‘Para pensar en el futuro, debemos comenzar con una comprensión del presente. Para conocer el presente, debemos hurgar en el pasado. Para evaluar el futuro de Japón, debemos remitirnos a sus orígenes’[1] No hay país en Asia más contradictorio que Japón: bastión del modernismo occidental y culpable de vicios tradicionales. La mezcla entre elementos decididamente anti-japoneses y símbolos que definen (o solían definir) el espíritu japonés es una escena que cualquier apasionado no puede ignorar. Al leer textos sobre un Japón que ya no es, siempre volvemos a las fotos de Geisha[2]. Ellas no han cambiado. Es decir, se han adaptado a los tiempos que cambian como cualquier persona del mundo, pero la Geiko[3], en particular, ha logrado manifestarse como siempre, a pesar de estar sometida a una visión que la condena de ser partícipe de un pasado supuestamente barbárico que no quiere morir. Este noble desafío debe ser apoyado por los académicos que estudian Asia. Pocas personas no consideran a una Geisha como una prostituta. En la mayoría de los casos, esta afirmación parte de la simple ignorancia o negación. La mente humana, gregaria y torpemente permisiva, puede llegar a devastar una cultura con una serie de clichés y oídos sordos. Es la meta de uno que aprende y escucha, revertir este ciclo. Este trabajo propone desmitificar ciertos aspectos de la funcionalidad del sistema Geisha, y espera que el lector aproveche la oportunidad y descubra el intrigante mundo que ofrece ‘el sauce y flor’[4].

Antecedentes

Los antepasados de las Geisha surgen en el fin del Heian y el comienzo del Kamakura (1185-1333AD)[5]. Debido a los grandes cambios en los estratos sociales, muchas mujeres debieron dedicarse a la prostitución para sobrevivir. Se convirtieron en Saburuko, sirvientas. Muchas de estas mujeres eran de clase baja, aunque no tardó en presentarse la clásica familia aristocrática que vende a su hija para mantener su posición. Estas Saburuko, altamente dotadas en educación y el baile, se convirtieron en el furor de los eventos aristocráticos.

Más tarde, estas muchachas serían llamadas Shirabyoshi, en honor a la danza que hacían. Mientras el sistema de ‘entretenimiento’ comenzó a estandarizarse y adquirir su bagaje protocolar, el sistema aristocrático comenzó a venirse abajo, y las Shirabyoshi mantenían a sus decaídas familias. Los aristócratas con poder mantenían estas chicas, y tarde o temprano las Shirabyoshi tendrían hijos nobles[6].

En el 1589, Hara Saburozaemon[7] le solicitó a Toyotomi Hideyoshi[8] permiso para abrir un burdel. Con el consentimiento otorgado, se construyó un cuartel amurallado en la área de Nijo Yanagimachi en Kyoto, con un diseño basado en el harén imperial de la dinastía Ming. Este es el primero de los cuarteles del placer que goza de una muralla.

En 1612 Shoji Jin’emon, el dueño de un burdel, pidió al gobierno de Tokugawa que se junten todas las prostitutas y burdeles de la zona, y que se concentren en una área específica. En marzo de 1617 el gobierno le otorgó a Shoji un territorio de 12 hectáreas con el propósito de construir el lugar. A la vez, fue nombrado ‘Director del Cuartel de Prostitución’.

Junto con la promoción, se crearon 5 máximas a seguir:

No operará ningún burdel fuera del área.

Los clientes no podrán permanecer dentro por más de 24 horas consecutivas.

Las cortesanas[9] no deben usar ropa lujosa que posea oro o plata.

Tanto los edificios como sus fachadas gozarán de una apariencia sobria. A la vez, los habitantes del barrio serán sujetos a las mismas obligaciones cívicas que el resto.

Un cuestionario será realizado a cualquier visitante de los burdeles, sin importar su condición social.

Finalmente, en Noviembre de 1618 abrió el distrito de Yoshiwara, más tarde conocido como ‘El campo de la buena suerte’.

El ‘mundo flotante’[10] evolucionará de muchas maneras, generando nuevas clases de cortesanas y jerarquías (Orian, Tayu, Sancha-Ioro, etc.), lentamente agudizando sus costumbres y expandiendo su polo de influencia.

Para fines del siglo XVIII, el nivel general de las cortesanas había decaído significativamente, pero sería compensado por el surgimiento de lo que sería al principio un fenómeno masculino.

