionaria idea tomó cuerpo.

La corrupción es un tema con el cual convivimos desde hace varias décadas sin poder controlarla.

Matrimonio igualitario. Ciencia y fecundidad. Son hierros candentes para agarrar. ¿Cómo los trabajó? ¿Tuvo algún reparo a la hora de usarlos?

La procreación entre parejas de mujeres, es una temática donde la fertilización médicamente asistida puede proveer elementos para que una de ellas quede embarazada y ha dado lugar a situaciones absurdas que, siempre, hay médicos  dispuestos a ejecutar.

Los casos de vientres subrogados, una especie moderna de la esclavitud de las mujeres fértiles con amos pudientes, la reproducción llevada a cabo por una de las mujeres de la pareja (biológicamente, un hombre) o un tercero identificado que se siente en condiciones de exigir el reconocimiento de su paternidad, hacen que la jurisprudencia deba extremar sus decisiones para resolver estos asuntos complicados.

Enlas parejas de hombres, obviamente esta situación no se da, salvo en los casos de adopción o de vientres subrogados.

¿Cómo influye su formación de abogado a la hora de plantearse una novela negra o un thriller?

Creo que es inevitable, como cualquier otra condición que tenga un escritor, aunque nunca escribo desde ese lugar y  por lo general, nunca tengo una planificación de la novela que estoy por escribir, ni en su proceso de creación, por lo cual no hay otra influencia en el escritor que aquella derivada de la vida social y profesional del abogado, como sucedería con la de cualquier otra profesión.

La ciencia avanza rauda y la ética tarda en aggiornarse. Hablemos de la genética y sus huecos legales.

La ciencia muchas veces avanza sin reparar demasiado en las cuestiones éticas. Hay otros elementos que la impulsan, como el éxito, la conquista, la fama, el descubrimiento y los negocios que crea.

En cambio la ética encara estos avances desde otro ángulo y no tiene necesidad de aggiornarse sino para limitar la especulación o el uso indebido o exagerado de la ciencia.

La necesidad de poner límites a la ambición o locura del ser humano resulta, a veces, muy difícil y trae conflictos permanentes, en especial, por la ambición desmedida de los científicos o sus empresas auspiciantes.

El personaje central de El error es un tipo desagradable. ¿Cómo surge la decisión narrativa de utilizar un personaje difícil de empatizar con el lector?

En realidad no es sólo desagradable sino que es un miserable y, que empatice o no con el lector, no es una elección mía; es alguien que tuvo su inicio en la narración y que se desarrolla en mi imaginación. Como decía, casi nunca tengo el esquema de una novela cuando comienzo a escribir, si no una situación determinada que me atrajo y de la que sólo conozco muy poco. Por eso necesito comenzar a escribir y dejar que los hechos y situaciones fluyan, sin limitaciones, para crear una trama con personajes que van surgiendo y que interactúan  libremente.

Imagino que, como letrado, su concepción acerca del binomio ley/justicia debe poseer aristas más agudas que las que pueden formular intuitivamente otros autores. ¿Cómo articula estos dos conceptos en sus ficciones? ¿Cómo ve que se articulan en las sociedades modernas? 

Se supone que el objetivo de la ley es la justicia y, en realidad, no es así; la ley regula los derechos de las personas conforme al concepto de justicia del poder imperante en un momento histórico. Así el valor de la vida humana resulta un valor supremo, pero que tiene sus limitaciones en la legítima defensa, en la pena de muerte, en la muerte piadosa, en la guerra, etc. y hasta los casos extremos como el canibalismo o los sacrificios rituales.

En mis novelas se dan varios casos de aquellos personajes que violan la ley en búsqueda de la justicia y que seguramente, si son atrapados, serán castigados porque violan el orden social.

Estos conceptos complementarios a veces se contradicen y enfrentan provocando la confusión y la furia de la sociedad convencida de que la ley, o quienes las aplican, son injustos.

Sus novelas han tenido un recorrido extraño. Su primer libro se público primero en Estados Unidos. Expediente reservado y Fuerza de mujer se tradujeron al lituano. ¿Encuentra alguna diferencia en el acercamiento a su obra según la latitud en que habita el lector?

