Quizás, a esta altura del partido, resultaría pertinente encarar un estudio sociológico focalizado en los críticos cinematográficos. Otrora intelectuales formados (Borges supo ejercer el oficio, por ejemplo), hoy parecieran conformar un grupo homogéneo, al menos por lo que los textos dejan entrever. Resulta llamativo dilucidar cómo las voces tienden a hacerse unánimes, ya desde el momento primigenio en que un film se presenta en un festival. Focalizándonos en Entre navajas y secretos, lo primero que cabría resaltar es que en casi todas se dice, casi textualmente, que se trata de “la sorpresa del año”. Lo que lleva a preguntarse, tras ver un film de una mediocridad llamativa, qué es lo que se define como sorpresa, y qué es lo que lleva a un grupo de individuos que añoran que les paguen pasajes y estadías a festivales en otros territorios a decir lo mismo.

Entre navajas y secretos no es, cabe aclarar, un bodrio. Se deja ver. Está hecha con prolijidad. Es, si se trata de arribar a una calificación, de un film simpático, llevadero. Lo que constituiría una película de Netflix que se ve un domingo por la tarde, si llueve y no se puede ir a otra parte, con el único objetivo de no añorar el suicidio. Las actuaciones están bastante bien (con la pena que genera decir eso acerca de un elenco desaprovechado que podría haber estado brillante).

La película de Rian Johnson es una comedia. Se la presenta como una comedia o sátira acerca del policial detectivesco “a la” Agatha Christie, lo cual no es así: ya desde el minuto 25 se sabe quién asesinó a la víctima que congrega a todo el elenco, y no hay enigma alguno en ese sentido. Hay, sí, un par de pinceladas irónicas que parten de ese flagelo del medio pelo que propone que las familias de millonarios sufren mucho, fútil paliativo para el espectador que sabe que nunca llegará a ser millonario y al menos se conforma con que ellos sufren, por más que él también (y esa parte sí es indiscutible e inmodificable).

Entre navajas y secretos resulta un artificio desprolijo, carente de talento. Para dar una idea: desde el inicio, hay que creerse que una de las protagonistas vomita si miente. O sea: una estupidez. Y ése es el tronco de la trama.

Volviendo a lo planteado en el inicio, la incógnita es cómo un film tan mediocre resulta elogiado por la crítica. Una posible respuesta es que en relación a lo que se estrena, este film destaque. Pero entonces surge otro interrogante: si la mayoría de lo que arriba a las salas es de una inanición intelectual pasmosa, ¿por qué generar un conformismo a partir de la mediocridad?

Pregunta que, lamentablemente, se podría aplicar a cada una de las áreas de la vida social.

 

 

 

Entre navajas y secretos

Título original: Knives Out

Dirección y guión: Rian Johnson

Elenco: Daniel Craig, Ana de Armas, Jamie Lee Curtis, Christopher Plummer, Don Johnson, Toni Colette y otros

Origen: Estados Unidos

Año: 2019

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