Los Geiko eran un grupo de intérpretes y actores masculinos, complementando a las cortesanas que para entonces abandonaron las artes del teatro y la música. Para entonces, se dieron dos factores determinantes en el surgimiento de la Geiko femenina:

a) La introducción del shamisen, un instrumento que no sólo era relativamente fácil para aprender, sino que servía para acompañar el grueso de las canciones que eran populares en esa época.

b) El Surgimiento de las Odoriko, bailarinas que comenzaron a prestar sus servicios sin ofrecer sexo alguno, pero que tarde o temprano sucumbirían a las presiones económicas de sus familias.

A mediados del siglo 18, grandes contingentes de Odoriko fueron mandadas a trabajar a Yoshiwara. Gracias a su baile, ellas comenzaron a diferenciarse de las prostitutas regulares al llamarse Geiko. A fines de este siglo, las Geisha ya habían elevado su popularidad a niveles astronómicos, rivalizando a las más grandes cortesanas.

Para entonces, era evidente que había que regularizar a las Geisha. Daikokuya Shoroku, un administrador, decidió que había que registrar a todos los Geiko, sean hombre o mujer y presentó el primer modelo de Kenban[11]. El mismo perduraría hasta la actualidad.

Para aminorar la competencia entre Geisha y cortesanas, se declararon una serie de reglas y restricciones para compensar a favor de las cortesanas:

– Las Geisha sólo podrán salir de los cuarteles de placer para entretener en fin de año y el festival de Bon[12]. En estos dos días debían volver a las cuatro de la tarde.

– La ropa extravagante y llamativa estaba terminantemente prohibida.

– Para evitar la familiaridad con un invitado, las Geisha deben ser contratadas en grupos de tres. La Geisha no debe sentarse al lado de su invitado.

– Los horarios de trabajo son desde el mediodía hasta las 10 de la noche.

A la vez, se alentó reclutar chicas de aspecto ordinario para ser Geisha. Esta medida, destinada a disminuir el éxito de la Geisha, hizo que las muchachas se concentren aún más en sus habilidades artísticas, impulsando su popularidad aún más.

El sistema de reglas empleado en Yoshiwara se empleó más tarde en todo el Japón. Las bases del ambiente social que nutriría al ‘mundo del sauce y flor’, como sería conocido el ambiente Geisha, había sido establecido.  El mismo continuó con su evolución natural, para convertirse en lo que es hoy.

Cuando Liza Dalby[13] sugiere que el ocio japonés genera tanto despilfarro como cultura[14], el mejor ejemplo que tenemos es el periodo de Tokugawa tardío. A finales de siglo XVIII, y entrando al XIX, el Japón experimentó el enriquecimiento de la clase samurai, en conjunto con la clase comerciante. Sin guerras o disputas territoriales, la clase alta se vió con mucha plata y tiempo libre en sus manos. Mientras que esta vagancia en tiempos de paz causó la perdida final del espíritu combativo del samurai, refinó en cambio el modelo de la Geisha, pues alguien debía entretener a estos poderosos ebrios.

Hasta mediados del siglo XX, la creación de una Geisha era la siguiente.

Primero sería comprada por una Okiya[15]. La cantidad de Geisha que elegían libremente su profesión era bastante bajo.

Luego de la compra, será registrada en el distrito que le corresponda, bajo el nombre de la Okiya que la adopta.

De niña, hasta sus 8 años aproximadamente, trabajaría de sirvienta en la Okiya. Aprendería todas las tareas de mantenimiento de la casa y haría lo que se le diga.

A los 8 años la niña comienza a dar indicios de su posible belleza e intelecto. En base a este potencial se decide si comienza su entrenamiento o si sigue el resto de su vida como sirvienta.

Si aprueba como candidata, entonces comenzará su entrenamiento. Aprenderá caligrafía (shodoh), música (shamisen y tzusumi[16]), danza y canto.

Cerca de los 14 años, las candidatas obtendrán una hermana mayor (Oanessan) que servirá como guardiana y mentora.

Con todos estos requisitos, tendrá una ceremonia especial donde se consagrará como Maiko (aprendiz de Geisha), cambiará su nombre y formalizará su vínculo con su hermana mayor.

Sus primeros 6 meses recorrerá las casas de té acompañada por su hermana mayor, para comenzar a promoverse como Geisha.