Mis novelas tienen un alto grado de verosimilitud y universalidad. Creo que estas características son las que permiten que en Lituania se hayan convertido en best seller, porque en esas latitudes tan distantes admiten que esas tramas sean asimiladas a su vida cotidiana.

En los últimos años el género negro hizo eclosión en todo el mundo. ¿Cuál considera el motivo de este fervor?

Las modas literarias obedecen a distintas razones que van desde el snobismo a las necesidades de escapismo de sociedades en problemas macroeconómicos, de violencia, de emigración o inmigración. La novela negra es un género que permite la evasión de la realidades atrapadas por una trama que separa al lector de su propia realidad, a veces angustiante.

¿Cuáles son las obras de género negro que lo han seducido y por qué?

Prefiero señalar autores antes que obras concretas porque el estilo de cada uno se impregna en sus obras y hasta se confunden las tramas. En ese sentido, no puedo dejar de recordar a Truman Capote, a Stieg Larsson y a Petros Márkaris, entre otros.

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¿Qué diferencias encuentra en el imaginario social del derecho y en la realidad del mismo?

Las diferencias existentes en el imaginario de la gente y la realidad del derecho son enormes y alimentadas constantemente por periodistas “especializados” en temas criminales, que alientan variadas interpretaciones de hechos reales, con desviaciones al sensacionalismo y a la morbosidad. Por otra parte, la morosidad (interesada u orgánica) de los procesos y fallos que consagran la arbitrariedad o la impunidad por razones de poder político o económicos, crean un clima social que rechaza la administración de justicia sin comprender que, en la mayoría de los casos, los procesos hacen necesarios una serie de etapas y garantías que confrontan con la idea general y primaria de lo que es justicia y cómo aplicarla. El ejemplo más directo, es el incremento del linchamiento popular de los presuntos responsables de los delitos en nuestro país y en algunos lugares del mundo.

El año pasado Argentina instaló y abrió el debate sobre los fondos buitres. En la actualidad Europa se fragmenta ante una crisis económica que enfrenta al ciudadano con el establishment económico. Ante estas realidades, ¿la sociedad debe arrastrar el derecho o empujarlo?

La pregunta lleva a un plano internacional el tema de la discusión de exigencias de los acreedores a nivel Estados o respecto de las políticas económicas. En ambos casos, el tema excede el ámbito jurídico para colocarse en el plano político/económico.

Si determinadas exigencias de los contratos de empréstitos son excesivas o directamente lesivas para los deudores, es un tema de necesidad de regulación internacional como cualquier otro que trate de equilibrar la balanza, por la evolución de los tiempos, como resultaba la garantía del cuerpo del deudor al pago de sus deudas, en la antigüedad; hoy a nadie se le ocurriría desmembrarlo para el cobro, o la invasión armada al país deudor, como ha sucedido más recientemente.

Además de estas regulaciones internacionales que eliminen, entre otros aspectos, la prórroga de jurisdicción (por falta de confianza en la justicia local) es indispensable contemplar el hecho de que esa prórroga ha sido convenida por ambas partes sin queja ni reserva alguna y que las regulaciones internacionales pueden ser tan dañinas como las internas y ejemplo, de ello, son las limitaciones procesales en la defensa del deudor o bien la repotenciación de su deuda, como sucedió con la famosa Circular BCRA 1050 que impedía la liberación del obligado.

Al derecho no se lo “arrastra” ni se lo “empuja” en los sistemas democráticos. Para ello es necesario una revolución que cambie los paradigmas de la legislación y la administración de justicia. A veces la evolución de las ideas y su instrumentación no son suficientes, ni oportunas, para modificar el status quo, y cuando se convierten en insoportables hacen estallar los sistemas y una de las consecuencias es “arrastrar” al derecho, aunque no siempre con resultados positivos que se pretenden o se idean, porque de esa forma se está siempre al borde del totalitarismo aunque algunos, según sus proyecciones políticas, puedan considerarlo deseable.

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