Aproximadamente a los 15 venderá su virginidad.

A los 18 años dejará de ser Maiko para convertirse en una Geisha adulta.

De aquí en más, las opciones son muchas:

En la mayor parte de los casos la Geisha termina consiguiendo un Danna[17] y abandona la Okiya, aunque nunca deja de pagar su tributo a la misma.

Si no consigue Danna, entonces continuará en la Okiya por el resto de su vida.

Puede ser adoptada por la Okiya, convirtiéndose en la futura Okami[18].

Puede casarse, abandonando su profesión.

O puede, en caso de cometer un error o falta grave, ser exiliada de la Okiya. De aquí en adelante el camino común es la prostitución.

Ciertos factores, como la abolición de esclavitud, han influido tremendamente en ciertos aspectos de la Okiya y el mecanismo en general. Pero no seamos inocentes: 50 años de globalización no pueden más que rayar la superficie de un ente cultural que ha vivido por más de 700 años. Por más que sus números y parámetros de operación han sido reducidos, el alma de la Geisha y el sistema que la sostiene tiene una larga vida por delante.

Organización

Como explicamos anteriormente, hay distritos de Geisha llamados Hanamichi (como Gion en Kyoto) donde las mujeres se mueven con libertad. En estos lugares suele haber todo lo que una Geisha necesita para su correcto desempeño (negocios, peluquerías, escuelas, etc.).

Más importante, en los distritos se encuentran los dos establecimientos fundamentales: la Okiya y las casas de té[19].

La vida de una Geisha comienza en la Okiya, lugar donde vive desde que comienza su entrenamiento hasta que consigue un Danna que le ofrezca un departamento. La Okiya es la vivienda de la Geisha, su refugio y jaula de oro, pues una Geisha solo puede ausentarse de la Okiya en asuntos de negocios.

La casa es administrada por la Okami (madre, dueña de la Okiya). Ella es quien se ocupa de comprar a las chicas y proveerles de todo lo necesario. Naturalmente, es a ella a quien uno obedece y eventualmente deberá pagar para liberarse. Recordemos que el grueso de las Geisha vienen de la esclavitud. Llegan al mundo sin un centavo y deberán pagar absolutamente todo (clases, comida, alojamiento, ropa, incluso la compra de sí mismas).

Normalmente una Geisha solo pertenece a una Okiya en toda su vida. Es muy difícil abandonar una Okiya (generalmente ocasionado por una disputa) y conseguir alojamiento en otra. Recordemos que estos distritos son pequeños. Todos se conocen, y siempre es mejor descartar una Geisha que una Okami.

La okiya realiza todas las reuniones de sus Geisha mediante las casas de té. Las típicas reuniones se realizan acá. Los clientes le solicitan a la casa de té la compañía de alguna Geisha en particular, y ellos contactan a la Okiya correspondiente. La tarifa consiste en ‘Dinero de Flor’, es decir, una tarifa que se mide por cuanto tarda en quemar un incienso de flor[20]. Los pagos nunca se hacen por adelantado o en el mismo día. Al fín del proceso, todos reciben un porcentaje. Las Geisha también hacen viajes, banquetes o eventos sociales fueran de la casa de té.

Maiko

La palabra significa ‘niña danzante’ (Mai = Danza, Ko = Niña). Es la primera etapa en el camino a ser una Geiko definitiva. Es un fenómeno que solo se da en Kyoto, debido a que Tokio y otras zonas del Japón son definitivamente menos rigurosos en el tratamiento del mundo del sauce y flor[21]. Está dividido en dos etapas: Maiko menor (previo a su Mizuage[22]) y mayor (post-Mizuage). La gran diferencia entre estas dos etapas se puede notar en el maquillaje, su peinado, la vestimenta y la ausencia o compañía de su Oanessan. El período de entrenamiento de Maiko es aproximadamente de 5 años.

Maquillaje

Ambas usan la piel blanco pálido, con un contorno visible alrededor de la línea del cuero cabelludo, generando la ilusión de una máscara. Este es un efectivo recurso que apela a la ilusión explícita y desenmascarada que ofrece el mundo del sauce y flor: una pareja (Geisha/cliente) que actúa con toda la normalidad de los casados, pero un protocolo y situación que denota todo lo contrario. A la vez, es un indicador de que la joven es aún aprendiz, usando una máscara que todavía no le queda como segunda piel.

Los labios están pintados parcialmente de carmesí. Lo ideal en conceptos de belleza era una boca perfectamente redonda. Aquí tenemos un dato que distingue a la Maiko menor: sólo tiene el labio inferior pintado. Esto surgió a partir de la década del 20, cuando este recurso se puso de moda.

Una gran diferencia reside en la zona de los pómulos y cachetes. En ambos casos se usa un rosa color cerezo. En el caso de la Maiko menor la aplicación y tonalidad es definitivamente fuerte y remarcada, mientras que la mayor tiene un tono efímero y sutil. Los ojos están delineados con carmesí y negro. Las cejas tienen un tono rojo y rosa subliminado al negro.

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Maiko en proceso de maquillaje.

Vestimenta

Quizás lo más impactante de una Maiko es su Kimono[23]. Tremendamente ruidoso, colorido y llamativo, el kimono de una Maiko representa la esencia de ella misma: vigorosa, hermosa, pero torpe e inbalanceada.

La vestimenta se destaca por los siguientes puntos:

Mangas furisode: Largas y colgantes, las furisode están hechas para atrapar el espíritu de los hombres. Es usado para reforzar la inocencia y disponibilidad de una Maiko al aprendizaje y, ante todo, a los posibles Danna y cazadores de Mizuage.

Obi: El Obi[24] es largo y ancho, cubriendo la zona desde el comienzo de la cadera hasta el pecho. El nudo del obi es lo más impactante de todo: normalmente se ata para que se haga un moño en forma de mariposa, con su tela llegando hasta los tobillos.

Collar: El kimono interior (una especie de camisón, digamos) tiene un collar blanco y rojo, a veces con detalles plateados. El collar está tirado hacia atrás, exponiendo una parte de la espalda y el cuello. Es en la parte de la espalda donde el collar es completamente rojo.

Este recurso de vestimenta se usa para indicar el progreso de la Maiko. Con el paso del tiempo, la parte frontal del collar pasa de rojo a blanco. La parte trasera permanece roja durante toda la etapa de Maiko. Esto contrasta fuertemente con la piel blanca pálida. Cuando una chica se convierte en Geiko, una de las ceremonias es el ‘cambio de collar’, donde finalmente se reemplaza el collar por uno completamente blanco.

Okobo: A la vez, las Maiko usan el Okobo, el zapato plataforma de madera sin pintar.

Peinado

Las Maiko poseen 5 estilos diferentes de peinado, aunque solo dos de esos serán frecuentemente usados.

El peinado Wareshinobu, también conocido como ‘Durazno partido’, es el que usará la Maiko durante su etapa menor, previo a su Mizuage. Es fácilmente distinguido por tener dos cintas de seda roja alrededor del cabello, simbolizando la conversión de la chica a una mujer. Es decir, significa que ella está madura para su Mizuage.

Después del mizuage, la Maiko usará el peinado Ofuku hasta convertirse en Geiko. La gran diferencia de este peinado es el uso del Teragami en forma triangular en el bulto trasero del pelo (mage). Este peinado es más adulto y discreto.

Finalmente, hay otros tres peinados que se usan en ocasiones especiales:

Katsuyama: Se usa en Julio para conmemorar el Gion Matsuri[25].

Yakko-Shimada: Se usa en Fin de Año, Setsubun (3 de febrero) y en Hassaku (primero de agosto).

Sakko: Usado dos semanas antes, y durante su ceremonia de conversión de Maiko a Geiko.

Geiko

‘Geiko’ significa ‘Geisha’ en el dialecto de Kyoto. La palabra significa ‘persona de artes’ (Gei = Arte, Sha = Persona). La Geiko es el momento de culminación, después de tener una Maiko en actividad por 5 años. Con el pasar de los años, una Geiko comprenderá que es su Gei lo que prevalecerá, mientras su belleza se desvanecerá con el tiempo. Lo ostentoso y llamativo será reemplazado por lo fino y sutil, dándole ese toque tan decididamente nipón.

Maquillaje

El rostro blanco se sigue empleando, esta vez eliminando el contorno visible. Con el pasar de los años, las Geisha mayores abandonan el rostro blanco y usan una tonalidad más natural y delicada[26].

La zona de los pómulos y cachetes sigue de color rosa cerezo, pero con una aplicación tan suave y reducida que es apenas una bruma de atardecer, un toque que es difícilmente distinguible, pero impactante una vez que es descubierto. Con la Geiko mayor, el rosa desaparece por completo.

Los ojos siguen delineados con carmesí y negro, y las cejas continúan con un tono rojo y rosa subliminado al negro. Cuando la Geiko se hace mayor, se elimina el maquillaje en los ojos para reemplazarlo con un sombreado negro liviano en los párpados.

La Geiko mayor expande el área de lápiz labial de su época de Maiko, para cubrir ambos labios de carmesí, dejando una fina línea en los contornos del mismo. Este recurso es similar a la máscara blanca de la Maiko. En el caso de la Geiko mayor, el color pasa a ser más rosado y sobrio, y los labios quedan cubiertos en su totalidad.

Vestimenta

Con el collar de rojo a blanco, la Geiko debe comprender que será su dominio del Gei y su gracia lo que ganará corazones, y no su frágil y condenado aspecto físico. El kimono de la Geiko pasa a ser un símbolo de austeridad y simplicidad visual. Deja de ser una alfombra persa para convertirse en una pieza de un solo color, con un dibujo discreto en la zona inferior.

La vestimenta se destaca por los siguientes puntos:

Mangas: Las mangas son cortas y reducidas, como las de mujeres casadas.

Obi: El obi deja de ser inmenso y ostentoso para convertirse en el estilo tradicional de caja[27].

Collar: Como explicamos anteriormente, cuando una Maiko pasa a ser Geiko su collar se convierte de rojo a blanco.

Geta o Zori: Las Geiko abandonan el uso del Okobo para usar el Geta, aunque normalmente usan las sandalias Zori. Mientras menos llamativo, mejor.

En fín, todo el conjunto visual de la Geiko se ve reducido. La meta final es ser ‘Iki’: elegante y de bajo perfil.

Peinado

El peinado de la Geiko es algo simple y de uso diario. Es una Katsura (peluca) de tres bollos de pelo con una simple peineta en el tope, y dos palillos atrás. Desaparecen por completos los peinados extravagantes y llamativos de la Maiko, aunque la Geiko usará peinados o Katsura especiales en ciertos eventos, como el Gion Matsuri.

Vale destacar un último punto sobre peinados. A partir del bautismo como Maiko, las chicas deben olvidarse de dormir como solían hacerlo, y hacerse amigas del Omaku, la almohada que usan para dormir sin dañar sus delicados y complicados peinados. Recordemos que cada uno de estos peinados requiere de horas y horas de preparación, y es de esperar que una Geiko no desee someterse a ese procedimiento todos los días del resto de su vida. A causa de esto, existe el Omaku: para evitar aplastamientos y dolores de cabeza.

Artes

Los Gei en los cuales las Geisha se especializan suelen ser las artes tradicionales japonesas. No describiré las diferentes artes, ya que sería injusto atribuirle un simple párrafo a estas prácticas cuya explicación merece un trabajo aparte. Las bases del Gei están arraigadas en la música, y esta depende casi exclusivamente en el Shamisen. Conocido como ‘el mejor amigo de una Geisha’, el Shamisen es un instrumento de tres cuerdas,  parecido a un banjo en forma, que es muy eficaz para canciones folklóricas. En muchas ocasiones el Shamisen será acompañado por Tzusumi (tambores).

Otra expresión musical es el Ko-Uta, canciones hechas para acompañar (o ser acompañado) con el Shamisen.

Finalmente, tenemos la danza (Nihon-buyoh), muchas veces utilizada para representar escenas del Teatro Noh[28]. Quisiera remarcar que el Nihon-buyoh y el Odori son las artes más especiales que una Geiko puede dedicarse, ya que el Gion Matsuri se concentra en torno a una gran obra teatral y al Odori, y este festival define el nivel de una Geisha. Aquella que consiga el rol principal será considerada como la más popular de Gion, posiblemente de todo Japón.

Más allá de la música, en segundo lugar tenemos el Shado. La ceremonia de Té es especialmente usada por las Geiko en Kyoto para romper el hielo con nuevos clientes, o para presentar una Maiko a un futuro Danna.

Otras artes menores, normalmente relegadas a fiestas o banquetes, incluyen el Shodoh[29], la interpretación teatral de tanto Kabuki[30] como Noh, y la recitación de poemas.

En fín, la Geiko basa su entretenimiento en la nostalgia de lo clásico. Los japoneses que se cansan de lo moderno o occidental, y desean regresar al pasado de su país lo encontrarán en una reunión con una Geiko. De muchas formas, las Geiko son las mayores preservadoras de ciertos cánones japoneses.

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Geisha practicando caligrafía.

Eventos y tradiciones

Atatori

La Okami de una Okiya no vive para siempre. Tampoco está casada o con hijas. Pero debe dejar descendencia. Es aquí donde la adopción entra en juego. La Okiya va analizando el rendimiento de sus chicas, y, en base a eso y factores personales (son humanos, después de todo), eligen una hija.

La chica elegida deberá adoptar el apellido de la Okiya como suyo, y, de ahora en adelante, no pagará un centavo más de tributo a la casa. A la vez, todo lo que hay en la Okiya le pertenece, y todo lo que ella gana y tiene es de la Okiya.

Ser la atatori de una Okiya, más aún si es una casa prestigiosa, es uno de las mejores cosas que le puede pasar a una Geisha.

Oanessan

Toda aprendiz, al ser promovida al nivel de Maiko, es asignada una hermana mayor. Ella se ocupará de introducirla al mundo del sauce y flor, y le presentará todos los clientes potenciales. Recordemos que durante el periodo de Maiko, la chica todavía esta aprendiendo a destacarse. Se alientan a las Maiko a ser inocentes y pasivas, mientras es su hermana mayor quien destacará con su Gei.

Nombre

Cuando una chica comienza su carrera como Maiko, debe abandonar su nombre antiguo, y adoptar uno nuevo. Normalmente, el nombre está basado en el de su Onaesan.

Por ejemplo, si Chiyo tiene una Onaesan de nombre Hatsu, entonces su nuevo nombre sería algo como Hatsumono.

A la vez, si la Geiko llega a ser adoptada por su Okiya, entonces heredará el apellido de la misma. Por ejemplo, Hatsumono que pertenece a la Okiya Mitsui, será conocida de ahora en  adelante como Mitsui Hatsumono.

Danna

Después de cumplir su periodo de Maiko, una Geisha debe conseguirse un Danna. Naturalmente, no será su esposo real, pero sí una de las figuras más importantes de su vida. El Danna cubre todos los gastos de la Geisha: debe proveerle con Kimonos, regalos, gastos vitales e incluso un departamento propio. Todo este lujo le garantiza al señor el tiempo necesario para desarrollar una relación más intima, en conjunto a momentos ‘íntimos’.

El proceso a tener un Danna (o una Geisha como amante, depende de la perspectiva) es arduo y lento. El candidato debe haber pasado mucho tiempo con la Geisha, hacerle los regalos adecuados (Kimonos, joyas, etc.) y luego hacer una solicitud formal con la Okiya. Esta se ocupa de discutir todas las tarifas, departamentos y otros factores. Cuando el trato se cierra, se elabora una discreta ceremonia en la casa de té donde se formaliza la unión.

Era bastante común que las Geisha tengan hijos con los Dannas. Normalmente, ante un embarazo, la Geisha abortaba, o mantenía al hijo en secreto. Tengamos en cuenta que el grueso de los Danna eran hombres casados. Aún así, hay casos donde, después del embarazo, el Danna y la Geisha se casen, convirtiéndose en una verdadera pareja.

Mizuage

Mizuage es un término de pesca que significa ‘rozar o sacar el agua’. Alega al acto de quitar la red del agua para ver cuantos pescados se pescaron.

En el mundo del ‘sauce y la flor’ el Mizuage tiene otro significado: es la ceremonia donde la Geisha pierde su virginidad. Normalmente ocurre casi al finalizar su periodo de Maiko menor, a los 14 o 15 años. Sus clientes usuales comenzarán a preguntarle a la Okiya sobre su Mizuage, y, como en el caso del Danna, habrá una larga discusión sobre el precio del mismo. Normalmente hay más de un postor, y el resultado de esta disputa es la suma más grande de dinero que una Geisha jamás producirá en su carrera.

La mirada extranjera

Si le preguntamos a persona: “¿Qué es una Geisha?”, tendremos tres posibles respuestas: el desconocimiento de la palabra, la conclusión popular e ignorante de prostitución y esclavitud, o la realidad. Es sorprendente cuán poca gente entiende algo sobre la Geisha. El nivel de desinformación es tan alto que tenemos que usar el cliché de ‘Geisha’ en vez de su verdadera naturaleza, ‘Geiko’, para que el lector pueda aprehender el concepto.

En lo que respecta a las artes populares como el cine, T.V, música o literatura general, no ha habido una sola representación que sea remotamente educada. Los kimonos siempre están con las mangas y Obi equivocado, el pelo no es más que una maraña exótica y el maquillaje inapropiado. Y ni hablar del rol en sí.

Si hacemos una búsqueda en cualquier buscador como Yahoo! o Google, la palabra ‘Geisha’ nos ofrecerá como resultado el libro de Arthur Golden o sitios pornográficos. Ninguno de estos es satisfactorio, pues la naturaleza del texto de Golden no es didáctica, sino fantástica[31].  Al ingresar a htttp://www.geisha.com nos encontramos con el portal de una página pornográfica.

Si vemos el más reciente video de Cristian Castro, nos encontramos con una chica que tiene maquillaje de Geiko Menor con Kimono de Maiko Menor con Peinado de Giordanno y de actitud irreverente. Y eso es lo que la población general aprende de Asia: un continente arcaico y machista, con la esclavitud todavía vigente de una forma más refinada.

El insulto más reciente vino de la mano de la película “Memorias de una Geisha”. Basada en la entretenida y sobredimensionada novela de Arthur Golden, la superproducción de Hollywood apela con exotismo rimbombante a todos los clichés y prejuicios disponibles. Pero lo peor de todo vino por el elenco: tanto el personaje principal como su antagonista fueron interpretados por actrices chinas. Todos esos millones no lograron comprar un gramo de sensibilidad y entendimiento por lo que es algo enteramente nipon, no chino.

El titulo de Geiko es motivo de orgullo en las familias niponas, un sello que garantiza que la hija de la casa es verdaderamente instruida en la alta cultura. Lamentablemente, el grueso de las representaciones occidentales no hacen más que ver a la Geisha como un símbolo más de ‘esos chinos salvajes’. La realidad no puede ser más lejana.

Conclusión

Veintinueve páginas sólo nos permiten cubrir las bases operativas del fenómeno de la Geisha. Apenas queda discutido el profundo significado social que tiene una expresión femenina tan poderosa en una sociedad que es celebrada como decididamente machista.

Este autor concibe a la Geisha como la primera mujer moderna, un estreno de independencia, educación y respeto por la integridad artística en una época donde el género femenino estaba relegado mundialmente al vestíbulo de la acción social. Quizás más sorprendente aún es su asegurada continuidad a través de los años.

No es de decir que no ha corrido peligro. Bajo la mano del tan intolerante ojo occidental, la expresión Geisha ha sido mal vista como un exotismo más del oriente salvaje, nada más que una refinada expresión de la prostitución. Y esto viene del mundo que acuñó con el modelaje a las ‘lolitas’, la bulimia, la anorexia y la cirugía estética desprorcionada como moneda corriente.

El Japón del siglo XXI sufre de una depredación propia de sus cánones autóctonos. Este mal social se ha propagado por todo el mundo, quizás por una tendencia al escapismo colectivo, o quizás por una aculturación a manos del más fuerte.

La Geisha pretende como oficio conservar las artes tradicionales de Japón. Al terminar una noche de trabajo, ella habrá invocado decenas de tradiciones japoneses como el Teatro Kabuki, el recitar de Haiku, las dulces melodías del Koto y Shamisen, y un sinfín de elementos estéticos como el arte del Kimono y el maquillaje.

Pero no podemos terminar sin escuchar la opinión de Mineko Iwasaki, la más famosa Geisha del siglo XX:

‘Cada Geisha es como una flor, bella en su manera particular. Como el sauce, son flexibles, fuertes y llenas de gracia.’[32]

Revisando el efecto que ha tenido la Geisha en todo el mundo, y las armas con las que cuenta, es seguro decir que estas ‘prostitutas’ de Kyoto son, probablemente, la quintaesencia del Japón contemporáneo.

BIBLIOGRAFÍA

LIBROS

Dalby, Liza; Geisha, UCLA Press,  California, 1998

Golden, Arthur; Memorias de una Geisha, Alfaguara, Buenos Aires, 1997

Okakura Kakuzo; The Book of Tea, Charles E Tuttle, Nueva York, 1956

Aihara Kyoko; Geisha: A Living Tradition, Carlton Books, Boston, 2000

Sakaiya, Taichi; ¿Qué es Japón?, Andres Bello, Santiago, 1995

Iwasaki, Mineko; Geisha: A life, Pocket Books, California, 2002

INTERNET

Corbis, http://pro.corbis.com/, 10/12/03

ImmortalGeisha, http://www.immortalgeisha.com/ig/main.cfm , 8/12/03

Mágnum, http://www.magnumphotos.com/ , 12/12/03


[1] SAKAIYA Taichi, ¿Qué es Japón?, p. 82

[2] ‘Mujer de las artes’, en dialecto de Tokio. Usado en este documento para hablar de todas las mujeres dedicadas a la profesión de Geisha en general, sin importar su rango.

[3] ‘Geisha’ en el dialecto de Kyoto. La diferencia no es solo gramatical; implica un sistema diferente de niveles y perfeccionamiento.

[4] Término clásico que se usa para referirse a los distritos donde viven y frecuentan las Geisha y sus clientes.

[5] Primera etapa feudal de la historia de Japón.

[6] El casamiento o tenencia de hijos con sirvientas, prostitutas o Geisha solía ser muy común, aún en las altas familias u hombres con una primera esposa.

[7] Funcionario Japonés de la era Muromachi, segunda etapa feudal.

[8] Shogun de la era Muromachi.

[9] Prostitutas de oficio. Más tarde conocidas como ‘Tayu’ y ‘Orian’

[10] Término clásico para referirse a los distritos de prostitución.

[11] Sistema de registro e identificación de Geisha. Incluye un código de leyes a seguir.

[12] Festival de Danza Tradicional, que se festeja en Febrero.

[13] Antropóloga y novelista norteamericana, especializada en cultura japonesa.

[14] DALBY Liza; Geisha

[15] Casa que compra, administra y aloja a las Geisha.

[16] El Shamisen es una especie de guitarra de tres cuerdas, adecuada para las canciones populares y folklóricas. El Tzusumi son tambores, parecidos a los bongos, que normalmente se usan para acompañar el Shamisen.

[17] Danna significa ‘esposo’ en japonés. En este caso, el término se aplica al novio que le paga a la Geisha.

[18] Dueña y administradora de la Okiya.

[19] Lugar donde los clientes van a realizar reuniones con Geisha.

[20] Normalmente estos tardaban una hora. El ‘dinero de Flor’ es una tarifa fija para todas las Geisha. Lo que cambia es cuantos ‘inciensos’ queman por hora. Una Maiko poco popular quema uno. Una Gran Geiko quema 5 o más.

[21] El resto de las provincias japonesas tienen un solo nivel, que es la Geisha. A la vez, hay menos respeto por la vestimenta tradicional y el preparamiento es mucho más suave.  La confusión entre ‘Geiko’ y ‘Geisha’ es común y lamentable, pues una es la versión simplificada de la otra.

[22] Ceremonia donde una Maiko pierde su virginidad. A detallár más tarde.

[23] Ropa tradicional japonesa.

[24] El Obi es el cinturón invertido que se usa para atar el kimono. El nudo está atrás, y como esta hecho simboliza si una está casada, soltera, viuda, Maiko, Geiko, etc.

[25] El distrito de Gion es el más grande de todos los distritos de Geiko. El Gion Matsuri es el festival que conmemora a todas las Geisha.

[26] Detrás del protocolo, hay un motivo médico: el uso excesivo del maquillaje blanco hace estragos a la piel. Previamente a la segunda guerra mundial, se empleaba un maquillaje a base de plomo, que causaba terribles efectos secundarios.

[27] El obi de caja es utilizado por las mujeres casadas.

[28] Teatro japonés clásico que emplea el uso de máscaras.

[29] Caligrafía Japonesa. El Shodoh es el arte de pintar ideogramas en papel de arroz.

[30] Variación del teatro Noh, más tarde convertido en un género aparte.

[31] La controversia ocasionada por este libro fue tan grande que la inspiración del personaje, una Geiko llamada Iwasaki, decidió demandar al autor por difamar su historia y convertirla en una pieza sensacionalista.

[32] IWASAKI Mineko, Geisha: A life, p

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